02. María Magdalena encuentra la tumba vacía

Dr. Elio M Rivera

La primera reacción no fue creer en la resurrección

  En el artículo anterior estudiamos la llegada de las mujeres al sepulcro. Ahora quiero detenerme en una sola persona:

María Magdalena.

  Su experiencia merece un artículo propio porque su reacción ante la tumba vacía nos proporciona un dato extraordinariamente importante para nuestra investigación.

  María Magdalena no llegó al sepulcro esperando encontrar a Jesucristo resucitado.

  Y cuando descubrió que el cuerpo había desaparecido, tampoco concluyó inmediatamente que Jesús había resucitado.

  Pensó algo completamente diferente:

“Alguien se llevó el cuerpo.”

María sabía dónde estaba la tumba

  Antes de estudiar aquella madrugada debemos recordar un detalle que ya hemos mencionado, pero que aquí adquiere especial importancia.

  María Magdalena había estado presente durante la sepultura.

  Marcos dice:

“Y María Magdalena y María madre de José miraban dónde lo ponían.”
Marcos 15:47

  Por lo tanto, María no estaba tratando de localizar una tumba que nunca había visto.

  Había observado dónde colocaron el cuerpo de Jesús.

  En otro de mis libros hago precisamente énfasis en este detalle: María conocía exactamente el lugar donde había sido sepultado el Señor.

  Esto es importante porque elimina una explicación demasiado sencilla:

María no llegó accidentalmente a otro sepulcro.

Llegó cuando todavía estaba oscuro

  Juan escribe:

“El primer día de la semana, María Magdalena fue de mañana, siendo aún oscuro, al sepulcro; y vio quitada la piedra del sepulcro.”
Juan 20:1

  Podemos imaginar aquel momento.

  Todavía estaba amaneciendo.

  María se acercaba al lugar donde había visto depositar el cuerpo.

  Esperaba encontrar la piedra cerrando la entrada.

  Pero desde cierta distancia pudo notar algo extraño.

La piedra ya no estaba en su lugar.

Éste fue el primer impacto

  No necesitamos repetir aquí todo lo que ya estudiamos acerca del tamaño de la piedra, el sello y la guardia.

  Todo eso pertenece a los artículos anteriores.

  Lo que ahora nos interesa es la reacción de María.

  Ella ve abierta la entrada.

  Y algo ocurre inmediatamente en su mente.

  Juan continúa:

“Entonces corrió, y fue a Simón Pedro y al otro discípulo, aquel al que amaba Jesús…”
Juan 20:2

  María no se quedó tranquilamente examinando todas las posibilidades.

Corrió.

¿Qué pensó María?

  Sus primeras palabras son decisivas:

“Se han llevado del sepulcro al Señor, y no sabemos dónde le han puesto.”
Juan 20:2

  Quiero detenerme en esta frase.

  Porque María no dijo:

Jesús resucitó.”

  No dijo:

“Se cumplió lo que nos había prometido.”

  No dijo:

“La tumba está vacía porque venció a la muerte.”

  Dijo:

“Se lo llevaron.”

Su primera explicación fue completamente natural

  María ve una tumba abierta.

  Sabe que dentro debería estar el cadáver.

  Y al descubrir que ya no está, concluye que alguien lo trasladó.

  Desde su perspectiva, ésa era una explicación mucho más inmediata que una resurrección.

  Esto es muy importante para esta subserie.

  Estamos comenzando a investigar a los testigos del Resucitado.

  Y nuestra primera testigo no aparece predispuesta a creer.

  Por el contrario, inicialmente interpreta la evidencia de una manera completamente diferente.

María seguía buscando un cadáver

  Esto se vuelve todavía más evidente poco después.

  Después de que Pedro y Juan fueron al sepulcro y se marcharon, María permaneció afuera llorando.

  Cuando más tarde se encontró con alguien a quien inicialmente tomó por el encargado del huerto, todavía dijo:

“Señor, si tú lo has llevado, dime dónde lo has puesto, y yo lo llevaré.”
Juan 20:15

  Observe:

Todavía estaba buscando el cuerpo.

  Incluso después de encontrar la tumba vacía, María seguía pensando que alguien había trasladado a Jesús. Ese mismo desarrollo aparece también en mis otros escritos sobre María Magdalena.

Esto resulta difícil de reconciliar con una historia inventada por ella

  Si María estuviera participando conscientemente en un fraude para inventar la resurrección, su comportamiento resultaría extraño.

  ¿Por qué comenzar anunciando que alguien robó o trasladó el cadáver?

  ¿Por qué llorar?

  ¿Por qué preguntar dónde lo habían colocado?

  ¿Por qué seguir buscando un cuerpo muerto?

  Su comportamiento refleja algo mucho más sencillo:

María no entendía todavía lo que había ocurrido.

En mi libro propongo una posible explicación de la secuencia

  Como mencioné anteriormente, los cuatro Evangelios narran aquella mañana desde diferentes perspectivas.

  En mi libro propongo como posible armonización que María Magdalena se adelantara al grupo de mujeres, descubriera primero la tumba abierta y regresara rápidamente para informar a Pedro y Juan antes de tener oportunidad de escuchar el anuncio de los ángeles.

  Lo expreso como una posibilidad, no como algo que podamos demostrar minuto por minuto.

  En el mismo libro soy cuidadoso al decir que no puedo asegurar que la secuencia exacta haya ocurrido de esa manera, aunque me parece coherente.

  Lo importante es que el relato de Juan conserva claramente la primera reacción de María:

“Se han llevado al Señor.”

