Por el Dr. Elio M. Rivera – Cristopedia
Felipe el tetrarca fue uno de los hijos de Herodes el Grande y uno de los gobernantes que administraron parte de Palestina durante el ministerio de Jesucristo. A diferencia de su padre Herodes el Grande, de su hermano Arquelao y de Herodes Antipas, Felipe no es recordado por su crueldad ni por escándalos familiares. Las fuentes históricas lo presentan como un gobernante moderado, relativamente justo y competente, cuyo largo gobierno proporcionó estabilidad a la región noreste del país. Su territorio incluyó lugares que desempeñaron un papel importante en el ministerio de Jesús, entre ellos Cesárea de Filipo, donde Pedro hizo su célebre confesión de fe.
Felipe nació aproximadamente entre los años 22 y 20 a.C. Era hijo de Herodes el Grande y de Cleopatra de Jerusalén, una de las varias esposas del rey. Es importante no confundirlo con Herodes Felipe, el esposo de Herodías mencionado en los Evangelios. Aunque ambos pertenecían a la familia herodiana, se trataba de personas diferentes. El gobernante conocido como Felipe el tetrarca fue quien recibió los territorios del noreste del reino tras la muerte de su padre.
Cuando Herodes el Grande murió en el año 4 a.C., el emperador Augusto dividió su reino entre varios de sus hijos. Felipe recibió el gobierno de Iturea, Traconite, Batanea, Auranítide y otras regiones situadas al noreste del Mar de Galilea (Lucas 3:1). Roma le concedió el título de tetrarca, que designaba a un gobernante regional subordinado al emperador.
El territorio administrado por Felipe era muy diferente al de sus hermanos. Mientras Arquelao gobernaba Judea y Herodes Antipas administraba Galilea y Perea, Felipe controlaba una extensa zona montañosa y menos poblada, habitada por judíos, sirios, griegos, árabes e itureos. Debido a esta diversidad cultural, desarrolló una política relativamente tolerante que favoreció la estabilidad de la región.
Las fuentes históricas describen a Felipe como un gobernante prudente y equilibrado. El historiador judío Flavio Josefo afirma que acostumbraba recorrer personalmente sus territorios para atender las necesidades de la población y administrar justicia. A diferencia de otros miembros de la dinastía herodiana, no se conocen episodios de extrema crueldad, conspiraciones familiares o persecuciones violentas durante su gobierno.
Uno de los mayores legados de Felipe fue el desarrollo urbano de sus dominios. Reconstruyó la antigua ciudad de Panias, situada junto a las fuentes del río Jordán, y la convirtió en una importante ciudad que llamó Cesárea de Filipo, en honor al emperador César Augusto y añadiendo su propio nombre para distinguirla de Cesárea Marítima, edificada por su padre. Esta ciudad se transformó en uno de los principales centros administrativos de la región.
Cesárea de Filipo ocupa un lugar muy importante en los Evangelios. Fue en las cercanías de esta ciudad donde Jesús preguntó a sus discípulos: “¿Quién dicen los hombres que es el Hijo del Hombre?” (Mateo 16:13). Después de escuchar las distintas respuestas, Pedro realizó una de las confesiones más importantes de toda la Biblia: “Tú eres el Cristo, el Hijo del Dios viviente” (Mateo 16:16). A partir de ese momento, Jesús comenzó a preparar a sus discípulos para su muerte y resurrección en Jerusalén.
La ubicación de este acontecimiento resulta especialmente significativa. Cesárea de Filipo era conocida por sus templos dedicados a dioses paganos, especialmente al dios Pan, así como por un templo construido en honor al emperador Augusto. En medio de un ambiente dominado por la idolatría y el culto al poder romano, Pedro proclamó que Jesús era el verdadero Mesías e Hijo de Dios.
Otro lugar importante dentro del territorio de Felipe fue Betsaida. Aunque originalmente era una pequeña aldea pesquera, Felipe la amplió y la convirtió en una ciudad, dándole el nombre de Julias en honor a Julia, hija del emperador Augusto. Betsaida era el lugar de origen de Pedro, Andrés y Felipe, tres de los apóstoles de Jesús (Juan 1:44), y fue escenario de varios milagros del Señor, entre ellos la alimentación de los cinco mil y la sanidad de un hombre ciego (Marcos 8:22-26; Lucas 9:10-17).
