3. Los Salmos y otros escritos

Por el Dr. Elio M Rivera

  Los Salmos eran extremadamente importantes en la vida espiritual judía. Eran usados en oración, adoración, peregrinaciones y celAdemás de los Salmos, el pueblo judío conservaba una importante colección de escritos que formaban parte de las Sagradas Escrituras y que eran leídos, estudiados y enseñados en las sinagogas y en los hogares. Entre ellos se encontraban los libros de sabiduría y reflexión espiritual, que ayudaban a comprender cómo vivir una vida agradable delante de Dios.

  Dentro de estos escritos destacaban:

  Proverbios, una colección de enseñanzas prácticas sobre la sabiduría, la prudencia, el trabajo, la familia y el temor de Dios.

  Eclesiastés, un libro que reflexiona sobre el sentido de la vida, la brevedad de la existencia humana y la necesidad de reconocer a Dios en medio de las incertidumbres del mundo.

  Job, que aborda uno de los grandes interrogantes de la humanidad: el sufrimiento de las personas justas y la soberanía de Dios aun en medio del dolor.

  Cantar de los Cantares, una hermosa obra poética que celebra el amor, la fidelidad y la belleza de la relación matrimonial.

  También formaban parte de esta colección otros escritos históricos y espirituales que eran valorados por generaciones de creyentes como fuente de enseñanza, consuelo y dirección.

  Estos libros no eran simples obras literarias. Eran considerados parte de la revelación divina y desempeñaban un papel fundamental en la vida religiosa del pueblo. Se utilizaban para la instrucción de los niños, la formación espiritual de los adultos, la enseñanza en las sinagogas y las celebraciones religiosas.

  Los Salmos ocupaban un lugar especialmente importante. Eran cantados durante las festividades judías, utilizados en la adoración pública y recitados en momentos de alegría, gratitud, arrepentimiento o sufrimiento. Sus palabras acompañaban al pueblo en prácticamente todas las etapas de la vida.

  Jesús conocía profundamente estos escritos. Desde su infancia los escuchó leer en la sinagoga de Nazaret y, durante su ministerio, los citó con frecuencia para enseñar verdades espirituales y demostrar el cumplimiento de las Escrituras.

  Los Salmos, en particular, aparecen constantemente en las palabras de Jesús. Muchos de ellos contenían expresiones proféticas que apuntaban al Mesías y a su obra redentora. Incluso en los momentos más dolorosos de la crucifixión, Jesús recurrió a las palabras inspiradas de estos antiguos cánticos.

  Mateo registra que desde la cruz pronunció las primeras palabras del Salmo veintidós:

  «Dios mío, Dios mío, ¿por qué me has desamparado?» (Mateo 27:46, RVR1960).

  Lejos de ser una expresión de desesperación sin sentido, estas palabras dirigían la atención hacia un salmo que describía con sorprendente detalle los sufrimientos del Mesías siglos antes de que ocurrieran. De esta manera, Jesús mostraba una vez más que las Escrituras encontraban en Él su pleno cumplimiento.

  Los Salmos, los Proverbios, Job, Eclesiastés y los demás escritos formaban parte del mundo espiritual en el que Jesús creció, aprendió y enseñó. Eran los libros que escuchaba la gente común, los maestros de la Ley y los discípulos que más tarde anunciarían el evangelio al mundo.

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Autor

Elio Rivera

El Dr. Elio M. Rivera es médico, pastor, escritor y fundador del Museo La Vida y Obra de Jesucristo, de la casa hogar Manantial de Amor y Comunidad Cristiana Mana. Ha viajado extensamente por Israel estudiando los lugares históricos relacionados con la vida de Jesucristo. Además de su labor ministerial y humanitaria, también es hombre de negocios, autor de más de 60 libros.