Por el Dr. Elio M Rivera
Cuando pensamos en un desierto solemos imaginar enormes extensiones de arena, un Sol abrasador y prácticamente ninguna forma de vida. Sin embargo, los desiertos son mucho más diversos. Existen desiertos de dunas, de roca, de grava e incluso desiertos fríos. Lo que verdaderamente los caracteriza es la escasez de precipitación.
En estos lugares, conseguir agua puede ser difícil y conservarla todavía más importante. Aun así, encontramos cactus capaces de almacenarla, plantas que esperan largos períodos antes de germinar, reptiles que reducen su pérdida, pequeños mamíferos que casi nunca necesitan beber directamente y animales que permanecen escondidos durante las horas más calientes.
El desierto parece vacío hasta que descubrimos todas las estrategias utilizadas por la vida para sobrevivir donde cada gota de agua tiene enorme valor.

¿Qué convierte una región en desierto?
Un desierto no se define simplemente por ser caliente.
Su característica fundamental es recibir muy poca precipitación en relación con las necesidades del ambiente.
Muchos desiertos reciben menos de 250 milímetros de precipitación al año, aunque las definiciones pueden variar.
Por eso existen desiertos calientes y fríos.
No todos los desiertos están cubiertos de arena
Esta es una de las ideas equivocadas más comunes.
Las enormes dunas que vemos en fotografías representan solamente una parte de los ambientes desérticos.
Muchos están dominados por roca, grava y suelo desnudo.
Las regiones cubiertas por grandes campos de dunas reciben el nombre de ergs.
El Sahara contiene algunos, pero gran parte de su superficie no es un océano de arena.
¿De dónde viene tanta arena?
Las rocas son fragmentadas lentamente por cambios de temperatura, viento, agua y otros procesos físicos y químicos.
Los fragmentos pequeños pueden ser transportados.
El viento selecciona y mueve partículas.
Cuando pierde velocidad, algunas se depositan.
Con suficiente tiempo y condiciones apropiadas pueden formarse enormes campos de dunas.
Las dunas pueden moverse
Una duna parece una montaña pequeña e inmóvil.
Pero el viento puede transportar granos desde un lado y depositarlos en el otro.
Poco a poco, toda la estructura cambia de posición.
Algunas dunas avanzan lentamente a través del paisaje.
Una montaña de arena puede literalmente viajar.
El desierto puede ser extremadamente caliente durante el día
La radiación solar calienta intensamente el suelo.
Cerca de la superficie las temperaturas pueden ser extraordinariamente elevadas.
Para un animal pequeño, caminar sobre ese terreno representa un desafío.
No solamente debe evitar perder agua.
También necesita evitar sobrecalentarse.
Pero durante la noche puede hacer frío
El aire seco y la escasez de nubes permiten que el calor escape rápidamente después de ponerse el Sol.
Por eso algunos desiertos presentan grandes diferencias entre temperaturas diurnas y nocturnas.
Un organismo puede enfrentar calor intenso durante el día y temperaturas mucho menores pocas horas después.
Sobrevivir exige tolerar ambos extremos.
La mejor estrategia puede ser esconderse
Muchos animales del desierto reducen su actividad durante las horas más calientes.
Permanecen dentro de madrigueras, debajo de piedras o en otros refugios.
Cuando llega la noche salen para buscar alimento.
La solución al calor no siempre consiste en soportarlo directamente.
Puede consistir en evitarlo.
Debajo de la tierra existe otro clima
Una madriguera puede presentar temperaturas mucho más estables que la superficie.
También puede conservar mayor humedad.
Roedores, reptiles, artrópodos y otros animales aprovechan este microambiente.
A pocos centímetros o metros de profundidad, las condiciones pueden ser muy diferentes.

El camello — administrar agua, no almacenarla en la joroba
Existe una creencia popular de que la joroba del camello está llena de agua.
No es así.
Contiene principalmente grasa.
Esta reserva proporciona energía cuando el alimento escasea.
La capacidad del camello para sobrevivir en ambientes secos depende de numerosos mecanismos fisiológicos relacionados con conservación de agua y tolerancia a cambios en su estado de hidratación.
El camello puede permitir que su temperatura cambie
Mantener exactamente la misma temperatura corporal bajo calor extremo puede requerir gastar mucha agua mediante sudoración.
El camello puede tolerar variaciones corporales mayores que nosotros bajo determinadas condiciones.
Esto puede reducir la necesidad de enfriarse continuamente mediante evaporación.
Ahorrar agua también significa controlar cuándo utilizarla para enfriar el cuerpo.
Riñones preparados para conservar agua
Los animales del desierto enfrentan un problema constante:
Cada molécula de agua eliminada debe ser reemplazada.
Algunas especies poseen riñones capaces de producir orina muy concentrada.
