03. La luz de las estrellas: un mensaje que atraviesa el espacio

Por el Dr. Elio M Rivera

  Cuando miramos una estrella durante la noche, parece que solamente estamos recibiendo un pequeño punto de luz. Pero en realidad está sucediendo algo mucho más extraordinario.

  Esa luz ha viajado por el espacio antes de llegar hasta nuestros ojos.

  Y durante su viaje trae consigo algo muy valioso:

  información acerca de la estrella que la produjo.

  En el artículo anterior aprendimos que los científicos pueden estudiar la luz para descubrir algunos de los elementos presentes en una estrella. No repetiremos aquí cómo funciona ese proceso. Ahora iremos un paso más adelante.

  Porque la luz puede contarnos mucho más.

  Puede ayudarnos a conocer la temperatura de una estrella, su movimiento, su brillo, su tamaño aproximado y otras características, aunque se encuentre tan lejos que probablemente nunca podamos visitarla.

  Es como si las estrellas estuvieran enviando continuamente mensajes a través del espacio y nosotros hubiéramos aprendido poco a poco a leerlos.

La luz de una estrella, un viaje a una velocidad extraordinaria

  La luz viaja en el vacío a aproximadamente 300,000 kilómetros por segundo.

  Para comprender lo rápido que es esto, pensemos en nuestro planeta. La Tierra tiene una circunferencia de unos 40,000 kilómetros. Si fuera posible hacer viajar la luz alrededor de la Tierra, podría darle aproximadamente siete vueltas y media en un solo segundo.

  Eso significa que mientras usted dice la palabra “uno”, la luz podría haber dado varias vueltas alrededor de nuestro planeta.

  Sin embargo, el universo es tan inmenso que incluso algo que viaja a esa velocidad necesita tiempo para atravesarlo.

  La luz del Sol, por ejemplo, necesita aproximadamente ocho minutos y veinte segundos para recorrer la distancia entre el Sol y la Tierra.

  Esto produce una situación muy interesante.

  Cuando vemos el Sol, en realidad lo estamos viendo como era aproximadamente ocho minutos antes.

  No vemos el Sol exactamente en el mismo instante en que su luz sale de él. Primero esa luz tiene que atravesar aproximadamente 150 millones de kilómetros hasta llegar a nosotros.

  Y si ocho minutos parecen mucho, espere a conocer las distancias de las demás estrellas.

La estrella más cercana después del Sol

  Después del Sol, la estrella más cercana a nosotros es Próxima Centauri.

  Se encuentra aproximadamente a 4.24 años luz de distancia.

  Esto significa que la luz que vemos de Próxima Centauri comenzó su viaje hace un poco más de cuatro años.

  Imagine que una persona pudiera encender una enorme lámpara en Próxima Centauri esta noche. Aunque la luz viajara a unos 300,000 kilómetros por segundo, nosotros no veríamos aquella luz mañana, ni el próximo mes, ni siquiera el próximo año.

  Tendríamos que esperar más de cuatro años.

  Así de enormes son las distancias entre las estrellas.

  Por eso los astrónomos utilizan una medida especial llamada año luz. Un año luz es la distancia que la luz recorre durante un año.

  Y esa distancia es enorme: aproximadamente 9.46 billones de kilómetros.

  Una sola estrella relativamente cercana ya nos obliga a utilizar números difíciles de imaginar.

Mirar el cielo también es mirar hacia el pasado

  Aquí ocurre algo todavía más sorprendente.

  Imagine una estrella situada a 100 años luz de la Tierra.

  La luz que llega esta noche hasta nuestros ojos salió de aquella estrella hace aproximadamente 100 años.

  Si observamos un objeto situado a 1,000 años luz, estamos recibiendo luz que comenzó su viaje hace aproximadamente 1,000 años.

  Por eso los telescopios tienen una característica fascinante.

  No solamente nos permiten mirar muy lejos.

  También nos permiten mirar hacia atrás en el tiempo.

