14. El envejecimiento — cómo cambia el cuerpo con el paso del tiempo

Dr. Elio M Rivera

  Desde el momento en que nacemos, nuestro cuerpo está cambiando. Durante los primeros años esos cambios producen crecimiento, maduración y desarrollo. Llegamos a la edad adulta y durante algún tiempo muchos sistemas funcionan cerca de su máxima capacidad. Sin embargo, con el paso de los años comienzan a acumularse cambios en las células, los tejidos y los órganos. A este proceso progresivo lo llamamos envejecimiento.

  Envejecer no significa simplemente que “el cuerpo se desgasta”. Es mucho más complejo. Intervienen modificaciones en el ADN, cambios en la regulación de los genes, alteraciones en proteínas, disminución de ciertas capacidades de reparación, cambios en las mitocondrias, modificaciones hormonales, inflamación crónica de bajo grado y transformaciones del sistema inmunológico.

  Lo extraordinario es que nuestro organismo posee numerosos mecanismos destinados a conservar su funcionamiento durante décadas. Envejecer es también la historia de un cuerpo que ha reparado daños, reemplazado células y mantenido el equilibrio innumerables veces a lo largo de toda una vida.

El envejecimiento, una parte normal de nuestra vida

Nuestras células no permanecen iguales

  Cada célula está expuesta continuamente a diferentes formas de estrés.

  El metabolismo normal produce moléculas reactivas. La radiación ultravioleta puede dañar el ADN de las células de la piel. Sustancias químicas pueden modificar proteínas. Los procesos de división celular también pueden introducir errores.

  Por eso las células poseen mecanismos de reparación.

  El problema aparece cuando, con el paso del tiempo, algunos daños escapan de estos sistemas o se acumulan.

El envejecimiento celular

El ADN necesita mantenimiento constante

  El ADN contiene la información utilizada por las células.

  Pero no es una molécula indestructible.

  Puede sufrir miles de alteraciones en diferentes células como consecuencia de procesos normales y factores ambientales.

  Existen múltiples sistemas enzimáticos capaces de reconocer y reparar muchos de estos daños.

  La vida depende no solamente de conservar información, sino de mantenerla y repararla continuamente.

Los telómeros — protectores de los extremos de los cromosomas

  En los extremos de nuestros cromosomas existen estructuras llamadas telómeros.

  Pueden compararse, con ciertas limitaciones, con las protecciones colocadas en los extremos de los cordones de zapatos.

  En muchas células, los telómeros se acortan progresivamente después de sucesivas divisiones.

  Cuando alcanzan determinadas condiciones, pueden contribuir a que la célula deje de dividirse.

  Sin embargo, los telómeros son solamente una parte del envejecimiento. No existe un único “reloj” responsable de todo el proceso.

Algunas células dejan de dividirse

  Una célula que ha acumulado determinado daño o ha alcanzado ciertos límites puede entrar en un estado llamado senescencia celular.

  La célula permanece viva, pero deja de dividirse.

  En determinadas circunstancias esto es útil porque puede impedir que células dañadas continúen proliferando.

  Sin embargo, cuando las células senescentes se acumulan pueden liberar sustancias que afectan al tejido que las rodea.

  Un mecanismo protector puede convertirse en un problema cuando aumenta demasiado.

Las mitocondrias también cambian

  Las mitocondrias producen gran parte del ATP utilizado por nuestras células.

  Con el envejecimiento pueden aparecer alteraciones en su número, estructura y funcionamiento.

  Esto puede influir especialmente en tejidos con grandes necesidades energéticas, como músculos, corazón y cerebro.

  El envejecimiento no ocurre solamente en los órganos visibles.

  También ocurre dentro de las pequeñas estructuras de cada célula.

Las proteínas necesitan conservar su forma

  Las proteínas deben plegarse correctamente para funcionar.

