05. ¿Qué castigo recibía quien rompiera el sello?

Dr. Elio M Rivera

La guardia, la piedra y el sello romano

  Después de comprender qué representaba el sello romano colocado sobre la tumba de Jesucristo, debemos hacernos una pregunta inevitable:

¿Qué ocurría si alguien se atrevía a romperlo?

  En mi libro la respuesta es directa.

  El sello representaba la autoridad del gobierno imperial. No era simplemente una cuerda con cera. Era una orden oficial que indicaba que aquella tumba no debía ser violada.

  Por eso, quien rompiera aquel sello se colocaba en abierta desobediencia contra Roma.

El castigo podía ser la muerte por crucifixión

  En mi investigación afirmo claramente:

Quien violaba el sello romano podía hacerse acreedor a la muerte por crucifixión.

  Ésta no era una pequeña infracción administrativa.

  Romper el sello significaba desafiar directamente la autoridad imperial que lo había colocado.

  Esto cambia completamente la manera en que debemos imaginar cualquier intento de entrar en la tumba.

La cera no era lo que daba poder al sello

  Físicamente, romper unas cuerdas o destruir cera no era difícil.

  Cualquier hombre podía hacerlo.

  El verdadero problema era lo que aquello significaba.

  Detrás de aquellas cuerdas estaba:

Roma.

  El sello decía, en términos sencillos:

“Esta tumba está bajo la autoridad imperial. No la toque.”

  Por eso el obstáculo no era físico.

  Era legal.

Una comparación sencilla

  En mi libro utilizo una comparación moderna.

  Imagine que una dependencia gubernamental llega a un establecimiento y coloca un sello de clausura.

  El papel puede romperse fácilmente.

  La cinta puede cortarse.

  Físicamente no representa ningún obstáculo.

  Pero una persona sabe que si rompe aquel sello no está simplemente rompiendo papel.

  Está violando una orden de la autoridad.

  Lo mismo ocurría con el sello colocado sobre el sepulcro.

Esto hacía todavía más peligrosa la teoría del robo

  Ahora volvamos a los discípulos.

  Para robar el cuerpo no bastaba con llegar hasta la tumba.

  Tendrían que enfrentarse a la guardia.

  Tendrían que romper el sello.

  Tendrían que mover la enorme piedra.

  Tendrían que sacar el cuerpo.

  Y después tendrían que escapar.

  Pero romper el sello significaba además exponerse a una condena romana.

  Por eso, en mi libro concluyo que la presencia simultánea de la guardia y el sello imperial hacía doblemente peligroso cualquier intento de robar el cuerpo de Jesucristo.

¿Qué clase de hombres tendrían que atreverse a hacerlo?

  Recordemos el estado de los discípulos.

  Cuando arrestaron a Jesús, huyeron.

  Pedro negó conocerlo.

  Después de la crucifixión permanecieron escondidos por miedo.

  Y ahora se supone que aquellos mismos hombres decidieron desafiar:

A los soldados.

A la autoridad romana.

Al sello imperial.

Y a la posibilidad de ser ejecutados.

  Ésa es la clase de explicación que tendría que sostener la teoría del robo.

El sello existía precisamente para impedir que alguien entrara

  En mi libro explico que estos sellos se colocaban sobre tumbas que el gobierno no quería que fueran violadas.

  Por eso el sello cumplía dos propósitos.

  Primero, declaraba oficialmente que nadie podía abrir el sepulcro.

  Segundo, si alguien lo hacía, quedaba evidente que había desafiado una orden romana.

Los enemigos de Jesús querían una protección real

  Los sacerdotes no escogieron estas medidas accidentalmente.

  Querían impedir que alguien sacara el cuerpo.

  Por eso consiguieron:

  Una piedra enorme.

  Una guardia.

  Y un sello imperial.

  Cada medida hacía más difícil la siguiente.

  El resultado era una tumba protegida física, militar y legalmente.

Y entonces aparece algo extraordinario en el relato

  Mateo dice:

“Y hubo un gran terremoto; porque un ángel del Señor, descendiendo del cielo y llegando, removió la piedra, y se sentó sobre ella.”
Mateo 28:2

  En mi libro hago una observación que considero muy importante.

