08. La iguana marina de Galápagos — un reptil que entra al océano para alimentarse

Por el Dr. Elio M Rivera

  Sobre las oscuras rocas volcánicas de las islas Galápagos descansa un reptil que parece completamente terrestre. Permanece inmóvil bajo el Sol, rodeado de lava endurecida, mientras absorbe el calor necesario para elevar su temperatura corporal. Sus patas terminan en fuertes garras, su piel posee tonalidades oscuras y una cresta recorre parte de su cuerpo.

  Nada en esa primera imagen parece anunciar lo que ocurrirá después.

  La iguana se aproxima a la costa, entra al agua y comienza a nadar.

  No busca escapar de un depredador. Tampoco intenta simplemente cruzar hacia otra roca. Ha entrado al océano para alimentarse.

  La iguana marina de Galápagos (Amblyrhynchus cristatus) constituye un caso extraordinario entre los reptiles actuales. Es el único lagarto marino viviente especializado en obtener alimento dentro del mar. Su supervivencia depende de resolver simultáneamente varios problemas: nadar entre corrientes, permanecer sumergida sin respirar, soportar una rápida pérdida de calor, sujetarse a superficies golpeadas por las olas y eliminar el exceso de sal que inevitablemente entra en su organismo.

  Cada inmersión representa una fascinante combinación de anatomía, fisiología y comportamiento.

La iguana marina de los Galápagos, cuando un reptil terrestre encuentra alimento debajo del mar

  El salmista contempló la inmensidad de los océanos y escribió:

“He allí el grande y anchuroso mar, en donde se mueven seres innumerables, seres pequeños y grandes.”
(Salmo 104:25)

  Normalmente imaginamos esos seres como peces, cetáceos, moluscos y otras criaturas claramente acuáticas.

  Pero en Galápagos encontramos algo diferente.

  Un lagarto abandona temporalmente las rocas y entra en ese mundo.

La iguana de los Galápagos, un reptil entre dos ambientes

  La iguana marina pasa gran parte de su vida fuera del agua.

  Descansa sobre rocas, regula su temperatura utilizando el Sol, se reproduce en tierra y necesita respirar aire mediante pulmones.

  Sin embargo, su principal fuente de alimento está constituida por algas marinas.

  Para obtenerlas debe desplazarse hacia zonas intermareales o sumergirse.

  Esto crea un desafío extraordinario porque las características necesarias para vivir sobre una roca caliente no son exactamente las mismas que necesita un animal que entra en las frías aguas alrededor de Galápagos.

Primero necesita calentarse

  Como otros reptiles, la iguana marina es ectoterma.

  No produce y conserva calor corporal de la misma manera que un mamífero. Su temperatura depende considerablemente del ambiente.

  Antes de entrar al océano puede permanecer expuesta al Sol sobre las rocas volcánicas.

  Su coloración relativamente oscura favorece la absorción de radiación solar.

  El calentamiento previo no es un detalle sin importancia.

  Es una preparación para lo que viene después.

Entrar al agua significa comenzar a perder calor

  El agua extrae calor del cuerpo mucho más rápidamente que el aire.

  Para un reptil ectotermo, sumergirse en agua fría representa un problema fisiológico considerable.

  A medida que la temperatura corporal disminuye, el funcionamiento de músculos y otros procesos metabólicos puede verse afectado.

  Por esta razón, la iguana no puede permanecer indefinidamente alimentándose bajo el mar.

  Existe un límite.

  Necesita obtener suficiente alimento antes de enfriarse demasiado.

El cuerpo debe administrar el calor disponible

  Durante la inmersión ocurren ajustes circulatorios que ayudan al organismo a responder a las nuevas condiciones.

  La frecuencia cardíaca puede disminuir y el flujo sanguíneo puede modificarse.

  Esto forma parte de una estrategia que permite conservar recursos mientras permanece sumergida.

  El animal que momentos antes descansaba al Sol se encuentra ahora en un ambiente donde cada minuto favorece la pérdida térmica.

  La alimentación se convierte también en una carrera contra el enfriamiento.

Una cola convertida en instrumento de natación

  Cuando entra al océano, la locomoción cambia.

