18. Betfagé: La aldea desde donde Jesús inició su entrada triunfal en Jerusalén

Por el Dr. Elio M. Rivera – Cristopedia

    Betfagé fue una pequeña aldea situada en las laderas del Monte de los Olivos, muy cerca de Jerusalén y de la vecina Betania. Aunque los Evangelios apenas la mencionan unas cuantas veces, su importancia histórica es extraordinaria, pues fue desde sus inmediaciones donde Jesucristo inició su entrada triunfal en Jerusalén pocos días antes de su crucifixión. Allí comenzó uno de los acontecimientos más significativos de la Semana Santa, cuando el Señor fue recibido por las multitudes como el Mesías prometido mientras cumplía una antigua profecía de las Escrituras.

    El nombre Betfagé proviene del hebreo Beth Pagé, que significa “Casa de los higos verdes” o “Casa de los higos tempranos”. Este nombre probablemente refleja la presencia de higueras en la región durante la antigüedad. Debido a su ubicación en las fértiles laderas del Monte de los Olivos, la zona era apropiada para el cultivo de olivos, higueras, viñedos y otros árboles frutales característicos de Judea.

    Aunque hoy la antigua aldea ha desaparecido como población independiente, la mayoría de los arqueólogos sitúa su ubicación entre Betania y la cima del Monte de los Olivos, muy cerca del camino que descendía hacia Jerusalén. Esta posición coincide perfectamente con la descripción de los Evangelios y con las antiguas tradiciones cristianas conservadas desde los primeros siglos.

    Betfagé es mencionada por Mateo, Marcos y Lucas al describir los preparativos de la entrada triunfal de Jesús en Jerusalén. Mateo escribe: “Cuando se acercaron a Jerusalén, y vinieron a Betfagé, al monte de los Olivos, Jesús envió dos discípulos” (Mateo 21:1). Marcos y Lucas presentan prácticamente la misma descripción (Marcos 11:1; Lucas 19:29).

    Fue allí donde Jesús dio instrucciones precisas a dos de sus discípulos para que trajeran un pollino que encontrarían atado en una aldea cercana. Les dijo: “Id a la aldea que está enfrente de vosotros, y luego hallaréis una asna atada, y un pollino con ella; desatadla, y traédmelos” (Mateo 21:2). El Señor conocía perfectamente lo que encontrarían, demostrando nuevamente su autoridad y conocimiento de todas las circunstancias.

    Al montar sobre el pollino, Jesús cumplió deliberadamente una importante profecía mesiánica pronunciada más de quinientos años antes por el profeta Zacarías: “He aquí tu Rey vendrá a ti, justo y salvador, humilde, y cabalgando sobre un asno, sobre un pollino hijo de asna” (Zacarías 9:9). La entrada triunfal no fue un acontecimiento improvisado, sino un acto cuidadosamente realizado para manifestar públicamente que Él era el Mesías prometido por Dios.

    Desde Betfagé, el camino descendía por la ladera occidental del Monte de los Olivos ofreciendo una de las vistas más impresionantes de Jerusalén. Al acercarse a la ciudad, la multitud comenzó a extender sus mantos sobre el camino y a cortar ramas de árboles mientras exclamaban: “¡Hosanna al Hijo de David! ¡Bendito el que viene en el nombre del Señor!” (Mateo 21:9). Aquellas palabras procedían del Salmo 118 y eran utilizadas tradicionalmente para recibir a los peregrinos que llegaban durante la Pascua.

    Sin embargo, en medio de la alegría popular, Jesús contempló la ciudad y lloró sobre ella. Lucas relata que dijo: “¡Oh, si también tú conocieses, a lo menos en este tu día, lo que es para tu paz!” (Lucas 19:42). El Señor sabía que muchos de quienes aquel día lo recibían con entusiasmo pocos días después pedirían su crucifixión. También anunció la futura destrucción de Jerusalén, que ocurriría en el año 70 d.C. bajo el ejército romano dirigido por Tito.

    La cercanía entre Betfagé y Betania explica que ambos nombres aparezcan juntos en varias ocasiones. Los peregrinos que viajaban desde Jericó hacia Jerusalén pasaban primero por Betania y luego por Betfagé antes de alcanzar la cima del Monte de los Olivos y contemplar la Ciudad Santa. Este camino era uno de los más transitados durante las grandes fiestas judías y seguramente fue recorrido muchas veces por Jesús y sus discípulos.

