20. El precio que Dios estuvo dispuesto a pagar

Dr. Elio M Rivera

  Al llegar al final de esta serie comenzamos a comprender la magnitud de lo sucedido en Edén.

  El hombre se rebeló.

  La muerte entró.

  La creación fue afectada.

  La relación con Dios quedó quebrada.

  Y la humanidad terminó bajo una sentencia que no podía resolver por sí misma.

  Pero Dios no nos abandonó.

  Cuando pensamos en el precio que Dios pagó para rescatarnos, casi inmediatamente pensamos en la cruz.

  Y con razón.

  La cruz es el centro de nuestra redención.

  Sin embargo, muchos cristianos hemos llegado a pensar que la cruz fue el único sacrificio que Dios hizo para recuperarnos.

  Y creo que estamos muy equivocados.

  El sacrificio comenzó mucho antes del Calvario.

  Para rescatarnos, Dios tendría que acercarse a una humanidad que lo había rechazado.

  Tendría que soportar durante generaciones nuestra rebelión.

  Tendría que buscar al hombre una y otra vez.

  Tendría que hablarle por medio de profetas que muchas veces serían rechazados.

  Tendría que entrar personalmente en nuestra historia.

  El Verbo tendría que hacerse carne.

  El Creador entraría en su creación.

  El Rey nacería como un niño.

  Conocería cansancio, hambre, rechazo, dolor y lágrimas.

  Sería despreciado por aquellos a quienes había venido a salvar.

  Y finalmente:

  moriría en una cruz.

  Pablo lo expresó diciendo que Cristo:

  «se despojó a sí mismo, tomando forma de siervo.»
  Filipenses 2:7, RVR1960

  La cruz, entonces, no aparece aislada.

  Es la culminación de un camino de amor y sacrificio.

  Y eso es precisamente lo que estudiaremos en las siguientes subseries.

  Nos detendremos en cada uno de esos sacrificios.

  Intentaremos comprender qué significó para Dios acercarse nuevamente al hombre, entrar en nuestro mundo, hacerse uno de nosotros y finalmente entregar su vida.

  Porque si realmente queremos descubrir cómo es Dios, no basta con observar cuánto perdió el hombre en Edén.

  Tenemos que observar también hasta dónde estuvo dispuesto a llegar Dios para recuperarlo.

  Con esto terminamos esta serie.

  Comenzamos contemplando una creación «buena en gran manera».

  Después vimos aparecer la rebelión.

  La mentira.

  La caída.

  El miedo.

  La muerte.

  El juicio.

  Pero la historia no terminó allí.

  Cuando el hombre se alejó de Dios, Dios comenzó el camino para acercarse nuevamente al hombre.

  Y ahora comienza una nueva pregunta:

  ¿Cuánto estuvo dispuesto a sacrificar Dios para recuperar a sus hijos?

  Eso es lo que estudiaremos a continuación.

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Autor

Elio Rivera

El Dr. Elio M. Rivera es médico, pastor, escritor y fundador del Museo La Vida y Obra de Jesucristo, de la casa hogar Manantial de Amor y Comunidad Cristiana Mana. Ha viajado extensamente por Israel estudiando los lugares históricos relacionados con la vida de Jesucristo. Además de su labor ministerial y humanitaria, también es hombre de negocios, autor de más de 60 libros.