08. María pregunta: ¿Cómo será esto?

Dr. Elio M Rivera

Texto clave: Lucas 1:34

«Entonces María dijo al ángel: ¿Cómo será esto? pues no conozco varón.»

Lucas 1:34, RVR1960

 Hay preguntas que nacen de la incredulidad y otras que nacen del deseo de comprender.

 La pregunta de María pertenece a esta segunda categoría.

 Gabriel acababa de anunciarle que concebiría un hijo. No solamente eso: había descrito a aquel niño como alguien destinado a ocupar el trono de David y cuyo reino no tendría fin.

 Sin embargo, María se detuvo en una dificultad inmediata, concreta y profundamente humana.

 ¿Cómo podría quedar embarazada si no había tenido relaciones con un hombre?

 Su pregunta nos permite entrar en uno de los aspectos más importantes de la Encarnación: el encuentro entre una realidad biológica perfectamente conocida y una intervención divina que todavía no había sido explicada.

María sabía cómo comenzaba un embarazo

 A veces, al leer relatos antiguos, podemos cometer el error de imaginar que las personas de aquellos tiempos desconocían las realidades fundamentales de la reproducción humana.

 No era así.

 Aunque no poseían los conocimientos modernos sobre óvulos, espermatozoides, fecundación y desarrollo embrionario, sabían perfectamente que la concepción ordinaria estaba relacionada con la unión sexual entre un hombre y una mujer.

 María no necesitaba conocer la embriología moderna para comprender que el anuncio de Gabriel presentaba una dificultad.

 Estaba desposada con José, pero todavía no había tenido relaciones sexuales.

 Por eso respondió:

 «No conozco varón.»

 En el lenguaje bíblico, conocer puede utilizarse como una expresión respetuosa para referirse a las relaciones sexuales.

 María estaba explicando una circunstancia real de su vida.

 No estaba negando que pudiera tener hijos en el futuro.

 Estaba preguntando cómo sucedería aquello que Gabriel acababa de anunciarle, dadas sus circunstancias presentes.

 Su pregunta era razonable.

María preguntándole al ángel Gabriel: ¿Como será eso?

Una pregunta diferente de la de Zacarías

 Lucas nos permite comparar la reacción de María con la de Zacarías.

 Cuando Gabriel anunció al sacerdote que Elisabet tendría un hijo, Zacarías respondió:

«¿En qué conoceré esto? Porque yo soy viejo, y mi mujer es de edad avanzada.»

Lucas 1:18, RVR1960

 Zacarías pidió una manera de comprobar que el anuncio era verdadero.

 María, en cambio, preguntó:

 «¿Cómo será esto?»

 La diferencia es importante.

 Zacarías quería saber cómo podría tener certeza de que aquello sucedería.

 María quería comprender de qué manera sucedería.

 Además, sus circunstancias eran distintas.

 Zacarías y Elisabet eran esposos. Su dificultad estaba relacionada con la edad avanzada y la esterilidad.

 María no tenía esposo con quien hubiera iniciado una vida conyugal.

 Su dificultad no era la infertilidad.

 Era la ausencia de relaciones sexuales.

 La Escritura también registra respuestas diferentes de Gabriel.

 A Zacarías le anunció que permanecería mudo por no haber creído sus palabras.

 A María no le hizo semejante reproche.

 Por el contrario, respondió directamente a su pregunta.

 Gabriel no castigó a María por querer comprender.

La diferencia entre lo imposible y lo desconocido

 Para María, el anuncio presentaba algo que no podía explicar mediante su experiencia.

 Había visto mujeres embarazadas.

 Conocía la maternidad.

 Sabía que los niños se desarrollaban en el vientre de sus madres.

 Pero no tenía una explicación humana para concebir sin haber conocido varón.

 Eso no significaba que estuviera rechazando el anuncio.

 Significaba que reconocía sus propias limitaciones para comprenderlo.

 Esta distinción es importante cuando estudiamos los acontecimientos sobrenaturales de las Escrituras.

 No comprender cómo puede suceder algo no equivale necesariamente a negar que Dios pueda hacerlo.

 María no ofreció una explicación alternativa.

 No intentó modificar las palabras del ángel.

 Tampoco afirmó que aquello fuera imposible para Dios.

 Simplemente preguntó:

 «¿Cómo será esto?»

 Y su pregunta recibió una respuesta.

La pregunta que revela la naturaleza del acontecimiento

 Si María hubiera sido una mujer casada que ya mantenía relaciones con su esposo, el anuncio de un embarazo no habría presentado la misma dificultad.

 Podría haber entendido que tendría un hijo mediante una concepción ordinaria.

 Pero sus circunstancias obligaban a considerar otra posibilidad.

 El embarazo anunciado no podía explicarse como el resultado de una relación sexual que ya hubiera ocurrido.

 Aquí encontramos algo fundamental.

 La concepción virginal no es una interpretación que alguien añadió siglos después para hacer más impresionante el nacimiento de Jesús.

 Forma parte de la propia narración evangélica.

 Lucas presenta la condición de María antes del anuncio.

 Después registra su pregunta.

 Y finalmente conserva la explicación que Gabriel le dio.

 Los tres elementos están relacionados.

 Sin la virginidad de María, su pregunta perdería gran parte de su sentido.

 Sin su pregunta, el lector no recibiría la explicación de Gabriel de la misma manera.

 Y sin la respuesta del ángel, permanecería sin resolver el aspecto más extraordinario del anuncio.

María no preguntó quién sería el padre

 Hay otro detalle interesante.

 María no respondió preguntando con quién tendría aquel hijo.

 Tampoco preguntó si José sería su padre.

 Su pregunta fue más directa:

 «¿Cómo será esto?»

 El anuncio había creado una dificultad que ella no podía resolver por sí misma.

 Y el ángel no le respondió mencionando a José.

 No le habló de una futura relación matrimonial como explicación del embarazo.

 No le anunció que conocería a otro hombre.

 La respuesta que recibiría señalaría una intervención completamente diferente.

 Esto nos permite comprender que la concepción de Jesús no sería presentada como un acontecimiento sexual extraordinario ni como una unión física entre una mujer y una divinidad.

 El Evangelio no describe nada semejante.

 La respuesta de Gabriel atribuye la concepción a la acción sobrenatural del Espíritu Santo y al poder del Altísimo.

 La obra de Dios no debe confundirse con los procesos sexuales humanos.

Una pregunta con consecuencias profundas

 La respuesta que María estaba por recibir no solamente resolvería una duda relacionada con su embarazo.

 También establecería algo decisivo acerca de la identidad del niño.

 En una concepción humana ordinaria, el padre y la madre participan biológicamente en el comienzo de una nueva vida.

 Pero Gabriel anunciaría una concepción en la que no intervendría un padre humano.

 Esto no significa que Jesús carecería de verdadera humanidad.

 María sería realmente su madre.

 El embarazo sería real.

 El desarrollo de su cuerpo sería real.

 Su nacimiento sería real.

 La diferencia estaría en el origen sobrenatural de su concepción.

 Y aquí conviene hacer una distinción teológica importante: **la concepción virginal no significa que la naturaleza humana de Jesús fuera divina

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Autor

Elio Rivera

El Dr. Elio M. Rivera es médico, pastor, escritor y fundador del Museo La Vida y Obra de Jesucristo, de la casa hogar Manantial de Amor y Comunidad Cristiana Mana. Ha viajado extensamente por Israel estudiando los lugares históricos relacionados con la vida de Jesucristo. Además de su labor ministerial y humanitaria, también es hombre de negocios, autor de más de 60 libros.