04. ¿Qué significaba el sello romano sobre una tumba?

Dr. Elio M Rivera

La guardia, la piedra y el sello romano

  Hasta este momento hemos estudiado dos grandes obstáculos que protegían el cuerpo de Jesucristo.

  Primero:

Una enorme piedra cerraba la entrada del sepulcro.

  Segundo:

Una guardia vigilaba el lugar.

  Pero los enemigos de Jesús todavía añadieron una tercera medida:

El sello romano.

  Mateo lo registra de manera muy clara:

“Entonces ellos fueron y aseguraron el sepulcro, sellando la piedra y poniendo la guardia.”
Mateo 27:66

  La tumba no solamente quedó cerrada.

  Quedó sellada oficialmente.

  Y para comprender la importancia de este detalle necesitamos saber qué representaba aquel sello.

El sello no era un adorno

  Cuando escuchamos la palabra sello, podríamos imaginar una pequeña marca sin demasiada importancia.

  Pero en mi libro explico algo completamente diferente.

  El sello representaba:

La autoridad del gobierno imperial.

  No se colocaba simplemente para indicar que alguien había cerrado la tumba.

  Significaba que aquella entrada había quedado bajo una prohibición oficial.

  Nadie podía abrirla sin desafiar directamente la autoridad que representaba el sello.

¿Cómo se colocaba el sello?

  En mi libro describo el procedimiento de esta manera.

  Se colocaban cuerdas sobre la piedra que cerraba la entrada, formando una especie de X.

  Los extremos de aquellas cuerdas se fijaban con cera derretida.

  Y antes de que la cera endureciera, se imprimía sobre ella el anillo que representaba la autoridad imperial.

  De esta manera, para mover la piedra era necesario alterar el sistema que había sido colocado sobre ella.

  Es decir:

No podía abrirse la tumba sin violar el sello.

El sello decía: “No tocar”

  Podemos explicarlo de una manera muy sencilla.

  La gran piedra decía físicamente:

“No puedes entrar fácilmente.”

  La guardia decía:

“No te permitiremos entrar.”

  Y el sello decía legalmente:

“No tienes autoridad para abrir esto.”

  Son tres obstáculos diferentes.

  Uno físico.

  Uno militar.

  Uno legal.

Era una declaración del poder de Roma

  En mi libro lo digo de manera directa:

“Este sello representaba en sí mismo el poder del gobierno imperial.”

  Eso significa que quien veía aquel sello comprendía que no estaba simplemente frente a la propiedad privada de José de Arimatea.

  La situación había cambiado.

  La tumba había sido intervenida por la autoridad.

  Violarla era desafiar al gobierno que la había protegido.

Una comparación moderna ayuda a comprenderlo

  En mi libro utilizo una comparación que todavía resulta muy sencilla de entender.

  En nuestros días, una autoridad gubernamental puede llegar a un negocio y colocar un aviso oficial de clausura.

  El papel, la cinta o el sello físicamente no son particularmente fuertes.

  Podrían romperse con las manos.

  Pero casi nadie se atrevería a hacerlo.

  ¿Por qué?

  Porque el verdadero poder no está en el pedazo de papel.

  Está en:

La autoridad que lo colocó.

  Eso mismo debemos comprender acerca del sello romano.

  La cera no era la verdadera barrera.

  La cuerda tampoco.

  La verdadera barrera era Roma.

Romperlo significaba desafiar la ley

  En mi libro afirmo que violar aquel sello colocaba a la persona en abierta desobediencia contra la ley romana y podía exponerla incluso a una condena a muerte por crucifixión.

  Así que pensemos en lo que esto significaba para cualquier persona que quisiera sacar el cuerpo.

  No bastaba con tener fuerza suficiente para mover la piedra.

  Había que aceptar las consecuencias de romper un sello oficial.

Esto vuelve todavía más difícil la teoría del robo

  Supongamos nuevamente que los discípulos decidieron robar el cuerpo.

  Tendrían que llegar a la tumba.

  Evitar a los soldados.

  Acercarse a la piedra.

  Violar el sello.

  Mover la enorme roca.

  Entrar.

  Sacar el cuerpo.

  Y después desaparecer.

  Pero ahora debemos añadir algo:

Sabían que al romper el sello estaban desafiando directamente a la autoridad romana.

  En mi libro concluyo precisamente que la presencia simultánea del sello imperial y la guardia hacía doblemente peligroso cualquier intento de robar el cuerpo de Jesucristo.

¿Quiénes supuestamente tendrían que romperlo?

  Los discípulos.

  Pero recordemos cómo estaban.

  Habían huido.

  Estaban asustados.

  Se encontraban escondidos.

  Tenían miedo de las autoridades.

  Y ahora, según la teoría del robo, tendrían que convertirse repentinamente en hombres dispuestos a desafiar tanto a los soldados como al poder de Roma.

