Descripción
¿Y si la evidencia de que Dios existe hubiera estado frente a nosotros todo el tiempo?
Mira hacia el cielo. Contempla las estrellas, las galaxias, las nebulosas y la extraordinaria inmensidad del universo. Piensa en las leyes que gobiernan la materia, la energía y el movimiento; en la precisión con la que actúa la gravedad; en las matemáticas capaces de describir fenómenos que ocurren a distancias casi imposibles de imaginar. Frente a semejante escenario surge inevitablemente una de las preguntas más antiguas y profundas de la humanidad:
¿EXISTE DIOS?
Y si existe, ¿ha dejado evidencias de que realmente está ahí?
El primero de una serie dedicada a las maravillas de la creación
Antes de continuar es importante explicar algo acerca de esta obra. Cristopedia Ciencia y Creación– Las maravillas del universo, del Dr. Elio M. Rivera, es el primer libro de una serie dedicada al estudio de la creación y de las evidencias que esta nos ofrece acerca de su Creador. La creación es demasiado inmensa, diversa y extraordinaria para intentar abarcarla adecuadamente en un solo volumen. Por esa razón, este recorrido ha sido dividido en diferentes libros, cada uno dedicado a estudiar una parte particular de aquello que Dios creó.
Este primer volumen está dedicado al universo. Aquí levantaremos los ojos hacia los cielos para estudiar el origen del cosmos desde la perspectiva bíblica, las leyes que gobiernan su funcionamiento, su extraordinaria precisión, las matemáticas, la gravedad, el electromagnetismo, la termodinámica, las galaxias, las estrellas, los cometas, los agujeros negros, las nebulosas, los exoplanetas, la inmensidad del espacio y el extraordinario movimiento de los cuerpos celestes.
Pero este es solamente el comienzo. Otros libros de la serie estarán dedicados al sistema solar, la Tierra, el ser humano y su extraordinario cuerpo, los mamíferos, las aves, los peces, los reptiles, los anfibios, los insectos, las plantas, los ecosistemas y muchas otras maravillas de la creación. Si este libro despierta en usted el deseo de continuar el recorrido, puede buscar en nuestra tienda los demás libros de esta serie, donde encontrará estudios dedicados específicamente a estos y otros temas.
Aunque cada volumen aborda una parte diferente de la creación, todos están unidos por una misma pregunta: ¿qué nos dice lo creado acerca de su Creador?
Un viaje que comenzó por curiosidad
Esta serie no nació solamente del deseo de escribir libros. Para mí comenzó de una manera mucho más sencilla y personal: comenzó por curiosidad. Siempre he tenido un profundo deseo de aprender. Cuando encuentro algo que no comprendo, quiero saber cómo funciona; cuando descubro algo extraordinario, quiero profundizar. Una respuesta suele conducirme a otra pregunta, y esa nueva pregunta abre la puerta a otra más.
Así comencé a estudiar con mayor profundidad el universo, las estrellas, los planetas, la Tierra, los animales, las plantas, los océanos, el cuerpo humano, las leyes de la naturaleza y la extraordinaria complejidad de la vida. Al principio simplemente quería aprender. Quería comprender mejor el mundo que me rodeaba y descubrir cómo funcionaban las cosas. Pero mientras avanzaba ocurrió algo que jamás había esperado.
Comencé estudiando la creación y terminé contemplando al Creador
Cuanto más profundamente estudiaba, menos podía contemplar la creación simplemente como una colección de objetos, organismos y fenómenos naturales. Por todas partes encontraba orden, precisión, inteligencia, belleza, propósito, cuidado y detalles extraordinarios. Cuando estudiaba el universo encontraba una grandeza que sobrepasaba mi imaginación; cuando estudiaba las leyes de la naturaleza encontraba orden y precisión; cuando estudiaba el cuerpo humano encontraba una complejidad asombrosa, y cuando observaba los seres vivos descubría soluciones extraordinarias y mecanismos que parecían esconder maravillas en cada detalle.
Esperaba encontrar grandeza, y la encontré. Esperaba encontrar poder, y lo encontré. Esperaba encontrar inteligencia y complejidad, y las encontré por todas partes. Pero hubo algo que no esperaba encontrar y que terminó tocando profundamente mi corazón: cuidado.
Comencé a comprender que el Dios capaz de crear galaxias también había prestado atención a los detalles más pequeños de la vida. El funcionamiento de un ojo, la estructura de una pluma, la manera en que una herida cicatriza, la información contenida en una semilla, el latido del corazón, el sistema inmunológico, la capacidad de determinados animales para orientarse y la delicada relación entre los organismos de un ecosistema comenzaron a mostrarme que la creación no solamente habla de poder, sino también de una extraordinaria atención a los detalles.