Pedro y Juan recibieron una noticia diferente de “ha resucitado”

  Piense en este detalle.

  María llega corriendo ante Pedro y Juan.

  ¿Qué noticia les lleva?

  No:

“He visto a Jesús.”

  Eso ocurrirá después.

  Su primer informe fue:

“El cuerpo desapareció.”

  Eso provoca la reacción inmediata de Pedro y Juan.

  Juan dice:

“Y salieron Pedro y el otro discípulo, y fueron al sepulcro.”
Juan 20:3

  Ellos mismos quieren comprobarlo.

María pone en movimiento una segunda investigación

  Hasta ese momento tenemos el testimonio de María:

La piedra está removida.

El cuerpo no está.

  Pero inmediatamente entran en escena dos nuevos testigos.

  Pedro.

  Juan.

  Ellos corren hacia el mismo sepulcro.

  Esto es importante porque la historia ya no dependerá únicamente de lo que María afirmó haber visto.

  Otros irán personalmente a comprobarlo.

María no tenía dudas acerca de cuál cuerpo faltaba

  Sus palabras son también muy específicas:

“Se han llevado del sepulcro al Señor.”

  No existe confusión acerca de quién había sido colocado allí.

  María había visto la sepultura.

  Regresó al mismo lugar.

  Y encontró que Jesús ya no estaba.

  En mis escritos sobre María Magdalena destaco precisamente esta continuidad: estuvo cerca durante la crucifixión, observó dónde fue colocado el cuerpo y regresó al mismo sepulcro al amanecer del primer día de la semana.

Todavía estamos hablando solamente de una tumba vacía

  Aquí debemos ser muy cuidadosos.

  En este punto del relato:

María todavía no ha demostrado una resurrección.

  Ha demostrado algo mucho más limitado:

El cuerpo que esperaba encontrar ya no estaba allí.

  Eso es todo.

  Y precisamente por eso la progresión del relato tiene tanta importancia.

  Primero encontramos:

Una ausencia.

  Después tendremos:

Personas que inspeccionan el sepulcro.

  Y finalmente:

Personas que afirman encontrarse con Jesús vivo.

Una tumba vacía permite muchas explicaciones

  Esto también encaja con el método que hemos seguido durante toda esta serie.

  Una tumba vacía puede tener diferentes explicaciones.

  Alguien pudo mover el cuerpo.

  Alguien pudo robarlo.

  Podría existir alguna otra explicación.

  Y María inicialmente eligió precisamente una de ellas:

Alguien lo trasladó.

  Por eso no estamos construyendo nuestro caso solamente sobre una tumba vacía.

  Necesitamos continuar investigando.

Pero María aporta una pieza importante

  Aunque todavía no sabe qué ocurrió, María puede testificar acerca de algo concreto:

  Había visto dónde sepultaron a Jesús.

  Regresó al mismo sepulcro.

  Encontró removida la piedra.

  Y el cuerpo que esperaba encontrar había desaparecido.

  Eso provocó que inmediatamente buscara a Pedro y Juan.

Su dolor también revela lo que creía

  Posteriormente Juan describe a María llorando fuera del sepulcro.

  ¿Por qué lloraba?

  Ella misma responde:

“Porque se han llevado a mi Señor, y no sé dónde le han puesto.”
Juan 20:13

  Esto es extraordinariamente importante.

  Su dolor no provenía solamente de la muerte de Jesús.

  Ahora pensaba que también había perdido su cuerpo.

  Ese lamento confirma nuevamente que María todavía no estaba interpretando la tumba vacía como una resurrección.

La testigo comenzó siendo incrédula de aquello que después anunciaría

  Éste es quizá el aspecto que más quiero destacar.

  María Magdalena terminará diciendo:

“He visto al Señor.”

  Pero no comenzó allí.

  Comenzó diciendo:

“Se han llevado al Señor.”

  Entre esas dos frases ocurrió algo.

  Y eso será precisamente lo que tendremos que investigar.

No fue la tumba vacía lo que terminó convenciéndola

  Una tumba vacía solamente consiguió confundirla.

  La dejó llorando.

  La hizo buscar explicaciones.

  La hizo correr hacia Pedro y Juan.

  La hizo preguntar dónde habían colocado el cuerpo.

  Para que María cambiara de:

“Se lo llevaron”

a:

He visto al Señor

  tenía que ocurrir algo más.

Tenía que encontrarse con Jesucristo.

La investigación continúa

  Hasta este momento María puede declarar:

“Yo vi dónde lo sepultaron.”

“Regresé a esa tumba.”

“La piedra estaba removida.”

“El cuerpo no estaba.”

  Pero todavía falta su testimonio más extraordinario.

  Porque poco después aquella mujer que estaba llorando frente a un sepulcro vacío escucharía que alguien pronunciaba su nombre:

“¡María!”

  Y en ese momento todo cambiaría.

Siguiente tema:

María Magdalena ve a Jesucristo resucitado

Referencias bíblicas

Marcos 15:40-47.
Marcos 16:1-11.
Lucas 24:1-12.
Juan 20:1-18.

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Autor

Elio Rivera

El Dr. Elio M. Rivera es médico, pastor, escritor y fundador del Museo La Vida y Obra de Jesucristo, de la casa hogar Manantial de Amor y Comunidad Cristiana Mana. Ha viajado extensamente por Israel estudiando los lugares históricos relacionados con la vida de Jesucristo. Además de su labor ministerial y humanitaria, también es hombre de negocios, autor de más de 60 libros.