Por: el Dr. Elio M. Rivera
Si existe una montaña estrechamente ligada a la vida, ministerio y enseñanzas de Jesucristo, esa es el Monte de los Olivos. Ningún otro monte aparece con tanta frecuencia en los Evangelios ni está relacionado con tantos acontecimientos importantes del Nuevo Testamento. Desde sus laderas, Jesús contempló Jerusalén, enseñó a sus discípulos, pasó noches en oración, pronunció importantes profecías y ascendió al cielo después de su resurrección.
El Monte de los Olivos se encuentra al este de Jerusalén, separado de la ciudad por el valle de Cedrón. Su cumbre principal alcanza aproximadamente ochocientos metros sobre el nivel del mar, ligeramente más alta que gran parte de Jerusalén. Esta posición proporciona una vista extraordinaria de la ciudad, del Monte del Templo y de las murallas que han caracterizado a Jerusalén durante siglos.
La montaña recibe su nombre debido a la gran cantidad de olivos que crecían en sus laderas. Desde tiempos antiguos, la región estuvo cubierta por extensos olivares que proporcionaban aceite, uno de los productos más importantes de la economía israelita. Aunque muchos de los árboles actuales son posteriores a los tiempos bíblicos, algunos tienen varios siglos de antigüedad y continúan recordando el paisaje que existía en la época de Jesús.

Monte de los olivos en Jerusalén
Desde la cima del Monte de los Olivos puede contemplarse una de las vistas más impresionantes de toda la Tierra Santa. Frente al observador se extiende Jerusalén con sus murallas, sus edificios históricos y el área donde antiguamente se levantaba el Templo. No es difícil imaginar la emoción que experimentaban los peregrinos cuando, después de días de viaje, contemplaban por primera vez la Ciudad Santa desde esta montaña.
El Monte de los Olivos aparece repetidamente en el Antiguo Testamento. Durante la rebelión de Absalón, el rey David cruzó el valle de Cedrón y subió llorando por esta montaña mientras huía de Jerusalén (Segunda de Samuel 15:30). Este episodio presenta un interesante paralelismo con Jesucristo, quien siglos más tarde también cruzaría el Cedrón y subiría estas laderas durante las horas previas a su sufrimiento.
El profeta Zacarías también menciona el Monte de los Olivos en una importante profecía relacionada con el futuro de Jerusalén. Escribió: «Y se afirmarán sus pies en aquel día sobre el monte de los Olivos» (Zacarías 14:4). Debido a este pasaje, el monte ocupa un lugar importante tanto en la tradición judía como en la cristiana.
Durante el ministerio de Jesús, el Monte de los Olivos fue uno de sus lugares favoritos. Los Evangelios muestran que frecuentemente se retiraba allí para orar y pasar tiempo con sus discípulos. Lucas señala que era costumbre del Señor dirigirse al Monte de los Olivos (Lucas 22:39).
Uno de los acontecimientos más conocidos relacionados con esta montaña fue la entrada triunfal de Jesús en Jerusalén. Descendiendo desde el Monte de los Olivos, montado sobre un pollino, fue recibido por multitudes que extendían mantos y ramas en el camino mientras proclamaban: «¡Hosanna al Hijo de David!» (Mateo 21:1-11).
Fue también desde este monte que Jesús contempló Jerusalén y lloró por la ciudad. Al observarla desde la distancia, expresó su tristeza por el rechazo espiritual de sus habitantes y anunció la destrucción que ocurriría décadas más tarde (Lucas 19:41-44).
En las laderas del Monte de los Olivos, Jesús pronunció uno de los discursos proféticos más importantes de los Evangelios. Sentado frente al Templo, habló acerca de acontecimientos futuros, de la destrucción de Jerusalén y de su regreso glorioso. Este mensaje es conocido como el Discurso del Monte de los Olivos y se encuentra registrado en Mateo 24, Marcos 13 y Lucas 21.
En la base occidental del monte se encuentra uno de los lugares más sagrados del cristianismo: el Huerto de Getsemaní. Su nombre significa “prensa de aceite”, probablemente porque allí existían instalaciones para procesar aceitunas. Fue en este huerto donde Jesús pasó algunas de sus últimas horas antes de la crucifixión.
Los Evangelios describen cómo el Señor oró intensamente en Getsemaní, enfrentando el peso espiritual de lo que estaba a punto de ocurrir. Allí pronunció una de las oraciones más conmovedoras de toda la Biblia: «Padre mío, si es posible, pase de mí esta copa; pero no sea como yo quiero, sino como tú» (Mateo 26:39).
Poco después, en este mismo lugar, Jesús fue arrestado por la multitud guiada por Judas Iscariote (Mateo 26:47-50). Así, el Monte de los Olivos se convirtió en escenario de algunos de los momentos más solemnes de toda la historia de la redención.
La relación del monte con Jesús no terminó con la resurrección. Después de aparecerse a sus discípulos durante cuarenta días, el Señor los condujo nuevamente hacia esta región. El libro de los Hechos registra que fue desde las cercanías del Monte de los Olivos donde ascendió al cielo delante de ellos (Hechos 1:9-12).
Los ángeles anunciaron entonces una promesa extraordinaria: «Este mismo Jesús, que ha sido tomado de vosotros al cielo, así vendrá como le habéis visto ir al cielo» (Hechos 1:11). Desde entonces, el Monte de los Olivos ha permanecido estrechamente asociado tanto con la ascensión como con la esperanza del regreso de Cristo.
Desde el punto de vista geográfico, el monte constituye una de las mejores ubicaciones para comprender la topografía de Jerusalén. Desde allí pueden observarse claramente el valle de Cedrón, la Ciudad Vieja, el área del antiguo Templo y gran parte de los lugares relacionados con los acontecimientos finales de la vida de Jesús.
Por esta razón, el Monte de los Olivos ocupa un lugar único dentro de la geografía bíblica. Ninguna otra montaña estuvo tan estrechamente relacionada con el ministerio, las enseñanzas, las oraciones, el sufrimiento, la ascensión y las promesas futuras de Jesucristo.
Cuando contemplamos el Monte de los Olivos, no vemos simplemente una elevación geográfica. Vemos una montaña que fue testigo de algunos de los momentos más trascendentales de la historia cristiana. Sus senderos fueron recorridos por el Salvador, sus laderas escucharon sus enseñanzas y desde su cima se elevó al cielo aquel que prometió regresar nuevamente en gloria.
- 1. ¿Podemos confiar en la Biblia?
- 2. Evidencia histórica de Jesucristo
- 3. Profecías acerca de Jesucristo
- 4. Jesucristo: Cosas que no sabías
- 5. ¿Quién es Jesucristo?
- 7. Vida, usos y costumbres de las tierras Bíblicas
- Artículo
- Reflexión
- Salvación
- Usos y costumbres del tiempo de Cristo
- Vida de Jesús
Explore el Museo la vida y obra de Jesucristo:
