08. Las secuoyas rojas de California — los gigantes que parecen tocar el cielo

Por el Dr. Elio M Rivera

  En algunos bosques húmedos de la costa de California se levantan árboles tan altos que contemplarlos desde el suelo obliga a inclinar completamente la cabeza hacia atrás. Sus troncos pueden atravesar siglos de lluvia, viento, incendios y cambios ambientales mientras sus copas permanecen a más de cien metros sobre el suelo. Son las secuoyas rojas de la costa, conocidas científicamente como Sequoia sempervirens.

  Estos árboles poseen una distinción extraordinaria: son los árboles vivos más altos conocidos del planeta. Algunos ejemplares superan los cien metros, aproximadamente la altura de un edificio de treinta pisos. El ejemplar vivo más alto conocido, llamado Hyperion, ha sido medido en alrededor de ciento dieciséis metros.

  Pero su altura es solamente una parte de la historia. Su corteza puede alcanzar un grosor considerable, poseen una notable capacidad para producir nuevos brotes y pueden aprovechar la humedad de la famosa niebla costera. Las secuoyas rojas son verdaderas columnas vivientes capaces de sostener pequeños ecosistemas entre sus ramas.

No debemos confundirlas con las secuoyas gigantes

  California posee dos árboles famosos que frecuentemente se confunden.

 La secuoya roja de la costa, Sequoia sempervirens, es la campeona de altura.

  La secuoya gigante, Sequoiadendron giganteum, posee troncos extraordinariamente voluminosos y se encuentra naturalmente en la Sierra Nevada.

  Ambas pueden alcanzar dimensiones enormes, pero no son el mismo árbol.

  Una destaca especialmente por elevarse hacia el cielo.

  La otra, por su gigantesco volumen.

Más de cien metros de altura

  Imaginar ciento diez o ciento quince metros resulta difícil.

  Si colocáramos una secuoya roja junto a un edificio de treinta pisos, algunos ejemplares podrían superarlo.

  Desde la base, las ramas superiores pueden parecer pequeñas.

  Sin embargo, allá arriba existe todo un mundo de hojas, ramas, agua, insectos y otros organismos.

  Un solo árbol puede ocupar verticalmente una distancia extraordinaria.

Hyperion — uno de los gigantes más famosos

  Hyperion fue descubierto en 2006 dentro del Parque Nacional Redwood.

  Su altura ronda los ciento dieciséis metros, lo que lo convirtió en el árbol vivo más alto conocido mediante mediciones modernas.

  Su ubicación exacta no se promueve públicamente para proteger el árbol y el terreno que lo rodea del exceso de visitantes.

  Esto recuerda que incluso un gigante necesita protección.

¿Cómo puede llegar agua hasta una hoja situada a cien metros?

  Aquí aparece uno de los grandes desafíos de ser un árbol tan alto.

  Una secuoya no posee corazón.

  No tiene una bomba que empuje el agua desde las raíces hasta la copa.

  El agua asciende principalmente por conductos microscópicos del xilema.

  La transpiración desde las hojas, junto con las propiedades físicas del agua, ayuda a mantener el movimiento de la columna líquida.

  Cada día, el árbol debe vencer un desafío físico extraordinario para mantener hidratada su copa.

La altura tiene un límite

  Un árbol no puede crecer indefinidamente.

  Cuanto mayor es la distancia entre las raíces y las hojas superiores, más difícil resulta transportar agua.

  La gravedad y la resistencia hidráulica aumentan el desafío.

  Por eso los científicos estudian las secuoyas para comprender los límites físicos de la altura de los árboles.

  El gigante también está sometido a las leyes de la física.

La niebla puede convertirse en agua para el bosque

  La costa del norte de California posee una característica fundamental para estos árboles:

  la niebla.

  Durante épocas relativamente secas, la humedad del océano puede envolver las copas.

  Las hojas y ramas interceptan pequeñas gotas.

  Parte del agua cae hacia el suelo.

  Y las hojas también pueden participar directamente en la captación de humedad bajo determinadas condiciones.

  El océano puede ayudar a sostener árboles situados tierra adentro mediante agua transportada por el aire.

Un bosque que literalmente captura las nubes

  Cuando la niebla atraviesa las copas, las pequeñas gotas chocan contra hojas y ramas.

