Dr. Elio M. Rivera
La rebelión de Lucifer no permaneció solamente dentro de su propio corazón.
En algún momento, otros seres celestiales terminaron siguiéndolo.
Apocalipsis habla claramente de:
«el dragón y sus ángeles».
Eso significa que lo que comenzó dentro de una criatura terminó convirtiéndose en una rebelión compartida por otros.
Pero surge una pregunta inevitable:
¿Cómo ocurrió?
¿Cómo logró Lucifer que otros ángeles abandonaran su posición y participaran de su rebelión?
La Biblia no nos proporciona una conversación completa entre Lucifer y aquellos seres celestiales.
No conocemos las palabras exactas.
No sabemos cuánto tiempo duró el proceso.
Pero Ezequiel utiliza una expresión extraordinariamente interesante.
«A causa de la multitud de tus contrataciones fuiste lleno de iniquidad, y pecaste; por lo que yo te eché del monte de Dios, y te arrojé de entre las piedras del fuego, oh querubín protector.»
Ezequiel 28:16, RVR1960

«La multitud de tus contrataciones»
La palabra utilizada por la RVR1960 es:
«contrataciones».
Dentro del contexto histórico de Tiro, la expresión encaja perfectamente.
Tiro era una ciudad comercial.
Existían intercambios.
Negocios.
Mercancías.
Tratos.
Relaciones comerciales.
Pero recordemos que en esta sección de Ezequiel la descripción parece ir mucho más allá del gobernante humano.
El mismo pasaje habla de:
«Edén, en el huerto de Dios».
Habla de:
«querubín grande, protector».
Habla de:
«el santo monte de Dios».
Y habla de:
«las piedras de fuego».
Por eso, cuando contemplamos el significado espiritual del pasaje, resulta razonable preguntarnos si esas «contrataciones» también pueden estar señalando la manera en que la corrupción de Lucifer comenzó a extenderse.
Una rebelión que dejó de ser privada
Isaías nos había mostrado que la rebelión comenzó dentro del corazón.
«Tú que decías en tu corazón: Subiré al cielo; en lo alto, junto a las estrellas de Dios, levantaré mi trono…»
Isaías 14:13, RVR1960
En un principio encontramos:
un corazón enaltecido.
Una voluntad rebelde.
Una criatura deseando elevar su propio trono.
Pero cuando llegamos a Apocalipsis, la situación ya ha cambiado.

«Después hubo una gran batalla en el cielo: Miguel y sus ángeles luchaban contra el dragón; y luchaban el dragón y sus ángeles.» Apocalipsis 12:7, RVR1960
Ahora ya no encontramos solamente al dragón.
Encontramos:
«el dragón y sus ángeles».
La rebelión se había extendido.
Otros seres celestiales habían terminado identificándose con él.
Algo tuvo que ocurrir entre Lucifer y aquellos ángeles
La Escritura no nos permite escuchar aquellas conversaciones.
Por eso debemos ser cuidadosos.
No podemos afirmar que conocemos los términos exactos de los acuerdos.
Pero sí podemos reconocer algo lógico:
Si otros ángeles terminaron siguiéndolo, de alguna manera tuvieron que ser persuadidos, influenciados o atraídos hacia aquella rebelión.
La idea que estaba dentro de Lucifer tuvo que salir de él.
Tuvo que comunicarse.
Tuvo que extenderse.
Podemos imaginar negociaciones.
Promesas.
Propuestas.
Alianzas.
Compromisos.
Pero debemos distinguir entre lo que la Biblia declara y lo que estamos reconstruyendo.
La Biblia declara que existieron:
«el dragón y sus ángeles».
Y Ezequiel habla de:
«la multitud de tus contrataciones».
Eso nos permite considerar seriamente que Lucifer no solamente se rebeló personalmente, sino que desarrolló relaciones mediante las cuales su rebelión alcanzó a otros seres celestiales.
¿Contrataciones, comercio o tráfico?
La expresión es particularmente interesante porque no transmite simplemente la idea de pensamientos.
Habla de actividad.
De movimiento.
De relaciones.
En el contexto de Tiro se refiere naturalmente al comercio.
Pero dentro de la dimensión espiritual que estamos contemplando, podría describir figurativamente una actividad intensa de intercambio e influencia.
No necesariamente dinero.
No mercancías materiales.
Sino ideas.
Promesas.
Posiciones.
Lealtades.
Acuerdos.
La rebelión necesitaba seguidores.
Y para obtener seguidores, Lucifer tuvo que presentar algo que otros estuvieran dispuestos a aceptar.
¿Qué podía ofrecer?
Aquí entramos necesariamente en el terreno de la reconstrucción.
La Biblia no dice:
«Lucifer prometió esto a los ángeles».
Por eso no debemos convertir nuestras deducciones en Escritura.
Pero sabemos qué deseaba Lucifer.
«…levantaré mi trono…»
Isaías 14:13, RVR1960
Su aspiración incluía gobierno.
Autoridad.
Posición.
Un trono.
Por eso resulta razonable pensar que una rebelión de esa naturaleza tendría que presentar a sus seguidores una alternativa al orden establecido por Dios.
No sabemos cómo fue presentada.
No sabemos qué ofreció.
Pero sabemos que algunos aceptaron seguirlo.

