Por el Dr. Elio M Rivera
Después de estudiar el Gólgota, el sepulcro nuevo de José de Arimatea y el huerto junto al lugar de la crucifixión, llegamos ahora a una pregunta decisiva:
¿La Tumba del Huerto coincide realmente con la descripción de los Evangelios?
Mi respuesta es clara:
Sí.
Y no llegué a esta conclusión por tradición, emoción o simple preferencia personal. La razón por la que creo que éste es el lugar donde resucitó Jesucristo es porque, al comparar el relato bíblico con las características físicas del sitio, encontré una correspondencia extraordinaria.
En mi libro lo expreso sin rodeos: personalmente creo que fue en este lugar porque la tumba encaja perfectamente con el relato bíblico de la resurrección.

La tumba del huerto en la actualidad
Primera coincidencia: está cerca del lugar de la crucifixión
Juan escribió:
“Y en el lugar donde había sido crucificado, había un huerto…”
Juan 19:41
Esto significa que el sepulcro tenía que estar muy cerca del lugar donde Jesús murió.
La Tumba del Huerto se encuentra a escasos metros del lugar que identifico con el Monte de la Calavera.
En mi libro doy testimonio personal de esa cercanía.
Así que la primera condición se cumple.
Segunda coincidencia: está dentro de un antiguo huerto
Juan continúa:
“…y en el huerto un sepulcro nuevo…”
No basta con encontrar una tumba antigua.
Tiene que encontrarse dentro de un lugar que haya sido realmente un huerto.
En este sitio se han encontrado una prensa de olivas y una enorme cisterna utilizada para almacenar agua, elementos que concuerdan con el funcionamiento de un huerto antiguo. En mi libro señalo precisamente estos datos como evidencia de que el lugar fue utilizado de esa manera.
La segunda condición también se cumple.
Tercera coincidencia: el sepulcro está labrado en la roca
Mateo escribió:
“Y lo puso en su sepulcro nuevo, que había labrado en la peña…”
Mateo 27:60
La Tumba del Huerto no es una fosa cavada en tierra.
Está excavada directamente en la roca.
Yo mismo he entrado en ella y he podido observarlo personalmente.
En las fotografías incluidas en mi libro puede verse con claridad la entrada excavada en la piedra.
Cuarta coincidencia: presenta características de un sepulcro nuevo
Los Evangelios insisten en este detalle.
Mateo habla de:
“Su sepulcro nuevo.”
Juan añade:
“En el cual aún no había sido puesto ninguno.”
Al examinar la Tumba del Huerto se observa que algunas secciones no fueron terminadas completamente.
En mi investigación considero precisamente este hecho como indicación de que se trataba de un sepulcro nuevo.
Esto concuerda con el relato bíblico.
Quinta coincidencia: existe un canal para una gran piedra
Mateo dice que José:
“Hizo rodar una gran piedra a la entrada del sepulcro.”
Marcos afirma que aquella piedra:
“Era muy grande.”
Frente a la Tumba del Huerto puede observarse un canal o zanja por donde podía rodar una piedra utilizada para cerrar la entrada.
En mi libro muestro fotografías de ese canal y hago notar que, por sus dimensiones, la piedra debió ser enorme.
Otra vez, encontramos correspondencia.
Sexta coincidencia: la entrada obliga a inclinarse
Juan dice que cuando llegó a la tumba:
“Bajándose a mirar, vio los lienzos puestos allí.”
Juan 20:5
También dice que María Magdalena:
“Se inclinó para mirar dentro del sepulcro.”
Juan 20:11
La entrada de la Tumba del Huerto obliga precisamente a hacer ese movimiento.
En mis fotografías reproduzco la acción descrita por Juan y María: inclinarse para mirar al interior.
La forma física de la entrada coincide con el relato.
Séptima coincidencia: dentro caben varias personas
Marcos dice que las mujeres:
“Entraron en el sepulcro.”
Además, vieron dentro a un joven sentado al lado derecho.
Juan habla de dos ángeles, uno a la cabecera y otro a los pies.
Por lo tanto, el sepulcro tenía que ser suficientemente grande para permitir que varias personas estuvieran dentro.
La Tumba del Huerto cumple perfectamente esta condición.
Según las dimensiones que presento en mi libro, mide aproximadamente 4.3 metros de ancho, 2.3 metros de alto y 3 metros de profundidad.
Personalmente he estado dentro de ella con varias personas y puedo afirmar que existe espacio suficiente para cinco, seis o incluso siete personas de pie.
Octava coincidencia: el cuerpo podía colocarse horizontalmente
Juan describe a dos ángeles:
“El uno a la cabecera, y el otro a los pies, donde el cuerpo de Jesús había sido puesto.”
