Dr. Elio M Rivera
Las explicaciones alternativas bajo investigación
Con este artículo comenzamos una nueva etapa de nuestra investigación.
Hasta ahora hemos establecido varias cosas: Jesucristo realmente murió, su cuerpo fue colocado en un sepulcro conocido, la tumba fue cerrada y después asegurada. Ahora debemos examinar una de las primeras explicaciones que surgieron para negar la resurrección:
“Los discípulos robaron el cuerpo.”
Mateo registra que ésta fue precisamente la versión que se ordenó difundir después de que la tumba apareció vacía:
“Decid vosotros: Sus discípulos vinieron de noche, y lo hurtaron, estando nosotros dormidos.”
Mateo 28:13
Por lo tanto, no estamos inventando una objeción moderna.
La acusación aparece dentro del propio relato.
La pregunta es:
¿Encaja esta explicación con lo que sabemos de los discípulos?
Pongamos la hipótesis sobre la mesa
Supongamos por un momento que la resurrección nunca ocurrió.
Supongamos que los discípulos decidieron fabricar toda la historia.
Entonces tendríamos que aceptar que, después de la crucifixión, se reunieron y elaboraron un plan semejante a éste:
Entrar al sepulcro.
Sacar el cadáver.
Esconderlo.
Y después comenzar a proclamar:
“Jesucristo ha resucitado.”
No quiero rechazar esta posibilidad simplemente porque no estoy de acuerdo con ella.
Quiero examinarla.
Eso es precisamente lo que hago en mi libro cuando planteo la pregunta de si los discípulos pudieron haber robado el cuerpo e inventado la resurrección. El objetivo de esa sección es expresamente evaluar la teoría del robo del cuerpo de Jesucristo.
Primero debemos examinar a los supuestos ladrones
Si queremos saber si alguien cometió un delito, una de las primeras preguntas sería:
¿En qué condición se encontraba esa persona?
¿Tenía motivos?
¿Tenía valor para hacerlo?
¿Estaba organizando algo?
¿Esperaba obtener algún beneficio?
Por eso, en mi libro comienzo examinando el estado psicológico de los discípulos durante la crucifixión y después de ella.
Y lo que encontramos no se parece mucho a un grupo de hombres preparando uno de los fraudes más extraordinarios de la historia.
Cuando arrestaron a Jesús, huyeron
La primera reacción de los discípulos frente al peligro fue muy clara.
Mateo dice:
“Entonces todos los discípulos, dejándole, huyeron.”
Mateo 26:56
En mi libro señalo precisamente este hecho.
Cuando Jesús fue arrestado en Getsemaní, los discípulos huyeron con pánico.
Éste es un dato importante.
Los hombres que posteriormente tendrían que arriesgarse para robar el cuerpo fueron los mismos que huyeron cuando arrestaron a su Maestro.
Pedro negó conocer a Jesús
Pedro fue uno de los pocos que siguió los acontecimientos a cierta distancia.
Pero cuando comenzaron a relacionarlo con Jesús, su reacción fue negar cualquier relación con Él.
No una vez.
Tres veces.
En mi libro hago énfasis en que Pedro se deslindó completamente de su Maestro cuando sintió que él mismo podía estar en peligro.
Esto nos permite comprender mejor el ambiente de aquellas horas.
No vemos hombres buscando una oportunidad para enfrentarse a las autoridades.
Vemos hombres tratando de evitar ser arrestados.
Después de la crucifixión estaban tristes y llorando
Marcos describe su condición después de la muerte de Jesús:
“Estaban tristes y llorando.”
Marcos 16:10
Esto también forma parte de los textos que utilizo en mi libro para evaluar la teoría del robo.
Para ellos, la crucifixión no parecía ser el comienzo de un plan.
Parecía ser el final.
Su Maestro había muerto.
Sus expectativas habían sido destruidas.
Y ellos estaban de duelo.
Ni siquiera creyeron a María Magdalena
Aquí aparece algo todavía más importante.
Si los discípulos hubieran planeado fabricar una resurrección, esperaríamos que estuvieran preparados para comenzar a anunciarla.