  Esto no significa que viajemos físicamente al pasado. Significa que estamos recibiendo luz que salió de aquellos objetos hace mucho tiempo.

  Imagine que alguien le envía una fotografía por correo y tarda diez años en llegar. Cuando finalmente abre el sobre, la fotografía le muestra cómo era aquella persona diez años atrás.

  La luz de las estrellas hace algo parecido.

  Nos muestra cómo eran cuando esa luz comenzó su viaje.

El color también trae información

  Cuando miramos las estrellas podemos notar que no todas tienen exactamente el mismo color.

  Algunas parecen ligeramente rojizas.

  Otras parecen amarillas o blancas.

  Y algunas presentan tonos azulados.

  Eso no es solamente algo bonito.

  El color contiene información.

  En términos generales, el color de una estrella está relacionado con la temperatura de su superficie.

  Aquí sucede algo que puede parecer extraño al principio.

  Podríamos pensar que una estrella roja debería ser más caliente porque normalmente relacionamos el rojo con el fuego. Pero en las estrellas ocurre algo diferente.

  Las estrellas que se ven más rojizas suelen tener temperaturas superficiales menores que las estrellas que parecen azuladas.

  Una estrella azul puede tener una superficie muchísimo más caliente que una estrella roja.

  Así que solamente observando y estudiando cuidadosamente la luz, los científicos pueden obtener pistas acerca de la temperatura de una estrella situada a enormes distancias.

La luz puede decirnos si una estrella se mueve

  Ahora viene algo todavía más sorprendente.

  La luz también puede ayudar a los astrónomos a saber si una estrella se está acercando o alejando de nosotros.

  Para comprenderlo podemos pensar en una ambulancia.

  Cuando una ambulancia se acerca con la sirena encendida, el sonido parece cambiar. Después, cuando pasa junto a nosotros y comienza a alejarse, escuchamos otro cambio en el tono.

  Esto ocurre porque las ondas del sonido se ven afectadas por el movimiento de la fuente.

  Con la luz ocurre algo parecido, aunque estamos hablando de ondas electromagnéticas y no de sonido.

  Cuando un objeto luminoso se aleja de nosotros, las características de su luz pueden desplazarse hacia longitudes de onda mayores. Los astrónomos lo llaman corrimiento al rojo.

  Cuando un objeto se acerca, el desplazamiento ocurre hacia longitudes de onda menores y se conoce como corrimiento al azul.

  Los científicos pueden medir estos pequeños cambios.

  Así pueden descubrir que una estrella situada a enormes distancias se está moviendo hacia nosotros o alejándose de nosotros, e incluso pueden calcular parte de ese movimiento.

  Todo esto sin tocarla.

  Todo gracias a la información contenida en su luz.

También podemos descubrir si una estrella tiene una compañera

  Hay estrellas que parecen estar solas cuando las observamos desde la Tierra, pero en realidad forman parte de sistemas de dos o más estrellas.

  En algunos casos, los astrónomos pueden descubrir estas compañeras estudiando cambios en la luz.

  Por ejemplo, una estrella puede moverse ligeramente debido a la gravedad de otra estrella que gira junto con ella. Ese movimiento puede producir cambios que los instrumentos detectan.

  En otros sistemas, una estrella puede pasar frente a otra desde nuestra perspectiva y disminuir temporalmente la cantidad de luz que recibimos.

  Entonces los científicos observan algo muy sencillo:

  La estrella brilla.

  Su brillo disminuye.

  Después vuelve a aumentar.

  Si este patrón se repite regularmente, puede revelar que estamos observando un sistema de estrellas que orbitan entre sí.

  Una vez más, la luz trae información.

Un pequeño rayo de luz puede contar una historia enorme

  Pensemos en todo lo que hemos descubierto.

  Una estrella puede estar tan lejos que su luz tarde años en llegar hasta nosotros.

  Sin embargo, cuando finalmente llega, los científicos pueden estudiarla.

  En el artículo anterior vimos que esa luz puede ayudarnos a conocer de qué está hecha una estrella.

