1. Jerusalén: La ciudad más importante de la Biblia

Por: el Dr. Elio M. Rivera

  Ninguna ciudad ocupa un lugar tan importante en la historia bíblica como Jerusalén. Desde los días de los reyes de Israel hasta los acontecimientos finales de la vida, muerte y resurrección de Jesucristo, Jerusalén aparece una y otra vez como el centro espiritual, político e histórico del pueblo de Dios. Más que una ciudad, Jerusalén se convirtió en un símbolo de la relación entre Dios y su pueblo.

  Jerusalén está situada en las montañas de Judea, aproximadamente a setecientos cincuenta metros sobre el nivel del mar. La ciudad fue edificada sobre una serie de colinas rodeadas por profundos valles, entre ellos el valle de Cedrón al este y el valle de Hinom al sur y al oeste. Esta ubicación le proporcionaba importantes ventajas defensivas y explica por qué logró sobrevivir durante siglos como una de las ciudades más importantes de la región.

  La ciudad vieja de Jerusalén en la actualidad

La historia de Jerusalén se remonta a tiempos muy antiguos. Mucho antes de la llegada de los israelitas ya existía como una ciudad fortificada habitada por los jebuseos. Sin embargo, fue el rey David quien conquistó la ciudad y la convirtió en la capital de Israel alrededor del año mil antes de Cristo (Segunda de Samuel 5:6-9). Desde entonces, Jerusalén pasó a ocupar un lugar central en la historia del pueblo judío.

  El hijo de David, Salomón, edificó allí el primer Templo, transformando la ciudad en el principal centro de adoración de Israel (Primera de Reyes 6:1). Durante siglos, los judíos peregrinaron a Jerusalén para ofrecer sacrificios y celebrar las grandes fiestas ordenadas por la Ley de Moisés.

  Los salmos reflejan el profundo amor que el pueblo sentía por esta ciudad. El salmista escribió: «Jerusalén, que se ha edificado como una ciudad que está bien unida entre sí» (Salmo 122:3). Más adelante añade: «Yo me alegré con los que me decían: A la casa de Jehová iremos» (Salmo 122:1). Para los israelitas, visitar Jerusalén era uno de los momentos más importantes de su vida espiritual.

  Después de la destrucción del primer Templo por los babilonios en el año 586 a.C., la ciudad fue reconstruida por los judíos que regresaron del exilio bajo el liderazgo de Zorobabel, Esdras y Nehemías. Siglos más tarde, Herodes el Grande emprendió una impresionante ampliación del Templo, convirtiéndolo en una de las maravillas arquitectónicas del mundo antiguo.

  Actividades cotidianas en la Jerusalén que vio Jesús.

En tiempos de Jesús, Jerusalén era el corazón religioso de Israel. Allí residían los principales sacerdotes, los escribas, los ancianos y el Sanedrín. Durante las grandes fiestas religiosas, especialmente la Pascua, la ciudad recibía a cientos de miles de peregrinos provenientes de todas las regiones del país y de comunidades judías dispersas por el Imperio Romano.

  Jerusalén también desempeñó un papel fundamental en la vida de Jesucristo. Cuando era un niño, fue llevado al Templo por José y María para cumplir las prescripciones de la Ley (Lucas 2:22-38). A los doce años sorprendió a los maestros en el Templo con su entendimiento y sus respuestas (Lucas 2:41-47).

  Durante su ministerio, Jesús visitó Jerusalén en numerosas ocasiones. Allí enseñó en el Templo, realizó milagros y sostuvo importantes debates con las autoridades religiosas. Sin embargo, también lloró sobre la ciudad debido a su rechazo al mensaje de Dios, diciendo: «¡Jerusalén, Jerusalén, que matas a los profetas y apedreas a los que te son enviados!» (Mateo 23:37).

  Los acontecimientos más trascendentales de los Evangelios ocurrieron precisamente en Jerusalén. Allí tuvo lugar la entrada triunfal del Señor (Mateo 21:1-11). Allí celebró la Última Cena con sus discípulos (Lucas 22:14-20). Allí fue arrestado, juzgado, condenado y crucificado. Allí fue sepultado. Y allí mismo resucitó victorioso al tercer día, cumpliendo las promesas anunciadas por los profetas.

  A pocos kilómetros de las murallas de Jerusalén se encuentran algunos de los lugares más importantes de los Evangelios: el Monte de los Olivos, el Huerto de Getsemaní, el valle de Cedrón, Betania y Belén. Todos estos escenarios forman parte del entorno geográfico que ayuda a comprender los últimos días de la vida terrenal de Jesús.

  Después de la resurrección, Jerusalén continuó ocupando un lugar central en la historia cristiana. Fue allí donde el Espíritu Santo descendió sobre los discípulos durante la fiesta de Pentecostés (Hechos 2:1-4). Fue allí donde nació la Iglesia y desde donde comenzó la expansión del Evangelio hacia Judea, Samaria y hasta los confines de la tierra.

  La importancia de Jerusalén trasciende incluso los acontecimientos del pasado. La ciudad aparece repetidamente en las profecías bíblicas relacionadas con el futuro. Los profetas anunciaron que Jerusalén ocupará un papel destacado en los planes de Dios para las naciones (Zacarías 14:1-9). Asimismo, el libro de Apocalipsis concluye describiendo la Nueva Jerusalén, la ciudad celestial donde Dios habitará con su pueblo para siempre (Apocalipsis 21:1-4).

  Al estudiar Jerusalén descubrimos mucho más que una ciudad antigua. Encontramos el escenario donde se desarrollaron algunos de los acontecimientos más importantes de toda la historia de la redención. Sus calles, sus murallas, sus montes y sus valles fueron testigos del ministerio, la muerte y la resurrección de Jesucristo.

  Por esta razón, Jerusalén ha sido llamada durante siglos la Ciudad Santa. Ningún otro lugar reúne tanta historia bíblica, tanta importancia espiritual y tantos acontecimientos decisivos para la fe judía y cristiana. Comprender Jerusalén es comprender mejor el corazón mismo de la historia bíblica.

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Autor

Elio Rivera

El Dr. Elio M. Rivera es médico, pastor, escritor y fundador del Museo La Vida y Obra de Jesucristo, de la casa hogar Manantial de Amor y Comunidad Cristiana Mana. Ha viajado extensamente por Israel estudiando los lugares históricos relacionados con la vida de Jesucristo. Además de su labor ministerial y humanitaria, también es hombre de negocios, autor de más de 60 libros.