10. ¿Qué ocurre cuando contemplamos una estrella muy lejana? Estamos mirando hacia el pasado

Por el Dr. Elio M Rivera

  Esta noche podemos salir de casa, levantar los ojos y hacer algo extraordinario sin utilizar ningún instrumento:

  mirar hacia el pasado.

  No se trata de una metáfora.

  Es una consecuencia real de la física.

  La luz viaja extraordinariamente rápido, pero no lo hace instantáneamente. Por eso cada vez que contemplamos un objeto lejano estamos recibiendo información que salió de allí algún tiempo antes.

  Cuanto más lejos miramos, más antigua es la imagen que recibimos.

Ni siquiera vemos al Sol exactamente como es ahora

  La luz viaja a aproximadamente 300,000 kilómetros por segundo.

  Parece una velocidad prácticamente infinita, pero las distancias del espacio son tan enormes que incluso la luz necesita tiempo para atravesarlas.

  El Sol está aproximadamente a 150 millones de kilómetros.

  Su luz tarda alrededor de 8 minutos y 20 segundos en llegar hasta nosotros.

  Esto significa algo sorprendente:

  cuando miramos el Sol —siempre con protección adecuada y nunca directamente— lo estamos recibiendo como era unos ocho minutos antes.

  No podemos verlo exactamente “ahora”.

Cuando vemos una estrella, estamos viendo el pasado

La Luna también pertenece al pasado

  La Luna está muchísimo más cerca.

  Su luz reflejada tarda aproximadamente 1.3 segundos en llegar hasta nosotros.

  Cuando contemplamos la Luna, por tanto, la vemos como era hace poco más de un segundo.

  Si pudiéramos colocar un enorme reloj sobre su superficie, siempre observaríamos ese reloj con un pequeño retraso.

  No porque nuestros ojos sean lentos.

  Sino porque la información necesita viajar hasta nosotros.

Próxima Centauri: una fotografía de hace más de cuatro años

  Ahora salgamos del sistema solar.

  Próxima Centauri, la estrella más cercana después del Sol, se encuentra aproximadamente a 4.24 años luz.

  Eso significa que la luz que recibimos esta noche salió de aquella estrella hace 4.24 años.

  Si algo ocurriera allí hoy, nosotros no podríamos verlo inmediatamente.

  Tendríamos que esperar más de cuatro años para que la luz que contiene esa información llegara hasta la Tierra.

  Y si hipotéticamente enviáramos una señal luminosa hacia Próxima Centauri, tardaría otros 4.24 años en llegar.

  Una conversación utilizando señales electromagnéticas necesitaría, como mínimo, más de ocho años para una pregunta y su respuesta, aun suponiendo que alguien contestara inmediatamente.

Sirio: aproximadamente ocho años en el pasado

  Cuando observamos Sirio, la estrella más brillante de nuestro cielo nocturno, estamos viendo luz que viajó aproximadamente 8.6 años antes de entrar en nuestros ojos.

  Vega está aproximadamente a 25 años luz.

  La luz que vemos hoy de Vega comenzó su viaje hace unos 25 años.

  Pero podemos ir muchísimo más lejos.

Deneb nos lleva siglos hacia atrás

  Deneb, una de las estrellas del Triángulo de Verano, se encuentra a más de dos mil años luz, según las estimaciones actuales.

  Cuando contemplamos Deneb esta noche, los fotones que llegan a nuestros ojos comenzaron su viaje hace más de dos mil años.

  Piense en ello.

  Mientras generaciones enteras nacían y morían en la Tierra…

  mientras surgían y desaparecían imperios…

  mientras cambiaban idiomas, fronteras y civilizaciones…

  aquella luz continuaba viajando.

  Y esta noche algunos de esos fotones finalmente llegan hasta nosotros.

Cuando vemos una estrella, vemos el pasado

¿Y si una estrella ya no existiera?

  Aquí aparece una pregunta fascinante.