Los Evangelios mencionan indirectamente a Felipe al situar algunos acontecimientos dentro de su jurisdicción. Lucas establece cuidadosamente el contexto histórico del ministerio de Juan el Bautista diciendo: “Siendo tetrarca de Iturea y de la provincia de Traconite, Felipe su hermano…” (Lucas 3:1). Este detalle demuestra el interés de Lucas por ubicar cronológicamente los acontecimientos dentro del marco político de la época.
A diferencia de Herodes Antipas, Felipe nunca aparece enfrentándose a Jesús ni persiguiendo a sus discípulos. Tampoco existen registros de conflictos importantes entre él y el movimiento cristiano naciente. Esto probablemente se debió tanto al carácter relativamente pacífico de su gobierno como al hecho de que el ministerio principal de Jesús se desarrolló en Galilea y Judea.
Felipe gobernó durante aproximadamente treinta y siete años, uno de los períodos más largos y estables dentro de la dinastía herodiana. Murió alrededor del año 34 d.C. sin dejar descendencia. Después de su fallecimiento, sus territorios fueron incorporados temporalmente a la provincia romana de Siria, aunque más tarde pasaron a formar parte del reino de Herodes Agripa I.
Desde una perspectiva histórica, Felipe es probablemente el miembro mejor valorado de la familia de Herodes. Flavio Josefo lo describe como un gobernante moderado, accesible y preocupado por el bienestar de sus súbditos. Aunque compartía el origen familiar de otros Herodes, su forma de gobernar fue muy diferente a la de su padre o sus hermanos.
La arqueología ha permitido conocer mucho mejor el mundo en el que gobernó Felipe. Las excavaciones realizadas en Cesárea de Filipo, actualmente conocida como Banias, han descubierto los restos del templo dedicado al dios Pan, edificios administrativos, calles, murallas y numerosas estructuras pertenecientes al período herodiano. Asimismo, las investigaciones en Betsaida y otras ciudades de su territorio han confirmado la existencia de importantes centros urbanos durante el siglo primero.
La vida de Felipe el tetrarca demuestra que no todos los miembros de la dinastía herodiana compartieron el mismo carácter. Mientras algunos utilizaron el poder para perseguir, matar o sembrar el terror, Felipe es recordado principalmente por su administración estable y por las ciudades que fundó o reconstruyó. Sin proponérselo, preparó el escenario donde Jesús revelaría algunas de las verdades más profundas acerca de su identidad y de la misión de la Iglesia.
Como hijo de Herodes el Grande, tetrarca del noreste de Palestina y gobernante del territorio donde se encontraba Cesárea de Filipo, Felipe ocupa un lugar importante dentro del contexto histórico del Nuevo Testamento. Aunque los Evangelios apenas lo mencionan, su gobierno proporcionó el escenario geográfico donde ocurrieron algunos de los momentos más trascendentales del ministerio de Jesucristo.
Fuentes de información
La información histórica y bíblica sobre Felipe el tetrarca procede principalmente de:
• El Evangelio de Lucas, especialmente Lucas 3:1.
• Los Evangelios de Mateo, Marcos y Juan en los relatos relacionados con Cesárea de Filipo y Betsaida.
• Las obras de Flavio Josefo, especialmente Antigüedades de los Judíos y La Guerra de los Judíos.
• Los escritos de historiadores romanos relacionados con la dinastía herodiana y la administración del Imperio Romano.
• Los comentarios de los Padres de la Iglesia, entre ellos Eusebio de Cesarea y Jerónimo.
• Estudios modernos sobre la dinastía herodiana, Cesárea de Filipo, Betsaida y el contexto político del ministerio de Jesús.
• La evidencia arqueológica procedente de Cesárea de Filipo (Banias), Betsaida, Iturea y las demás regiones gobernadas por Felipe durante el siglo primero.
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