Por el Dr. Elio M rivera
En los manglares, estuarios y llanuras intermareales de regiones tropicales vive un pez que parece desafiar una de las ideas más básicas que tenemos acerca de estos animales. En lugar de permanecer siempre sumergido, puede salir del agua, avanzar sobre el lodo, descansar durante un tiempo en la superficie e incluso defender allí su territorio.
Se trata del pez saltarín del fango, conocido en inglés como mudskipper. Pertenece a varios géneros de la subfamilia Oxudercinae y posee una combinación extraordinaria de características anatómicas, fisiológicas y conductuales que le permiten utilizar tanto el agua como el ambiente húmedo de la zona intermareal.
No se convierte en un animal terrestre ni puede vivir indefinidamente lejos del agua. Su supervivencia fuera de ella depende de condiciones muy específicas: la piel y otras superficies respiratorias deben mantenerse húmedas, la temperatura necesita permanecer dentro de ciertos límites y el pez debe regresar periódicamente a ambientes donde pueda conservar la humedad necesaria. Lo extraordinario es que un animal con branquias puede abandonar temporalmente el agua y continuar respirando, moviéndose y realizando actividades complejas.

El pez saltarín, cuando un pez sale del agua y continúa funcionando
El salmista escribió:
“He allí el grande y anchuroso mar, en donde se mueven seres innumerables, seres pequeños y grandes.”
(Salmo 104:25)
El pez saltarín del fango recuerda que la vida acuática puede adoptar formas mucho más variadas de lo que imaginamos. Su mundo se encuentra precisamente en la frontera entre dos ambientes: el agua y la tierra húmeda.
Las zonas intermareales cambian continuamente. Durante la marea alta, el agua cubre extensas superficies. Cuando baja, aparecen lodos, charcos y pequeños canales. Para muchos peces, quedar atrapados fuera del agua sería peligroso. Para el mudskipper, esa condición forma parte normal de la vida diaria.
El primer gran problema: respirar fuera del agua
Las branquias de los peces están diseñadas para realizar intercambio gaseoso en el agua. Sus delicadas láminas ofrecen una enorme superficie a través de la cual el oxígeno puede pasar hacia la sangre y el dióxido de carbono salir.
Sin embargo, fuera del agua aparece una dificultad. Las estructuras branquiales pueden colapsar si pierden el soporte proporcionado por el líquido, reduciendo drásticamente el área disponible para respirar.
El pez saltarín del fango posee cámaras branquiales que ayudan a mantener húmedas y funcionales estas estructuras durante cierto tiempo fuera del agua. Además, puede retener agua en esas cámaras, evitando que las branquias se sequen rápidamente.
Pero no depende únicamente de ellas.
Respirar también mediante la piel
La piel del pez saltarín participa de manera importante en el intercambio gaseoso.
Está bien irrigada por vasos sanguíneos y debe mantenerse húmeda para que el oxígeno pueda difundirse a través de ella.
También intervienen superficies de la boca y la garganta.
Así, la respiración fuera del agua no depende de un solo órgano. Branquias, piel y revestimientos de la cavidad bucal participan conjuntamente.
Este sistema explica por qué el animal necesita permanecer en lugares húmedos. Si la piel se seca demasiado, el intercambio gaseoso se vuelve mucho menos eficiente.
La humedad es indispensable
A simple vista podría parecer que el pez ha conquistado la tierra.
En realidad, lleva consigo parte del ambiente acuático.
El lodo húmedo, las cámaras branquiales llenas de agua y la mucosidad de la piel ayudan a mantener las superficies respiratorias en condiciones adecuadas.
El pez no ha dejado de depender del agua.
Ha aprendido a administrarla mientras permanece temporalmente fuera de ella.
Esta diferencia es fundamental.
Un pez que camina sin patas
Cuando se desplaza sobre el lodo, el pez saltarín no utiliza patas verdaderas.
Sus aletas pectorales son fuertes y están colocadas de manera que pueden participar en el apoyo y desplazamiento del cuerpo.
El pez puede utilizarlas como puntos de empuje mientras realiza movimientos de torsión y flexión.
El resultado es una locomoción sorprendente para un animal cuya anatomía básica sigue siendo la de un pez.
