07. Guerra en el cielo: Miguel contra el dragón

Dr. Elio M. Rivera

  La rebelión había comenzado.

  Lucifer había permitido que el orgullo se levantara dentro de su corazón.

  Había deseado elevar su propio trono.

  Había querido ser semejante al Altísimo.

  Y, como vimos anteriormente, aquella rebelión no permaneció solamente dentro de él.

  Otros seres celestiales terminaron siguiéndolo.

  Apocalipsis los llama:

«el dragón y sus ángeles».

  Llegó entonces un momento en que aquella rebelión produjo una confrontación abierta.

«Después hubo una gran batalla en el cielo: Miguel y sus ángeles luchaban contra el dragón; y luchaban el dragón y sus ángeles.»

Apocalipsis 12:7, RVR1960

  La rebelión había dejado de ser solamente una ambición interior.

  Ahora existían dos grupos.

Miguel y sus ángeles.

  Y:

el dragón y sus ángeles.

  Una guerra había comenzado en el cielo.

¿Quién era Miguel?

  Miguel aparece varias veces en la Escritura relacionado con conflictos espirituales.

  Daniel lo llama:

«Miguel, uno de los principales príncipes».

Daniel 10:13, RVR1960

  Y más adelante:

«Miguel vuestro príncipe».

Daniel 10:21, RVR1960

  Judas también lo identifica claramente como arcángel:

«Pero cuando el arcángel Miguel contendía con el diablo…»

Judas 9, RVR1960

  Miguel aparece, por tanto, como un poderoso príncipe celestial asociado directamente con la defensa del orden establecido por Dios.

  Cuando la rebelión alcanza el punto de confrontación, Miguel está al frente de los ángeles que permanecieron fieles.

El dragón también tenía ángeles

  La otra parte del versículo resulta igualmente impresionante:

«…y luchaban el dragón y sus ángeles.»

Apocalipsis 12:7, RVR1960

  Aquí vemos el resultado de aquella rebelión que se había extendido.

  Lucifer ya no estaba solo.

  Había seres celestiales que habían aceptado su causa.

  Apocalipsis había presentado anteriormente una imagen que muchos han relacionado con ellos:

«Y su cola arrastraba la tercera parte de las estrellas del cielo…»

Apocalipsis 12:4, RVR1960

  Si esas estrellas representan a los ángeles que siguieron al dragón, entonces estamos delante de una rebelión de enormes proporciones.

  Pero también significa que la mayoría de los seres celestiales permaneció fiel a Dios.

La batalla

  La Biblia no describe cómo fue aquella batalla.

  No nos habla de armas.

  No nos explica cómo combaten seres espirituales.

  No sabemos cuánto duró desde la perspectiva celestial.

  Solamente sabemos que fue real y que existió una confrontación entre ambos grupos.

  Y sabemos algo todavía más importante:

el resultado nunca estuvo en duda.

«Pero no prevalecieron…»

Apocalipsis 12:8, RVR1960

  El dragón había conseguido seguidores.

  Había levantado una rebelión.

  Había desafiado el orden de Dios.

  Pero:

«no prevalecieron».

  La rebelión podía ser grande.

  Pero Dios seguía siendo Dios.

  El trono nunca dejó de pertenecerle.

«Ni se halló ya lugar para ellos»

  Apocalipsis continúa:

«Pero no prevalecieron, ni se halló ya lugar para ellos en el cielo.»

Apocalipsis 12:8, RVR1960

  La derrota tuvo consecuencias.

  El rebelde había querido elevar su posición.

  Pero terminó perdiéndola.

  Había querido subir.

  Terminó siendo arrojado.

  Ezequiel utiliza precisamente ese lenguaje:

«…yo te eché del monte de Dios, y te arrojé de entre las piedras del fuego, oh querubín protector

Ezequiel 28:16, RVR1960

  Y también:

«…yo te arrojé por tierra…»

Ezequiel 28:17, RVR1960

  La criatura que había sido colocada en una posición extraordinaria por Dios terminó expulsada como consecuencia de su rebelión.

El dragón es identificado

  Entonces Juan nos dice quién era aquel dragón:

«Y fue lanzado fuera el gran dragón, la serpiente antigua, que se llama diablo y Satanás…»

Apocalipsis 12:9, RVR1960

  Aquí aparece una expresión decisiva:

«la serpiente antigua».

  Porque inmediatamente nuestra mirada puede dirigirse hacia Génesis.

  Hacia el huerto.

  Hacia Adán.

  Hacia Eva.

  Apocalipsis identifica al gran adversario con la serpiente antigua.

  Eso significa que el ser que perdió aquella batalla celestial es el mismo adversario que encontramos entrando en la historia del hombre.

¿Ocurrió todo dentro de un mismo período?

  La Biblia no nos proporciona fechas.

  No nos dice cuánto tiempo pasó entre la rebelión y la guerra.

  Tampoco nos dice cuánto tiempo transcurrió entre la expulsión del rebelde y su aparición en el Edén.

  Por eso no podemos establecer un número de días, meses o años.

  Pero resulta perfectamente posible contemplar estos acontecimientos como parte de un mismo período inicial de rebelión.