Pero cuando María Magdalena llegó diciendo que había visto a Jesús vivo:
No le creyeron.
Marcos dice:
“Ellos, cuando oyeron que vivía, y que había sido visto por ella, no lo creyeron.”
Marcos 16:11
Este dato está expresamente incluido en mi libro como parte del análisis de la mentalidad de los discípulos.
Esto es muy difícil de reconciliar con la idea de que ellos mismos habían organizado una falsa resurrección.
Pensaron que las mujeres decían locuras
Lucas es todavía más fuerte.
Cuando las mujeres regresaron del sepulcro y anunciaron lo ocurrido:
“Mas a ellos les parecían locura las palabras de ellas, y no las creían.”
Lucas 24:11
El texto no describe a conspiradores fingiendo sorpresa.
Describe a hombres que inicialmente consideraron increíble la noticia.
En mi libro utilizo precisamente este episodio para señalar que los discípulos fueron tardos para creer.
Estaban escondidos por miedo
Juan describe su condición todavía el mismo día de la resurrección:
“Estando las puertas cerradas en el lugar donde los discípulos estaban reunidos por miedo de los judíos…”
Juan 20:19
Observe cuidadosamente:
“Por miedo.”
En mi libro resumo el estado emocional de los seguidores de Jesús con tres palabras:
Miedo, cobardía y depresión.
Ésa es la condición del grupo al que posteriormente se acusa de haber organizado el robo del cadáver.
La teoría exige un cambio psicológico extraordinario
Pensemos entonces en lo que tendría que haber ocurrido.
El viernes:
Huyen.
Pedro niega a Jesús.
Jesús muere.
Ellos quedan devastados.
Después permanecen escondidos por miedo.
Pero, según la teoría del robo, en algún momento entre esos acontecimientos y la madrugada del primer día de la semana, ese grupo se transforma repentinamente.
De hombres aterrorizados pasan a convertirse en hombres dispuestos a arriesgar su vida para robar un cadáver.
Ésa es una transformación que la teoría necesita explicar.
¿Qué ganarían con el fraude?
También debemos preguntar por el motivo.
¿Qué beneficio recibirían?
¿Dinero?
¿Poder?
¿Seguridad?
¿Prestigio?
En mi libro rechazo precisamente la idea de que los evangelistas estuvieran buscando poder, reconocimiento o dinero. Por el contrario, señalo que aquello que proclamaron acerca de la resurrección llegó a costar a muchos de ellos posición social e incluso la vida.
Esto no significa, por sí solo, que toda persona que sufre por una creencia necesariamente tenga razón.
Pero sí plantea una cuestión diferente:
¿Por qué inventar conscientemente una mentira que les traería persecución y sufrimiento?
Tendrían que fabricar mucho más que una tumba vacía
El supuesto fraude tampoco terminaría sacando el cadáver.
Después tendrían que construir toda una historia.
Tendrían que afirmar que habían visto a Jesús vivo.
Tendrían que ponerse de acuerdo.
Tendrían que mantener la historia.
Tendrían que involucrar a otras personas.
Y tendrían que hacerlo durante años sin que alguno de ellos acabara revelando dónde escondieron el cuerpo.
En mi libro digo que semejante operación habría convertido los Evangelios en un fraude extraordinariamente elaborado, porque requeriría coordinar relatos, personajes y detalles alrededor de la resurrección.
¿Y qué hacemos con María Magdalena y las otras mujeres?
Existe además un detalle muy importante.
La primera noticia de la tumba vacía no aparece inicialmente como una proclamación triunfal de los apóstoles.
Proviene de las mujeres.
Y los apóstoles:
No les creyeron.
Esto hace todavía más difícil imaginar un plan previamente organizado.
Si todos estuvieran involucrados en una conspiración, esta reacción tendría que formar parte también del engaño.
Recordemos que ellos no esperaban la resurrección
Éste es quizá uno de los puntos psicológicos más importantes.
Aunque Jesús había hablado de su resurrección, los discípulos no parecen haber comprendendido plenamente lo que ocurriría.
