Dr. Elio M Rivera
¿Qué ocurrió después de encontrar el sepulcro abierto?
Con este artículo comenzamos una nueva etapa de nuestra investigación.
Hasta ahora nos concentramos principalmente en la muerte de Jesucristo, el sepulcro, la piedra, la guardia, el sello y las explicaciones alternativas para la desaparición del cuerpo.
Ahora cambia completamente la pregunta.
Ya no preguntaremos solamente:
“¿Por qué estaba vacía la tumba?”
Comenzaremos a estudiar:
¿Quiénes afirmaron haber visto vivo a Jesucristo después de su muerte?
Y los primeros personajes que debemos examinar son las mujeres que acudieron al sepulcro durante las primeras horas del primer día de la semana.
Ellas no fueron esperando una resurrección
Éste es probablemente uno de los detalles más importantes.
Las mujeres no se levantaron aquella mañana diciendo:
“Vamos a recibir a Jesús porque hoy resucitará.”
Fueron con un propósito completamente diferente.
Lucas escribe:
“El primer día de la semana, muy de mañana, vinieron al sepulcro, trayendo las especias aromáticas que habían preparado, y algunas otras mujeres con ellas.”
Lucas 24:1
Marcos también dice que María Magdalena, María la madre de Jacobo y Salomé compraron especias aromáticas:
“Para ir a ungirle.”
Marcos 16:1
En mi libro utilizo precisamente este dato para mostrar que el objetivo de aquellas mujeres era terminar los preparativos funerarios del cuerpo de Jesucristo.
Iban buscando:
Un cadáver.
No a un hombre vivo.
Sabían perfectamente dónde estaba la tumba
Esto también es importante.
Aquellas mujeres no estaban recorriendo Jerusalén intentando recordar dónde habían sepultado a Jesús.
Algunas de ellas habían observado el entierro.
María Magdalena, por ejemplo, estuvo presente cuando el cuerpo fue colocado en el sepulcro. En otro de mis libros señalo que este detalle resulta importante porque ella sabía exactamente dónde había sido sepultado Jesús.
Por lo tanto, la explicación de que simplemente fueron al sepulcro equivocado tiene un problema serio desde el principio.
Muy temprano comenzaron a caminar
Los Evangelios describen aquella hora utilizando expresiones ligeramente diferentes.
Mateo habla del amanecer.
Marcos dice que era muy de mañana y que ya había salido el sol.
Juan habla de María Magdalena llegando cuando todavía estaba oscuro.
En mi libro propongo una armonización sencilla: posiblemente dos o más grupos de mujeres se dirigieron hacia el sepulcro desde diferentes lugares, algunas desde Jerusalén y otras desde Betania, y María Magdalena pudo haberse adelantado al grupo.
Pero también escribí algo que considero importante conservar:
No puedo asegurar que cada minuto de aquella mañana ocurriera exactamente en esa secuencia.
Mi propósito no es forzar una cronología donde los Evangelios no nos la proporcionan con precisión.
Lo esencial es comprender los acontecimientos centrales.
En el camino tenían un problema muy concreto
Marcos registra una conversación entre ellas:
“Pero decían entre sí: ¿Quién nos removerá la piedra de la entrada del sepulcro?”
Marcos 16:3
Esto demuestra nuevamente que no esperaban encontrar la tumba abierta.
Para ellas:
Jesús estaba muerto.
El cuerpo estaba dentro.
La piedra seguía cerrando la entrada.
Su preocupación no era:
“¿Habrá resucitado?”
Era:
“¿Cómo entraremos para ungir el cuerpo?”
Entonces levantaron la vista
Marcos continúa:
“Pero cuando miraron, vieron removida la piedra, que era muy grande.”
Marcos 16:4
Aquí comienza el desconcierto.
La piedra que ellas esperaban encontrar cerrando el sepulcro:
Ya no estaba en su lugar.
No llegaron para moverla.
No llegaron acompañadas de hombres que pudieran hacerlo.