No camina exactamente como un mamífero o un reptil.
Utiliza sus propias estructuras de una manera completamente diferente.

El pez saltarín, saltar utilizando el cuerpo entero
El nombre “saltarín” no es casual.
Estos peces pueden realizar movimientos rápidos sobre el lodo, impulsándose mediante la musculatura del tronco y la cola.
En determinadas situaciones arquean el cuerpo y liberan energía rápidamente, produciendo saltos que les permiten escapar, desplazarse o responder durante enfrentamientos territoriales.
La misma musculatura utilizada para nadar adquiere otra función cuando el pez se encuentra fuera del agua.
Una estructura corporal puede servir en dos ambientes diferentes.
Ojos que funcionan por encima de la superficie
Los ojos son otra de sus características más llamativas.
Se encuentran situados en la parte superior de la cabeza y pueden sobresalir considerablemente.
Esta posición permite observar el ambiente mientras gran parte del cuerpo permanece cerca del lodo o parcialmente sumergido.
Los ojos pueden moverse de manera relativamente independiente, proporcionando un amplio campo visual.
Para un animal que necesita detectar depredadores, competidores y posibles parejas tanto en el agua como fuera de ella, esta capacidad resulta extremadamente útil.
Pero los ojos también necesitan mantenerse húmedos
Un ojo expuesto al aire corre el riesgo de secarse.
El mudskipper posee mecanismos que ayudan a mantener húmeda la superficie ocular.
Puede retraer los ojos hacia cavidades llenas de líquido, humedeciéndolos periódicamente.
Así, incluso la visión fuera del agua depende de conservar agua en el lugar apropiado.
Respirar, ver y sobrevivir fuera del medio acuático conducen una y otra vez al mismo principio: la humedad debe ser cuidadosamente mantenida.
Comer sobre el lodo
El pez saltarín también busca alimento fuera del agua.
Puede consumir pequeños crustáceos, insectos, gusanos y otros organismos presentes en la zona intermareal. Algunas especies también consumen material vegetal o algas.
Capturar una presa en el aire presenta problemas diferentes a hacerlo bajo el agua.
Muchos peces dependen de la succión generada al abrir rápidamente la boca, un mecanismo que funciona muy bien cuando existe agua alrededor de la presa.
Fuera del agua, la dinámica cambia.
Los mudskippers utilizan movimientos de la boca y, en algunas especies, incluso pequeñas cantidades de agua retenidas en la cavidad bucal para ayudar a manipular y tragar el alimento.
Un pez que lleva agua en la boca para poder comer
Este comportamiento resulta especialmente interesante.
Algunas especies mantienen agua dentro de la boca cuando salen a alimentarse.
Esa pequeña cantidad puede utilizarse durante la captura y manipulación de alimento sobre tierra húmeda.
El pez crea temporalmente un pequeño ambiente acuático alrededor de la presa.
Una vez más, no abandona completamente el agua.
La transporta consigo.
Vivir donde la marea cambia todo
El ambiente intermareal está sometido a cambios permanentes.
Cuando sube la marea, el agua cubre el terreno. Horas después puede retirarse y dejar expuestas grandes extensiones de barro.
Temperatura, salinidad y concentración de oxígeno también pueden variar.
El pez saltarín debe responder continuamente a estas condiciones.
Puede desplazarse hacia charcos, entrar en madrigueras o permanecer sobre superficies húmedas dependiendo del momento.
Su comportamiento es parte fundamental de su fisiología.

El pez saltarín, construye sus madrigueras en el lodo
Muchas especies excavan madrigueras.
Estas estructuras pueden servir como refugio frente a depredadores, temperaturas extremas y pérdida excesiva de humedad.
También pueden desempeñar funciones reproductivas.
El pez utiliza la boca para retirar pequeñas cantidades de barro y transportarlas hacia el exterior.
Poco a poco forma túneles y cámaras dentro del suelo húmedo.
Un pez capaz de nadar también puede convertirse en constructor.
Una cámara donde puede existir aire bajo el lodo
Algunas especies mantienen bolsas de aire dentro de determinadas regiones de sus madrigueras.
Esto resulta especialmente importante durante la reproducción.
