Por: El Dr. Elio M Rivera
Si alguien me preguntara cuál ha sido la herramienta más importante para conocer a Jesucristo a lo largo de mi vida, no tendría que pensarlo mucho. La respuesta sería sencilla: la Biblia.
Durante décadas he leído los Evangelios una y otra vez. Los he estudiado como pastor, como maestro, como escritor y simplemente como un creyente que desea conocer mejor a su Señor. He recorrido sus páginas cientos de veces, y todavía hoy continúo encontrando detalles, enseñanzas y aspectos del carácter de Cristo que antes no había visto con claridad.
Mientras más leo los Evangelios, más convencido estoy de que nada puede sustituir el contacto directo con los relatos bíblicos. Los libros pueden ayudarnos. Los sermones pueden inspirarnos. Los estudios históricos pueden enriquecer nuestra comprensión. Las películas pueden despertar nuestro interés. Pero ninguna de esas herramientas puede reemplazar la experiencia de sentarse personalmente frente al texto bíblico y escuchar las palabras del propio Jesús.
Es en los Evangelios donde observamos cómo trataba a los enfermos, cómo respondía a las críticas, cómo reaccionaba ante la hipocresía religiosa, cómo mostraba compasión hacia los marginados y cómo enseñaba las verdades más profundas de una manera sorprendentemente sencilla.
Sin embargo, el testimonio acerca de Jesús no comienza en Mateo, Marcos, Lucas o Juan. En realidad, una de las cosas que más me ha impresionado a lo largo de los años es descubrir cuánto habla el Antiguo Testamento acerca de Cristo.
Muchas personas leen el Antiguo Testamento como si fuera simplemente la historia de Israel. Pero Jesús mismo enseñó algo muy diferente. Hablando a los líderes religiosos de su época, declaró:
”Escudriñad las Escrituras; porque a vosotros os parece que en ellas tenéis la vida eterna; y ellas son las que dan testimonio de mí.” (Juan 5:39).
Observe cuidadosamente sus palabras. Jesús afirmó que las Escrituras daban testimonio de Él. En aquel momento ni siquiera existía el Nuevo Testamento. Por lo tanto, se estaba refiriendo a los libros que hoy conocemos como el Antiguo Testamento.
Desde Génesis hasta Malaquías encontramos sombras, figuras, símbolos, promesas y profecías que apuntan hacia la persona del Mesías. Lo vemos en los sacrificios, en las fiestas judías, en los salmos mesiánicos, en los profetas y en innumerables detalles que cobran sentido cuando los observamos a la luz de Cristo.
Por eso, cuando alguien me pregunta cómo puede llegar a conocer mejor a Jesús, mi respuesta suele ser la misma: lea los Evangelios. Léalos una vez. Léalos diez veces. Léalos cien veces. Vuelva a ellos constantemente. Permita que las palabras de Jesús hablen por sí mismas. Observe cómo actuaba. Escuche cómo pensaba. Descubra qué era lo que realmente le importaba.
Y después, regrese al Antiguo Testamento y observe cómo, mucho antes de su nacimiento, ya existían innumerables huellas que apuntaban hacia Él.
No estoy diciendo que otras herramientas carezcan de valor. La investigación histórica, la arqueología, los estudios culturales y los testimonios de otras personas pueden enriquecer enormemente nuestra comprensión. Pero al final del camino sigo convencido de algo: nada sustituye la Biblia cuando se trata de conocer íntimamente a Jesucristo.
Después de todo, si queremos saber quién fue realmente Jesús, tiene sentido comenzar escuchando a quienes caminaron con Él y leyendo las palabras que ellos decidieron preservar para las generaciones futuras.
Pero la Biblia no es la única huella que Dios dejó en la historia. También existen evidencias, contextos, documentos, lugares, costumbres y testimonios que nos ayudan a mirar con mayor claridad el mundo donde Jesús vivió.
Y cuando unimos la Escritura con la investigación histórica, algo fascinante comienza a suceder: los relatos dejan de sentirse lejanos y empiezan a cobrar vida delante de nosotros.
En el siguiente artículo exploraremos otra huella importante para conocer mejor a Jesucristo: cómo la historia, la cultura y la investigación pueden ayudarnos a acercarnos al Jesús que caminó por Galilea hace dos mil años.
Disfrute un reel con propósito:
- 1. ¿Podemos confiar en la Biblia?
- 2. Evidencia histórica de Jesucristo
- 3. Profecías acerca de Jesucristo
- 4. Jesucristo: Cosas que no sabías
- 5. ¿Quién es Jesucristo?
- 7. Vida, usos y costumbres de las tierras Bíblicas
- Artículo
- Reflexión
- Salvación
- Usos y costumbres del tiempo de Cristo
- Vida de Jesús
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