11. El diablo espinoso — recoger agua con la piel

Por el Dr. Elio M Rivera

  En las regiones áridas de Australia vive un pequeño reptil cuya apariencia parece mucho más peligrosa de lo que realmente es. Su cuerpo está cubierto de espinas, su cabeza se confunde entre protuberancias y sus colores se mezclan con los tonos ocres, rojizos y amarillentos del desierto. Su nombre popular, diablo espinoso, parece describir a una criatura formidable. Sin embargo, este pequeño lagarto se alimenta principalmente de hormigas y posee una de las estrategias más sorprendentes conocidas para conseguir algo mucho más importante que una presa: agua.

  El diablo espinoso (Moloch horridus) habita regiones de Australia donde las lluvias pueden ser escasas e irregulares. Para cualquier vertebrado, vivir allí representa un enorme desafío. Cada célula necesita agua, pero encontrar una fuente donde beber puede resultar difícil. La respuesta de este reptil es extraordinaria: no necesita encontrar necesariamente un charco para aprovechar el agua disponible. La arena húmeda, una fina película de agua sobre el suelo, el rocío o la lluvia pueden proporcionar pequeñas cantidades de líquido que su cuerpo es capaz de conducir hacia la boca.

El diablo espinoso, cuando hasta la piel participa en conseguir agua

  El secreto se encuentra entre sus escamas. Allí existe una red de diminutos canales que puede llenarse cuando entra en contacto con agua. Mediante un fenómeno físico conocido como capilaridad, el líquido se distribuye por esos espacios y puede desplazarse por la superficie corporal hasta alcanzar la región de la boca. El animal finalmente lo ingiere. Su piel, por tanto, no funciona simplemente como una cubierta protectora; también participa en un extraordinario sistema para aprovechar un recurso escaso.

  El desierto aparece muchas veces en las Escrituras como una imagen de sed y necesidad. David escribió: “Mi alma tiene sed de ti, mi carne te anhela, en tierra seca y árida donde no hay aguas” (Salmo 63:1). Para el diablo espinoso, esa descripción corresponde literalmente al ambiente donde transcurre su vida. Allí no puede depender de encontrar todos los días un estanque o una corriente de agua.

  Por eso resulta tan interesante su estrategia. No necesita introducir la cabeza en un recipiente profundo para beber. Si determinadas regiones de su cuerpo entran en contacto con una superficie suficientemente mojada, el agua puede comenzar a introducirse en los diminutos espacios existentes entre sus escamas. Incluso la humedad líquida retenida entre partículas de arena mojada puede convertirse, bajo condiciones apropiadas, en una fuente aprovechable.

  Es importante distinguir este mecanismo de la absorción de humedad directamente del aire. El diablo espinoso no funciona como una máquina capaz de extraer vapor de agua de una atmósfera seca. Necesita agua en estado líquido, aunque puede encontrarse distribuida en cantidades muy pequeñas sobre el suelo, entre partículas de arena húmeda, en forma de rocío o sobre su cuerpo después de una lluvia.

  Esta diferencia hace que su sistema sea todavía más interesante. En un ambiente árido no siempre existe un charco visible, pero eso no significa que no exista agua disponible. Una pequeña lluvia puede humedecer la arena. El rocío puede depositar diminutas gotas. Una superficie puede conservar una fina película de líquido. El diablo espinoso posee una estructura corporal capaz de aprovechar oportunidades que para muchos otros animales serían insuficientes.

Una red microscópica escondida entre las escamas

  A simple vista, la piel del animal parece únicamente áspera y espinosa. Cuando se estudia con mayor detalle aparece una estructura completamente diferente. Entre las escamas existen canales microscópicos interconectados que forman una red sobre buena parte de la superficie corporal.

  Cuando el agua toca esos canales comienza a desplazarse por ellos mediante capilaridad. Este fenómeno ocurre porque, a escalas pequeñas, las interacciones entre las moléculas del agua y las paredes de un conducto pueden hacer que el líquido avance por espacios estrechos sin necesidad de una bomba mecánica.

  Podemos observar un principio semejante cuando colocamos la esquina de una servilleta de papel sobre una pequeña cantidad de agua. El líquido comienza a desplazarse por el material y termina mojando regiones que nunca tocaron directamente la fuente original. En el diablo espinoso ocurre algo mucho más organizado: la geometría de los espacios entre las escamas permite distribuir el agua y conducirla hacia la boca.