También pueden producir heces relativamente secas.
La conservación ocurre incluso en procesos que normalmente eliminan agua.
La rata canguro puede vivir prácticamente sin beber
Algunas ratas canguro de Norteamérica obtienen gran parte del agua necesaria a partir de los alimentos y del agua metabólica producida durante las reacciones químicas del organismo.
Sus riñones conservan agua con enorme eficacia.
Además permanecen en madrigueras durante el calor.
Un pequeño mamífero puede vivir en un ambiente extremadamente seco sin depender continuamente de encontrar un charco.
También podemos fabricar agua dentro del cuerpo
Cuando nutrientes son utilizados para producir energía, determinadas reacciones metabólicas generan agua.
Nosotros también producimos agua metabólica.
Pero para algunos animales del desierto esta fuente tiene una importancia mucho mayor.
El agua no siempre tiene que llegar directamente en forma líquida.

Los cactus funcionan como depósitos vivientes
Muchos cactus almacenan agua dentro de sus tallos.
Sus hojas están enormemente reducidas y relacionadas con las espinas, mientras el tallo realiza gran parte de la fotosíntesis.
Una gruesa cutícula ayuda a disminuir pérdidas.
Después de una lluvia pueden absorber rápidamente agua y conservarla durante largos períodos.
Trabajar de noche para ahorrar agua
Muchos cactus y otras plantas de regiones secas utilizan fotosíntesis CAM.
Sus estomas pueden abrirse principalmente durante la noche para captar dióxido de carbono.
Durante el día, cuando el calor favorece una enorme pérdida de agua, pueden permanecer cerrados durante gran parte del tiempo.
La planta aprovecha las horas frescas para realizar el intercambio gaseoso.
Las raíces pueden extenderse cerca de la superficie
Una lluvia desértica puede ser breve.
Quizá solamente humedezca los primeros centímetros del suelo.
Por eso algunas plantas poseen sistemas de raíces superficiales extendidos sobre grandes áreas.
Cuando finalmente llueve, pueden absorber agua rápidamente.
Una oportunidad corta debe aprovecharse inmediatamente.
Otras plantas buscan agua profundamente
No todas utilizan la misma estrategia.
Algunas desarrollan raíces profundas capaces de alcanzar reservas de humedad alejadas de la superficie.
Unas se extienden horizontalmente.
Otras penetran hacia abajo.
Diferentes soluciones pueden resolver el mismo problema: encontrar agua.
Semillas que esperan
En algunos desiertos pueden pasar largos períodos sin condiciones adecuadas para crecer.
Las semillas de determinadas plantas permanecen inactivas en el suelo.
Después llega una lluvia suficiente.
La humedad activa la germinación.
En poco tiempo aparecen plantas donde antes solamente veíamos tierra.

El desierto puede cubrirse de flores
En determinados lugares y bajo condiciones apropiadas, lluvias excepcionales pueden desencadenar floraciones espectaculares.
El suelo aparentemente vacío se cubre de colores.
Las semillas estaban allí.
Solamente esperaban las condiciones necesarias.
El desierto no estaba muerto; estaba esperando agua.
Los insectos responden rápidamente
Cuando aparecen plantas y flores, también llegan insectos.
Abejas y otros polinizadores aprovechan los nuevos recursos.
Las poblaciones de algunos organismos pueden aumentar rápidamente.
Después aparecen animales que se alimentan de ellos.
Una lluvia puede producir una reacción en cadena dentro del ecosistema.
El agua puede transformar todo en pocas horas
Una tormenta intensa sobre suelo seco puede producir corrientes repentinas.
Los cauces que permanecieron secos durante meses pueden llenarse rápidamente.
Estas inundaciones repentinas pueden ser extremadamente peligrosas.
En el desierto, la falta de agua es un problema.
Pero demasiada agua en muy poco tiempo también puede serlo.
Los oasis — agua en medio de la sequedad
Cuando agua subterránea alcanza o se aproxima a la superficie puede permitir el desarrollo de vegetación.
Así aparecen algunos oasis.
Durante siglos, estos lugares han sido fundamentales para animales y comunidades humanas.
Un pequeño punto de agua puede transformar completamente un paisaje.
La niebla también puede proporcionar agua
Algunos desiertos costeros reciben muy poca lluvia, pero experimentan niebla.
Plantas y animales pueden aprovechar pequeñas gotas suspendidas en el aire.
En el desierto de Namib, por ejemplo, ciertos organismos poseen comportamientos o superficies que ayudan a obtener humedad de la niebla.
Cuando no llueve, incluso el agua transportada por el aire adquiere enorme importancia.
La vida busca cada oportunidad
Agua almacenada en un tallo.
Humedad dentro de una semilla.
Vapor atrapado durante la noche.
