03. Jesús aprendiendo el oficio de José

Dr. Elio M Rivera

Las manos de su padre — José enseñando a Jesús su oficio

 Esta imagen es una recreación imaginativa, no un acontecimiento descrito directamente en los Evangelios. Sin embargo, resulta lógico pensar que una escena semejante pudo haber ocurrido, pues en aquellos tiempos era habitual que los padres enseñaran su oficio a sus hijos.

 José era conocido como teckton, un trabajador de la construcción que utilizaba madera, piedra y diversas herramientas. Jesús también llegó a ser conocido por este oficio (Marcos 6:3).

 Podemos imaginar a José guiando pacientemente las manos de Jesús, enseñándole a manejar las herramientas, trabajar los materiales y desarrollar las habilidades necesarias para ganarse la vida.

 Antes de que aquellas manos sanaran enfermos y tocaran a los necesitados, fueron manos humanas que aprendieron a trabajar, conocieron el esfuerzo y experimentaron el cansancio.

Aprendiendo a cargar el peso — Jesús transportando una viga de madera

 Esta imagen es una recreación imaginativa de la juventud de Jesús, no un acontecimiento narrado directamente en los Evangelios. Sin embargo, resulta lógico pensar que una escena semejante pudo haber ocurrido, pues transportar madera, piedras y otros materiales formaba parte del trabajo cotidiano de un teckton.

 Podemos imaginar a Jesús durante su juventud, aprendiendo a levantar y transportar pesadas vigas de madera, sintiendo el peso sobre sus hombros, el cansancio en sus piernas y el esfuerzo que exigía cada jornada de trabajo.

 Jesús no estuvo exento de las exigencias físicas de la vida humana. La Biblia nos dice que fue conocido como carpintero (Marcos 6:3), un oficio que requería fuerza, resistencia y habilidades adquiridas mediante el trabajo.

 «Y aquel Verbo fue hecho carne, y habitó entre nosotros» (Juan 1:14, RVR1960).

 Y aquel Verbo que se hizo carne también aprendió a transportar la madera, sintió su peso sobre los hombros y conoció el cansancio de quienes se ganaban el pan con el esfuerzo de sus manos.

El polvo de la piedra — Jesús aprendiendo a trabajar los materiales de construcción

 Esta imagen es una recreación imaginativa de la vida laboral de Jesús, no un acontecimiento narrado directamente en los Evangelios. Sin embargo, resulta razonable pensar que una escena semejante pudo haber ocurrido, pues los tecktones de Galilea trabajaban con diversos materiales de construcción, entre ellos la madera y la piedra.

 Podemos imaginar a Jesús aprendiendo a golpear la piedra con el martillo y el cincel, respirando el aire cargado de polvo, sintiendo las vibraciones de cada golpe en sus brazos y descubriendo la paciencia necesaria para dar forma a los materiales.

 Aquel trabajo exigía concentración, fuerza física y largas horas de esfuerzo. Sus manos podían terminar adoloridas, su ropa cubierta de polvo y su cuerpo agotado después de una jornada de trabajo.

 «Y aquel Verbo fue hecho carne, y habitó entre nosotros» (Juan 1:14, RVR1960).

 Y aquel Verbo que se hizo carne también aprendió a trabajar la piedra, conoció el polvo de las construcciones, sintió el esfuerzo en sus brazos y experimentó el cansancio de los hombres que levantaban edificios con sus propias manos.

Cuando el trabajo no salía bien — José enseñándole a Jesús a corregir un error

 Esta imagen es una recreación imaginativa de la juventud de Jesús, no un acontecimiento narrado directamente en los Evangelios. Sin embargo, resulta lógico pensar que una escena semejante pudo haber ocurrido, pues aprender un oficio requería años de práctica, correcciones y enseñanzas de quienes tenían mayor experiencia.

 Podemos imaginar a José examinando una pieza de madera que no había quedado como se esperaba, señalando el problema y enseñando a Jesús cómo corregirlo. No necesariamente por descuido, sino porque trabajar con materiales naturales presentaba dificultades que incluso los trabajadores experimentados debían resolver.

 Jesús creció en un hogar donde el trabajo formaba parte de la vida cotidiana. Lucas nos dice que «Jesús crecía en sabiduría y en estatura» (Lucas 2:52, RVR1960). Su desarrollo humano también nos permite contemplar el aprendizaje de las habilidades necesarias para ejercer su oficio.

 «Y aquel Verbo fue hecho carne, y habitó entre nosotros» (Juan 1:14, RVR1960).

 Y aquel Verbo que se hizo carne también aprendió a trabajar con sus manos, recibió las enseñanzas de José y conoció la paciencia necesaria para corregir una pieza que no había quedado bien. Antes de enseñar a las multitudes, también vivió la experiencia humana de aprender.

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Autor

Elio Rivera

El Dr. Elio M. Rivera es médico, pastor, escritor y fundador del Museo La Vida y Obra de Jesucristo, de la casa hogar Manantial de Amor y Comunidad Cristiana Mana. Ha viajado extensamente por Israel estudiando los lugares históricos relacionados con la vida de Jesucristo. Además de su labor ministerial y humanitaria, también es hombre de negocios, autor de más de 60 libros.