07. La anguila eléctrica — una batería viviente escondida bajo el agua

Por el Dr. Elio M Rivera

  En las aguas turbias de ríos y llanuras inundables de Sudamérica vive un pez capaz de producir algo que normalmente asociamos con cables, baterías y aparatos electrónicos: electricidad. Su cuerpo alargado recuerda al de una anguila verdadera, pero pertenece a un grupo diferente de peces. Lo extraordinario se encuentra en una serie de órganos especializados capaces de generar descargas eléctricas con diferentes intensidades y funciones.

  Las llamadas anguilas eléctricas pertenecen al género Electrophorus. Pueden utilizar señales eléctricas débiles para explorar el ambiente y comunicarse, mientras que descargas mucho más intensas participan en la defensa y en la captura de presas. Su cuerpo contiene miles de células especializadas llamadas electrocitos, organizadas de tal manera que pequeñas diferencias eléctricas producidas por cada una pueden sumarse hasta generar una descarga mucho mayor.

  No estamos frente a un pez que simplemente “guarda electricidad”. Su organismo produce, controla y utiliza impulsos eléctricos mediante estructuras biológicas extraordinariamente organizadas. Una señal que comienza en células individuales puede convertirse en una poderosa descarga cuando miles de ellas trabajan simultáneamente.

La anguila, una batería construida con células vivas

  El salmista escribió:

“¡Cuán innumerables son tus obras, oh Jehová! Hiciste todas ellas con sabiduría; la tierra está llena de tus beneficios.”
(Salmo 104:24)

  La anguila eléctrica constituye una magnífica oportunidad para contemplar esa sabiduría. Para comprender su capacidad es necesario mirar más allá de la apariencia externa y estudiar lo que ocurre dentro de su cuerpo.

  Los electrocitos son células modificadas capaces de generar diferencias de voltaje entre un lado y otro de su membrana. Cada célula produce solamente una pequeña cantidad de potencial eléctrico, pero miles de electrocitos están organizados en series semejantes, de manera simplificada, a las celdas de una batería.

  Cuando se activan simultáneamente, sus pequeños voltajes se suman.

  El resultado puede ser una descarga considerable.

La electricidad ya existe dentro de las células

  La capacidad del pez parece extraordinaria, pero parte de ella se basa en un principio que también está presente en nuestro propio organismo.

  Las células nerviosas y musculares funcionan mediante diferencias de concentración de iones a ambos lados de sus membranas. Sodio, potasio y otras partículas cargadas participan en la generación de señales eléctricas.

  Cuando una neurona transmite un impulso, se producen cambios rápidos en el movimiento de estos iones.

  En la anguila eléctrica, células especializadas aprovechan principios semejantes, pero se encuentran organizadas para producir un resultado muy diferente.

  En lugar de utilizar toda esa actividad únicamente para comunicación interna, el animal puede generar un campo eléctrico que se extiende hacia el agua que lo rodea.

Miles de pequeñas fuentes trabajando juntas

  Un electrocito individual no produciría una descarga impresionante.

  El secreto se encuentra en la cantidad y en la disposición.

  Miles de estas células están colocadas de forma ordenada dentro de órganos eléctricos que ocupan una gran parte del cuerpo del pez.

  Cuando el sistema nervioso envía la señal apropiada, numerosas células se activan casi al mismo tiempo.

  Podemos compararlo con una serie de pequeñas baterías conectadas de manera que sus voltajes se suman.

  Una unidad aislada produce poco.

  Miles organizadas producen mucho.

  La potencia surge de la coordinación.

Varios órganos eléctricos, varias funciones

  La anguila eléctrica posee distintos órganos especializados relacionados con la producción de electricidad.

  Entre ellos se encuentran el órgano principal, el órgano de Hunter y el órgano de Sachs, aunque la organización puede variar entre las especies reconocidas dentro del género.

  Estas estructuras permiten generar señales de diferente intensidad.

  Las descargas débiles pueden utilizarse repetidamente sin producir los mismos efectos que las de alta potencia.

  Las fuertes se reservan para situaciones donde el animal necesita incapacitar una presa o responder ante una amenaza.

  El mismo principio eléctrico puede utilizarse con diferentes niveles de intensidad según la necesidad.

Ver sin depender únicamente de los ojos

  Las aguas donde viven estos peces pueden ser turbias, oscuras y llenas de vegetación.

  La visión tiene limitaciones en esas condiciones.

  La anguila eléctrica puede emitir pequeñas señales eléctricas que generan un campo alrededor de su cuerpo.

  Cuando un objeto entra en ese campo, modifica ligeramente su distribución.

  Receptores especializados presentes en la piel detectan esas alteraciones.

  De esta manera, el pez obtiene información acerca de aquello que lo rodea.

  El sistema se conoce como electrolocalización.