  Las células poseen sistemas capaces de detectar proteínas dañadas, repararlas cuando es posible o eliminarlas.

  Entre estos mecanismos se encuentran proteasomas, chaperonas moleculares y procesos como la autofagia.

  Con el envejecimiento, la capacidad de mantener este equilibrio puede disminuir.

  La célula necesita limpiar continuamente su propio interior.

Autofagia — reciclaje dentro de la célula

  La autofagia permite que determinados componentes celulares dañados sean encerrados, degradados y reciclados.

  No significa simplemente destruir.

  Significa retirar estructuras que ya no funcionan adecuadamente y reutilizar algunos de sus componentes.

  Incluso en el nivel microscópico encontramos mantenimiento, limpieza y reciclaje.

El sistema inmunológico también envejece

  Con el paso de los años, la respuesta inmunológica cambia.

  Algunas respuestas frente a nuevas amenazas pueden hacerse menos eficientes.

  Al mismo tiempo puede aumentar una inflamación persistente de bajo grado.

  Este fenómeno se ha relacionado con diferentes procesos asociados al envejecimiento.

  El sistema que nos protege durante décadas también experimenta modificaciones.

El cerebro cambia, pero no simplemente “se apaga”

  Con la edad pueden producirse cambios en volumen de algunas regiones cerebrales, velocidad de procesamiento y ciertos tipos de memoria.

  Pero el envejecimiento normal no significa inevitablemente perder inteligencia o desarrollar demencia.

  El cerebro conserva capacidad de aprendizaje y plasticidad durante toda la vida, aunque algunas funciones puedan requerir más tiempo.

  Envejecer y padecer una enfermedad neurodegenerativa no son lo mismo.

Podemos seguir formando recuerdos

  Incluso en edades avanzadas, el cerebro puede modificar conexiones neuronales.

  Aprender una nueva habilidad, leer, conversar, resolver problemas y mantenerse mentalmente activo continúan produciendo actividad en redes cerebrales.

  La velocidad puede cambiar.

  Pero la capacidad de aprender no desaparece simplemente porque hayan pasado muchos años.

Los músculos pierden masa si no se protegen

  Con el envejecimiento puede aparecer una disminución progresiva de masa y fuerza muscular conocida como sarcopenia.

  Pero su intensidad varía considerablemente entre personas.

  Actividad física, especialmente ejercicio de resistencia, nutrición adecuada y estado general de salud pueden influir enormemente.

  La edad importa.

  Pero el estilo de vida también.

Los músculos todavía pueden responder al entrenamiento

  Una persona mayor no pierde automáticamente la capacidad de aumentar fuerza.

  El músculo conserva capacidad de adaptación.

  El entrenamiento apropiado puede mejorar fuerza, equilibrio y función incluso en edades avanzadas.

  Esta realidad es importante porque demuestra que envejecimiento no significa necesariamente pasividad.

  El organismo continúa respondiendo a los estímulos.

Los huesos también cambian

  Durante la juventud se acumula masa ósea.

  Más adelante puede comenzar una pérdida progresiva.

  Cuando esta pérdida es importante aumenta el riesgo de osteoporosis y fracturas.

  Actividad física, hormonas, nutrición, vitamina D, calcio y otros factores participan en el mantenimiento del hueso.

  El esqueleto continúa remodelándose incluso en la vejez.

Las articulaciones llevan décadas trabajando

  Cartílago, ligamentos, tendones y otras estructuras también experimentan cambios.

  Algunas personas desarrollan osteoartritis, aunque no todos los adultos mayores la presentan con la misma intensidad.

  El peso corporal, lesiones previas, genética y actividad física pueden influir.

  Una articulación puede haber realizado millones de movimientos durante décadas.

La piel cuenta parte de nuestra historia

  Con los años, la piel se hace generalmente más delgada y cambia su contenido de colágeno y elastina.

  La exposición solar acumulada puede acelerar notablemente algunas modificaciones visibles.