Cuando llegaron:
ya había sido removida.
La primera reacción no fue de triunfo
Esto es extraordinariamente importante para nuestra investigación.
Una persona que hubiera inventado una historia de resurrección podría estar tentada a presentar a las mujeres diciendo inmediatamente:
“¡Sabíamos que iba a suceder!”
Pero los relatos no hacen eso.
Lucas dice que quedaron:
“Perplejas.”
Marcos dice que:
“Se espantaron.”
Después salieron con:
“Temblor y espanto.”
Las encontramos confundidas, sorprendidas y asustadas.
No parecen personas ejecutando un guion preparado.
Entraron en la tumba
Lucas dice:
“Y entrando, no hallaron el cuerpo del Señor Jesús.”
Lucas 24:3
Aquí tenemos uno de los momentos decisivos de toda la historia.
Las mujeres habían ido a terminar la preparación funeraria.
Conocían el sepulcro.
Esperaban encontrar el cuerpo.
Entraron.
Y:
El cuerpo no estaba allí.
Eso es exactamente lo que la explicación histórica debe resolver.
Entonces recibieron el anuncio
Lucas describe a dos varones con vestiduras resplandecientes que les dijeron:
“¿Por qué buscáis entre los muertos al que vive? No está aquí, sino que ha resucitado.”
Lucas 24:5-6
Marcos registra:
“Buscáis a Jesús nazareno, el que fue crucificado; ha resucitado, no está aquí; mirad el lugar en donde le pusieron.”
Marcos 16:6
Mateo conserva una frase semejante:
“No está aquí, pues ha resucitado, como dijo. Venid, ved el lugar donde fue puesto el Señor.”
Mateo 28:6
Observe algo importante:
Primero se les permite observar el lugar.
No se les pide ignorar la tumba.
El anuncio está acompañado por una invitación:
“Mirad.”
“Venid, ved.”
“Acordaos de lo que os habló”
Lucas añade algo especialmente significativo:
“Acordaos de lo que os habló, cuando aún estaba en Galilea…”
Lucas 24:6
Y después:
“Entonces ellas se acordaron de sus palabras.”
Lucas 24:8
No parece que aquellas palabras hubieran dominado sus pensamientos mientras caminaban hacia la tumba.
Tuvieron que ser recordadas.
Eso vuelve a mostrar que no habían llegado anticipando con claridad lo que estaban a punto de encontrar.
¿Quiénes eran aquellas mujeres?
Lucas menciona expresamente:
María Magdalena.
Juana.
María madre de Jacobo.
Y añade:
“Y las demás con ellas.”
Marcos menciona además a Salomé.
Por lo tanto, no estamos necesariamente frente a una sola mujer aislada.
Existía un grupo de testigos que participó en los acontecimientos de aquella mañana.
María Magdalena parece tener una experiencia particular
Juan concentra especialmente su relato en María Magdalena.
Ella ve la piedra quitada y corre hacia Pedro y Juan diciendo:
“Se han llevado del sepulcro al Señor, y no sabemos dónde le han puesto.”
Juan 20:2
Observe nuevamente su primera conclusión.
No fue:
Fue:
“Alguien se llevó el cuerpo.”
Eso coincide perfectamente con una mujer que llegó esperando encontrar un cadáver y quedó desconcertada al descubrir que había desaparecido.
Una posible armonización
En mi libro propongo que María Magdalena pudo haberse adelantado al resto del grupo, descubrir primero la tumba abierta y regresar rápidamente para informar a Pedro y Juan antes de escuchar el anuncio completo de los ángeles.
Mientras tanto, las demás mujeres habrían llegado al sepulcro y recibido el mensaje de que Jesús había resucitado.
Ésta es una posible armonización.
No pretendo afirmar que podamos reconstruir cada minuto con absoluta certeza.
Como escribí en mi libro:
Lo importante no es discutir la secuencia exacta de la primera o segunda hora, sino el hecho mismo de la resurrección.
