04. ¿Qué sufrió físicamente Jesús antes de llegar a la cruz?

Por el Dr. Elio M Rivera

El choque hipovolémico

  Antes de llegar al Gólgota, Jesucristo ya había sufrido un castigo físico extraordinariamente severo. Había sido golpeado y flagelado, y aquellas lesiones habían provocado pérdida de sangre.

  Para comprender lo que esto significa desde el punto de vista médico, necesitamos explicar un concepto muy importante:

¿Qué es el choque hipovolémico?

  El choque hipovolémico ocurre cuando una persona pierde una cantidad considerable de sangre o líquidos y, como consecuencia, ya no existe suficiente volumen circulando por el organismo para mantener adecuadamente la presión arterial y llevar oxígeno a los órganos y tejidos.

  Dicho de una manera muy sencilla:

El cuerpo está perdiendo sangre y comienza a quedarse sin el volumen que necesita para continuar funcionando.

¿Qué ocurre cuando perdemos sangre?

  La sangre cumple funciones indispensables para la vida. Entre ellas, transporta el oxígeno desde los pulmones hacia los tejidos.

  Cuando comenzamos a perder sangre, el organismo intenta compensarlo inmediatamente.

  El corazón comienza a latir más rápido para tratar de mantener la circulación.

  Los vasos sanguíneos se contraen.

  El organismo intenta conservar el flujo de sangre hacia los órganos más importantes, especialmente el cerebro y el corazón.

  Pero si la pérdida continúa, llega un momento en que esos mecanismos ya no son suficientes.

  Entonces comienza el choque hipovolémico.

¿Cómo se siente una persona que está entrando en choque?

  A medida que disminuye el volumen de sangre circulante pueden aparecer diferentes manifestaciones.

  La persona puede experimentar:

  • debilidad intensa;
  • palidez;
  • sudoración;
  • respiración rápida;
  • aumento de la frecuencia cardiaca;
  • disminución de la presión arterial;
  • mareo;
  • confusión;
  • disminución de la producción de orina;
  • y una sed muy intensa.

  Si la pérdida de sangre continúa y no se corrige, los órganos dejan de recibir suficiente oxígeno y el estado puede progresar hasta pérdida del conocimiento, insuficiencia orgánica y finalmente la muerte.

¿Por qué es importante esto en la crucifixión de Jesús?

  Porque Jesús no llegó a la cruz en condiciones físicas normales.

  La flagelación había producido numerosas lesiones y pérdida de sangre.

  No recibió líquidos intravenosos.

  No recibió una transfusión.

  No recibió tratamiento para recuperar el volumen perdido.

  No recibió atención médica para detener las consecuencias del trauma.

  Por el contrario, después de ser flagelado, el castigo continuó.

  Por eso, cuando analizamos médicamente la crucifixión, debemos comprender que el organismo de Jesús ya estaba sometido a un deterioro progresivo antes de que comenzaran las horas sobre la cruz.

“Tengo sed”

  Hay una frase pronunciada por Jesús en la cruz que resulta particularmente interesante cuando estudiamos todo este proceso.

  Juan registra:

“Después de esto, sabiendo Jesús que ya todo estaba consumado, dijo, para que la Escritura se cumpliese: Tengo sed.”
Juan 19:28

  La sed puede presentarse en una persona que ha perdido una cantidad importante de sangre y líquidos.

  No debemos utilizar solamente estas dos palabras para establecer un diagnóstico médico. Pero dentro del conjunto de acontecimientos —trauma, hemorragia, agotamiento y horas de crucifixión— resultan perfectamente compatibles con una persona que estaba sufriendo una pérdida importante de volumen.

El organismo intenta sobrevivir

  El choque hipovolémico es, en cierto sentido, una lucha desesperada del cuerpo por conservar la vida.

  Cuando disminuye el volumen circulante, el organismo comienza a establecer prioridades.

  Reduce la circulación hacia regiones menos esenciales en ese momento para intentar conservar sangre para el corazón y el cerebro.

  El corazón aumenta su frecuencia.

  La respiración puede acelerarse.

  La persona se debilita progresivamente.

  Pero existe un límite.

  Si la pérdida de sangre continúa, finalmente el organismo ya no puede compensarla.

Esto ocurrió antes de terminar la crucifixión

  Éste es el punto que necesitamos conservar para los siguientes artículos.

  El choque hipovolémico no debe imaginarse como una lesión independiente.

  Forma parte de un proceso.

  Jesús había sufrido traumatismos.

  Había sido flagelado.

  Había perdido sangre.

  Había sido llevado hacia el Gólgota.

  Y posteriormente todavía tendría que soportar la crucifixión.

  Por eso, al preguntarnos si Jesucristo realmente murió, tenemos que estudiar el efecto acumulativo de todo lo que sufrió.

  La pérdida de sangre producida antes y durante la crucifixión colocaba al organismo en una situación cada vez más peligrosa.

¿Qué debemos recordar?

  El choque hipovolémico ocurre cuando la pérdida de sangre o líquidos reduce peligrosamente el volumen circulante.

  El corazón intenta compensarlo.

  La presión arterial puede disminuir.

  Los tejidos comienzan a recibir menos oxígeno.

  Aparecen debilidad y sed intensa.

  Y si el proceso continúa sin tratamiento, puede terminar en colapso circulatorio, falla orgánica y muerte.

  Esto nos permite comprender mucho mejor la condición física en la que se encontraba Jesucristo.

  Antes de estudiar los clavos, la posición sobre la cruz, la dificultad respiratoria y la herida producida por la lanza, debemos recordar algo fundamental:

Jesús llegó al Gólgota con un organismo que ya había sufrido un trauma severo y una importante pérdida de sangre.

Referencias bíblicas

Mateo 27:26-31.
Marcos 15:15-20.
Lucas 23:26.
Juan 19:1-3.
Juan 19:28-30.

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Autor

Elio Rivera

El Dr. Elio M. Rivera es médico, pastor, escritor y fundador del Museo La Vida y Obra de Jesucristo, de la casa hogar Manantial de Amor y Comunidad Cristiana Mana. Ha viajado extensamente por Israel estudiando los lugares históricos relacionados con la vida de Jesucristo. Además de su labor ministerial y humanitaria, también es hombre de negocios, autor de más de 60 libros.