Lucero convence a la ta tercera parte de los ángeles para rebelarse
Apocalipsis presenta otra imagen extraordinaria:
«Y su cola arrastraba la tercera parte de las estrellas del cielo, y las arrojó sobre la tierra…»
Apocalipsis 12:4, RVR1960
Muchos intérpretes han comprendido esta imagen como una referencia a los ángeles que siguieron al dragón.
El mismo capítulo posteriormente habla expresamente de:
«el dragón y sus ángeles».
Si ambas expresiones están relacionadas, entonces la rebelión de Lucifer logró alcanzar a una tercera parte de los seres representados por esas estrellas.
Eso convertiría aquellas «contrataciones» en algo extraordinariamente serio.
No estaríamos contemplando una conversación aislada.
Estaríamos contemplando un movimiento de rebelión dentro del mundo celestial.
«Arrastraba»
Hay además una palabra muy significativa en Apocalipsis:
«arrastraba».
La imagen transmite influencia.
Una fuerza que lleva consigo a otros.
Lucifer no cayó solo.
Su rebelión tuvo seguidores.
Otros seres terminaron vinculados a su causa.
Eso concuerda con la escena posterior:
«…y luchaban el dragón y sus ángeles.»
Apocalipsis 12:7, RVR1960
Ahora existe un grupo organizado alrededor del dragón.
Ya no estamos frente a un simple pensamiento rebelde.
Estamos frente a una facción celestial.
Pero la mayoría permaneció fiel
Si entendemos la tercera parte de las estrellas como los ángeles que siguieron a Lucifer, entonces aparece también una realidad importante.
Dos terceras partes no lo siguieron.
La mayoría permaneció del lado de Dios.
Eso también nos ayuda a comprender la expresión:
«Miguel y sus ángeles».
Había seres celestiales que permanecieron fieles al orden de Dios.
Mientras otros se unieron al dragón.
La rebelión produjo entonces una separación.
Dos lealtades.
Dos grupos.
Dos posiciones frente al gobierno de Dios.
La multitud de tus contrataciones
Volvamos ahora a la frase de Ezequiel.
«A causa de la multitud de tus contrataciones fuiste lleno de iniquidad, y pecaste…»
Ezequiel 28:16, RVR1960
La expresión «multitud» indica abundancia.
No algo pequeño.
No algo ocasional.
Había una intensa actividad relacionada con aquellas «contrataciones».
En Tiro, comercio.
En la realidad espiritual que el pasaje parece revelar, podemos contemplar la posibilidad de una actividad mediante la cual la rebelión fue propagándose.
Lucifer no solamente tuvo un pensamiento rebelde.
Lo desarrolló.
Lo extendió.
Y finalmente otros terminaron formando parte de su rebelión.
El resultado
Ezequiel termina mostrando que Dios no permitió que aquella situación permaneciera para siempre.
«…por lo que yo te eché del monte de Dios, y te arrojé de entre las piedras del fuego, oh querubín protector.»
Ezequiel 28:16, RVR1960
Observe el contraste.
Antes había sido colocado allí por Dios.
Ahora Dios declara:
«yo te eché».
Antes era:
«querubín grande, protector».
Ahora es expulsado.
La posición que había recibido como regalo terminó perdiéndose a causa de la rebelión.
¿Qué aprendimos?
Ezequiel utiliza una expresión misteriosa:
«la multitud de tus contrataciones».
Dentro del escenario histórico se relaciona con el comercio de Tiro.
Pero dentro de la realidad espiritual que el mismo pasaje parece revelar, puede proporcionarnos una pista acerca de cómo la corrupción de Lucifer dejó de ser solamente personal y comenzó a alcanzar a otros.
Isaías nos muestra una rebelión dentro de su corazón.
Ezequiel habla de una multitud de contrataciones.
Apocalipsis nos muestra el resultado:
«el dragón y sus ángeles».
Y posiblemente:
«la tercera parte de las estrellas del cielo».
No conocemos todas las conversaciones.
No sabemos cuáles fueron los acuerdos.
No sabemos qué promesas se hicieron.
Pero el resultado es evidente:
Lucifer no se rebeló solo.
Otros seres celestiales terminaron siguiéndolo.
La rebelión había dejado de ser el pensamiento secreto de una criatura.
Se había convertido en un movimiento celestial.
Libro recomendado

Escuche música con propósito
