1.Introducción a la serie: ¿Podemos conocer a Jesucristo a través de antiguas biografías?

Por el Dr. Elio M. Rivera

  A lo largo de esta serie principal hemos estado explorando una pregunta que considero profundamente importante: ¿podemos llegar a conocer a Jesucristo como lo conocieron los discípulos del siglo primero? Es una pregunta que va mucho más allá de la curiosidad histórica. Después de todo, millones de personas conocen datos acerca de Jesús. Han escuchado sermones sobre Él, han leído algunos pasajes bíblicos, han visto películas o contemplado imágenes religiosas. Sin embargo, conocer información acerca de una persona no es necesariamente lo mismo que conocer a la persona misma.

  Mientras investigaba para Cristopedia y reunía material sobre la vida y la obra de Jesucristo, me encontré con una idea que despertó nuevamente mi interés por los llamados Evangelios. Había leído esos libros durante décadas. Como pastor, maestro y estudiante de la Biblia, los había recorrido una y otra vez. Sin embargo, en algún momento descubrí algo que, aunque muchos estudiosos conocen desde hace tiempo, yo nunca había considerado con suficiente profundidad: los Evangelios pueden entenderse también como biografías antiguas de Jesucristo.

  Debo confesar que aquello produjo un efecto inesperado en mí.

  De pronto dejé de ver a Mateo, Marcos, Lucas y Juan únicamente como libros religiosos. Comencé a contemplarlos desde otra perspectiva. Empecé a verlos como los relatos de hombres que intentaban preservar la memoria, las palabras, las acciones y el carácter de una persona real que había vivido entre ellos. Aquella idea despertó mi curiosidad de una manera nueva.

  Cuando uno encuentra la biografía de un personaje histórico que admira, normalmente siente el deseo de abrir el libro para descubrir cómo era realmente esa persona. Quiere conocer sus pensamientos, sus decisiones, sus luchas, sus triunfos y su forma de ver el mundo. Pues bien, eso mismo comenzó a ocurrirme con los Evangelios. Ya no estaba leyendo solamente un texto religioso. Estaba acercándome a los testimonios más antiguos y confiables que poseemos acerca de Jesucristo.

  Y mientras más reflexionaba sobre ello, más comprendía que esta es probablemente la forma más segura de acercarnos a la persona de Cristo.

  A lo largo de los siglos se han escrito miles de libros acerca de Jesús. Existen comentarios, tratados teológicos, novelas, películas, documentales y toda clase de interpretaciones. Muchos de ellos contienen observaciones valiosas. Sin embargo, todos comparten una característica: fueron escritos después. Los Evangelios, en cambio, nos acercan mucho más a la fuente original. Son los documentos que la iglesia primitiva conservó precisamente porque entendió que contenían el testimonio más cercano a la vida real del Maestro.

  Si una persona me preguntara hoy cuál es el mejor lugar para comenzar a conocer a Jesucristo, mi respuesta sería sencilla: empiece por los Evangelios. No porque sean los únicos libros importantes de la Biblia, sino porque son los documentos que nos permiten observar directamente sus palabras, sus reacciones, sus conversaciones, su manera de tratar a la gente, su compasión, su firmeza, su sabiduría y su carácter.

  Por esa razón nace esta subserie.

  En los próximos capítulos no nos concentraremos únicamente en lo que Jesús hizo. Nos acercaremos también a quienes registraron su historia. Intentaremos conocer a Mateo, Marcos, Lucas y Juan. Descubriremos quiénes eran, qué circunstancias rodearon sus escritos y qué aspectos de Cristo llamaron especialmente su atención.

  Lo haremos mediante un ejercicio imaginario. Será como si pudiéramos sentarnos frente a cada uno de estos autores y entrevistarlos personalmente. Les preguntaremos qué los motivó a escribir. Les pediremos que nos expliquen por qué seleccionaron ciertos acontecimientos y omitieron otros. Trataremos de descubrir qué fue lo que más los impactó de la persona de Jesucristo.

  Y mientras realizamos este recorrido, veremos algo extraordinario. Aunque los cuatro escribieron acerca del mismo Jesús, cada uno aporta matices distintos. Es como observar una montaña majestuosa desde diferentes ángulos. La montaña es la misma, pero cada perspectiva permite apreciar detalles que desde otro lugar podrían pasar desapercibidos.

  Tal vez la mayor sorpresa de esta serie sea descubrir que los Evangelios no son simplemente libros antiguos que debemos leer porque forman parte de la Biblia. Son ventanas abiertas hacia la vida de Cristo. Son la vía más directa, más cercana y más confiable que poseemos para aproximarnos al Jesús histórico.

  Si nuestro objetivo es conocer a Jesucristo como lo conocieron los primeros discípulos, inevitablemente tendremos que regresar una y otra vez a estos relatos. Allí encontramos sus palabras. Allí observamos sus acciones. Allí escuchamos sus enseñanzas. Allí contemplamos sus reacciones frente al dolor humano, frente a la fe sincera, frente a la hipocresía religiosa y frente a las necesidades de las personas.

  Por eso le invito a emprender este viaje conmigo. Abriremos juntos estas antiguas biografías y trataremos de escuchar nuevamente la voz de quienes dedicaron parte de su vida a preservar la historia del hombre que cambió el curso de la humanidad. Porque si realmente deseamos conocer a Jesús, los Evangelios siguen siendo, después de dos mil años, el mejor lugar para comenzar.

Disfrute un reel con proposito:

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Autor

Elio Rivera

El Dr. Elio M. Rivera es médico, pastor, escritor y fundador del Museo La Vida y Obra de Jesucristo, de la casa hogar Manantial de Amor y Comunidad Cristiana Mana. Ha viajado extensamente por Israel estudiando los lugares históricos relacionados con la vida de Jesucristo. Además de su labor ministerial y humanitaria, también es hombre de negocios, autor de más de 60 libros.