  La importancia de las dimensiones microscópicas es enorme. Si los canales fueran demasiado amplios, las fuerzas capilares no actuarían de la misma manera. Su tamaño, forma y conexión permiten que pequeñas cantidades de líquido se desplacen sobre el cuerpo del animal. Una estructura casi invisible termina participando en la solución de uno de los mayores problemas de la vida en el desierto.

La piel transporta el agua, pero no la absorbe

  En ocasiones se dice que el diablo espinoso “bebe a través de la piel”. Aunque la frase resulta atractiva, puede provocar una idea equivocada. El agua no atraviesa directamente la piel para entrar en la sangre.

  Lo que sucede es todavía más fascinante. La piel funciona como una red de transporte. El agua entra en los pequeños canales existentes entre las escamas, se distribuye sobre la superficie y alcanza las comisuras de la boca. Allí el animal realiza movimientos de mandíbula y deglución que permiten ingerirla.

  Por ejemplo, si determinadas partes de sus patas o vientre permanecen sobre arena suficientemente húmeda, el agua disponible puede entrar en contacto con la red capilar. No es necesario que el animal se encuentre sumergido ni que exista un charco suficientemente profundo para introducir la boca.

  Esta estrategia amplía enormemente las oportunidades disponibles en un ambiente seco. Lo importante no es solamente encontrar mucha agua de una sola vez, sino ser capaz de aprovechar pequeñas cantidades cuando aparecen.

Cuando una fina película puede ser importante

  Para nosotros, una pequeña cantidad de humedad sobre el suelo puede parecer insignificante. Para un animal de tamaño reducido que habita un ambiente desértico, puede representar un recurso valioso.

  Después de una lluvia ligera, el agua puede permanecer temporalmente entre las partículas del suelo. En otras circunstancias pueden formarse gotas de rocío o pequeñas acumulaciones sobre diferentes superficies. Si esa agua entra en contacto con el sistema capilar del animal, existe la posibilidad de transportarla hacia la boca.

  Esto demuestra un principio importante de la supervivencia en ambientes extremos. No siempre gana el organismo capaz de encontrar la mayor cantidad de recursos. También puede tener ventaja aquel que aprovecha eficientemente cantidades que otros no podrían utilizar.

  En el caso del diablo espinoso, una oportunidad pequeña puede multiplicarse gracias a la extensión de la superficie corporal. Diferentes regiones pueden participar en la captación del líquido y la red microscópica lo redistribuye hacia un destino común.

La lluvia transforma temporalmente el desierto

  Cuando finalmente llueve, las condiciones cambian. El suelo se moja, pequeñas depresiones pueden acumular agua y superficies que normalmente permanecen secas quedan cubiertas por una fina capa de líquido.

  Para el diablo espinoso, la lluvia significa mucho más que agua cayendo directamente sobre su cabeza. El cuerpo completo puede entrar en contacto con ella. Las gotas alcanzan las escamas y comienzan a distribuirse mediante la red capilar.

  El libro de Job describe de manera hermosa la llegada del agua a los lugares deshabitados: “Para hacer llover sobre la tierra deshabitada, sobre el desierto, donde no hay hombre, para saciar la tierra desierta e inculta, y para hacer brotar la tierna hierba” (Job 38:26-27).

  En un ecosistema árido, una lluvia aparentemente pequeña puede activar procesos extraordinarios. Plantas, insectos y reptiles responden a una oportunidad que quizá dure solamente unas horas o algunos días.

Un especialista en aprovechar cosas pequeñas

  Existe algo particularmente interesante en la vida del diablo espinoso: su alimentación también está basada en aprovechar unidades diminutas. Este reptil consume principalmente pequeñas hormigas, especialmente de ciertos grupos abundantes en las regiones donde vive.

  Puede situarse cerca de las rutas utilizadas por las hormigas y capturarlas repetidamente con la lengua. Una sola hormiga proporciona muy poca energía, pero cientos o incluso miles a lo largo del tiempo representan una fuente significativa de alimento.

  Existe aquí un interesante paralelismo con el agua. Una hormiga parece insignificante y una diminuta cantidad de líquido también. Sin embargo, el organismo está preparado para convertir muchas unidades pequeñas en recursos suficientes para mantener la vida.

  Su supervivencia no depende de encontrar continuamente grandes abundancias. Depende de aprovechar con eficiencia aquello que el ambiente proporciona.