  Aparecen arrugas, cambios de pigmentación y disminución de elasticidad.

  Por eso no todo lo que llamamos “envejecimiento de la piel” depende exclusivamente del paso del tiempo.

  Parte corresponde al daño ambiental acumulado.

El cabello también cambia

  Los folículos pilosos pueden disminuir su actividad.

  Las células que producen pigmento también cambian.

  Cuando disminuye la melanina, aparecen cabellos grises o blancos.

  Una transformación microscópica termina convirtiéndose en una de las señales más visibles del paso de los años.

Los ojos envejecen

  Con el tiempo, el cristalino pierde parte de su flexibilidad.

  Esto dificulta enfocar objetos cercanos y produce la conocida presbicia.

  También pueden aparecer otros cambios en diferentes estructuras oculares.

  El ojo que ha enfocado millones de imágenes durante décadas continúa funcionando, pero sus propiedades físicas se modifican.

El oído también puede cambiar

  Algunas células sensoriales y vías auditivas pueden deteriorarse con el tiempo.

  Por eso ciertas personas comienzan a tener dificultad para escuchar frecuencias altas o comprender conversaciones en ambientes ruidosos.

  La exposición acumulada a sonidos intensos puede aumentar estos problemas.

  Nuevamente, edad y ambiente interactúan.

El corazón envejece sin dejar de trabajar

  El corazón de una persona de ochenta años puede haber latido miles de millones de veces.

  Durante todo ese tiempo ha bombeado sangre sin vacaciones ni descanso voluntario.

  Con la edad pueden aumentar la rigidez de algunas estructuras cardiovasculares y cambiar la respuesta del corazón al ejercicio.

  Sin embargo, actividad física, presión arterial, alimentación, tabaquismo y enfermedades metabólicas pueden modificar profundamente la salud cardiovascular.

Los vasos sanguíneos también cambian

  Las grandes arterias tienden a perder parte de su elasticidad con la edad.

  Esto puede contribuir a cambios en la presión arterial.

  Además pueden acumularse lesiones relacionadas con aterosclerosis.

  Pero envejecimiento vascular y enfermedad cardiovascular tampoco son exactamente lo mismo.

  Los hábitos y factores de riesgo importan enormemente.

Los pulmones poseen una enorme reserva

  Con los años pueden cambiar la elasticidad pulmonar, la movilidad torácica y la fuerza de músculos respiratorios.

  Sin embargo, el sistema respiratorio posee una capacidad funcional considerable.

  Una persona sana puede mantener una respiración suficiente durante muchas décadas.

  Ejercicio, contaminación, infecciones y especialmente tabaquismo pueden influir en cuánto de esa reserva se conserva.

Los riñones también experimentan cambios

  Con la edad puede disminuir gradualmente la función renal en muchas personas.

  Esto puede modificar la capacidad de manejar agua, electrolitos y algunos medicamentos.

  Por esta razón la edad puede ser un factor importante al valorar dosis farmacológicas.

  El envejecimiento afecta la manera en que todo el organismo maneja sustancias.

No todos envejecemos de la misma manera

  Dos personas de la misma edad cronológica pueden presentar condiciones físicas completamente diferentes.

  Genética, alimentación, actividad física, sueño, exposición solar, tabaco, alcohol, enfermedades, ambiente y relaciones sociales pueden influir.

  Cumplir setenta años nos dice cuánto tiempo ha pasado desde el nacimiento.

  No describe completamente el estado biológico de una persona.

Edad cronológica y edad biológica no son exactamente iguales

  La edad cronológica se mide con el calendario.

  La edad biológica intenta describir el estado funcional de tejidos y órganos.

  No existe todavía una única medida perfecta para determinarla.

  Pero el concepto ayuda a comprender por qué algunas personas conservan extraordinaria capacidad física y mental a edades avanzadas mientras otras presentan deterioro mucho antes.