Una madriguera fresca.
Una raíz extendida bajo la arena.
Una gota de niebla.
En el desierto, recursos aparentemente insignificantes pueden marcar la diferencia entre vivir y morir.
Los reptiles poseen ventajas importantes
Muchos reptiles tienen una piel que limita considerablemente la pérdida de agua.
Además, al ser ectotermos, utilizan fuentes externas de calor para regular gran parte de su temperatura corporal.
Pueden desplazarse entre Sol y sombra, entrar en madrigueras o cambiar sus períodos de actividad.
El comportamiento forma parte de su sistema de supervivencia.
Incluso el color puede ser importante
Las características de la superficie corporal pueden influir en absorción de radiación, camuflaje y temperatura.
Muchos animales presentan colores similares a arena y rocas.
Esto puede dificultar que depredadores o presas los detecten.
En un paisaje abierto, pasar desapercibido puede ser una enorme ventaja.
El desierto también puede ser frío
No debemos asociar automáticamente desierto con calor.
El desierto de Gobi, por ejemplo, experimenta inviernos extremadamente fríos.
Incluso la Antártida es considerada un desierto desde el punto de vista climático debido a su bajísima precipitación.
Lo que define al desierto es principalmente la escasez de agua disponible mediante precipitación.
La Biblia está llena de historias del desierto
Abraham recorrió regiones áridas.
Moisés pasó años en ellas.
Israel atravesó el desierto.
David conoció lugares secos mientras huía.
Juan el Bautista predicó en el desierto.
Y Jesucristo pasó cuarenta días en el desierto.
Para los escritores bíblicos, el desierto no era una imagen distante. Formaba parte de su geografía.
“Mi alma tiene sed de ti”
David escribió:
“Dios, Dios mío eres tú; de madrugada te buscaré; mi alma tiene sed de ti… en tierra seca y árida donde no hay aguas.”
(Salmo 63:1)
La fuerza de la imagen proviene precisamente de conocer lo que significa tener sed en una región árida.
En el desierto, el agua no es un detalle.
Es vida.
Agua en el desierto
Isaías presenta una imagen extraordinaria:
“Porque aguas serán cavadas en el desierto, y torrentes en la soledad.”
(Isaías 35:6)
Para quien conoce un paisaje árido, pocas imágenes podrían representar mejor una transformación.
Donde aparece agua, aparece la posibilidad de vida.
“El yermo florecerá”
El mismo capítulo declara:
“El desierto y la soledad se alegrarán por ellos; y el yermo se gozará y florecerá como la rosa.”
(Isaías 35:1)
Actualmente podemos observar fenómenos que ayudan a comprender la fuerza de esta imagen.
Después de lluvias excepcionales, algunos desiertos realmente pueden cubrirse de flores.
Un paisaje aparentemente muerto puede transformarse.
La vida donde cada gota cuenta
La Biblia no pretende explicar fisiología renal, fotosíntesis CAM, meteorología o ecología del desierto mediante lenguaje científico. Estas preguntas corresponden a la biología, climatología, botánica y fisiología.
Sin embargo, cuanto más estudiamos los desiertos, menos vacíos parecen.
Los cactus almacenan agua. Algunas plantas realizan gran parte de su intercambio gaseoso durante la noche. Las semillas esperan períodos favorables. Los roedores producen orina extraordinariamente concentrada. Los reptiles buscan refugio durante las horas más calientes. Algunos organismos aprovechan incluso la niebla.
Desde la perspectiva bíblica, comprender estas estrategias aumenta nuestra admiración. Los desiertos nos recuerdan que la sabiduría del Creador puede contemplarse incluso donde el agua escasea: lugares donde una semilla puede esperar silenciosamente bajo el suelo y donde unas pocas horas de lluvia son suficientes para transformar una tierra aparentemente vacía en un paisaje lleno de vida y color.
Referencias
Escrituras consultadas
- Éxodo 17:1-6.
- Salmo 63:1.
- Salmo 107:33-35.
- Isaías 35:1-7.
- Isaías 41:17-20.
- Isaías 43:19-20.
- Mateo 4:1-11.
Bibliografía científica
- Ward, D. The Biology of Deserts. Oxford University Press.
- Schmidt-Nielsen, K. Desert Animals: Physiological Problems of Heat and Water. Dover Publications.
- Nobel, P. S. Physicochemical and Environmental Plant Physiology. Academic Press.
- Cloudsley-Thompson, J. L. Biotic Interactions in Arid Lands.
Temas científicos consultados
- Climatología de los desiertos.
- Conservación de agua.
- Termorregulación.
- Fotosíntesis CAM.
- Plantas xerófitas.
- Riñones de animales del desierto.
- Agua metabólica.
- Dunas y transporte eólico.
- Oasis.
- Floraciones desérticas.
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