Los huevos pueden quedar depositados en cámaras donde las condiciones gaseosas deben mantenerse dentro de ciertos límites.
Los adultos pueden transportar aire desde la superficie hacia el interior de la madriguera.
La conducta es extraordinaria: el pez literalmente lleva aire hacia un espacio subterráneo para modificar sus condiciones internas.
Transportar oxígeno hacia los huevos
Cuando una madriguera permanece inundada o aislada del aire exterior, el oxígeno disponible puede disminuir.
El macho de algunas especies puede subir hasta la superficie, tomar aire en la boca y después llevarlo hacia la cámara donde se encuentran los huevos.
Repite este proceso numerosas veces.
El resultado es una reserva de aire que permite mantener condiciones apropiadas para el desarrollo embrionario.
La reproducción depende así de una combinación de excavación, transporte de aire y control del ambiente interno.
Defender un territorio fuera del agua
Los mudskippers también pueden mostrar un comportamiento territorial muy marcado.
Los machos defienden áreas donde se encuentran madrigueras y lugares apropiados para reproducirse.
Durante los enfrentamientos levantan aletas, abren la boca, realizan movimientos rápidos e incluso saltan.
Gran parte de esta actividad ocurre sobre el lodo.
Un pez normalmente asociado con nadar se convierte en un animal que patrulla y defiende territorio en una superficie expuesta al aire.
Saltar también puede formar parte del cortejo
En algunas especies, los machos realizan exhibiciones llamativas para atraer a las hembras.
Pueden elevar el cuerpo, desplegar aletas y realizar saltos visibles.
Estas demostraciones comunican información acerca del individuo y del territorio que controla.
El movimiento fuera del agua no sirve únicamente para buscar alimento o escapar.
También forma parte de la comunicación social.
El problema de eliminar desechos fuera del agua
Los peces acuáticos eliminan normalmente gran parte del nitrógeno en forma de amoníaco, que puede difundirse hacia el agua circundante.
Fuera del agua, ese mecanismo presenta dificultades.
El amoníaco puede acumularse y resultar tóxico.
Los peces saltarines poseen mecanismos fisiológicos y conductuales que les permiten manejar mejor este problema durante su permanencia fuera del agua. Pueden modificar rutas metabólicas, regular el transporte de sustancias y reducir la toxicidad del amoníaco.
Salir del agua exige, por tanto, mucho más que respirar.
Todo el organismo debe adaptarse temporalmente
La respiración debe funcionar.
Los ojos necesitan mantenerse húmedos.
La locomoción cambia.
La alimentación se modifica.
La eliminación de desechos enfrenta nuevas dificultades.
La temperatura corporal responde de manera distinta.
Y la reproducción puede desarrollarse dentro de madrigueras con condiciones especiales.
Vivir temporalmente fuera del agua requiere que numerosos sistemas respondan simultáneamente.
La frontera entre agua y tierra se convierte en hogar
Para nosotros, la costa puede representar simplemente el lugar donde termina el agua y comienza la tierra.
Para el pez saltarín del fango, esa frontera es precisamente el centro de su vida.
Utiliza los dos ambientes.
Nada cuando el agua lo cubre.
Se desplaza sobre el lodo cuando la marea baja.
Respira mediante varias superficies.
Excava en el suelo.
Busca alimento y defiende territorio.
Su hogar no pertenece completamente a un mundo ni al otro.
Cuando un pez demuestra que las categorías pueden sorprendernos
Solemos definir a los animales mediante características sencillas.
Las aves vuelan.
Los peces nadan.
Los mamíferos caminan.
La naturaleza rápidamente demuestra que estas categorías pueden ser demasiado simples.
Existen aves que no vuelan, mamíferos que pasan toda su vida en el océano y peces que pueden desplazarse fuera del agua.
El mudskipper no deja de ser pez porque salga al lodo.
Simplemente posee recursos que amplían aquello que puede hacer.
Una criatura que necesita llevar consigo su ambiente
Tal vez uno de los aspectos más fascinantes de este animal sea que su capacidad para vivir fuera del agua continúa dependiendo del agua.
Las branquias deben mantenerse húmedas.
La piel necesita humedad.
Los ojos se humedecen.
La boca puede transportar agua para ayudar durante la alimentación.
