Por el Dr. Elio M Rivera
Aquí ocurrió la crucifixión de Jesucristo.
Antes de estudiar la tumba, la piedra, la guardia o los acontecimientos de la mañana de la resurrección, necesitamos detenernos en el lugar donde Jesús murió.
Porque la resurrección no comienza con una tumba vacía.
Comienza con un hombre crucificado y muerto.
El Evangelio de Juan registra:
“Y él, cargando su cruz, salió al lugar llamado de la Calavera, y en hebreo, Gólgota; y allí le crucificaron, y con él a otros dos, uno a cada lado, y Jesús en medio.”
Juan 19:17-18
Lucas describe el mismo acontecimiento:
“Y cuando llegaron al lugar llamado de la Calavera, le crucificaron allí, y a los malhechores, uno a la derecha y otro a la izquierda.”
Lucas 23:33
Así que nuestra primera observación es sencilla pero importante:
Los Evangelios colocan la muerte de Jesucristo en un lugar determinado.

El Gólgota o monte de la calavera en la actualidad
¿Qué significa la palabra Gólgota?
Los Evangelios utilizan una expresión que significa “lugar de la Calavera”.
Mateo escribe:
“Y cuando llegaron a un lugar llamado Gólgota, que significa: Lugar de la Calavera…”
Mateo 27:33
Marcos utiliza prácticamente la misma descripción:
“Y le llevaron a un lugar llamado Gólgota, que traducido es: Lugar de la Calavera.”
Marcos 15:22
Por lo tanto, cuando hablamos del Gólgota no estamos utilizando simplemente un nombre religioso que apareció siglos después.
Los propios relatos de la crucifixión identifican el sitio mediante esa expresión.
¿Por qué recibía aquel nombre?
El texto bíblico no explica la razón.
Por eso debemos tener cuidado de no presentar como certeza aquello que la Escritura no especifica.
Sin embargo, para nuestra investigación el dato fundamental permanece:
Jesús fue llevado a un lugar conocido por las personas de aquella época como “el lugar de la Calavera”.
Jesús fue llevado fuera para ser ejecutado
Juan dice algo que debemos observar cuidadosamente:
“Salió al lugar llamado de la Calavera…”
Jesús había pasado por interrogatorios, humillaciones y flagelación. Después fue conducido hacia el sitio de la ejecución.
La crucifixión romana tenía un carácter público.
En mi libro explico que Roma utilizaba esta forma de muerte para producir una ejecución lenta, atormentadora y visible, y que una de sus funciones era intimidar a quienes contemplaban el castigo.
Eso nos ayuda a comprender el escenario.
La muerte de Jesucristo no ocurrió secretamente.
No sucedió dentro de una habitación cerrada.
No fue un acontecimiento del que solamente unos cuantos discípulos afirmaron saber algo.
La crucifixión estaba diseñada precisamente para ser vista.
El Gólgota formaba parte del mensaje de Roma
Una cruz romana no era solamente un instrumento para matar.
También era un mensaje.
El mensaje era sencillo:
Roma tiene el poder.
Quienes fueran considerados rebeldes, enemigos del Estado o personas peligrosas podían ser exhibidos públicamente y ejecutados.
En el estudio que hago en mi libro señalo que la crucifixión se aplicaba especialmente a sectores considerados inferiores o peligrosos, y que llegó a utilizarse contra esclavos, rebeldes, piratas y enemigos del Estado.
Por eso debemos mirar el Gólgota no solamente como un lugar religioso.
Debemos mirarlo también como un lugar de ejecución del poder imperial romano.
Sobre la cruz había una acusación
Juan registra otro detalle extraordinariamente importante:
“Escribió también Pilato un título, que puso sobre la cruz, el cual decía: JESÚS NAZARENO, REY DE LOS JUDÍOS.”
Juan 19:19
Esto nos ayuda a comprender cómo terminó presentándose políticamente el caso de Jesús.
El hombre que había predicado acerca del reino de Dios terminó colgado en una cruz bajo una inscripción que lo identificaba como rey.
Y esto ocurrió dentro del territorio controlado por Roma.
Así que cuando llegamos al Gólgota encontramos reunidas varias de las fuerzas que estudiamos anteriormente:
Las autoridades religiosas.
Pilato.
Los soldados romanos.
La acusación.
La sentencia.
Y finalmente la ejecución.
Jesús no fue crucificado solo
Los Evangelios coinciden en otro detalle.
Había otros condenados junto a Él.
“Y allí le crucificaron, y con él a otros dos, uno a cada lado, y Jesús en medio.”
Juan 19:18
Esto nos permite visualizar mejor la escena.
No debemos imaginar solamente una cruz aislada en un paisaje vacío.
Estamos ante un lugar donde Roma llevaba a cabo ejecuciones.
Había soldados.
Había condenados.
Había espectadores.
Había familiares y seguidores.
Había autoridades interesadas en lo que estaba sucediendo.
Y en medio de todo aquello se encontraba Jesucristo.
Los discípulos conocieron el lugar
Este punto será importante más adelante.
La crucifixión no ocurrió en un lugar desconocido para los seguidores de Jesús.
Personas relacionadas con Él presenciaron los acontecimientos.
Juan relata la presencia de mujeres cerca de la cruz y se presenta a sí mismo dentro de aquella escena.
Esto significa que, cuando posteriormente se habló de la muerte y sepultura de Jesús, los primeros seguidores no estaban refiriéndose a un lugar imaginario cuya ubicación nadie conocía.
Existía un escenario.
Existían personas que conocían la zona.
Y posteriormente existiría también un sepulcro asociado con aquellos acontecimientos.
En mi propia investigación, la geografía cobró una importancia especial
Cuando estudié profundamente los acontecimientos de la resurrección, comprendí que la geografía tenía una importancia que anteriormente no había apreciado completamente.
La Biblia no solamente dice que Jesús murió.
Nos proporciona referencias acerca del lugar.
En mi libro incluí fotografías tomadas durante mis viajes a Tierra Santa precisamente porque quería mostrar al lector que estos acontecimientos están ligados a una geografía real.
En una de esas fotografías señalo una formación rocosa que recuerda visualmente los rasgos de una calavera y que se encuentra cerca de la llamada Tumba del Huerto. En el libro relaciono esa observación con las palabras de Juan acerca del “lugar llamado de la Calavera”.
Para mí, estar personalmente en aquella región hizo que la lectura de los Evangelios adquiriera una dimensión completamente diferente.
Pero debemos distinguir entre el hecho bíblico y la identificación exacta del sitio
Aquí quiero hacer una aclaración importante para nuestra investigación.
Los Evangelios establecen con claridad que Jesús fue crucificado en un lugar llamado Gólgota o lugar de la Calavera.
Eso forma parte del relato bíblico.
Otra cuestión diferente es determinar el punto arqueológico exacto que hoy corresponde a aquel Gólgota.
Existen lugares propuestos y tradiciones distintas sobre la ubicación precisa.
En mi libro explico cuál de esos lugares considero que concuerda mejor con las características que observo en el relato bíblico y con mi propia experiencia visitando el sitio. Pero conviene distinguir entre la afirmación bíblica y nuestra identificación moderna del lugar.
Esa diferencia no debilita la investigación.
Al contrario, nos obliga a ser precisos.
¿Qué características debemos buscar?
Si queremos investigar el escenario de la crucifixión, podemos comenzar reuniendo las pistas que proporcionan los propios Evangelios.
Sabemos que el lugar era conocido como el lugar de la Calavera.
Sabemos que allí se realizaban crucifixiones.
Sabemos que Jesús fue conducido hasta ese lugar.
Sabemos que había tránsito de personas suficiente para que algunos leyeran la inscripción colocada por Pilato.
Juan dice:
“Y muchos de los judíos leyeron este título; porque el lugar donde Jesús fue crucificado estaba cerca de la ciudad.”
Juan 19:20
Esta frase es particularmente importante.
El lugar estaba cerca de la ciudad.
Ahora tenemos otra pieza geográfica.