Un mundo eléctrico invisible para nosotros

  Si colocáramos nuestra mano cerca del pez sin instrumentos apropiados, no podríamos visualizar el campo eléctrico débil que utiliza para explorar.

  Sin embargo, para la anguila ese campo contiene información.

  Un objeto conductor modifica la señal de una manera.

  Otro material puede producir una alteración diferente.

  El sistema nervioso recibe esos cambios y ayuda al pez a interpretar la presencia y posición de objetos cercanos.

  El ambiente acuático posee así una dimensión sensorial que nosotros no experimentamos de manera natural.

Buscar alimento en aguas turbias

  La electrolocalización resulta especialmente útil durante la búsqueda de presas.

  Un pequeño pez escondido entre vegetación puede ser difícil de observar visualmente.

  Pero su cuerpo modifica el campo eléctrico.

  La anguila puede detectar esas alteraciones y aproximarse.

  No necesita depender exclusivamente de luz o transparencia del agua.

  El sistema eléctrico amplía la cantidad de información disponible.

La anguila, un pez que produce una descarga eléctrica para inmovilizar a sus presas

La descarga fuerte cambia completamente el encuentro

  Cuando una presa está suficientemente cerca, la anguila eléctrica puede producir una serie de descargas de alta intensidad.

  Estas señales atraviesan el agua y pueden interferir con el funcionamiento normal de nervios y músculos de otros animales.

  La presa puede sufrir contracciones musculares involuntarias y quedar temporalmente incapacitada.

  Esto permite que el pez la capture con mayor facilidad.

  La electricidad se convierte así en un mecanismo de caza.

Un pez que puede hacer contraer los músculos de otro animal

  Las investigaciones han demostrado algo especialmente sorprendente: las descargas de alta intensidad pueden activar directamente nervios motores de la presa.

  El resultado es una contracción involuntaria de los músculos.

  En cierto sentido, el pez utiliza electricidad externa para activar temporalmente el sistema neuromuscular de otro animal.

  Esto le permite obtener información y posteriormente inmovilizar a la presa.

  Una capacidad extraordinaria de control aparece sin contacto físico directo.

Una descarga para descubrir lo que está escondido

  Las anguilas eléctricas pueden utilizar pulsos breves de alta intensidad incluso antes del ataque principal.

  Estas descargas pueden provocar pequeños movimientos involuntarios en animales ocultos.

  Ese movimiento modifica el campo eléctrico y revela su posición.

  La estrategia resulta fascinante.

  Primero el pez envía una señal.

  La presa responde involuntariamente.

  El movimiento revela dónde está.

  Después puede comenzar el ataque.

  La electricidad funciona como detector y como arma.

Descargas organizadas en ráfagas

  La eficacia no depende solamente del voltaje de una descarga individual.

  La anguila puede producir secuencias rápidas de pulsos.

  Cuando estos impulsos alcanzan repetidamente el sistema nervioso de una presa, pueden provocar una contracción muscular intensa y sostenida.

  La frecuencia y el patrón de las descargas forman parte del comportamiento de caza.

  El sistema necesita controlar no solamente cuánta electricidad produce, sino también cuándo y con qué ritmo la produce.

Defenderse sin necesidad de morder primero

  La electricidad también proporciona un poderoso mecanismo defensivo.

  Cuando un animal grande amenaza a la anguila, una descarga intensa puede provocar dolor, contracciones musculares y una reacción inmediata de retirada.

  Esto permite defenderse sin depender exclusivamente de dientes, espinas o velocidad.

  La amenaza puede permanecer incluso a cierta distancia dentro del agua y aun así recibir la descarga.

  El entorno acuático se convierte en parte del sistema defensivo.

Incluso puede elevarse fuera del agua

  Se ha observado un comportamiento particularmente impresionante cuando una anguila eléctrica se siente amenazada por un objeto parcialmente fuera del agua.

  El pez puede elevar parte de su cuerpo y establecer contacto directo con la amenaza.

  Al hacerlo, puede aumentar la eficacia de la corriente eléctrica que atraviesa al objetivo.

  Esta conducta muestra que el animal no produce descargas de manera completamente automática.

  Puede modificar su posición corporal para aumentar el efecto defensivo.

¿Por qué no se electrocuta a sí misma?

  Esta pregunta surge inevitablemente.

  Si el pez produce voltajes tan elevados, ¿por qué no queda paralizado por su propia descarga?

  La respuesta es compleja y todavía se estudia en detalle.

  La anatomía del cuerpo, la disposición de los órganos eléctricos, la resistencia de diferentes tejidos y la distribución de la corriente ayudan a limitar los efectos sobre estructuras sensibles.

  Además, los órganos eléctricos están organizados principalmente en regiones corporales donde la corriente puede dirigirse hacia el ambiente exterior.

