Por el Dr. Elio M Rivera
¿Qué tan grande era el templo?
El templo ocupaba una enorme plataforma construida sobre el Monte Moriah. Era el lugar donde Abraham había estado dispuesto a ofrecer a Isaac (Génesis 22:2) y donde posteriormente Salomón edificó el primer templo.
“Entonces Salomón comenzó a edificar la casa de Jehová en Jerusalén, en el monte Moriah.”
(2 Crónicas 3:1)
Durante el tiempo de Jesucristo, el complejo había sido ampliado por Herodes el Grande hasta convertirse en uno de los recintos religiosos más grandes del mundo antiguo.

El Patio de los Gentiles
Era el patio más amplio de todo el complejo y el único donde podían entrar personas de otras naciones.
Aquí se encontraban los cambistas y vendedores de animales para los sacrificios.
“Y halló en el templo a los que vendían bueyes, ovejas y palomas, y a los cambistas allí sentados.”
(Juan 2:14)
Fue en este lugar donde Jesús expulsó a los comerciantes.
“Mi casa será llamada casa de oración para todas las naciones.”
(Marcos 11:17)

El muro de separación
Más allá del Patio de los Gentiles existía una barrera que marcaba el límite para los no judíos.
Aunque los Evangelios no describen detalladamente este muro, sí ayudan a entender su importancia cuando Pablo fue acusado de introducir gentiles al templo.
“Porque antes habían visto con él en la ciudad a Trófimo de Éfeso, al cual pensaban que Pablo había metido en el templo.”
(Hechos 21:29)

El Patio de las Mujeres
En esta área se encontraban las arcas de las ofrendas.
Probablemente fue aquí donde Jesús observó a la viuda pobre.
“Y sentado Jesús delante del arca de la ofrenda, miraba cómo el pueblo echaba dinero en el arca.”
(Marcos 12:41)
“Esta viuda pobre echó más que todos.”
(Marcos 12:43)

El Patio de Israel
Esta área estaba reservada para los hombres judíos que acudían a adorar.
Desde allí podían observar las ceremonias realizadas por los sacerdotes.
“Bienaventurado el que tú escogieres y atrajeres a ti, para que habite en tus atrios.”
(Salmo 65:4)

El Patio de los Sacerdotes
Aquí servían diariamente los sacerdotes encargados de ofrecer los sacrificios y mantener el culto.
“Todo sacerdote se presenta cada día ministrando y ofreciendo muchas veces los mismos sacrificios.”
(Hebreos 10:11)
Durante las fiestas, cientos de sacerdotes trabajaban simultáneamente para atender las necesidades del pueblo.

El Santuario
Era el edificio principal del templo.
Sus enormes piedras blancas y adornos dorados impresionaban a quienes lo contemplaban.
“Maestro, mira qué piedras, y qué edificios.”
(Marcos 13:1)
Los discípulos quedaron maravillados por la grandeza del templo.

El Lugar Santo
Dentro del santuario se encontraba el Lugar Santo.
Allí estaban el candelabro, la mesa de los panes de la proposición y el altar del incienso.
“Porque el tabernáculo estaba dispuesto así: en la primera parte, llamada el Lugar Santo, estaban el candelabro, la mesa y los panes de la proposición.”
(Hebreos 9:2)

El Lugar Santísimo
Era el lugar más sagrado de todo Israel.
Estaba separado por un enorme velo.
“Detrás del segundo velo estaba la parte del tabernáculo llamada el Lugar Santísimo.”
(Hebreos 9:3)
Solamente el sumo sacerdote podía entrar una vez al año.
“Pero en la segunda parte, sólo el sumo sacerdote una vez al año.”
(Hebreos 9:7)
Cuando Jesucristo murió ocurrió uno de los acontecimientos más importantes de toda la historia.
“Y he aquí, el velo del templo se rasgó en dos, de arriba abajo.”
(Mateo 27:51)
¿Cuántas personas cabían en el templo?
Durante las grandes fiestas, Jerusalén recibía enormes cantidades de peregrinos. Los Evangelios muestran continuamente multitudes entrando y saliendo del templo.
“Y le buscaban de noche y de día en el templo.”
(Lucas 21:37-38)
“Y todo el pueblo venía a él por la mañana para oírle en el templo.”
(Lucas 21:38)
El complejo estaba diseñado para albergar a enormes cantidades de adoradores.
¿Por qué era tan importante el templo?
Para un judío del siglo primero, el templo era mucho más que un edificio. Era la casa de Dios.
“Mi casa será llamada casa de oración.”
(Mateo 21:13)
Era el centro de la adoración nacional.
“Tres veces cada año aparecerá todo varón tuyo delante de Jehová.”
(Deuteronomio 16:16)
Era el símbolo visible de la relación entre Dios e Israel. Por eso gran parte de la vida pública de Jesucristo ocurrió allí.
“Y enseñaba Jesús en el templo.”
(Juan 7:14)
“Estas palabras habló Jesús en el lugar de las ofrendas, enseñando en el templo.”
(Juan 8:20)
Conclusión
Cuando leemos acerca del templo en los Evangelios, debemos imaginar una inmensa ciudad sagrada llena de sacerdotes, levitas, peregrinos, sacrificios, cánticos y adoración continua.
Era el centro espiritual de Israel y el escenario donde ocurrieron algunos de los acontecimientos más importantes de la vida de Jesucristo. Sin embargo, Jesús reveló que toda la gloria del templo apuntaba hacia algo aún mayor.
“Mas yo os digo que uno mayor que el templo está aquí.”
(Mateo 12:6)
El templo era impresionante, pero su propósito final era señalar al verdadero encuentro entre Dios y los hombres: Jesucristo.
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