12. Cuando una nave espacial aterrizó sobre un cometa

Dr. Elio M Rivera

  Durante siglos contemplamos los cometas desde la Tierra.

  Después comenzamos a fotografiarlos.

  Más tarde enviamos naves para acercarse a ellos.

  Pero en 2014 ocurrió algo que parecía propio de una película de ciencia ficción:

  una nave construida por seres humanos intentó aterrizar sobre la superficie de un cometa en movimiento.

El Philae aterrizando sobre el cometa 67P/Churyumov-Gerasimenko.

      El protagonista era el cometa 67P/Churyumov-Gerasimenko.

  La misión se llamaba Rosetta.

  Y el pequeño módulo que descendió hasta el cometa se llamaba Philae.

Un viaje de diez años

  La Agencia Espacial Europea lanzó Rosetta el 2 de marzo de 2004.

  Llegar hasta el cometa no consistía simplemente en apuntar una nave hacia él y acelerar.

  Rosetta necesitaba alcanzar una trayectoria y una velocidad compatibles con las del cometa. Para conseguirlo realizó un complejo viaje de aproximadamente 6,400 millones de kilómetros, utilizando encuentros gravitatorios con la Tierra y Marte para modificar su trayectoria.

  Pasaron más de diez años desde el lanzamiento.

  Finalmente, el 6 de agosto de 2014, Rosetta llegó hasta 67P y comenzó a acompañarlo en su recorrido alrededor del Sol.

  Por primera vez una nave espacial entraba en una misión prolongada alrededor de un cometa, siguiendo su actividad mientras se aproximaba al Sol.

El cometa resultó ser extraordinariamente extraño

  Las primeras fotografías detalladas sorprendieron incluso a los científicos.

  67P no era aproximadamente esférico.

  Poseía dos grandes lóbulos unidos por una región estrecha, una forma que muchas personas compararon con un pato de goma.

  Su dimensión mayor es de aproximadamente 4 kilómetros.

  Las imágenes mostraron acantilados, depresiones, fracturas, grandes bloques y extensas regiones cubiertas de polvo.

  Por primera vez podíamos contemplar un cometa con un nivel de detalle extraordinario.

Llegó el momento de aterrizar

  El 12 de noviembre de 2014, Rosetta liberó a Philae.

  El pequeño módulo comenzó un descenso de aproximadamente siete horas hacia la superficie.

  Pero aterrizar allí era completamente diferente de aterrizar en la Tierra.

  El cometa posee una gravedad extremadamente débil.

  Philae estaba diseñado para utilizar arpones y otros mecanismos que debían sujetarlo después del contacto.

  Los arpones no se dispararon.

  Philae tocó la superficie…

  y rebotó.

Representación artística del momento en que el Philae reboto en la superficie del cometa

Un aterrizaje con tres contactos

  El primer rebote fue extraordinario.

  Debido a la pequeñísima gravedad del cometa, Philae volvió a elevarse y permaneció desplazándose sobre la superficie durante aproximadamente dos horas antes de tocar nuevamente el terreno.

  Rebotó otra vez.

  Finalmente quedó detenido en un lugar diferente del planeado, parcialmente rodeado por terreno que limitaba la luz solar disponible para sus paneles.

  Lo que parecía inicialmente un problema terminó convirtiéndose en una hazaña histórica.

  Philae había conseguido llegar a la superficie de un cometa.

La gravedad era tan pequeña que una persona tendría que tener cuidado hasta al saltar

  Aquí podemos comprender lo extraño que sería estar sobre 67P.

  La gravedad superficial del cometa es miles de veces menor que la terrestre y varía según el lugar.

  Una persona que pesara 80 kilogramos en la Tierra conservaría exactamente la misma masa allí, pero su peso sería diminuto.

  Un salto demasiado fuerte podría convertirse en un problema, porque la velocidad necesaria para escapar completamente de la débil gravedad del cometa es del orden de un metro por segundo, dependiendo del lugar.

  Philae experimentó directamente esa realidad.