  Esto no significa que el pez sea completamente inmune a la electricidad. Significa que su organismo está preparado para producirla y utilizarla sin sufrir los efectos que experimentaría otro animal expuesto de la misma manera.

Un cerebro que debe controlar una enorme descarga

  La electricidad no puede activarse accidentalmente cada vez que el pez mueve un músculo.

  El sistema nervioso necesita controlar con precisión los órganos eléctricos.

  Neuronas especializadas envían señales hacia los electrocitos y coordinan su activación.

  Para producir una descarga intensa, enormes cantidades de células deben responder casi simultáneamente.

  Una diferencia de unos pocos milisegundos alteraría el resultado.

  La sincronización es fundamental.

El agua forma parte del circuito

  La capacidad de la anguila eléctrica depende también del medio donde vive.

  El agua contiene iones y puede conducir corriente eléctrica.

  Cuando el pez genera una diferencia de potencial, la corriente puede desplazarse a través del agua y atravesar objetos cercanos.

  Por eso la electricidad resulta particularmente útil en un ambiente acuático.

  El organismo y su entorno funcionan juntos dentro del mismo fenómeno físico.

No es realmente una anguila

  El nombre común puede producir confusión.

  Aunque su cuerpo alargado recuerda a una anguila, Electrophorus pertenece al grupo de los peces cuchillo sudamericanos y no a las anguilas verdaderas.

  Su forma corporal es adecuada para desplazarse lentamente entre aguas tranquilas, vegetación y fondos complejos.

  La larga aleta anal produce movimientos ondulatorios que permiten avanzar y retroceder con gran control sin necesitar flexionar todo el cuerpo de la misma manera que otros peces.

  Esta locomoción resulta especialmente útil mientras utiliza su sistema eléctrico para explorar.

La anguila, puede respirar aire además de utilizar branquias

  Las anguilas eléctricas viven con frecuencia en aguas donde la concentración de oxígeno puede ser baja.

  Poseen una característica adicional: necesitan subir periódicamente a la superficie y respirar aire atmosférico.

  La cavidad bucal posee tejidos altamente vascularizados capaces de participar en el intercambio gaseoso.

  El pez toma aire en la superficie y obtiene una parte muy importante de su oxígeno de esta manera.

  Un animal conocido por su electricidad posee además una estrategia respiratoria poco común.

Subir a respirar cambia su relación con el agua

  Esto significa que no puede permanecer indefinidamente sumergida.

  Aunque vive completamente asociada con ríos y zonas inundadas, debe regresar repetidamente a la superficie.

  Su comportamiento combina exploración eléctrica bajo el agua con respiración aérea.

  Dos sistemas extraordinarios funcionan dentro del mismo organismo.

Las señales débiles también sirven para comunicarse

  La electricidad no se utiliza únicamente para localizar objetos y atacar.

  Las anguilas eléctricas pueden producir señales de baja intensidad relacionadas con la comunicación.

  Características como frecuencia y patrón de los impulsos pueden proporcionar información a otros individuos.

  Un medio que para nosotros parece silencioso puede contener conversaciones eléctricas.

  No son sonidos.

  No son luces.

  Son cambios de potencial detectados por receptores especializados.

Una batería que puede recargarse continuamente

  La comparación con una batería resulta útil, pero tiene límites.

  Una batería artificial termina agotándose y necesita recargarse mediante una fuente externa.

  Los electrocitos forman parte de células vivas.

  Después de producir una descarga, las membranas utilizan procesos metabólicos para restablecer gradualmente las diferencias de concentración de iones necesarias para volver a funcionar.

  Esto requiere energía.

  La alimentación proporciona nutrientes.

  El metabolismo produce ATP.

  Bombas moleculares restablecen los gradientes iónicos.

  Y los electrocitos quedan nuevamente preparados.

  La batería está viva y participa activamente en su propia recuperación.

La energía eléctrica comienza como energía química

  La electricidad producida por la anguila no aparece de la nada.

  En última instancia procede de la energía química contenida en los alimentos.

  El metabolismo transforma esa energía y permite mantener los gradientes de iones a través de las membranas celulares.

  Cuando los electrocitos son activados, parte de esa energía potencial se convierte en energía eléctrica.

  Alimento, metabolismo, membranas celulares, sistema nervioso y órganos eléctricos forman así una cadena integrada.

Una extraordinaria combinación de física y biología

  El fenómeno puede estudiarse mediante electricidad, química, fisiología y neurobiología.

  Los voltajes pueden medirse.

  Las corrientes pueden registrarse.

  Los electrocitos pueden observarse microscópicamente.

  Los canales iónicos pueden estudiarse a nivel molecular.

  Cada nivel permite comprender una parte diferente del sistema.

  Pero la verdadera maravilla aparece cuando todos se contemplan juntos.

