05. Las dificultades de encontrar trabajo

Dr. Elio M Rivera

Buscando trabajo entre otros hombres — Jesús esperando una oportunidad

 Esta imagen es una recreación imaginativa de la vida laboral de Jesús, no un acontecimiento narrado directamente en los Evangelios. Sin embargo, resulta históricamente razonable, pues muchos trabajadores de Galilea dependían de ser contratados para obtener el sustento de sus familias.

 Podemos imaginar a Jesús esperando junto a otros hombres, algunos con sus herramientas, mientras un encargado decide a quién contratar. En los rostros de quienes no fueron elegidos se refleja la decepción y la preocupación de regresar a casa sin dinero. Jesús conocía aquel mundo laboral, aunque no sabemos si personalmente enfrentó una situación semejante.

 El propio Jesús describió esta realidad en una parábola: «¿Por qué estáis aquí todo el día desocupados? Le dijeron: Porque nadie nos ha contratado» (Mateo 20:6-7, RVR1960).

 «Y aquel Verbo fue hecho carne, y habitó entre nosotros» (Juan 1:14, RVR1960).

 Y aquel Verbo que se hizo carne también vivió entre hombres que necesitaban trabajar para alimentar a sus familias, conoció la realidad de los jornaleros y comprendió la angustia de quienes esperaban una oportunidad para ganarse el pan.

Hoy no tenemos trabajo para ti — Jesús ante el rechazo de un encargado

 Esta imagen es una recreación imaginativa de la vida laboral de Jesús, no un acontecimiento narrado directamente en los Evangelios. Sin embargo, representa una situación común entre los trabajadores de aquella época: buscar empleo y descubrir que no había lugar para ellos.

 Podemos imaginar a Jesús presentándose ante un encargado de construcción, llevando sus herramientas y ofreciendo sus servicios como teckton. Después de escuchar su solicitud, el hombre levanta la mano y le responde que no necesita más trabajadores. Jesús tendría que continuar buscando otra oportunidad o regresar a Nazaret sin haber conseguido empleo.

 Para muchos jornaleros, una negativa significaba mucho más que una decepción. Podía representar una jornada sin salario y una familia esperando alimentos que aquel día sería difícil comprar. Jesús conocía esta realidad social, como lo demuestra su parábola de los obreros de la viña (Mateo 20:1-16), aunque no sabemos si personalmente experimentó ese rechazo.

 «Y aquel Verbo fue hecho carne, y habitó entre nosotros» (Juan 1:14, RVR1960).

 Y aquel Verbo que se hizo carne también vivió en un mundo donde los hombres debían buscar trabajo, enfrentar la incertidumbre de conseguirlo y depender de sus salarios para llevar el sustento a sus hogares.

Esperando ser contratado en la plaza — Jesús entre los jornaleros

 Esta imagen es una recreación imaginativa de la vida laboral de Jesús, no un acontecimiento narrado directamente en los Evangelios. Sin embargo, representa una realidad conocida en Galilea: hombres que acudían a las plazas esperando que alguien les ofreciera trabajo.

 Podemos imaginar a Jesús entre aquellos trabajadores, algunos de pie y otros sentados sobre las piedras, con sus herramientas preparadas. Mientras transcurrían las horas, llegaban empleadores que elegían a quienes necesitaban. Los demás continuaban esperando, conscientes de que cada hora perdida disminuía sus posibilidades de llevar un salario a casa.

 Jesús conocía tan bien esta realidad que la utilizó en sus enseñanzas. En la parábola de los obreros de la viña, relató cómo un padre de familia salió a contratar trabajadores a diferentes horas del día (Mateo 20:1-16). Aquella enseñanza reflejaba las condiciones laborales que sus oyentes podían reconocer.

 No sabemos si Jesús tuvo que esperar personalmente en una plaza para conseguir empleo, pero sí sabemos que perteneció al mundo de los trabajadores.

 «Y aquel Verbo fue hecho carne, y habitó entre nosotros» (Juan 1:14, RVR1960).

 Y aquel Verbo que se hizo carne también conoció una sociedad donde los hombres aguardaban durante horas la oportunidad de trabajar, mientras en sus hogares había familias que dependían del salario que pudieran conseguir.

Buscando trabajo de casa en casa — Jesús ofreciendo sus servicios como teckton

 Esta imagen es una recreación imaginativa de la vida laboral de Jesús, no un acontecimiento narrado directamente en los Evangelios. Sin embargo, representa una situación razonable para un teckton de Galilea, pues muchos trabajos de construcción y reparación dependían de los encargos de particulares.

 Podemos imaginar a Jesús recorriendo las calles de alguna población cercana a Nazaret, llevando sus herramientas y preguntando si necesitaban reparar una puerta, colocar vigas, trabajar la piedra o realizar alguna construcción. En cada casa debía explicar qué sabía hacer, escuchar las necesidades del propietario y, posiblemente, negociar el precio de su trabajo.

 No todos podían contratarlo. Algunos carecían de dinero, otros ya tenían trabajadores y algunos simplemente no necesitaban sus servicios. Buscar empleo también exigí

Regresando a casa sin haber conseguido trabajo — El peso de una jornada sin salario

 Esta imagen es una recreación imaginativa de la vida laboral de Jesús, no un acontecimiento narrado directamente en los Evangelios. Sin embargo, representa una realidad que muchos trabajadores de Galilea conocían: caminar durante horas buscando empleo y regresar sin haber ganado nada.

 Podemos imaginar a Jesús recorriendo el camino de regreso a Nazaret, con sus herramientas al hombro y el cansancio reflejado en su rostro. A su lado caminan otros hombres que tampoco consiguieron trabajo. Algunos guardan silencio; otros piensan en sus esposas, sus hijos y las necesidades que los esperan en casa. El día está terminando, pero las preocupaciones continúan.

 Para aquellos hombres, regresar sin salario significaba enfrentar una realidad dolorosa: las necesidades de sus familias no desaparecían porque ese día nadie los hubiera contratado.

 Jesús conocía la importancia del salario para un trabajador. La Escritura enseñaba: «En su día le darás su jornal, y no se pondrá el sol sin dárselo; pues es pobre, y con él sustenta su vida» (Deuteronomio 24:15, RVR1960).

 No sabemos si Jesús experimentó personalmente una jornada sin conseguir empleo, pero perteneció a una sociedad donde esta incertidumbre formaba parte de la vida de muchos trabajadores.

 «Y aquel Verbo fue hecho carne, y habitó entre nosotros» (Juan 1:14, RVR1960).

 Y aquel Verbo que se hizo carne también conoció el mundo de los hombres que caminaban largas distancias buscando el sustento, donde el trabajo no siempre estaba asegurado y cada jornada representaba una nueva preocupación por el pan de sus familias.

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Autor

Elio Rivera

El Dr. Elio M. Rivera es médico, pastor, escritor y fundador del Museo La Vida y Obra de Jesucristo, de la casa hogar Manantial de Amor y Comunidad Cristiana Mana. Ha viajado extensamente por Israel estudiando los lugares históricos relacionados con la vida de Jesucristo. Además de su labor ministerial y humanitaria, también es hombre de negocios, autor de más de 60 libros.