  Sobre las rocas utiliza sus extremidades para caminar y sujetarse. Dentro del agua, la larga cola comprimida lateralmente adquiere un papel fundamental.

  Movimientos ondulatorios de la cola impulsan el cuerpo hacia adelante.

  Las extremidades pueden mantenerse relativamente próximas al cuerpo durante determinados momentos de la natación.

  El mismo organismo utiliza estrategias diferentes dependiendo del medio en que se encuentra.

Garras para un lugar donde las olas no descansan

  Llegar hasta las algas no resuelve el problema.

  Muchas crecen adheridas a superficies rocosas sometidas al movimiento constante del agua.

  Una corriente podría desprender fácilmente a un animal incapaz de sujetarse.

  Las iguanas marinas poseen fuertes extremidades y garras que les permiten aferrarse a las rocas mientras se alimentan.

  La capacidad resulta especialmente importante en zonas donde las olas producen fuerzas considerables.

  Para comer no basta con llegar.

  Hay que permanecer allí.

Un hocico preparado para alimentarse sobre las rocas

  El hocico relativamente corto y romo facilita el acceso a las algas adheridas a superficies.

  Los dientes poseen características adecuadas para raspar y cortar el material vegetal.

  La cabeza, las mandíbulas y la dentición participan en una dieta muy especializada.

  Mientras otros reptiles buscan insectos, pequeños vertebrados, frutos u hojas terrestres, la iguana marina obtiene recursos directamente de las comunidades de algas del litoral.

Bucear sin branquias

  La iguana marina continúa siendo un animal que respira mediante pulmones.

  Antes de sumergirse debe tomar aire.

  Después necesita administrar el oxígeno disponible hasta regresar a la superficie.

  Durante el buceo se producen respuestas fisiológicas que disminuyen el gasto de determinados sistemas y permiten utilizar de manera eficiente las reservas de oxígeno.

  No necesita convertirse en pez para aprovechar el océano.

  Utiliza una solución completamente diferente.

El problema invisible: la sal

  El océano presenta otro desafío.

  El agua de mar contiene grandes cantidades de sales. Mientras la iguana se alimenta, inevitablemente incorpora sal a su organismo.

  Si esa sal se acumulara continuamente, alteraría el equilibrio interno necesario para que las células funcionen correctamente.

  El animal necesita eliminarla.

  Los riñones por sí solos no constituyen la única solución.

Glándulas especializadas para eliminar el exceso

  Las iguanas marinas poseen glándulas de sal localizadas en la región nasal.

  Estas estructuras extraen del organismo una solución concentrada rica en sales.

  Posteriormente, el material es expulsado a través de las fosas nasales.

  Por eso es común observar a estos animales realizando movimientos que parecen pequeños estornudos.

  Lo que vemos desde fuera es la parte final de un proceso fisiológico fundamental.

Un “estornudo” que mantiene el equilibrio interno

  La escena puede parecer cómica.

  Una iguana descansa sobre una roca y repentinamente expulsa pequeñas gotas o cristales alrededor de la nariz.

  Sin embargo, detrás de ese gesto existe un sistema especializado de osmorregulación.

  El alimento procede del mar.

  La sal entra junto con él.

  Las glándulas la extraen de la sangre.

  Finalmente es expulsada.

  Sin un mecanismo eficaz para manejar esa carga salina, alimentarse dentro del océano produciría un nuevo problema en lugar de resolver el primero.

La iguana de los Galápagos reposando bajo el sol

  Después de alimentarse, la iguana necesita volver a tierra.

  Su temperatura corporal puede haber disminuido considerablemente durante la inmersión.

  Entonces aparece nuevamente una de las imágenes más características de Galápagos: grupos de iguanas extendidas sobre las rocas negras.

  No están simplemente descansando.

  Están recuperando calor.

  El Sol vuelve a convertirse en parte esencial de su fisiología.

La roca volcánica se convierte en una fuente de energía térmica

  Las superficies oscuras absorben radiación solar y pueden calentarse considerablemente.

  La iguana aprovecha estas condiciones mediante su comportamiento.

  Modifica su posición y orientación corporal para controlar la exposición.

  Cuando necesita calentarse, permanece en áreas soleadas. Cuando la temperatura aumenta demasiado, puede cambiar de posición o buscar condiciones más favorables.