Cuando muchas pequeñas diferencias producen una gran descarga

  La anguila eléctrica muestra nuevamente un principio fascinante de la naturaleza.

  Un electrocito produce poco.

  Miles producen mucho.

  Una célula aislada no podría incapacitar una presa.

  Miles organizadas y activadas simultáneamente sí pueden hacerlo.

  La fuerza no procede únicamente de cada parte.

  Procede de la organización de todas ellas.

Una criatura capaz de percibir lo invisible

  El libro de Job declara:

“Y en efecto, pregunta ahora a las bestias, y ellas te enseñarán.”
(Job 12:7)

  La anguila eléctrica tiene mucho que enseñarnos.

  Nos muestra que el ambiente contiene información que nuestros sentidos no perciben directamente. Un campo eléctrico débil puede revelar la presencia de un objeto. Una señal puede convertirse en comunicación. Una descarga intensa puede defender o capturar alimento.

  La Biblia no pretende describir potenciales de membrana, canales iónicos o circuitos eléctricos biológicos. Estas preguntas corresponden a la fisiología, la física, la neurobiología y la bioquímica.

  Las Escrituras nos invitan, sin embargo, a contemplar las criaturas y reconocer sabiduría en ellas.

Una batería viviente escondida bajo el agua

  El salmista escribió:

“Grandes son las obras de Jehová, buscadas de todos los que las quieren.”
(Salmo 111:2)

  La anguila eléctrica constituye una magnífica oportunidad para esa búsqueda.

  Dentro de su cuerpo existen miles de células especializadas organizadas como unidades eléctricas. El sistema nervioso puede activarlas con una precisión extraordinaria. Las descargas débiles permiten explorar y comunicarse, mientras las fuertes pueden revelar una presa escondida, paralizarla temporalmente o defender al animal frente a una amenaza.

  Al mismo tiempo, el pez necesita obtener energía, restaurar gradientes iónicos, respirar y mantener funcionando todos sus demás órganos.

  Nada ocurre de manera aislada.

  La electricidad es solamente la parte visible de una maquinaria mucho más compleja.

  Desde la perspectiva bíblica, conocer estos mecanismos aumenta nuestra admiración. La anguila eléctrica nos recuerda que la sabiduría del Creador puede manifestarse incluso en fenómenos que normalmente asociamos con la tecnología humana. Bajo el agua existe una criatura cuyas células producen electricidad, cuyo cerebro controla su intensidad y cuyo cuerpo convierte esa energía en una herramienta para percibir, comunicarse, defenderse y conseguir alimento.

Referencias

Escrituras consultadas

  • Génesis 1:20-23.
  • Job 12:7-10.
  • Salmo 104:24-25.
  • Salmo 111:2.
  • Proverbios 3:19.

Bibliografía científica

  • Catania, K. C. Investigaciones sobre comportamiento depredador y control eléctrico en Electrophorus.
  • Albert, J. S. & Crampton, W. G. R. Estudios sobre peces eléctricos sudamericanos.
  • Bennett, M. V. L. Estudios clásicos sobre electrofisiología y órganos eléctricos.
  • Bullock, T. H. & Heiligenberg, W. Electroreception. Wiley.
  • Nelson, J. S. et al. Fishes of the World. Wiley.

Investigación científica especializada

  • Catania, K. C. Estudios experimentales sobre descargas de alto voltaje y activación del sistema motor de las presas.
  • Catania, K. C. Investigaciones sobre utilización de pulsos eléctricos para detectar animales escondidos.
  • Catania, K. C. Estudios sobre comportamiento defensivo y aumento de la eficacia de la descarga mediante contacto corporal.
  • de Santana, C. D. y colaboradores. Investigaciones sobre diversidad, anatomía y capacidad eléctrica de especies del género Electrophorus.
  • Estudios electrofisiológicos sobre electrocitos, canales iónicos y sincronización de órganos eléctricos.

Organizaciones y recursos científicos

  • Smithsonian Institution. Investigación y recursos sobre peces eléctricos sudamericanos.
  • National Institutes of Health (NIH). Recursos sobre electrofisiología, canales iónicos y comunicación celular.
  • National Science Foundation. Investigaciones sobre comportamiento y neurobiología de peces eléctricos.
  • FishBase. Información científica sobre especies del género Electrophorus.
  • American Museum of Natural History. Recursos sobre biodiversidad y biología de peces de agua dulce.

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Autor

Elio Rivera

El Dr. Elio M. Rivera es médico, pastor, escritor y fundador del Museo La Vida y Obra de Jesucristo, de la casa hogar Manantial de Amor y Comunidad Cristiana Mana. Ha viajado extensamente por Israel estudiando los lugares históricos relacionados con la vida de Jesucristo. Además de su labor ministerial y humanitaria, también es hombre de negocios, autor de más de 60 libros.