  Lucifer se enaltece.

  Extiende su rebelión.

  Otros ángeles lo siguen.

  Se produce una guerra celestial.

  Miguel y sus ángeles prevalecen.

  El rebelde es arrojado.

  Y entonces el conflicto se traslada hacia la nueva creación que Dios había establecido sobre la Tierra.

  Hacia sus hijos.

  Hacia Adán y Eva.

La guerra celestial llega hasta el Edén

  Esto resulta especialmente importante para comprender lo que está a punto de suceder.

  Cuando Génesis 3 comienza, la serpiente no aparece como una criatura espiritualmente neutral.

  Detrás de ella existe ya una historia.

  Hubo orgullo.

  Hubo ambición.

  Hubo rebelión.

  Hubo seguidores.

  Hubo una guerra.

  Hubo una derrota.

  Y hubo una expulsión.

  Ahora el mismo adversario aparece cerca de los hijos que Dios había colocado sobre la Tierra.

  El conflicto había comenzado en el cielo.

  Pero estaba a punto de alcanzar:

el huerto de Edén.

La historia puede haber ocurrido mucho más rápido de lo que imaginamos

  Aquí existe algo que no debemos perder de vista.

  Nosotros tendemos a separar todos estos acontecimientos porque los encontramos distribuidos en distintos libros de la Biblia.

  Ezequiel.

  Isaías.

  Apocalipsis.

  Génesis.

  Pero que la información haya sido revelada en libros diferentes no significa que los acontecimientos mismos hayan estado separados por largos períodos.

  Podrían corresponder a una misma gran crisis celestial desarrollada en un período relativamente concentrado.

  Primero la rebelión.

  Después la extensión de aquella rebelión.

  Después la guerra.

  Después la derrota.

  Y después:

la serpiente en el huerto.

  Nada en Génesis exige que hayan transcurrido siglos entre estos acontecimientos.

  La Escritura simplemente no nos proporciona el intervalo.

Y ahora aparece la serpiente

  Después de todo aquello, Génesis abre el siguiente capítulo con una frase sorprendentemente sencilla:

«Pero la serpiente era astuta, más que todos los animales del campo que Jehová Dios había hecho…»

Génesis 3:1, RVR1960

  Pero nosotros ya sabemos que detrás de esa escena existe mucho más.

  El lector que solamente observa Génesis contempla una serpiente hablando con Eva.

  Pero cuando reunimos el resto de las Escrituras, podemos contemplar una historia mucho mayor.

  El adversario que se había levantado contra Dios ahora se acercaba:

a los hijos de Dios.

  Había fracasado en su intento de elevarse en el cielo.

  Y ahora el conflicto llegaba al escenario terrestre.

  No estaba entrando simplemente en un jardín.

  Estaba entrando en el lugar donde Dios había establecido a Adán y Eva.

  Y entonces comenzaría otra clase de batalla.

  No una guerra entre ejércitos celestiales.

  Una guerra de:

palabras,

confianza,

obediencia

  y:

lealtad.

  Pero esa historia comienza en el siguiente capítulo.

¿Qué aprendimos?

  La rebelión de Lucifer no permaneció en su corazón.

  Otros seres celestiales terminaron siguiéndolo.

  Aquella rebelión produjo una guerra.

«Miguel y sus ángeles luchaban contra el dragón…»

Apocalipsis 12:7, RVR1960

  El resultado fue claro:

«Pero no prevalecieron…»

Apocalipsis 12:8, RVR1960

  Y el rebelde fue expulsado:

«Y fue lanzado fuera el gran dragón, la serpiente antigua, que se llama diablo y Satanás…»

Apocalipsis 12:9, RVR1960

  Ezequiel había dicho:

«…yo te eché del monte de Dios…»

Ezequiel 28:16, RVR1960

  La criatura que había querido subir terminó siendo arrojada.

  Y aunque la Biblia no nos dice exactamente cuánto tiempo transcurrió entre estos acontecimientos, es posible contemplarlos como parte de una misma etapa inicial de rebelión.

Orgullo.

Rebelión.

Contrataciones.

Ángeles que lo siguieron.

Guerra en el cielo.

Derrota.

Expulsión.

  Y entonces:

Edén.

  El siguiente escenario del conflicto ya no estaría en el cielo.

  Estaría delante de un árbol.

  Y frente a la serpiente estarían:

Adán y Eva.

Libro recomendado

Escuche música con propósito

NUEVO EN CRISTOPEDIA

     Descubre las nuevas series, libros y recursos que hemos añadido al Museo y a la Biblioteca de Cristopedia.

WhatsApp
Facebook
X
LinkedIn
Email

Autor

Elio Rivera

El Dr. Elio M. Rivera es médico, pastor, escritor y fundador del Museo La Vida y Obra de Jesucristo, de la casa hogar Manantial de Amor y Comunidad Cristiana Mana. Ha viajado extensamente por Israel estudiando los lugares históricos relacionados con la vida de Jesucristo. Además de su labor ministerial y humanitaria, también es hombre de negocios, autor de más de 60 libros.