  No fueron los discípulos quienes removieron aquella piedra.

  Fue el ángel.

  Y para mí esto tiene relación directa con el sello.

El ángel asumió la responsabilidad de romperlo

  En mi libro expreso mi convicción de esta manera:

  Si los discípulos hubieran removido la piedra, habrían quedado expuestos a la condena correspondiente por violar el sello.

  Por eso creo que el ángel removió la piedra, entre otras razones, para que ninguno de los discípulos quedara como responsable de haber roto el sello romano.

  Para mí, éste es un detalle extraordinariamente significativo.

El sello protegía también a los enemigos de una explicación falsa

  Pensemos en esto desde otra perspectiva.

  Los sacerdotes temían que los discípulos robaran el cuerpo.

  Entonces colocaron una protección que convertía cualquier intento de robo en una acción de consecuencias potencialmente mortales.

  En otras palabras, ellos mismos hicieron todo lo posible para impedir exactamente la explicación que después intentarían utilizar:

“Los discípulos robaron el cuerpo.”

  Eso vuelve el caso todavía más interesante.

Si los discípulos hubieran roto el sello, habría existido un delito evidente

  Supongamos que realmente hubieran llevado a cabo el robo.

  No habría sido simplemente una cuestión religiosa.

  Habrían cometido una acción contra la autoridad romana.

  Y los enemigos de Jesús tenían razones suficientes para perseguirlos.

  Sin embargo, la historia no continúa con una búsqueda de discípulos acusados de haber violado el sello.

  Continúa con otra explicación:

Que los soldados estaban dormidos.

  Eso lo estudiaremos con mucho cuidado más adelante.

La severidad del castigo explica el poder psicológico del sello

  Un sello funciona porque las personas saben que romperlo tiene consecuencias.

  Si no existiera castigo, el sello no tendría prácticamente ningún valor.

  Pero si violarlo podía colocar a una persona frente a una ejecución romana, entonces el efecto era completamente diferente.

  La persona no veía solamente cera.

  Veía:

La posibilidad de morir.

La tumba parecía humanamente imposible de violar

  Ahora podemos comprender la magnitud del sistema de protección.

  La piedra impedía físicamente la entrada.

  La guardia impedía militarmente acercarse.

  El sello impedía legalmente abrir.

  Y la violación del sello podía costar la vida.

  Por eso no estamos estudiando una tumba abandonada durante la noche.

  Estamos estudiando una tumba que sus enemigos habían procurado hacer lo más segura posible.

La conclusión

  ¿Qué castigo podía recibir quien rompiera el sello romano?

  De acuerdo con lo que presento en mi libro:

Podía ser condenado a muerte por crucifixión.

  Ésa era la seriedad del sello.

  Por eso considero que no puede tratarse como un detalle secundario de la historia.

  Si alguien quería sacar el cuerpo de Jesucristo, tenía que estar dispuesto no solamente a enfrentar soldados y mover una enorme piedra.

  Tenía que estar dispuesto a:

Desafiar directamente a Roma y arriesgar su propia vida.

  Y eso nos lleva a la pregunta que comienza a reunir todas las piezas de esta subserie:

¿Era humanamente posible robar el cuerpo de Jesucristo?

Referencias bíblicas

Mateo 27:62-66.
Mateo 28:1-4.
Mateo 28:11-15.

Si este artículo despertó su interés y desea explorar el tema con mayor profundidad, le invitamos a conocer el libro completo, donde encontrará un estudio mucho más amplio y detallado.

Escuche música con propósito:

Explore el Museo al vida y obra de Jesucristo:

NUEVO EN CRISTOPEDIA

     Descubre las nuevas series, libros y recursos que hemos añadido al Museo y a la Biblioteca de Cristopedia.

WhatsApp
Facebook
X
LinkedIn
Email

Autor

Elio Rivera

El Dr. Elio M. Rivera es médico, pastor, escritor y fundador del Museo La Vida y Obra de Jesucristo, de la casa hogar Manantial de Amor y Comunidad Cristiana Mana. Ha viajado extensamente por Israel estudiando los lugares históricos relacionados con la vida de Jesucristo. Además de su labor ministerial y humanitaria, también es hombre de negocios, autor de más de 60 libros.