    Desde una perspectiva histórica, Betfagé fue considerada durante el período del Segundo Templo como uno de los límites ceremoniales de Jerusalén. Algunos escritos rabínicos indican que ciertas ceremonias religiosas relacionadas con la Pascua comenzaban precisamente en las cercanías de esta aldea, debido a su proximidad con la ciudad santa. Esto aumenta aún más el simbolismo de que Jesús iniciara allí su entrada mesiánica.

    La tradición cristiana comenzó a identificar el lugar desde los primeros siglos. Durante la época bizantina se construyó una pequeña iglesia para conmemorar el sitio donde Jesús envió a buscar el pollino. Más tarde, durante las Cruzadas, el santuario fue ampliado y se convirtió en una estación habitual para los peregrinos que recorrían el camino hacia Jerusalén. En la actualidad existe una iglesia franciscana conocida como la Iglesia de Betfagé, edificada sobre una antigua tradición que recuerda este acontecimiento.

   Representación artística de Jeuscristo en su entra triunfal a Jerusalén

 Las investigaciones arqueológicas han encontrado restos de edificaciones bizantinas, mosaicos, cisternas y antiguos caminos en la zona tradicionalmente identificada como Betfagé. Aunque todavía no se han descubierto inscripciones que identifiquen con absoluta certeza la aldea mencionada por los Evangelios, la evidencia topográfica, la continuidad de la tradición cristiana y las antiguas rutas de peregrinación permiten situarla con bastante seguridad en las inmediaciones del actual santuario.

    Los arqueólogos también han estudiado el antiguo camino que descendía desde el Monte de los Olivos hacia el valle de Cedrón y la Puerta Oriental de Jerusalén. Diversos tramos de este camino conservan aún pavimentos antiguos y permiten comprender mejor el recorrido que siguió Jesús durante su entrada triunfal. Desde ese punto todavía es posible contemplar una vista panorámica muy semejante a la que el Señor observó mientras lloraba sobre la ciudad.

    Más allá de su interés arqueológico, Betfagé representa el momento en que Jesús se presentó públicamente como el Rey prometido de Israel. Hasta entonces había evitado en muchas ocasiones las manifestaciones abiertas de entusiasmo popular. Sin embargo, pocos días antes de la cruz permitió que la multitud lo proclamara como el Mesías, cumpliendo exactamente las profecías del Antiguo Testamento.

    Hoy, miles de peregrinos recorren cada año el antiguo camino desde el Monte de los Olivos hasta Jerusalén durante la celebración del Domingo de Ramos. Al pasar por Betfagé recuerdan el día en que el Rey humilde entró montado sobre un pollino, no para conquistar mediante la fuerza de las armas, sino para ofrecer su vida como sacrificio por la salvación del mundo.

Fuentes de información

  • La Santa Biblia, especialmente Mateo 21:1-11; Marcos 11:1-11; Lucas 19:29-44 y Juan 12:12-19.
  • Profecía de Zacarías 9:9 y Salmo 118:25-26.
  • Eusebio de Cesarea, Onomasticon.
  • Jerónimo, comentarios sobre los lugares santos de Jerusalén.
  • Egeria, Itinerarium (Diario de viaje a Tierra Santa).
  • Bargil Pixner, Paths of the Messiah and Sites of the Early Church from Galilee to Jerusalem.
  • Jerome Murphy-O’Connor, The Holy Land: An Oxford Archaeological Guide.
  • Bellarmino Bagatti, estudios sobre el Monte de los Olivos y Betfagé.
  • Avraham Negev y Shimon Gibson (eds.), Archaeological Encyclopedia of the Holy Land.
  • Publicaciones del Studium Biblicum Franciscanum y de la Custodia Franciscana de Tierra Santa sobre el Monte de los Olivos, Betfagé y las antiguas rutas de peregrinación hacia Jerusalén.

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Autor

Elio Rivera

El Dr. Elio M. Rivera es médico, pastor, escritor y fundador del Museo La Vida y Obra de Jesucristo, de la casa hogar Manantial de Amor y Comunidad Cristiana Mana. Ha viajado extensamente por Israel estudiando los lugares históricos relacionados con la vida de Jesucristo. Además de su labor ministerial y humanitaria, también es hombre de negocios, autor de más de 60 libros.