¿Por qué son importantes las mujeres como testigos?
Porque fueron las primeras en enfrentarse con la realidad del sepulcro vacío.
No llegaron buscando una prueba para apoyar una doctrina.
Llegaron para cumplir una obligación funeraria.
Llevaban especias.
Esperaban un cuerpo.
Se preocupaban por una piedra.
Y terminaron encontrando:
La entrada abierta.
La tumba vacía.
Y un anuncio inesperado.
Todavía no habían visto necesariamente a Jesús
Éste es también un punto importante para la progresión de nuestra nueva subserie.
Una tumba vacía no es exactamente lo mismo que ver a un resucitado.
En este momento de la historia, las mujeres están pasando de:
“Jesús está muerto.”
a
“El cuerpo no está.”
y finalmente a escuchar:
“Ha resucitado.”
Pero todavía falta algo decisivo:
Encontrarse con Él.
El testimonio comienza a construirse por etapas
Esto hace que la narración resulte especialmente interesante.
No encontramos una conclusión instantánea construida sobre una sola observación.
Primero:
La piedra removida.
Después:
La tumba vacía.
Luego:
El anuncio de los ángeles.
Después:
Las mujeres llegan a la tumba
¿Qué ocurrió después de encontrar el sepulcro abierto?
Con este artículo comenzamos una nueva etapa de nuestra investigación.
Hasta ahora nos concentramos principalmente en la muerte de Jesucristo, el sepulcro, la piedra, la guardia, el sello y las explicaciones alternativas para la desaparición del cuerpo.
Ahora cambia completamente la pregunta.
Ya no preguntaremos solamente:
“¿Por qué estaba vacía la tumba?”
Comenzaremos a estudiar:
¿Quiénes afirmaron haber visto vivo a Jesucristo después de su muerte?
Y los primeros personajes que debemos examinar son las mujeres que acudieron al sepulcro durante las primeras horas del primer día de la semana.
Ellas no fueron esperando una resurrección
Éste es probablemente uno de los detalles más importantes.
Las mujeres no se levantaron aquella mañana diciendo:
“Vamos a recibir a Jesús porque hoy resucitará.”
Fueron con un propósito completamente diferente.
Lucas escribe:
“El primer día de la semana, muy de mañana, vinieron al sepulcro, trayendo las especias aromáticas que habían preparado, y algunas otras mujeres con ellas.”
Lucas 24:1
Marcos también dice que María Magdalena, María la madre de Jacobo y Salomé compraron especias aromáticas:
“Para ir a ungirle.”
Marcos 16:1
En mi libro utilizo precisamente este dato para mostrar que el objetivo de aquellas mujeres era terminar los preparativos funerarios del cuerpo de Jesucristo.
Iban buscando:
Un cadáver.
No a un hombre vivo.
Sabían perfectamente dónde estaba la tumba
Esto también es importante.
Aquellas mujeres no estaban recorriendo Jerusalén intentando recordar dónde habían sepultado a Jesús.
Algunas de ellas habían observado el entierro.
María Magdalena, por ejemplo, estuvo presente cuando el cuerpo fue colocado en el sepulcro. En otro de mis libros señalo que este detalle resulta importante porque ella sabía exactamente dónde había sido sepultado Jesús.
Por lo tanto, la explicación de que simplemente fueron al sepulcro equivocado tiene un problema serio desde el principio.
Muy temprano comenzaron a caminar
Los Evangelios describen aquella hora utilizando expresiones ligeramente diferentes.
Mateo habla del amanecer.
Marcos dice que era muy de mañana y que ya había salido el sol.
Juan habla de María Magdalena llegando cuando todavía estaba oscuro.
En mi libro propongo una armonización sencilla: posiblemente dos o más grupos de mujeres se dirigieron hacia el sepulcro desde diferentes lugares, algunas desde Jerusalén y otras desde Betania, y María Magdalena pudo haberse adelantado al grupo.