El ejercicio es una de las intervenciones más poderosas

  La actividad física regular beneficia músculos, huesos, sistema cardiovascular, metabolismo y cerebro.

  El ejercicio de resistencia ayuda a conservar fuerza.

  La actividad aeróbica mejora capacidad cardiovascular.

  Los ejercicios de equilibrio pueden ayudar a reducir caídas.

  Moverse sigue siendo importante durante toda la vida.

Dormir también forma parte del mantenimiento

  Durante el sueño ocurren procesos importantes relacionados con regulación hormonal, metabolismo, inmunidad y función cerebral.

  El sueño puede cambiar con la edad, pero continúa siendo una necesidad fisiológica.

  Un organismo que ha trabajado durante todo el día necesita períodos de recuperación.

La alimentación proporciona materiales para conservar el cuerpo

  Proteínas, vitaminas, minerales, ácidos grasos esenciales y otros nutrientes participan en mantenimiento y reparación.

  Con la edad, preservar una nutrición adecuada puede resultar especialmente importante para músculo y hueso.

  El cuerpo continúa necesitando materia prima aunque haya terminado su crecimiento.

Envejecer no es una enfermedad

  Esta distinción es fundamental.

  El envejecimiento aumenta el riesgo de muchas enfermedades, pero no es en sí mismo una enfermedad única.

  Una persona mayor puede tener enfermedades.

  Pero también puede conservar independencia, memoria, fuerza, relaciones, creatividad y propósito.

  No debemos confundir edad con incapacidad.

La ciencia todavía no posee una explicación única del envejecimiento

  No existe un solo mecanismo capaz de explicarlo todo.

  Los investigadores estudian daño del ADN, telómeros, epigenética, senescencia celular, mitocondrias, proteínas, células madre, inflamación, comunicación intercelular y metabolismo, entre otros procesos.

  Probablemente el envejecimiento surge de la interacción de muchos mecanismos.

  Cuanto más lo estudiamos, más complejo resulta.

¿Existe un límite para la vida humana?

  La longevidad humana ha aumentado notablemente gracias a mejoras en nutrición, saneamiento, medicina, vacunación y tratamiento de enfermedades.

  Sin embargo, vivir más y detener el envejecimiento son cosas diferentes.

  Hasta ahora no existe un tratamiento demostrado capaz de hacer al ser humano indefinidamente joven.

  El cuerpo posee extraordinarios sistemas de mantenimiento, pero no son ilimitados.

La Biblia reconoce el paso de las generaciones

  Moisés escribió:

“Los días de nuestra edad son setenta años; y si en los más robustos son ochenta años…”
(Salmo 90:10)

  El pasaje no pretende establecer matemáticamente una duración máxima para cada ser humano.

  Es una reflexión acerca de la brevedad de la vida y la rapidez con que transcurre.

  Por eso unos versículos después aparece una petición profundamente significativa.

“Enséñanos de tal modo a contar nuestros días”

  El Salmo continúa:

“Enséñanos de tal modo a contar nuestros días, que traigamos al corazón sabiduría.”
(Salmo 90:12)

  La respuesta bíblica al envejecimiento no consiste simplemente en lamentar que el cuerpo cambie.

  También consiste en reconocer el valor del tiempo.

  Los años no solamente se pierden.

  También pueden convertirse en experiencia, aprendizaje y sabiduría.

La Biblia también habla de la vejez con dignidad

  Proverbios declara:

“Corona de honra es la vejez que se halla en el camino de justicia.”
(Proverbios 16:31)

  En una cultura obsesionada con parecer joven, esta perspectiva resulta importante.

  Las arrugas y las canas no necesariamente representan fracaso.

  Pueden representar años vividos, experiencias acumuladas y generaciones alcanzadas.

Isaías presenta una hermosa promesa

  Dios declara:

“Y hasta la vejez yo mismo, y hasta las canas os soportaré yo.”
(Isaías 46:4)

  El cuerpo cambia.