Entonces surgió dentro de mí una pregunta profundamente personal: si Dios había puesto semejante cuidado en aquello que creó, ¿qué decía eso acerca del corazón del Creador? Si Dios podía cuidar los detalles de su creación, quizá también podía cuidar los detalles de mi vida. Si había intención y propósito en aquello que hizo, entonces mi propia existencia tampoco era producto del descuido. Yo también había sido pensado. Mi vida también tenía propósito.
Aquello transformó mi manera de contemplar a Dios. Comencé estos estudios impulsado por la curiosidad y terminé profundamente conmovido, asombrado, agradecido y cautivado. Y de una manera que jamás había esperado, me sentí amado. Cuanto más observaba los detalles de la creación, más difícil me resultaba imaginar a Dios como alguien lejano, frío o indiferente. El universo era inmenso, pero los detalles eran íntimos. Comencé queriendo conocer mejor la creación y terminé queriendo conocer mucho más al Creador.
Ahora comenzamos por el universo
Este primer libro comienza en el escenario más grande que podemos contemplar. Levantamos los ojos hacia el cielo y nos encontramos frente a estrellas, galaxias, materia, energía, movimiento, gravedad, leyes y relaciones matemáticas extraordinariamente precisas. Entonces aparece una pregunta inevitable: ¿de dónde vino todo esto?
La Biblia comienza precisamente allí. Sus primeras palabras no presentan una discusión filosófica ni intentan demostrar primero la existencia de Dios. Simplemente hacen una declaración extraordinaria:
“En el principio creó Dios los cielos y la tierra.”
(Génesis 1:1, RVR1960)
Esta es la convicción desde la cual está escrita toda esta obra: el universo tiene un Creador. No se creó a sí mismo. No apareció sin causa. No es producto de un accidente cósmico sin propósito. La posición de este libro es clara y abiertamente creacionista: Dios creó el universo, y precisamente porque existe un Creador podemos estudiar aquello que hizo y preguntarnos qué revela su obra acerca de Él.
La creación anuncia a su Creador
La Biblia presenta a la creación como un enorme testimonio visible de una realidad invisible. David levantó los ojos hacia los cielos y escribió: “Los cielos cuentan la gloria de Dios, y el firmamento anuncia la obra de sus manos” (Salmo 19:1, RVR1960). Los cielos cuentan. El firmamento anuncia. La creación habla, no mediante palabras audibles, sino mediante su grandeza, belleza, orden, precisión, diversidad y extraordinaria complejidad.
El apóstol Pablo expresa esta misma verdad cuando declara: “Porque las cosas invisibles de él, su eterno poder y deidad, se hacen claramente visibles desde la creación del mundo, siendo entendidas por medio de las cosas hechas…” (Romanos 1:20, RVR1960). Desde la perspectiva bíblica, por tanto, estudiar la creación no significa apartar nuestra mirada de Dios. Todo lo contrario: significa observar cuidadosamente su obra para reconocer en ella las huellas de su Autor.
¿Qué encontrará en este libro?
El recorrido comienza examinando algunas de las preguntas más profundas que puede formular la mente humana: ¿por qué existe algo en lugar de nada?, ¿tuvo el universo un comienzo?, ¿qué produjo ese comienzo?, ¿puede algo crearse a sí mismo?, ¿por qué existe un universo gobernado por leyes y de dónde proviene su extraordinario orden? A partir de allí estudiaremos la afirmación bíblica de que Dios creó de la nada, que creó por medio de su palabra y que la creación constituye un testimonio permanente de su existencia, su poder y su gloria.
Después entraremos en el fascinante mundo de las leyes del universo. Examinaremos su extraordinaria precisión y hablaremos de las leyes de la naturaleza, el electromagnetismo, la termodinámica, la gravedad y las matemáticas. No solamente nos preguntaremos cómo funcionan estas leyes, sino también por qué existe un universo ordenado, comprensible y gobernado por principios que pueden ser descubiertos y expresados matemáticamente.
Posteriormente levantaremos todavía más nuestra mirada para adentrarnos en el orden y el diseño del universo. Contemplaremos las galaxias, esas inmensas ciudades de estrellas; estudiaremos las estrellas y su extraordinaria grandeza; conoceremos los cometas, los agujeros negros y las majestuosas nebulosas; exploraremos los exoplanetas, mundos que se encuentran más allá de nuestro sistema solar; intentaremos comprender algo de la inmensidad del cosmos y finalmente observaremos el extraordinario movimiento de un universo en el que enormes cuerpos celestes se desplazan bajo leyes y condiciones perfectamente establecidas.