Y muy cerca había un huerto
Después Juan proporciona un dato que será fundamental para nuestro siguiente paso:
“Y en el lugar donde había sido crucificado, había un huerto, y en el huerto un sepulcro nuevo, en el cual aún no había sido puesto ninguno.”
Juan 19:41
Observe cuidadosamente la descripción.
El lugar de la crucifixión estaba cerca de la ciudad.
Y cerca del lugar de la crucifixión había un huerto.
Dentro de ese huerto había un sepulcro nuevo.
Esto conecta directamente el Gólgota con la siguiente escena de nuestra investigación.
Jesús no fue llevado después de su muerte a una tumba situada a muchos kilómetros.
Según Juan, la tumba estaba en la misma zona del lugar donde había sido crucificado.
Esta cercanía tiene enorme importancia
Después de la muerte de Jesús comenzó una carrera contra el tiempo.
Se aproximaba el día de reposo.
El cuerpo tenía que ser retirado.
José de Arimatea consiguió autorización para recibirlo.
Y existía un sepulcro nuevo cercano.
Todo comienza a encajar dentro de un escenario geográfico relativamente compacto:
Jerusalén → lugar de la crucifixión → huerto → sepulcro.
Este será un elemento muy importante cuando posteriormente estudiemos la tumba.
En mi libro hago énfasis precisamente en la cercanía entre el lugar que identifico con el Gólgota y la Tumba del Huerto, y utilizo mis fotografías para mostrar al lector esa relación geográfica.
Imagine ahora la escena
Intentemos viajar mentalmente hasta aquel momento.
Jesús ha salido de Jerusalén.
Está profundamente debilitado.
Ha sido flagelado.
Los soldados lo conducen hacia el lugar de ejecución.
Simón de Cirene es obligado a ayudar a llevar la cruz.
Finalmente llegan al lugar conocido como Gólgota.
Allí lo crucifican.
A cada lado hay otro condenado.
Soldados romanos permanecen en el lugar.
Personas observan.
Otros pasan por allí.
Sobre la cruz se encuentra la inscripción preparada por Pilato.
Y a poca distancia existe un huerto.
En aquel huerto hay un sepulcro nuevo.
En pocas horas ese sepulcro adquirirá una importancia extraordinaria.
Primero necesitamos establecer que allí hubo una muerte
Pero todavía no podemos correr hacia la tumba.
Tenemos que permanecer un poco más en el Gólgota.
Porque aquí aparece una de las preguntas fundamentales de toda la serie:
¿Murió realmente Jesucristo?
Puede parecer una pregunta innecesaria.
Los Evangelios dicen que murió.
Los soldados actuaron como si hubiera muerto.
Su cuerpo fue entregado para ser sepultado.
Sin embargo, a lo largo de la historia han aparecido explicaciones que intentan negar la resurrección afirmando que quizá Jesús nunca murió realmente.
Por eso tendremos que estudiar cuidadosamente la crucifixión.
¿Qué le había sucedido a su cuerpo?
¿Qué clase de heridas produjo la flagelación?
¿Qué hacía la crucifixión al organismo?
¿Cómo comprobaban los soldados la muerte?
Todas estas preguntas serán estudiadas más adelante.
Por ahora, conservemos el lugar en nuestra memoria
No quiero que el Gólgota sea para nosotros solamente una palabra.
Quiero que lo comprendamos como parte de una geografía.
Un lugar cercano a Jerusalén.
Un sitio de ejecución.
Un lugar conocido por las personas de aquella época.
Un escenario donde soldados romanos ejecutaron a Jesús junto a otros condenados.
Y muy cerca…
un huerto.
Dentro del huerto…
un sepulcro.
Esa proximidad será la clave de nuestro siguiente artículo.
¿Qué clase de tumba describen los Evangelios?
Porque después de establecer dónde murió Jesús tendremos que seguir el cuerpo desde el Gólgota hasta el lugar donde fue depositado.
Referencias bíblicas
Mateo 27:31-44.
Marcos 15:20-32.
Lucas 23:26-43.
Juan 19:16-22.
Juan 19:38-42.
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