Después de la crucifixión no los encontramos diciendo:
“Esperemos hasta el tercer día.”
Los encontramos llorando.
Escondidos.
Asustados.
Y después incrédulos cuando escuchan que Jesús está vivo.
En mi libro señalo expresamente que fueron tardos para creer y que no entendieron lo que estaba por ocurrir.
¿Eran hombres preparados para una operación de esta naturaleza?
Ésta es la pregunta central de este artículo.
No necesito volver a explicar aquí con detalle la piedra, el sello y la guardia.
Eso ya lo establecimos en la subserie anterior.
Sabemos que la tumba estaba protegida.
Sabemos que acercarse a ella implicaba peligro.
Mi propio libro señala que la combinación de la guardia y el sello hacía doblemente peligroso cualquier intento de robar el cuerpo.
Pero ahora quiero concentrarme únicamente en los hombres que supuestamente debían realizarlo.
¿Realmente estaban preparados?
Pongámoslos frente al tribunal
Imaginemos nuevamente nuestro tribunal.
La acusación dice:
“Los discípulos robaron el cuerpo.”
Entonces comenzaríamos el interrogatorio.
¿No huyeron ustedes cuando arrestaron a Jesús?
Sí.
¿No negó Pedro conocerlo?
Sí.
¿No estaban tristes y llorando después de su muerte?
Sí.
¿No permanecían escondidos por miedo?
Sí.
¿No rechazaron inicialmente el testimonio de María Magdalena?
Sí.
¿No consideraron una locura lo que dijeron las mujeres?
Sí.
Entonces la pregunta sería inevitable:
¿En qué momento esos mismos hombres organizaron el robo del cuerpo y decidieron inventar una resurrección que ellos mismos inicialmente no esperaban ni creían?
La explicación comienza a tener problemas
No estoy diciendo que el estado emocional de los discípulos, por sí solo, demuestre la resurrección.
La investigación no funciona así.
Una sola pieza no resuelve todo el caso.
Pero sí podemos preguntar cuál explicación concuerda mejor con las evidencias.
Y aquí la teoría del robo enfrenta una dificultad importante.
Tiene que convertir a hombres derrotados y temerosos en conspiradores decididos prácticamente de un momento a otro.
Además, no basta con decir “alguien pudo hacerlo”
Cuando investigamos un acontecimiento no debemos conformarnos con una posibilidad abstracta.
Prácticamente podemos imaginar cualquier cosa.
La pregunta correcta es:
¿Qué explicación encaja mejor con las personas y los acontecimientos que realmente tenemos?
Y los discípulos que encontramos en los relatos inmediatamente después de la crucifixión no parecen estar construyendo un engaño.
Parecen estar enfrentándose al fracaso de todas sus expectativas.
Mi conclusión
La teoría dice:
“Los discípulos robaron el cuerpo y después inventaron la resurrección.”
Pero al examinar a los supuestos autores del fraude encontramos:
Hombres que huyeron.
Un Pedro que negó conocer a Jesús.
Discípulos tristes y llorando.
Seguidores escondidos por miedo.
Hombres que no creyeron inicialmente que Jesús estuviera vivo.
Y personas que consideraron una locura el primer anuncio de la resurrección. Todo esto forma parte precisamente del argumento psicológico que desarrollo en mi libro contra la teoría del robo.
Por eso no considero que la teoría encaje bien con su comportamiento.
Los discípulos no aparecen como hombres que acababan de ejecutar un plan. Aparecen como hombres sorprendidos por un acontecimiento que ellos mismos no esperaban.
Pero todavía no hemos terminado de examinar la explicación.
Porque según la versión difundida, los discípulos pudieron llevarse el cuerpo por una razón:
Los soldados estaban dormidos.
Y esto nos conduce a una contradicción extraordinaria.
Nuestro siguiente tema: Si los soldados dormían, ¿cómo supieron quién robó el cuerpo?
Referencias bíblicas
Mateo 26:56.
Mateo 28:11-15.
Marcos 16:9-11.
Lucas 22:54-62.
Lucas 24:8-11.
Juan 20:19.
Libro recomendado