Pero también escribí algo que considero importante conservar:
No puedo asegurar que cada minuto de aquella mañana ocurriera exactamente en esa secuencia.
Mi propósito no es forzar una cronología donde los Evangelios no nos la proporcionan con precisión.
Lo esencial es comprender los acontecimientos centrales.
En el camino tenían un problema muy concreto
Marcos registra una conversación entre ellas:
“Pero decían entre sí: ¿Quién nos removerá la piedra de la entrada del sepulcro?”
Marcos 16:3
Esto demuestra nuevamente que no esperaban encontrar la tumba abierta.
Para ellas:
Jesús estaba muerto.
El cuerpo estaba dentro.
La piedra seguía cerrando la entrada.
Su preocupación no era:
“¿Habrá resucitado?”
Era:
“¿Cómo entraremos para ungir el cuerpo?”
Entonces levantaron la vista
Marcos continúa:
“Pero cuando miraron, vieron removida la piedra, que era muy grande.”
Marcos 16:4
Aquí comienza el desconcierto.
La piedra que ellas esperaban encontrar cerrando el sepulcro:
Ya no estaba en su lugar.
No llegaron para moverla.
No llegaron acompañadas de hombres que pudieran hacerlo.
Cuando llegaron:
ya había sido removida.
La primera reacción no fue de triunfo
Esto es extraordinariamente importante para nuestra investigación.
Una persona que hubiera inventado una historia de resurrección podría estar tentada a presentar a las mujeres diciendo inmediatamente:
“¡Sabíamos que iba a suceder!”
Pero los relatos no hacen eso.
Lucas dice que quedaron:
“Perplejas.”
Marcos dice que:
“Se espantaron.”
Después salieron con:
“Temblor y espanto.”
Las encontramos confundidas, sorprendidas y asustadas.
No parecen personas ejecutando un guion preparado.
Entraron en la tumba
Lucas dice:
“Y entrando, no hallaron el cuerpo del Señor Jesús.”
Lucas 24:3
Aquí tenemos uno de los momentos decisivos de toda la historia.
Las mujeres habían ido a terminar la preparación funeraria.
Conocían el sepulcro.
Esperaban encontrar el cuerpo.
Entraron.
Y:
El cuerpo no estaba allí.
Eso es exactamente lo que la explicación histórica debe resolver.
Entonces recibieron el anuncio
Lucas describe a dos varones con vestiduras resplandecientes que les dijeron:
“¿Por qué buscáis entre los muertos al que vive? No está aquí, sino que ha resucitado.”
Lucas 24:5-6
Marcos registra:
“Buscáis a Jesús nazareno, el que fue crucificado; ha resucitado, no está aquí; mirad el lugar en donde le pusieron.”
Marcos 16:6
Mateo conserva una frase semejante:
“No está aquí, pues ha resucitado, como dijo. Venid, ved el lugar donde fue puesto el Señor.”
Mateo 28:6
Observe algo importante:
Primero se les permite observar el lugar.
No se les pide ignorar la tumba.
El anuncio está acompañado por una invitación:
“Mirad.”
“Venid, ved.”
“Acordaos de lo que os habló”
Lucas añade algo especialmente significativo:
“Acordaos de lo que os habló, cuando aún estaba en Galilea…”
Lucas 24:6
Y después:
“Entonces ellas se acordaron de sus palabras.”
Lucas 24:8
No parece que aquellas palabras hubieran dominado sus pensamientos mientras caminaban hacia la tumba.
Tuvieron que ser recordadas.
Eso vuelve a mostrar que no habían llegado anticipando con claridad lo que estaban a punto de encontrar.
¿Quiénes eran aquellas mujeres?
Lucas menciona expresamente:
María Magdalena.
Juana.
María madre de Jacobo.
Y añade:
“Y las demás con ellas.”
Marcos menciona además a Salomé.
Por lo tanto, no estamos necesariamente frente a una sola mujer aislada.