  Si una estrella estuviera a mil años luz y ocurriera algo extraordinario en ella hoy, nosotros no conoceríamos ese acontecimiento durante mil años.

  Seguiríamos recibiendo la luz que había salido anteriormente.

  Esto no significa que debamos afirmar que las estrellas que observamos ya desaparecieron. La mayoría de las estrellas visibles no están necesariamente a punto de hacerlo.

  Significa algo mucho más preciso:

  nunca podemos conocer visualmente un objeto distante antes de que su luz tenga tiempo de alcanzarnos.

  El universo posee un límite natural para transmitir información: la velocidad de la luz.

Un telescopio también es una máquina para mirar hacia atrás

  Por eso los grandes telescopios hacen algo extraordinario.

  No solamente permiten mirar más lejos.

  También permiten mirar más atrás en el tiempo.

  Cuando un telescopio observa un objeto situado a miles de años luz, recibe información de hace miles de años.

  Cuando observa objetos muchísimo más distantes, recibe información todavía más antigua.

  En astronomía, por tanto, distancia y tiempo están profundamente relacionados. Cuanto más profundamente observamos el espacio, más antigua es la información que estamos recibiendo.

El cielo nocturno no es una fotografía tomada al mismo tiempo

  Esta quizá sea la idea más sorprendente. Cuando contemplamos el firmamento creemos estar viendo una sola escena. Pero realmente estamos contemplando muchos momentos diferentes al mismo tiempo.

  La Luna: hace 1.3 segundos.

  El Sol: hace unos 8 minutos.

  Próxima Centauri: hace 4.24 años.

  Sirio: hace 8.6 años.

  Vega: hace unos 25 años.

  Deneb: hace más de dos mil años.

La luz de una Estrella, fotónes que hicieron un viaje extraordinario

El cielo nocturno es un mosaico de información procedente de diferentes momentos del pasado.

  Cada punto luminoso trae consigo una historia que comenzó antes de llegar hasta nuestros ojos.

Fotones que viajaron durante generaciones para terminar en nuestros ojos

  Imagine ahora un solo fotón saliendo de una estrella lejana.

  Viaja por el espacio.

  No necesita carreteras.

  No atraviesa océanos.

  Cruza distancias que nuestra mente apenas puede imaginar.

  Pasan años.

  Décadas.

  Quizá siglos.

  Finalmente alcanza la Tierra.

  Entra en la pupila de una persona que casualmente levantó los ojos esa noche.

  Y entonces ocurre algo maravilloso:

  un acontecimiento ocurrido hace muchísimo tiempo en una estrella distante acaba convirtiéndose en información dentro de un ser humano.

  David contempló el cielo sin conocer todavía la velocidad de la luz ni las enormes distancias estelares y escribió:

“Cuando veo tus cielos, obra de tus dedos,
La luna y las estrellas que tú formaste,
Digo: ¿Qué es el hombre, para que tengas de él memoria?”

Salmo 8:3-4, RVR1960

  Hoy podemos formular la misma pregunta comprendiendo algo que David no podía medir:

  algunas de las luces que contemplamos comenzaron su viaje mucho antes de que nosotros naciéramos.

  El cielo no solamente nos muestra enormes distancias.

  También nos permite contemplar el pasado.

Referencias científicas

  • NASA. Explicación de los años luz, la velocidad de la luz y las enormes distancias utilizadas en astronomía.
    NASA: What Is a Light-Year?
  • NASA. Información científica sobre las estrellas y la observación del universo mediante su luz.
    NASA Science: Stars

Referencia bíblica

  • Salmo 8:3-4.

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Autor

Elio Rivera

El Dr. Elio M. Rivera es médico, pastor, escritor y fundador del Museo La Vida y Obra de Jesucristo, de la casa hogar Manantial de Amor y Comunidad Cristiana Mana. Ha viajado extensamente por Israel estudiando los lugares históricos relacionados con la vida de Jesucristo. Además de su labor ministerial y humanitaria, también es hombre de negocios, autor de más de 60 libros.