  No considero que esta explicación encaje con el estado en que los Evangelios los presentan.

El sello tenía además otra función muy importante

  Permitía saber si la tumba había sido violada.

  Mientras el sello permaneciera intacto, la piedra no había sido desplazada de la manera necesaria para entrar.

  Si alguien movía la piedra y dañaba las cuerdas o la cera, quedaba evidencia de que alguien había intervenido.

  Así que el sello no solamente prohibía.

  También funcionaba como una marca visible de seguridad.

La tumba estaba ahora oficialmente asegurada

  Recordemos nuevamente el texto:

“Aseguraron el sepulcro, sellando la piedra y poniendo la guardia.”

  Observe cómo Mateo une ambas cosas.

  El sello.

  Y los soldados.

  No era una tumba simplemente cerrada con una piedra.

  Era un sepulcro asegurado.

Los enemigos de Jesús hicieron todo lo posible

  Esto es fundamental para nuestra investigación.

  Los principales sacerdotes querían impedir que después alguien afirmara que Jesús había resucitado.

  Por eso hicieron todo lo que estaba dentro de su poder para evitar que el cuerpo desapareciera.

  En mi libro resumo esta situación diciendo que los sacerdotes tenían un enorme interés en que nadie tocara el cuerpo durante aquellos tres días y utilizaron todas las medidas disponibles para impedirlo.

  Piedra.

  Sello.

  Guardia.

  Desde su punto de vista, el problema estaba resuelto.

Y entonces llegó la mañana de la resurrección

  Mateo escribe:

“Y hubo un gran terremoto; porque un ángel del Señor, descendiendo del cielo y llegando, removió la piedra, y se sentó sobre ella.”
Mateo 28:2

  Aquí aparece algo que para mí tiene una enorme importancia.

  La piedra que tenía el sello fue removida.

  Pero no fueron los discípulos quienes lo hicieron.

  Mateo atribuye esa acción:

A un ángel del Señor.

¿Por qué considero importante que el ángel removiera la piedra?

  En mi libro presento mi propia conclusión acerca de este detalle.

  Creo firmemente que el ángel removió la piedra por dos razones.

  Primero, porque las primeras personas que llegarían serían mujeres que ya habían expresado preocupación por no poder moverla.

  Y segundo, porque al removerla el ángel asumía también la responsabilidad de romper el sello.

  De esa manera, ningún discípulo podía ser acusado de haberlo violado.

  Para mí, éste es un detalle extraordinario.

El sello no impidió la resurrección

  Los enemigos de Jesús habían intentado cerrar todas las posibilidades humanas.

  La piedra impedía entrar.

  La guardia impedía acercarse.

  El sello prohibía legalmente abrir.

  Pero ninguna de esas medidas podía impedir lo que Dios había determinado.

  La tumba que Roma había asegurado terminó abierta.

El sello hace que la tumba vacía sea todavía más difícil de explicar

  Si no hubiera existido sello, alguien podría decir:

“Simplemente alguien movió la piedra.”

  Si no hubiera existido guardia:

“Alguien entró durante la noche.”

  Pero tenemos una combinación extraordinaria.

  Una piedra enorme.

  Un sello oficial.

  Una guardia.

  Y después:

Una tumba vacía.

  Ése es precisamente el problema que cualquier explicación alternativa tiene que resolver.

La conclusión

  ¿Qué significaba entonces el sello romano sobre la tumba?

  Significaba que aquel sepulcro estaba protegido por la autoridad imperial.

  Significaba que nadie tenía derecho a abrirlo.

  Significaba que mover la piedra implicaba violar una orden oficial.

  Y significaba que cualquier intento de sacar el cuerpo se convertía en una acción extremadamente peligrosa.

  Por eso el sello es una pieza esencial de nuestra investigación.

  No era decoración.

Era la autoridad de Roma colocada sobre la entrada de la tumba.

  Y aun así…

  la tumba terminó abierta.

  La piedra fue removida.

  El sello fue roto.

  Los soldados huyeron.

  Y el cuerpo ya no estaba allí.

  Ahora podemos reunir las tres grandes barreras y formular una pregunta todavía más difícil:

¿Era humanamente posible robar el cuerpo de Jesús?

Referencias bíblicas

Mateo 27:62-66.
Mateo 28:1-6.
Marcos 16:1-4.

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Autor

Elio Rivera

El Dr. Elio M. Rivera es médico, pastor, escritor y fundador del Museo La Vida y Obra de Jesucristo, de la casa hogar Manantial de Amor y Comunidad Cristiana Mana. Ha viajado extensamente por Israel estudiando los lugares históricos relacionados con la vida de Jesucristo. Además de su labor ministerial y humanitaria, también es hombre de negocios, autor de más de 60 libros.