Juan 20:12
Eso requiere una disposición horizontal.
Dentro de la Tumba del Huerto existe una sepultura cuya forma permite precisamente colocar el cuerpo de esa manera.
En las fotografías de mi libro puede verse que una persona colocada allí habría quedado horizontalmente y que existe espacio tanto en la cabecera como en los pies.
Novena coincidencia: la luz del amanecer puede entrar
Juan llegó temprano al sepulcro.
Se inclinó.
Y pudo ver los lienzos.
Eso significa que debía entrar suficiente luz para poder distinguir lo que había dentro.
La Tumba del Huerto posee una abertura por donde la luz de la mañana puede penetrar al interior.
En mi libro señalo que esa entrada de luz hace posible comprender cómo Juan pudo mirar desde afuera y distinguir lo que había dentro.
Una vez más, el escenario físico coincide con la narración.
Décima coincidencia: la tumba estaba vacía
Cuando se realizaron excavaciones en la Tumba del Huerto, no se encontraron restos de corrupción dentro de ella.
En mi libro destaco este hecho y planteo una pregunta:
¿Por qué un sepulcro de este tamaño estaba vacío?
La tumba estaba preparada para recibir cuerpos.
Tenía espacios de sepultura.
Pero no contenía restos humanos.
Para mí, este hecho tiene una enorme importancia dentro del conjunto de evidencias.
Undécima coincidencia: sólo una de las sepulturas parece haber sido utilizada
Dentro del sepulcro existen dos lugares principales de sepultura y espacio para otros que nunca fueron terminados.
Según lo que observé y describo en mi libro, sólo uno de esos espacios parece haber sido utilizado.
Esto concuerda con la descripción de un sepulcro nuevo en el que aún no había sido colocado nadie antes de Jesucristo.
Las piezas no están aisladas
Una sola coincidencia podría ser casual.
Dos podrían llamar nuestra atención.
Pero aquí tenemos muchas características reunidas en un solo lugar.
Está cerca del Gólgota.
Está dentro de un antiguo huerto.
Está excavada en roca.
Presenta características de ser una tumba nueva.
Tiene un canal para una gran piedra.
La entrada obliga a inclinarse.
Dentro caben varias personas.
Existe espacio para una cabecera y unos pies.
La luz puede entrar desde el exterior.
Y la tumba está vacía.
Por eso no considero que estemos ante una coincidencia superficial.
He estado personalmente en ese lugar
Quiero insistir en algo.
No estoy escribiendo acerca de un lugar que solamente conozco mediante fotografías de otras personas.
He estado allí.
He caminado por el huerto.
He observado el Monte de la Calavera.
He entrado en la tumba.
He visto su interior.
He observado el canal para la piedra.
He comprobado cómo entra la luz.
He visto la cisterna.
Y he tomado fotografías de todo ello.
Por eso mi convicción no es teórica.
En mi libro incluso digo que llevaría esas fotografías ante un juez para que fueran evaluadas.
La metodología fue sencilla
Tomé la descripción de un libro antiguo:
la Biblia.
Después busqué un lugar que coincidiera con esa descripción.
Fui personalmente al sitio.
Observé sus características.
Y comparé una cosa con la otra.
Eso es precisamente lo que explico en mi libro cuando comparo mi metodología con la utilizada para identificar otros sitios de la antigüedad mediante documentos históricos.
No veo razón para descartar los Evangelios como fuente histórica simplemente porque forman parte de la Biblia.
Mi conclusión
Después de estudiar el lugar, entrar en el sepulcro y comparar sus características con los Evangelios, mi conclusión permanece firme:
La Tumba del Huerto coincide perfectamente con el relato bíblico.
Y por eso escribí:
“Esta es la razón por la que creo que este es el sitio donde resucitó el Señor, pues la Biblia no miente.”
No estoy diciendo que lo creo porque alguien me pidió que lo creyera.
Lo creo porque investigué.
Comparé.
Estuve allí.
Y las características coinciden.
Para mí, aquel sepulcro no es solamente una atracción arqueológica.
Es el lugar donde creo que fue depositado el cuerpo de Jesucristo.
Y es el lugar donde, tres días después:
Jesucristo resucitó.
Ahora que hemos identificado el lugar, en el siguiente tema entraremos todavía más en detalle:
Dentro de una tumba del siglo primero
Referencias bíblicas
Mateo 27:57-61.
Marcos 15:42-47.
Marcos 16:1-5.
Lucas 23:50-56.
Juan 19:38-42.
Juan 20:1-12.
Si este artículo despertó su interés y desea explorar el tema con mayor profundidad, le invitamos a conocer el libro completo, donde encontrará un estudio mucho más amplio y detallado.

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