Una apariencia que también contribuye a protegerlo

  Las numerosas espinas que cubren el cuerpo no forman parte principal del mecanismo capilar, pero sí contribuyen a la peculiar apariencia del animal. Su silueta irregular puede dificultar la captura por parte de algunos depredadores, mientras que su coloración ayuda a confundirse con el suelo del desierto.

  Los tonos corporales pueden variar y mezclarse con arena, piedras y vegetación seca. Para un animal relativamente pequeño que no depende de una enorme velocidad para escapar, pasar inadvertido constituye una estrategia importante.

  Además, detrás de la cabeza posee una gran protuberancia espinosa conocida popularmente como cabeza falsa. Cuando se siente amenazado puede inclinar la cabeza verdadera y presentar esta estructura hacia el atacante, alterando su silueta y dificultando la identificación inmediata de una región vulnerable.

  En lugar de enfrentarse mediante fuerza a un depredador mucho mayor, utiliza apariencia, postura, espinas y camuflaje. Su estrategia defensiva es muy diferente de la de una serpiente venenosa o un gran lagarto depredador.

Sobrevivir también significa controlar el calor

  El agua no es el único problema del desierto. La temperatura puede cambiar enormemente durante el día. Como otros reptiles, el diablo espinoso es ectotermo y depende en gran medida de las condiciones externas para regular su temperatura corporal.

  Durante ciertas horas, el suelo puede calentarse hasta niveles peligrosos. En otros momentos, especialmente durante la noche, la temperatura disminuye considerablemente. El reptil modifica su comportamiento, utiliza diferentes zonas del terreno y cambia sus períodos de actividad para permanecer dentro de condiciones adecuadas.

  Esta estrategia también ayuda indirectamente a conservar agua. Evitar las condiciones más extremas reduce el estrés fisiológico y permite administrar mejor los recursos disponibles. Temperatura, actividad, alimentación e hidratación forman parte de una misma vida en equilibrio con el ambiente.

Cuando lo microscópico produce un resultado enorme

  Quizá la característica más fascinante del diablo espinoso sea que la solución a uno de sus mayores problemas se encuentra en estructuras demasiado pequeñas para observarse adecuadamente a simple vista.

  Si contemplamos al animal desde cierta distancia veremos espinas, patas, cabeza y cola. Solamente al estudiar su superficie con instrumentos adecuados descubrimos la red de canales entre las escamas. Allí comienza a revelarse el mecanismo que permite que el agua se desplace.

  El principio recuerda otras maravillas encontradas en la naturaleza. El gecko utiliza millones de estructuras microscópicas para adherirse a determinadas superficies. En el diablo espinoso, pequeños canales permiten aprovechar fuerzas capilares para transportar agua.

  En ambos casos, estructuras diminutas producen resultados visibles a escala del organismo completo.

  El salmista escribió: “Grandes son las obras de Jehová, buscadas de todos los que las quieren” (Salmo 111:2). La ciencia nos permite realizar precisamente esa búsqueda, observando dimensiones que generaciones anteriores no podían estudiar con el mismo detalle.

Una criatura que incluso inspira a los ingenieros

  El sistema de transporte de agua del diablo espinoso ha despertado interés más allá de la zoología. Investigadores dedicados a la biomimética estudian superficies naturales capaces de recoger y conducir líquidos para comprender principios que podrían utilizarse en nuevos materiales.

  La idea resulta especialmente atractiva en regiones donde el agua es escasa. Si una superficie puede transportar pequeñas cantidades de líquido utilizando únicamente su geometría y propiedades físicas, sin bombas ni mecanismos complejos, el principio podría inspirar diferentes aplicaciones tecnológicas.

  Esto no significa que los ingenieros simplemente copien la piel del animal. Primero necesitan comprender exactamente cómo funciona, determinar qué características son esenciales y después intentar reproducir principios semejantes mediante materiales artificiales.

  Una pequeña lagartija del desierto termina así planteando preguntas relevantes para físicos, biólogos e ingenieros.

Administrar aquello que parece insignificante

  La Biblia no pretende describir la capilaridad entre las escamas del Moloch horridus ni explicar la microestructura de su piel. Estas preguntas corresponden a disciplinas como la zoología, la física y la ciencia de materiales. Sin embargo, las Escrituras invitan repetidamente al ser humano a observar la creación y reconocer la sabiduría presente en ella.