  Ahora hemos aprendido que también puede decirnos otras cosas.

  Puede darnos información acerca de su temperatura.

  Puede mostrarnos su color.

  Puede ayudarnos a saber si se acerca o se aleja.

  Puede revelar cambios en su brillo.

  Puede ayudarnos a descubrir estrellas compañeras.

  Y además nos muestra cómo era aquella estrella cuando su luz comenzó el enorme viaje hasta nuestro planeta.

  Por eso la luz es una de las herramientas más importantes de la astronomía.

  No podemos tomar una nave y visitar cada estrella.

  Pero las estrellas envían continuamente algo hasta nosotros.

  Su luz.

Cuando el mensaje de las estrellas llega hasta nosotros

  Hace miles de años, las personas miraban las estrellas sin conocer ninguna de estas cosas.

  No sabían cuánto tardaba su luz en llegar.

  No sabían que podían conocer su temperatura estudiando su color.

  No podían medir sus movimientos mediante pequeños cambios en su luz.

  Sin embargo, ya existía algo capaz de producir asombro.

  El cielo mismo.

  David escribió:

“Los cielos cuentan la gloria de Dios,
Y el firmamento anuncia la obra de sus manos.”

Salmo 19:1, RVR1960

  El siguiente versículo contiene una expresión especialmente hermosa para nuestro tema:

“Un día emite palabra a otro día,
Y una noche a otra noche declara sabiduría.”

Salmo 19:2, RVR1960

  El salmista estaba utilizando lenguaje poético para describir cómo la creación anuncia continuamente la grandeza de Dios.

  Hoy sabemos algo que David no podía saber.

  La luz que veía sobre su cabeza realmente estaba atravesando enormes distancias y transportando información acerca de aquellos objetos.

  Nosotros hemos aprendido a leer una pequeña parte de esa información.

  Y mientras más aprendemos a leerla, más extraordinario se vuelve el cielo.

La creación tiene mucho que enseñarnos

  Imagine salir esta noche y encontrar una estrella.

  Mientras la observa, recuerde que la luz que entra en sus ojos comenzó su viaje mucho antes de llegar hasta usted.

  Atravesó el espacio a aproximadamente 300,000 kilómetros por segundo.

  No necesitó caminos.

  No necesitó puentes.

  No necesitó cables.

  Simplemente atravesó la inmensidad hasta alcanzar nuestro planeta.

  Y cuando llegó, no llegó vacía de información.

  Su color puede hablarnos de temperatura. Sus cambios pueden hablarnos de movimiento. Su brillo puede revelarnos otras características. Y el tiempo que tardó en llegar nos recuerda las enormes distancias que existen en el universo.

  La ciencia nos permite estudiar ese mensaje.

  Y para el creyente, cada descubrimiento puede convertirse también en una invitación a maravillarse ante Aquel que hizo posible una creación semejante.

  Isaías escribió:

“Levantad en alto vuestros ojos, y mirad quién creó estas cosas.”
Isaías 40:26, RVR1960

  Eso es lo que hacemos en Cristopedia.

  Levantamos los ojos.

  Observamos.

  Preguntamos.

  Investigamos.

  Y mientras aprendemos a leer los mensajes que viajan en la luz de las estrellas, descubrimos una creación mucho más extraordinaria de lo que nuestros ojos pueden percibir a simple vista.

  La luz ha atravesado la inmensidad para hablarnos de las estrellas. Y las estrellas, para quien contempla la creación con fe, pueden dirigir nuevamente nuestra mirada hacia su Creador.

Referencias científicas

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Autor

Elio Rivera

El Dr. Elio M. Rivera es médico, pastor, escritor y fundador del Museo La Vida y Obra de Jesucristo, de la casa hogar Manantial de Amor y Comunidad Cristiana Mana. Ha viajado extensamente por Israel estudiando los lugares históricos relacionados con la vida de Jesucristo. Además de su labor ministerial y humanitaria, también es hombre de negocios, autor de más de 60 libros.