03. Isaías vio algo extraordinario: una virgen concebiría

Dr. Elio M Rivera

Texto clave: Isaías 7:14

«Por tanto, el Señor mismo os dará señal: He aquí que la virgen concebirá, y dará a luz un hijo, y llamará su nombre Emanuel.»
Isaías 7:14, RVR1960

 Hasta este momento las profecías habían comenzado a identificar la línea de la cual vendría el Salvador. Pero Isaías introdujo un elemento completamente diferente.

 Ya no habló solamente de quiénes serían sus antepasados.

 Habló de su concepción.

 Y lo que anunció era extraordinario:

 una virgen concebiría.

Una señal tenía que ser extraordinaria

 Isaías comenzó diciendo:

«El Señor mismo os dará señal…»

 Lo que seguía no era presentado como un acontecimiento ordinario. Dios estaba anunciando una señal.

 Entonces Isaías escribió:

«He aquí que la virgen concebirá…»

 «He aquí que la virgen concebirá…»

Una mujer tendría un hijo sin que la concepción fuera resultado de una relación con un hombre.

 Isaías no explicó el mecanismo.

 No dijo quién sería aquella mujer.

 No dijo cuándo sucedería.

 Simplemente dejó escrita la señal.

 Una virgen quedaría embarazada.

 La profecía permaneció allí durante siglos, esperando a que Dios mismo explicara cómo podía suceder algo semejante.

Isaías anunció el hecho; Gabriel explicaría cómo

 Muchos siglos después, el ángel Gabriel llegó a Nazaret.

 Lucas tiene cuidado de describir a María:

«…a una virgen desposada con un varón que se llamaba José, de la casa de David; y el nombre de la virgen era María.»
Lucas 1:27, RVR1960

 No es un detalle menor.

 Lucas identifica expresamente a María como virgen.

 Después Gabriel le dijo:

«Y ahora, concebirás en tu vientre, y darás a luz un hijo, y llamarás su nombre JESÚS.»
Lucas 1:31, RVR1960

 María comprendió inmediatamente la dificultad.

«Entonces María dijo al ángel: ¿Cómo será esto? pues no conozco varón.»
Lucas 1:34, RVR1960

 Su pregunta es completamente lógica.

 ¿Cómo podía concebir si no había tenido relaciones con un hombre?

 Y precisamente aquí el Nuevo Testamento proporciona la explicación que Isaías no había dado.

«Respondiendo el ángel, le dijo: El Espíritu Santo vendrá sobre ti, y el poder del Altísimo te cubrirá con su sombra…»
Lucas 1:35, RVR1960

 Ahora sabemos cómo se cumpliría la señal.

 No habría un padre humano en la concepción de Jesús.

 La concepción ocurriría por la intervención sobrenatural de Dios.

José necesitaba saberlo también

 María conocía lo que había ocurrido.

 José no.

 Desde su perspectiva, María estaba embarazada y el hijo no era suyo.

 Por eso Mateo relata que Dios intervino para explicarle lo sucedido.

«José, hijo de David, no temas recibir a María tu mujer, porque lo que en ella es engendrado, del Espíritu Santo es.»
Mateo 1:20, RVR1960

 La declaración es directa:

 «Del Espíritu Santo es.»

 Mateo entonces hace algo fundamental para nuestra serie. Une expresamente aquel embarazo con la antigua profecía de Isaías:

«Todo esto aconteció para que se cumpliese lo dicho por el Señor por medio del profeta…»
Mateo 1:22, RVR1960

 Y enseguida cita Isaías 7:14.

 Por lo tanto, no necesitamos suponer que existe una relación entre ambos acontecimientos.

 El propio Evangelio establece la relación.

 La virgen anunciada por Isaías encuentra su cumplimiento en María.

Una concepción diferente a todas las demás

 Jesús tendría una madre humana.

 María realmente lo llevaría en su vientre.

 Habría embarazo, desarrollo fetal y finalmente nacimiento.

 Pero no habría concepción mediante un padre humano.

 Mateo lo enfatiza nuevamente cuando explica que José:

«…no la conoció hasta que dio a luz a su hijo primogénito; y le puso por nombre JESÚS.»
Mateo 1:25, RVR1960

 Esto protege un elemento fundamental del relato bíblico.

 Jesús no fue un hijo concebido normalmente a quien posteriormente Dios escogió para una misión especial.

 Desde su concepción ocurrió algo único.

 Gabriel lo explicó:

«…por lo cual también el Santo Ser que nacerá, será llamado Hijo de Dios.»
Lucas 1:35, RVR1960

 La concepción virginal no es, entonces, un detalle decorativo de la historia de Navidad.

 Forma parte de la identidad del niño que iba a nacer.

Isaías había dejado dos misterios en una sola frase

 La profecía contenía en realidad dos afirmaciones sorprendentes.

 La primera:

 «La virgen concebirá.»

 La segunda:

 «Llamará su nombre Emanuel.»

 Mateo explica el significado:

«…Emanuel, que traducido es: Dios con nosotros.»
Mateo 1:23, RVR1960

 Una pregunta había recibido respuesta: ¿cómo concebiría una virgen?

 Gabriel respondió:

 «El Espíritu Santo vendrá sobre ti.»

 Pero Isaías había dejado otra pregunta todavía mayor:

 ¿Por qué aquel niño podía ser llamado Emanuel: Dios con nosotros?

 Esa pregunta merece su propio capítulo.

 Porque la siguiente revelación no se concentrará solamente en cómo sería concebido.

 Nos obligará a detenernos en quién era realmente el niño que iba a nacer.

 Su nombre sería Emanuel.

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Autor

Elio Rivera

El Dr. Elio M. Rivera es médico, pastor, escritor y fundador del Museo La Vida y Obra de Jesucristo, de la casa hogar Manantial de Amor y Comunidad Cristiana Mana. Ha viajado extensamente por Israel estudiando los lugares históricos relacionados con la vida de Jesucristo. Además de su labor ministerial y humanitaria, también es hombre de negocios, autor de más de 60 libros.