  La fuerza física puede disminuir.

  Algunas capacidades pueden modificarse.

  Pero desde la perspectiva bíblica, el valor de una persona no disminuye con su edad.

Un cuerpo que ha trabajado durante décadas

  Pensemos en lo que significa llegar a una edad avanzada.

  El corazón ha latido miles de millones de veces.

  Los pulmones han realizado cientos de millones de respiraciones.

  La médula ósea ha producido cantidades inmensas de células sanguíneas.

  La piel ha reparado heridas.

  Los huesos se han remodelado.

  El sistema inmunológico ha enfrentado innumerables amenazas.

  El cerebro ha almacenado recuerdos y aprendido durante décadas.

  Envejecer también significa que el organismo logró mantener la vida durante todos esos años.

La extraordinaria historia escrita por el tiempo

  La Biblia no pretende explicar telómeros, mitocondrias, senescencia celular o reparación del ADN mediante lenguaje científico. Estas preguntas corresponden a la biología celular, genética, fisiología y medicina.

  Sin embargo, cuanto más conocemos el envejecimiento, más impresionante resulta la capacidad del cuerpo para conservarse durante décadas.

  Las células reparan ADN. Las proteínas son recicladas. Los tejidos se renuevan. Las heridas cicatrizan. Los huesos se remodelan. La sangre se reemplaza. El sistema inmunológico vigila. El corazón continúa latiendo.

  Finalmente estos sistemas cambian y su capacidad de mantenimiento disminuye. Pero desde la perspectiva bíblica, el envejecimiento no elimina la dignidad ni el propósito de la persona. Nos recuerda que la vida es extraordinaria, pero también limitada; que nuestro cuerpo posee una asombrosa capacidad para mantenerse durante décadas y que cada año recibido constituye tiempo que puede transformarse en conocimiento, servicio, relaciones y sabiduría.

Referencias

Escrituras consultadas

  • Salmo 71:9, 18.
  • Salmo 90:10-12.
  • Salmo 92:12-15.
  • Proverbios 16:31.
  • Eclesiastés 12:1-7.
  • Isaías 40:29-31.
  • Isaías 46:4.
  • 2 Corintios 4:16.

Bibliografía científica

  • López-Otín, C. et al. “Hallmarks of Aging.” Cell.
  • López-Otín, C. et al. “Hallmarks of Aging: An Expanding Universe.” Cell.
  • Campisi, J. Estudios sobre senescencia celular y envejecimiento.
  • Hall, J. E. Guyton and Hall Textbook of Medical Physiology. Elsevier.
  • Austad, S. N. Why We Age: What Science Is Discovering About the Body’s Journey Through Life.

Temas científicos consultados

  • Daño y reparación del ADN.
  • Telómeros.
  • Senescencia celular.
  • Función mitocondrial.
  • Proteostasis y autofagia.
  • Envejecimiento inmunológico.
  • Sarcopenia.
  • Pérdida de masa ósea.
  • Envejecimiento cerebral.
  • Envejecimiento cardiovascular.
  • Plasticidad y adaptación durante la vejez.

Organizaciones científicas

  • National Institute on Aging — biología del envejecimiento y longevidad.
  • National Institutes of Health — investigación sobre envejecimiento.
  • American Federation for Aging Research — biología y medicina del envejecimiento.
  • World Health Organization — envejecimiento saludable y capacidad funcional.

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Autor

Elio Rivera

El Dr. Elio M. Rivera es médico, pastor, escritor y fundador del Museo La Vida y Obra de Jesucristo, de la casa hogar Manantial de Amor y Comunidad Cristiana Mana. Ha viajado extensamente por Israel estudiando los lugares históricos relacionados con la vida de Jesucristo. Además de su labor ministerial y humanitaria, también es hombre de negocios, autor de más de 60 libros.