Existía un grupo de testigos que participó en los acontecimientos de aquella mañana.
María Magdalena parece tener una experiencia particular
Juan concentra especialmente su relato en María Magdalena.
Ella ve la piedra quitada y corre hacia Pedro y Juan diciendo:
“Se han llevado del sepulcro al Señor, y no sabemos dónde le han puesto.”
Juan 20:2
Observe nuevamente su primera conclusión.
No fue:
“Jesús resucitó.”
Fue:
“Alguien se llevó el cuerpo.”
Eso coincide perfectamente con una mujer que llegó esperando encontrar un cadáver y quedó desconcertada al descubrir que había desaparecido.
Una posible armonización
En mi libro propongo que María Magdalena pudo haberse adelantado al resto del grupo, descubrir primero la tumba abierta y regresar rápidamente para informar a Pedro y Juan antes de escuchar el anuncio completo de los ángeles.
Mientras tanto, las demás mujeres habrían llegado al sepulcro y recibido el mensaje de que Jesús había resucitado.
Ésta es una posible armonización.
No pretendo afirmar que podamos reconstruir cada minuto con absoluta certeza.
Como escribí en mi libro:
Lo importante no es discutir la secuencia exacta de la primera o segunda hora, sino el hecho mismo de la resurrección.
¿Por qué son importantes las mujeres como testigos?
Porque fueron las primeras en enfrentarse con la realidad del sepulcro vacío.
No llegaron buscando una prueba para apoyar una doctrina.
Llegaron para cumplir una obligación funeraria.
Llevaban especias.
Esperaban un cuerpo.
Se preocupaban por una piedra.
Y terminaron encontrando:
La entrada abierta.
La tumba vacía.
Y un anuncio inesperado.
Todavía no habían visto necesariamente a Jesús
Éste es también un punto importante para la progresión de nuestra nueva subserie.
Una tumba vacía no es exactamente lo mismo que ver a un resucitado.
En este momento de la historia, las mujeres están pasando de:
“Jesús está muerto.”
a
“El cuerpo no está.”
y finalmente a escuchar:
“Ha resucitado.”
Pero todavía falta algo decisivo:
Encontrarse con Él.
El testimonio comienza a construirse por etapas
Esto hace que la narración resulte especialmente interesante.
No encontramos una conclusión instantánea construida sobre una sola observación.
Primero:
La piedra removida.
Después:
La tumba vacía.
Luego:
El anuncio de los ángeles.
Después:
La reacción de los discípulos.
Y finalmente:
Las apariciones de Jesucristo vivo.
Cada etapa agrega una nueva pieza.
Una historia marcada por sorpresa, no por expectativa
Si hubiera que resumir el comportamiento de las mujeres aquella mañana con una sola palabra, probablemente sería:
Sorpresa.
No esperaban encontrar la tumba abierta.
No sabían cómo mover la piedra.
Se desconcertaron al no encontrar el cuerpo.
Se asustaron ante los mensajeros.
Y tuvieron que recordar las palabras que Jesús había pronunciado.
Eso es precisamente lo que encontramos en los textos que utilizo en mi libro para reconstruir aquella mañana.
La investigación acaba de cambiar nuevamente
Durante las subseries anteriores investigábamos principalmente una ausencia:
El cuerpo no estaba.
Pero ahora comenzamos a encontrarnos con personas que afirmarán algo mucho más extraordinario:
“Lo vimos vivo.”
Y la primera persona que merece nuestra atención especial es una mujer que estuvo junto a la cruz, observó dónde fue enterrado Jesús, regresó al sepulcro y finalmente afirmó haber hablado personalmente con Él:
María Magdalena.
Ese será nuestro siguiente tema.
Referencias bíblicas
Mateo 28:1-10.
Marcos 15:47.
Marcos 16:1-8.
Lucas 23:55-56.
Lucas 24:1-12.
Juan 20:1-18.
Libro recomendado

Escucha música con propósito
