
La Biblia nos habla de las bodas del Cordero y de una celebración que todavía está por venir (Apocalipsis 19:7–9). No sabemos cómo son sus preparativos en el cielo; esta escena es solamente imaginaria. Pero podemos contemplarla recordando una hermosa verdad: hay una celebración preparada, y llegará el día en que el Cordero recibirá a su esposa.