  Se acumulan.

  Después caen.

  Este fenómeno puede aumentar la cantidad de agua disponible en el suelo.

  Los árboles no solamente reciben agua desde abajo.

  Parte puede llegar desde arriba y desde el aire que los rodea.

Una corteza extraordinariamente gruesa

  La corteza de una secuoya roja madura puede alcanzar un grosor considerable.

  Además contiene compuestos que contribuyen a su resistencia frente a determinados insectos y procesos de descomposición.

  Esta gruesa cubierta también proporciona protección frente al calor de algunos incendios.

  El árbol puede quedar ennegrecido por fuera mientras tejidos internos importantes sobreviven.

El fuego puede dejar cicatrices enormes

  Algunas secuoyas antiguas poseen cavidades en la base producidas por incendios ocurridos durante su larga vida.

  En ocasiones puede observarse el interior parcialmente quemado del tronco.

  Sorprendentemente, el árbol puede continuar vivo.

  Mientras una cantidad suficiente de tejido funcional permanezca conectando raíces y copa, puede seguir transportando agua y nutrientes.

  La cicatriz permanece como registro visible de lo que sobrevivió.

Un árbol puede quedar hueco y continuar viviendo

  El centro del tronco no realiza todas las funciones vitales del árbol.

  Gran parte del transporte ocurre en tejidos más externos.

  Por eso una secuoya puede perder parte importante de su madera central y continuar viva.

  Algunos ejemplares antiguos poseen cavidades suficientemente grandes para que una persona pueda entrar.

  El árbol parece profundamente herido.

  Y, sin embargo, cientos de metros cuadrados de hojas pueden continuar funcionando arriba.

También pueden producir nuevos brotes

  Las secuoyas rojas poseen una extraordinaria capacidad de reproducción vegetativa.

  Pueden producir brotes desde la base, raíces o estructuras del tronco.

  Si un árbol resulta dañado, nuevos tallos pueden aparecer alrededor.

  Esto distingue a las secuoyas costeras de muchos otros árboles gigantes.

Un círculo de nuevos árboles

  En algunos lugares pueden observarse grupos de secuoyas creciendo en círculo alrededor de una zona central.

  Parte de estos patrones puede originarse mediante brotes asociados con un árbol anterior.

  El viejo tronco puede desaparecer con el tiempo.

  Pero alrededor quedan nuevos árboles.

  La estructura original se perdió.

  La vida continuó.

También producen semillas diminutas

  Resulta sorprendente comparar el tamaño del árbol con el de sus semillas.

  Una secuoya que supera los cien metros puede comenzar a partir de una semilla extremadamente pequeña.

  Los conos producen numerosas semillas, aunque solamente una fracción encontrará las condiciones necesarias para establecerse.

  De algo diminuto puede surgir uno de los organismos más altos de la Tierra.

Sus raíces no bajan cientos de metros

  Podríamos imaginar que un árbol de más de cien metros necesita raíces igualmente profundas.

  No es así.

  Las raíces de las secuoyas se extienden principalmente por capas relativamente superficiales del suelo y pueden alcanzar grandes distancias horizontalmente.

  Esto permite aprovechar agua y nutrientes distribuidos alrededor del árbol.

Las raíces de diferentes árboles pueden encontrarse

  En un bosque denso, los sistemas radiculares ocupan el mismo suelo y pueden entrelazarse físicamente.

  El conjunto del bosque contribuye a modificar el terreno, retener humedad y reducir erosión.

  Un gigante que parece completamente independiente desde arriba forma parte, debajo del suelo, de una comunidad muy estrecha.

El bosque protege al gigante

  Una secuoya aislada no experimenta exactamente las mismas condiciones que una situada dentro de un bosque.

  Los árboles vecinos reducen velocidades del viento, conservan humedad y modifican el microclima.

  La hojarasca protege el suelo.

  Hongos y microorganismos reciclan nutrientes.

  Hasta el árbol más grande depende de una comunidad.

Las sequoyas rojas, un pequeño ecosistema a cien metros de altura

  Las copas de las secuoyas antiguas pueden desarrollar estructuras muy complejas.

  Grandes ramas acumulan materia orgánica.