  La regulación térmica no depende de un termostato interno como el nuestro.

  Depende en gran medida de decisiones conductuales.

No todas necesitan bucear profundamente

  Existe variación importante entre individuos.

  Las iguanas más pequeñas pueden alimentarse principalmente en zonas intermareales, donde las algas quedan accesibles durante determinadas condiciones de la marea.

  Los individuos grandes poseen mayor capacidad para realizar inmersiones y soportar las exigencias térmicas asociadas con aguas más profundas.

  El tamaño corporal influye en la velocidad con la que se pierde calor.

  Un cuerpo mayor posee ventajas térmicas que pueden ampliar el tiempo disponible bajo el agua.

El tamaño también tiene un costo

  Ser grande permite conservar calor durante más tiempo, pero también aumenta las necesidades energéticas.

  En períodos de abundancia, esto puede no representar un problema.

  Cuando las condiciones oceánicas cambian y disminuye la disponibilidad de algas, la situación puede volverse difícil.

  Las iguanas marinas dependen estrechamente de la productividad de las aguas que rodean las islas.

  Su vida está conectada con procesos oceánicos mucho mayores que ellas.

Cuando el océano cambia

  Fenómenos climáticos como El Niño pueden alterar profundamente las condiciones alrededor de Galápagos.

  El aumento de la temperatura superficial del agua puede reducir el ascenso de aguas frías ricas en nutrientes y modificar las comunidades de algas disponibles.

  Para un animal cuya alimentación depende de esas algas, el efecto puede ser severo.

  Durante eventos intensos se han observado reducciones importantes en las poblaciones de iguanas marinas.

  Una criatura perfectamente capaz de nadar y bucear continúa dependiendo de la compleja red ecológica que produce su alimento.

Una capacidad extraordinaria frente a tiempos difíciles

  Las investigaciones han revelado algo todavía más sorprendente.

  Durante períodos de escasez asociados con fuertes eventos de El Niño, algunas iguanas marinas pueden experimentar reducciones medibles en la longitud corporal.

  Cuando posteriormente mejoran las condiciones alimentarias, pueden recuperar parte del tamaño perdido.

  Este fenómeno es excepcional entre vertebrados adultos y continúa siendo objeto de interés científico.

  Incluso el tamaño corporal puede responder a períodos extremos de disponibilidad energética.

La vida en comunidad ayuda a conservar calor

  Con frecuencia las iguanas descansan muy próximas unas a otras.

  Esta conducta puede proporcionar ventajas relacionadas con la conservación térmica, especialmente durante períodos más frescos.

  El paisaje puede mostrar decenas de cuerpos aparentemente amontonados sobre las rocas.

  Lo que parece desorden posee una función.

  En un ambiente donde obtener y conservar calor resulta fundamental, la proximidad corporal puede ser beneficiosa.

Galápagos: un laboratorio natural extraordinario

  Las islas Galápagos han ocupado un lugar importante en la historia de la investigación biológica debido a su aislamiento y a la presencia de numerosas especies particulares.

  La iguana marina es una de las criaturas más características del archipiélago.

  Su distribución natural se limita a estas islas.

  Esto significa que toda la población mundial depende de un área geográfica relativamente pequeña.

  Su conservación está ligada directamente a la protección de los ecosistemas terrestres y marinos de Galápagos.

Una criatura entre el Sol y el océano

  La vida de la iguana marina está gobernada por una relación fascinante entre dos ambientes.

  En tierra obtiene calor.

  En el mar encuentra alimento.

  Sus pulmones almacenan el aire necesario para la inmersión. La circulación se ajusta. La cola proporciona propulsión. Las garras permiten sujetarse. Los dientes retiran las algas y las glándulas nasales eliminan el exceso de sal.

  Después debe regresar a las rocas y comenzar nuevamente a calentarse.

  Ninguno de estos mecanismos funciona de manera aislada.

Resolver un problema crea otro

  La iguana marina constituye un magnífico ejemplo de integración biológica.

  Encontrar alimento en el océano resuelve una necesidad, pero crea otras.

  Entrar al agua proporciona acceso a las algas, pero produce pérdida de calor.

  Comer alimento marino proporciona energía, pero introduce exceso de sal.