  En la Tierra habría caído inmediatamente después del primer contacto.

  Sobre 67P pudo rebotar y desplazarse durante horas.

Sesenta horas haciendo ciencia

  Aunque Philae terminó en una posición poco favorable para recibir luz solar, consiguió trabajar durante aproximadamente 60 horas con la energía de su batería principal.

  Sus instrumentos analizaron propiedades de la superficie y estudiaron materiales del cometa.

  Mientras tanto, Rosetta continuó realizando una investigación mucho más extensa.

  La misión detectó gases, polvo y moléculas alrededor de 67P y observó cómo cambiaba su actividad conforme se aproximaba al Sol.

  Entre sus descubrimientos estuvieron moléculas orgánicas, incluyendo posteriormente la detección de glicina, un aminoácido.

  Como hemos aclarado anteriormente, encontrar moléculas orgánicas no significa encontrar vida. En química, orgánico se refiere principalmente a compuestos basados en carbono.

El agua proporcionó otra sorpresa

  Rosetta también estudió el vapor de agua procedente del cometa.

  Los científicos compararon la proporción entre diferentes formas isotópicas del hidrógeno presentes en esa agua con las existentes en los océanos terrestres.

  Encontraron una diferencia importante.

  El agua de 67P tenía una proporción de deuterio respecto al hidrógeno considerablemente distinta de la de nuestros océanos.

  Una pequeña nave situada junto a un cometa estaba ayudándonos a investigar preguntas acerca de nuestro propio planeta.

Rosetta también terminó sobre el cometa

  La misión continuó hasta 2016.

  Cuando 67P comenzó a alejarse nuevamente del Sol y la energía disponible para Rosetta disminuía, los científicos decidieron darle un final extraordinario.

  El 30 de septiembre de 2016, Rosetta realizó un descenso controlado hacia la superficie del cometa.

  Durante sus últimos momentos continuó enviando información e imágenes.

  Finalmente, la señal desapareció.

  Rosetta había terminado su viaje sobre el mismo mundo que había estudiado.

  Hoy, Rosetta y Philae permanecen sobre el cometa 67P, viajando con él alrededor del Sol.

De un punto en el cielo a un mundo con acantilados

  Quizá esta sea la imagen más extraordinaria que nos dejó la misión.

  Desde la Tierra, un cometa puede parecer simplemente un pequeño punto luminoso con una cola.

  Rosetta nos llevó hasta uno.

  Y descubrimos un mundo oscuro y accidentado.

  Vimos acantilados.

  Fracturas.

  Polvo.

  Rocas.

  Chorros de material escapando de su superficie.

  Y finalmente colocamos allí una máquina construida en nuestro planeta.

  El salmista escribió:

“Grandes son las obras de Jehová,
Buscadas de todos los que las quieren.”

Salmo 111:2, RVR1960

  Durante siglos miramos los cometas desde lejos.

  En 2014 hicimos algo diferente:

  fuimos hasta uno de ellos, lo acompañamos en su viaje, descendimos sobre su superficie y comenzamos a estudiarlo prácticamente piedra por piedra.

  Cuanto más cerca llegamos de la creación, más detalles encontramos para investigar.

Referencias científicas

  • European Space Agency. Misión Rosetta, llegada a 67P, descenso de Philae y resultados científicos.
    ESA: Rosetta
  • European Space Agency. Información sobre el módulo Philae y su histórico aterrizaje sobre el cometa.
    ESA: Philae
  • NASA. Información científica sobre cometas y exploración cometaria.
    NASA Science: Comets

Referencia bíblica

  • Salmo 111:2.

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Autor

Elio Rivera

El Dr. Elio M. Rivera es médico, pastor, escritor y fundador del Museo La Vida y Obra de Jesucristo, de la casa hogar Manantial de Amor y Comunidad Cristiana Mana. Ha viajado extensamente por Israel estudiando los lugares históricos relacionados con la vida de Jesucristo. Además de su labor ministerial y humanitaria, también es hombre de negocios, autor de más de 60 libros.