  Sobre ellas pueden crecer musgos, líquenes, helechos y otras plantas.

  Pequeños animales utilizan estos ambientes.

  En algunos casos incluso puede acumularse suelo sobre las ramas.

  Existe literalmente un pequeño ecosistema suspendido sobre el bosque.

Puede crecer otro árbol sobre una secuoya

  En las copas antiguas pueden germinar semillas de otras plantas e incluso pequeños árboles.

  La materia orgánica acumulada proporciona un sustrato.

  Así, un árbol gigantesco puede convertirse en terreno para otro organismo vegetal.

  Un bosque puede existir parcialmente encima de otro árbol.

Animales que dependen de estos gigantes

  Las secuoyas proporcionan refugio a numerosas especies.

  Aves utilizan cavidades y ramas.

  Mamíferos pequeños pueden desplazarse por las copas.

  Invertebrados viven entre corteza, hojas y materia orgánica.

  El árbol no es solamente un individuo.

  Es también hábitat.

Miles de litros de agua circulando por un organismo

  Un árbol de estas dimensiones necesita mantener una enorme superficie de hojas.

  El agua absorbida por las raíces participa en fotosíntesis, transporte y regulación térmica.

  Gran parte termina regresando a la atmósfera mediante transpiración.

  El bosque funciona como una gigantesca conexión entre suelo y cielo.

La madera puede almacenar carbono durante siglos

  Una secuoya antigua contiene una enorme cantidad de biomasa.

  El carbono que alguna vez estuvo en forma de dióxido de carbono atmosférico terminó incorporado a madera mediante fotosíntesis.

  Mientras el árbol permanece vivo y la madera se conserva, gran parte de ese carbono permanece almacenado.

  Los bosques de secuoyas representan importantes depósitos de carbono.

Pueden vivir durante más de dos mil años

  Algunas secuoyas rojas alcanzan edades superiores a los dos mil años.

  Un árbol que germinó hace veinte siglos podría haber estado creciendo cuando gran parte de la historia que hoy estudiamos todavía estaba ocurriendo.

  Generaciones humanas completas nacieron y murieron mientras el mismo árbol permanecía en su lugar.

  Esta escala temporal resulta difícil de imaginar.

Cuando Roma todavía existía, algunas ya estaban creciendo

  Algunas secuoyas actualmente vivas comenzaron su existencia hace muchos siglos.

  Mientras imperios surgían y desaparecían, ciudades cambiaban y generaciones enteras pasaban, estos árboles continuaron agregando nuevos anillos a sus troncos.

  Para nosotros, dos mil años representan historia.

  Para una secuoya antigua representan una sola vida.

Los anillos guardan información

  Cada año, el crecimiento del tronco puede dejar patrones en la madera.

  El grosor y características de los anillos proporcionan información sobre condiciones ambientales.

  Los científicos pueden estudiar estos registros mediante dendrocronología.

  Un árbol puede convertirse en archivo de lluvias, sequías, incendios y otros acontecimientos.

El bosque antiguo casi desapareció

  Antes de la explotación forestal intensiva, los bosques de secuoyas antiguas ocupaban extensiones mucho mayores de la costa.

  Durante los siglos XIX y XX enormes cantidades fueron taladas por su valiosa madera.

  Actualmente queda solamente una fracción de los bosques antiguos originales.

  Por eso las áreas protegidas poseen una importancia extraordinaria.

Redwood National and State Parks

  Una parte importante de estos bosques está protegida en los parques nacionales y estatales de Redwood, en el norte de California.

  Allí pueden contemplarse algunos de los bosques de secuoyas antiguas más impresionantes.

  Caminar entre ellos cambia nuestra percepción de escala.

  Los seres humanos parecen diminutos junto a sus troncos.

La Biblia utiliza árboles gigantes como imágenes de grandeza

  El Salmo declara:

“Los árboles de Jehová están llenos de savia; los cedros del Líbano que él plantó.”
(Salmo 104:16)

  El salmista conocía los enormes cedros de su región.

  Nosotros podemos contemplar otros gigantes vegetales en lugares que los escritores bíblicos nunca conocieron.

  El principio permanece: un gran árbol puede despertar una profunda sensación de admiración.