  El salmista declaró: “¡Cuán innumerables son tus obras, oh Jehová! Hiciste todas ellas con sabiduría; la tierra está llena de tus beneficios” (Salmo 104:24). El diablo espinoso constituye una magnífica oportunidad para contemplar esas palabras.

  En un lugar donde el agua puede desaparecer durante largos períodos, este reptil no necesita depender exclusivamente de encontrar un charco. Una lluvia que moja el suelo, una superficie cubierta por una fina película de agua, el rocío o incluso agua retenida entre partículas de arena húmeda pueden convertirse en oportunidades. Cuando el líquido entra en contacto con su piel, una red microscópica puede conducirlo hacia la boca.

  El animal no absorbe mágicamente agua del aire ni la introduce directamente en su cuerpo a través de la piel. El mecanismo es mucho más preciso: su superficie corporal recoge agua líquida disponible y la transporta utilizando las propiedades físicas de la capilaridad hasta el lugar donde puede beberla.

  Desde la perspectiva bíblica, descubrir estas estructuras no disminuye el asombro, sino que permite contemplarlo con mayor profundidad. El diablo espinoso nos recuerda que la sabiduría del Creador también puede manifestarse en aquello que parece insignificante. En una tierra donde cada gota cuenta, hasta los diminutos espacios existentes entre las escamas pueden convertirse en parte de un extraordinario sistema para preservar la vida.

Referencias

Escrituras consultadas

  • Job 12:7-10.
  • Job 38:25-27.
  • Salmo 63:1.
  • Salmo 104:24.
  • Salmo 111:2.
  • Salmo 145:15-16.
  • Proverbios 3:19.

Bibliografía científica

  • Pianka, E. R. & Pianka, H. D. Investigaciones sobre ecología, alimentación y comportamiento de Moloch horridus.
  • Bentley, P. J. & Blumer, W. F. C. Estudios clásicos sobre captación y transporte de agua en el diablo espinoso.
  • Sherbrooke, W. C. Investigaciones sobre mecanismos de obtención y transporte de agua en reptiles de ambientes áridos.
  • Cogger, H. G. Reptiles and Amphibians of Australia. CSIRO Publishing.
  • Withers, P. C. Investigaciones sobre fisiología de reptiles australianos de ambientes áridos.

Investigación científica especializada

  • Comanns, P. y colaboradores. Estudios experimentales sobre transporte capilar de agua a través de la piel de Moloch horridus.
  • Comanns, P. et al. Investigaciones sobre la capacidad del diablo espinoso para aprovechar agua procedente de superficies y sustratos húmedos.
  • Bentley, P. J. & Blumer, W. F. C. Estudios sobre los mecanismos cutáneos que conducen agua hacia la boca.
  • Sherbrooke, W. C. Investigaciones comparativas sobre estructuras cutáneas relacionadas con captación de agua en lagartos de regiones áridas.
  • Pianka, E. R. & Pianka, H. D. Estudios de campo sobre dieta, comportamiento y ecología del diablo espinoso.

Organizaciones y recursos científicos

  • Australian Museum. Información sobre Moloch horridus, su distribución, alimentación y biología.
  • CSIRO — Commonwealth Scientific and Industrial Research Organisation. Recursos científicos sobre fauna australiana y ambientes áridos.
  • Museums Victoria. Información sobre reptiles australianos.
  • Australian National University. Recursos de investigación sobre ecología y fisiología de reptiles.
  • International Union for Conservation of Nature (IUCN). Información sobre diversidad y conservación de reptiles.

¿Quieres profundizar en este tema?


Si este artículo despertó tu interés y deseas estudiar el tema con mayor profundidad, puedes encontrar un libro relacionado en nuestra Tienda Cristopedia.

Explora el museo la vida y obra de Jesucristo:

NUEVO EN CRISTOPEDIA

     Descubre las nuevas series, libros y recursos que hemos añadido al Museo y a la Biblioteca de Cristopedia.

WhatsApp
Facebook
X
LinkedIn
Email

Autor

Elio Rivera

El Dr. Elio M. Rivera es médico, pastor, escritor y fundador del Museo La Vida y Obra de Jesucristo, de la casa hogar Manantial de Amor y Comunidad Cristiana Mana. Ha viajado extensamente por Israel estudiando los lugares históricos relacionados con la vida de Jesucristo. Además de su labor ministerial y humanitaria, también es hombre de negocios, autor de más de 60 libros.