  Bucear permite alcanzar zonas más productivas, pero impide respirar temporalmente.

  Las corrientes conducen hacia el alimento, pero también pueden arrastrar al animal.

  Cada desafío requiere una respuesta diferente.

  Y todas deben funcionar dentro del mismo organismo.

Una invitación a contemplar más profundamente

  El libro de Job declara:

“¿Quién no entiende por todas estas cosas que la mano de Jehová hizo esto?”
(Job 12:9)

  La Biblia no pretende explicar las glándulas de sal, la fisiología del buceo o los mecanismos de termorregulación de un reptil. Estas preguntas corresponden a la zoología, la fisiología y la ecología.

  Las Escrituras sí invitan a observar la naturaleza y reconocer la sabiduría presente en ella:

“¡Cuán innumerables son tus obras, oh Jehová! Hiciste todas ellas con sabiduría; la tierra está llena de tus beneficios.”
(Salmo 104:24)

  La iguana marina proporciona una magnífica oportunidad para hacerlo.

  Un reptil calentado por el Sol entra voluntariamente en aguas que rápidamente disminuyen su temperatura corporal. Nada utilizando su cola, se aferra a las rocas golpeadas por las corrientes, obtiene algas, permanece durante un tiempo sin respirar y regresa a tierra llevando consigo una cantidad de sal que deberá eliminar mediante órganos especializados.

  Después se extiende nuevamente sobre la lava volcánica y comienza a recuperar el calor perdido.

  Desde la perspectiva bíblica, la integración de todas estas capacidades constituye otra expresión de la sabiduría que observamos en la creación. La iguana marina de Galápagos nos recuerda que la vida puede encontrar soluciones extraordinarias incluso donde dos mundos completamente diferentes se encuentran: sobre una roca calentada por el Sol y bajo las frías aguas del océano.

Referencias

Escrituras consultadas

  • Génesis 1:20-25.
  • Job 12:7-10.
  • Salmo 104:24-26.
  • Salmo 148:7.
  • Proverbios 3:19.

Bibliografía científica

  • Darwin, C. Journal of Researches (The Voyage of the Beagle). Observaciones históricas sobre la fauna de Galápagos.
  • Wikelski, M. & Trillmich, F. Investigaciones sobre ecología, termorregulación y comportamiento de la iguana marina.
  • Laurie, W. A. Estudios sobre ecología poblacional de Amblyrhynchus cristatus.
  • Bartholomew, G. A. Estudios clásicos sobre fisiología y termorregulación de reptiles de Galápagos.
  • Campbell, N. A. et al. Campbell Biology. Pearson.

Investigación científica especializada

  • Wikelski, M. & Thom, C. Investigaciones sobre cambios de tamaño corporal de iguanas marinas durante períodos de escasez asociados con El Niño.
  • Wikelski, M. y colaboradores. Estudios sobre selección de alimento, termorregulación y costo energético del buceo.
  • Buttemer, W. A. & Dawson, W. R. Investigaciones fisiológicas sobre balance energético y regulación térmica.
  • Estudios sobre función de las glándulas nasales de sal y osmorregulación en iguanas marinas.
  • Investigaciones ecológicas sobre los efectos de eventos El Niño en supervivencia y disponibilidad de alimento.

Organizaciones y recursos científicos

  • Galápagos National Park Directorate. Información sobre hábitat, protección y conservación de la iguana marina.
  • Charles Darwin Foundation. Investigación científica sobre ecología y conservación de especies de Galápagos.
  • International Union for Conservation of Nature (IUCN). Información sobre distribución, amenazas y estado de conservación de Amblyrhynchus cristatus.
  • Smithsonian Institution. Recursos científicos sobre reptiles, Galápagos y biodiversidad.
  • Galápagos Conservation Trust. Información sobre conservación de ecosistemas y especies endémicas del archipiélago.

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Autor

Elio Rivera

El Dr. Elio M. Rivera es médico, pastor, escritor y fundador del Museo La Vida y Obra de Jesucristo, de la casa hogar Manantial de Amor y Comunidad Cristiana Mana. Ha viajado extensamente por Israel estudiando los lugares históricos relacionados con la vida de Jesucristo. Además de su labor ministerial y humanitaria, también es hombre de negocios, autor de más de 60 libros.