“Como los días de los árboles”

  Isaías utiliza la longevidad de los árboles como imagen:

“Porque según los días de los árboles serán los días de mi pueblo.”
(Isaías 65:22)

  La comparación funciona porque los árboles pueden vivir muchísimo más que nosotros.

  Las secuoyas rojas llevan esta imagen a una escala extraordinaria.

  Una sola puede atravesar decenas de generaciones humanas.

De una pequeña semilla a un gigante

  Quizá uno de los aspectos más impresionantes sea pensar en el principio.

  No comenzó con un tronco de varios metros.

  No comenzó con una copa situada a cien metros.

  Comenzó diminuta.

  Después una célula se dividió.

  Aparecieron raíces.

  Un tallo buscó la luz.

  Las hojas comenzaron a realizar fotosíntesis.

  Año tras año, el árbol añadió madera.

  Siglo tras siglo, continuó creciendo.

  Y finalmente se convirtió en uno de los seres vivos más altos del planeta.

Gigantes que dependen de cosas pequeñas

  Una secuoya puede superar los cien metros.

  Pero depende de moléculas microscópicas de agua.

  Depende de diminutos poros en sus hojas llamados estomas.

  Depende de hongos y microorganismos del suelo.

  Depende de vasos microscópicos dentro de su madera.

  Depende de una semilla diminuta para comenzar la siguiente generación.

  La grandeza del árbol depende de innumerables procesos pequeños trabajando juntos.

Los gigantes que parecen tocar el cielo

  La Biblia no pretende explicar xilema, transpiración, dendrocronología o fisiología vegetal mediante lenguaje científico. Estas preguntas corresponden a la botánica, ecología y física.

  Sin embargo, cuanto más conocemos las secuoyas rojas, más extraordinarias resultan.

  Sus raíces relativamente superficiales sostienen troncos de más de cien metros. El agua asciende hasta hojas situadas a alturas extraordinarias. La niebla costera proporciona humedad. La corteza protege frente a determinadas amenazas. Los troncos pueden sobrevivir parcialmente huecos. Las copas pueden sostener pequeños ecosistemas y algunos individuos pueden permanecer vivos durante más de dos mil años.

  Desde la perspectiva bíblica, comprender estas características aumenta nuestra admiración. Las secuoyas rojas de California nos recuerdan que la grandeza del Creador puede contemplarse también en una pequeña semilla capaz de convertirse en una columna viviente que atraviesa siglos, sostiene comunidades de organismos y levanta su copa a más de cien metros sobre la tierra.

Referencias

Escrituras consultadas

  • Génesis 1:11-12.
  • Salmo 92:12-15.
  • Salmo 104:16-17.
  • Isaías 55:12.
  • Isaías 65:22.

Bibliografía científica

  • Noss, R. F. The Redwood Forest: History, Ecology, and Conservation of the Coast Redwoods. Island Press.
  • Koch, G. W. et al. Estudios sobre los límites de altura de las secuoyas rojas.
  • Dawson, T. E. Estudios sobre niebla y captación de agua en Sequoia sempervirens.
  • Sillett, S. C. et al. Investigaciones sobre arquitectura y ecología de las copas de secuoyas antiguas.

Temas científicos consultados

  • Sequoia sempervirens.
  • Altura máxima de los árboles.
  • Transporte de agua por xilema.
  • Niebla costera.
  • Transpiración.
  • Corteza y resistencia al fuego.
  • Reproducción vegetativa.
  • Ecología de las copas.
  • Longevidad.
  • Almacenamiento de carbono.

Organizaciones científicas

  • National Park Service — Redwood National and State Parks.
  • Save the Redwoods League — investigación y conservación de secuoyas.
  • United States Forest Service — ecología forestal.
  • California State Parks — bosques de secuoyas costeras.

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Autor

Elio Rivera

El Dr. Elio M. Rivera es médico, pastor, escritor y fundador del Museo La Vida y Obra de Jesucristo, de la casa hogar Manantial de Amor y Comunidad Cristiana Mana. Ha viajado extensamente por Israel estudiando los lugares históricos relacionados con la vida de Jesucristo. Además de su labor ministerial y humanitaria, también es hombre de negocios, autor de más de 60 libros.