Un universo que no solamente existe: funciona
Una de las cosas más extraordinarias acerca del universo no es únicamente que exista, sino que funciona de una manera ordenada. La materia posee propiedades determinadas, la energía se comporta siguiendo principios, la gravedad actúa de manera consistente y las matemáticas pueden describir numerosos fenómenos de la realidad. La regularidad de esas leyes permite observar, experimentar, calcular y predecir. En otras palabras, ese orden hace posible la ciencia.
Pero descubrir cómo funciona una ley no responde necesariamente otra pregunta mucho más profunda: ¿por qué existe esa ley? Podemos estudiar la gravedad y describir sus efectos, pero todavía podemos preguntarnos por qué existe un universo donde la gravedad funciona. Podemos estudiar las matemáticas y utilizarlas para describir el cosmos, pero todavía podemos preguntarnos por qué la realidad posee un orden que puede expresarse matemáticamente.
Este libro no teme formular esas preguntas. Si existe orden, queremos conocer su origen. Si existen leyes, queremos preguntarnos por qué existen. Si encontramos extraordinaria precisión, queremos saber qué nos dice esa precisión acerca del Creador. Para la perspectiva bíblica que sostiene esta obra, el orden de la creación no es un accidente: refleja la sabiduría de Dios.
“Levantad en alto vuestros ojos”
El profeta Isaías hizo una invitación extraordinaria: “Levantad en alto vuestros ojos, y mirad quién creó estas cosas…” (Isaías 40:26, RVR1960). Observe cuidadosamente la pregunta. No dice solamente: “Miren las estrellas” ni se limita a preguntar qué son. La pregunta fundamental es: ¿quién las creó?
Ese es precisamente el corazón de este libro. Queremos saber qué son las estrellas. Queremos comprender las galaxias. Queremos estudiar las leyes que gobiernan la naturaleza. Queremos conocer el universo con toda la profundidad que podamos. Pero no queremos detenernos en el mecanismo. Después de preguntar cómo funciona, queremos atrevernos a formular la pregunta todavía más profunda: ¿quién lo hizo?
Este viaje apenas comienza
Cuando llegue a la última página de este libro, nuestro recorrido por la creación apenas habrá comenzado. Este primer volumen está dedicado al universo, pero los siguientes nos acercarán progresivamente a nuestro propio mundo. Estudiaremos el sistema solar, la Tierra, los océanos, la atmósfera, los ecosistemas, la vida, el cuerpo humano, los mamíferos, las aves, los peces, los reptiles, los anfibios, los insectos, las plantas y muchas otras maravillas.
Iremos de lo gigantesco a lo microscópico, de las galaxias a la célula, de las leyes que gobiernan los cielos a los mecanismos que permiten que un corazón lata. Cada libro será diferente, pero en todos volveremos a formular la misma pregunta: ¿qué nos dice todo esto acerca de Aquel que lo creó? Por eso, si este primer volumen despierta en usted el deseo de continuar descubriendo las maravillas de la creación, puede encontrar en nuestra tienda los demás libros de esta serie.
De la creación al corazón del Creador
Mi deseo no es solamente que al terminar este libro usted conozca más acerca de galaxias, estrellas, gravedad, matemáticas y leyes de la naturaleza. Deseo que ocurra algo semejante a lo que ocurrió conmigo: que una estrella nunca vuelva a parecerle simplemente una estrella; que una galaxia le haga pensar en la grandeza de Aquel que pudo crearla; que el orden le hable de inteligencia, la precisión de sabiduría, la belleza de un Artista y los pequeños detalles de cuidado.
Ese fue mi propio recorrido. La creación me mostró el poder de Dios; su orden me mostró su inteligencia; su belleza me permitió contemplar algo de su corazón, y sus detalles me hicieron sentir amado. Por eso esta serie es mucho más que un conjunto de estudios acerca de la naturaleza. Es una invitación a contemplar la obra y, por medio de ella, dirigir nuestra mirada hacia su Autor.
Ahora le invito a comenzar este recorrido. Levante los ojos. Observe el universo. Estudie. Pregunte. Examine sus leyes, su precisión, su grandeza y sus detalles. Y mientras lo hace, recuerde las palabras con las que comienza la revelación bíblica:
“En el principio creó Dios los cielos y la tierra.”
(Génesis 1:1, RVR1960)
El universo no se creó a sí mismo. El universo es creación, y detrás de la creación está el Creador. Este es apenas el primer libro y el comienzo de un viaje mucho más grande: un recorrido por las maravillas de la creación para descubrir, en aquello que Dios hizo, las huellas de su poder, su sabiduría y su corazón.




