Por el Dr. Elio M Rivera
Cuando la mayoría de las personas escucha la palabra “profecía”, suele pensar inmediatamente en predicciones acerca del futuro. Sin embargo, para mí, una de las contribuciones más valiosas de las profecías no ha sido ayudarme a conocer acontecimientos futuros, sino ayudarme a conocer mejor a Jesucristo.
A lo largo de los años descubrí algo que transformó mi manera de leer la Biblia: las profecías no solamente anuncian que el Mesías vendría; también nos revelan quién sería, cómo actuaría y qué clase de persona encontraríamos cuando finalmente apareciera en la historia.
Mientras más estudiaba las profecías mesiánicas, más sentía que estaba observando un retrato que comenzaba a tomar forma poco a poco. Al principio aparecen apenas algunos trazos. Luego surgen nuevos detalles. Más adelante se añaden características adicionales. Y finalmente, al llegar a los Evangelios, la figura parece cobrar vida delante de nuestros ojos.
Por ejemplo, las profecías me ayudaron a comprender que Jesús no apareció improvisadamente en la historia. Siglos antes de su nacimiento ya encontramos indicios de su misión, de su carácter y de la naturaleza de su obra.
Las profecías me mostraron a un Mesías cercano a los quebrantados. A un siervo dispuesto a sufrir. A un rey diferente de los gobernantes de este mundo. A una persona cuya misión principal no consistía en conquistar naciones mediante la fuerza, sino en transformar corazones.
En otras palabras, las profecías comenzaron a enseñarme aspectos del carácter de Cristo incluso antes de abrir los Evangelios.
También me ayudaron a comprender algo que muchas veces pasa desapercibido: Jesús entendía perfectamente quién era y cuál era su misión. Muchas de sus palabras y acciones adquieren una profundidad completamente diferente cuando las observamos a la luz de las antiguas promesas que lo precedieron.
Mientras más estudiaba este tema, más crecía mi admiración por la coherencia de la historia bíblica. Descubrí que la vida de Cristo no puede entenderse plenamente si la aislamos del resto de las Escrituras. Los Evangelios son el punto culminante de una historia mucho más grande que comenzó siglos antes.
Y debo reconocer algo personalmente. Cuando comprendí la magnitud de las profecías relacionadas con el Mesías, mi interés por Jesús aumentó considerablemente. Ya no estaba observando únicamente a un maestro judío del primer siglo. Estaba contemplando a una persona cuya llegada había sido esperada durante generaciones.
Por supuesto, en Cristopedia hemos dedicado una serie completa al estudio detallado de las profecías mesiánicas. Allí analizamos este tema con mucha mayor profundidad. En este capítulo solamente estamos observando una pequeña parte de un asunto extraordinariamente amplio.
Pero incluso esta mirada superficial nos permite apreciar una realidad importante: las profecías son una de las huellas que nos ayudan a conocer mejor a Jesucristo. No solamente porque hablan acerca de acontecimientos relacionados con su vida, sino porque nos revelan aspectos de su identidad, de su misión y de su carácter.
Sin embargo, existe otra huella que para millones de personas ha resultado todavía más cercana y personal.
Podemos estudiar documentos antiguos. Podemos analizar evidencias históricas. Podemos examinar profecías y recorrer los Evangelios una y otra vez. Pero hay algo que continúa sorprendiendo a creyentes de todas las generaciones: el impacto que las enseñanzas de Jesús han tenido en la vida real de las personas.
Y precisamente de esa huella hablaremos en el siguiente capítulo.
Disfrute un reel con propósito:
- 1. ¿Podemos confiar en la Biblia?
- 2. Evidencia histórica de Jesucristo
- 3. Profecías acerca de Jesucristo
- 4. Jesucristo: Cosas que no sabías
- 5. ¿Quién es Jesucristo?
- 7. Vida, usos y costumbres de las tierras Bíblicas
- Artículo
- Reflexión
- Salvación
- Usos y costumbres del tiempo de Cristo
- Vida de Jesús
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