Las madrigueras conservan condiciones húmedas.
El animal sale del medio acuático, pero nunca rompe completamente su relación con él.
Lleva parte del agua consigo.
La ciencia detrás de un pez caminando sobre el lodo
El libro de Job declara:
“Y en efecto, pregunta ahora a las bestias, y ellas te enseñarán.”
(Job 12:7)
El pez saltarín del fango constituye una magnífica respuesta a esa invitación.
La ciencia puede estudiar su respiración cutánea, medir el intercambio gaseoso, analizar la mecánica de las aletas y observar cómo controla la química interna durante períodos fuera del agua.
También puede investigar sus madrigueras, comportamiento territorial y reproducción.
Lo que desde lejos parece simplemente un pez “caminando” sobre barro resulta ser un sistema biológico extraordinariamente complejo.
Cuando un pez sale del agua y continúa funcionando
El salmista escribió:
“¡Cuán innumerables son tus obras, oh Jehová! Hiciste todas ellas con sabiduría; la tierra está llena de tus beneficios.”
(Salmo 104:24)
La Biblia no pretende explicar la respiración cutánea del mudskipper, la regulación del amoníaco o la mecánica de sus aletas. Estas preguntas corresponden a la zoología, la fisiología y la biomecánica.
Las Escrituras nos invitan, sin embargo, a contemplar la diversidad de la vida y reconocer la sabiduría presente en ella.
El pez saltarín del fango constituye un magnífico ejemplo. Cuando baja la marea, no queda simplemente atrapado. Sus aletas participan en el desplazamiento sobre el barro, la piel y las superficies de la boca ayudan a obtener oxígeno, las cámaras branquiales conservan agua y sus ojos pueden explorar el ambiente situado por encima de la superficie.
Después puede buscar alimento, defender su territorio, construir una madriguera y regresar nuevamente al agua cuando cambian las condiciones.
Desde la perspectiva bíblica, conocer estos mecanismos aumenta nuestra admiración. El pez saltarín del fango nos recuerda que la sabiduría del Creador puede contemplarse precisamente en los límites entre ambientes. Allí donde el agua termina y comienza el lodo, existe un pequeño pez equipado para utilizar ambos mundos sin dejar de depender cuidadosamente de aquello que mantiene viva cada una de sus células: el agua.
Referencias
Escrituras consultadas
- Génesis 1:20-23.
- Job 12:7-10.
- Salmo 104:24-25.
- Salmo 111:2.
- Proverbios 3:19.
Bibliografía científica
- Graham, J. B. Air-Breathing Fishes: Evolution, Diversity, and Adaptation. Academic Press.
- Martin, K. L. M. Investigaciones sobre fisiología y comportamiento de peces anfibios.
- Sayer, M. D. J. Estudios sobre respiración aérea y actividad fuera del agua en peces.
- Ishimatsu, A. Investigaciones sobre fisiología, respiración y reproducción de mudskippers.
- Polgar, G. & Crosa, G. Estudios sobre ecología y comportamiento de peces saltarines del fango.
Investigación científica especializada
- Ishimatsu, A. y colaboradores. Estudios sobre intercambio gaseoso y mantenimiento de las branquias durante períodos fuera del agua.
- Takeda, T. y colaboradores. Investigaciones sobre madrigueras, cámaras de aire y reproducción en mudskippers.
- Chew, S. F. & Ip, Y. K. Estudios sobre metabolismo del nitrógeno y manejo del amoníaco durante exposición al aire.
- Michel, K. B. y colaboradores. Investigaciones sobre biomecánica y utilización de aletas durante locomoción terrestre.
- Estudios experimentales sobre respiración cutánea, humedad corporal y comportamiento intermareal en especies de Periophthalmus y géneros relacionados.
Organizaciones y recursos científicos
- FishBase. Información científica sobre distribución, hábitat y biología de mudskippers.
- Smithsonian Institution. Recursos sobre peces anfibios y ecosistemas de manglar.
- National University of Singapore. Investigaciones sobre fisiología y ecología de peces intermareales.
- Australian Museum. Información sobre mudskippers y fauna de manglares.
- International Union for Conservation of Nature (IUCN). Información sobre distribución y conservación de especies de peces saltarines del fango.
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