Por el Dr. Elio M Rivera
Una promesa que parecía imposible
A lo largo de la historia han desaparecido innumerables naciones e imperios. Egipto dejó de ser la potencia que dominó el mundo antiguo. Asiria desapareció como imperio. Babilonia cayó ante los medos y los persas. Grecia perdió su hegemonía. Roma se fragmentó hasta desaparecer como imperio. Muchos pueblos fueron conquistados, absorbidos por otras culturas o simplemente desaparecieron de la historia.
Sin embargo, existe una nación cuya historia resulta verdaderamente extraordinaria.
Israel.
A diferencia de otras naciones antiguas, Israel sobrevivió a conquistas, exilios, persecuciones y una dispersión que se prolongó durante casi dos mil años. Más sorprendente aún es que siglos antes de que ocurrieran estos acontecimientos, la Biblia anunció tanto su dispersión como su futura restauración.
Para muchos cristianos, la existencia del moderno Estado de Israel constituye uno de los acontecimientos proféticos más significativos de los últimos tiempos. Otros interpretan estas promesas de manera diferente, considerando que algunas tienen un cumplimiento histórico limitado o un sentido principalmente espiritual.
Nuestro propósito en este capítulo no es debatir esas posiciones, sino examinar cuidadosamente lo que las Escrituras prometieron acerca de Israel muchos siglos antes de que ocurrieran estos acontecimientos.
El comienzo de todo: el pacto con Abraham
La historia profética de Israel comienza con un hombre llamado Abraham.
Cuando Dios llamó a Abraham desde Ur de los caldeos, no solamente le prometió bendecirlo personalmente. También estableció un pacto que marcaría el desarrollo de toda la historia bíblica.
El Señor le dijo:
“Y haré de ti una nación grande, y te bendeciré… y serán benditas en ti todas las familias de la tierra.”
(Génesis 12:2-3, RVR1960).
Más adelante, Dios añadió otra promesa fundamental:
“Y daré a ti y a tu descendencia después de ti la tierra en que moras, toda la tierra de Canaán en heredad perpetua.”
(Génesis 17:8, RVR1960).
Desde el principio aparecen tres elementos inseparables:
- un pueblo;
- una tierra;
- un propósito espiritual para bendecir a todas las naciones mediante el Mesías.
Estos tres elementos reaparecerán continuamente a lo largo del Antiguo Testamento.
Moisés anunció la dispersión… y también el regreso
Muchos siglos antes de que Israel fuera llevado cautivo por Asiria o Babilonia, Moisés anunció algo sorprendente.
Si el pueblo abandonaba a Dios, sería dispersado entre las naciones.
Aquella advertencia aparece repetidamente en el libro de Deuteronomio.
Sin embargo, junto con el anuncio del juicio aparece una extraordinaria promesa de esperanza.
Moisés escribió:
“Cuando hubieren venido sobre ti todas estas cosas… y te convirtieres a Jehová tu Dios… entonces Jehová hará volver a tus cautivos… y volverá a recogerte de entre todos los pueblos adonde te hubiere esparcido Jehová tu Dios.”
(Deuteronomio 30:1-5, RVR1960).
Resulta notable que esta promesa fuera escrita muchos siglos antes de que ocurriera la dispersión definitiva del pueblo judío.
Moisés no solamente anunció el juicio.
También habló de un futuro regreso desde las naciones.
Isaías contempló una segunda restauración
El profeta Isaías escribió aproximadamente siete siglos antes de Cristo.
En medio de sus mensajes acerca del Mesías y del futuro reino de Dios, encontramos otra promesa sorprendente.
“Asimismo acontecerá en aquel tiempo, que Jehová alzará otra vez su mano para recobrar el remanente de su pueblo… y levantará pendón a las naciones, y juntará los desterrados de Israel.”
(Isaías 11:11-12, RVR1960).
Isaías describe un recogimiento del pueblo desde diversas regiones del mundo.
Muchos intérpretes consideran que este pasaje apunta a una restauración futura de Israel. Otros entienden que se refiere al regreso del cautiverio babilónico o que posee un cumplimiento tanto histórico como escatológico.
Sea cual sea la interpretación adoptada, el tema del regreso del pueblo aparece nuevamente con claridad.
Jeremías anunció restauración después del juicio
Jeremías vivió en los últimos años del reino de Judá y presenció la destrucción de Jerusalén por los ejércitos de Babilonia.
Podría esperarse que su mensaje fuera únicamente de juicio.
Sin embargo, Dios también le reveló un futuro lleno de esperanza.
En Jeremías 30 leemos:
“Porque he aquí que vienen días, dice Jehová, en que haré volver a los cautivos de mi pueblo Israel y Judá… y los traeré a la tierra que di a sus padres, y la disfrutarán.”
(Jeremías 30:3, RVR1960).
El mismo profeta que anunció la destrucción de Jerusalén también proclamó que Dios no había terminado con su pueblo.
Después del juicio vendría la restauración.
Ezequiel anunció una restauración nacional
Quizá ninguna profecía describe con tanto detalle la restauración de Israel como las visiones del profeta Ezequiel.
Ezequiel escribió mientras el pueblo se encontraba cautivo en Babilonia.
Desde el punto de vista humano, parecía imposible que la nación recuperara su antigua tierra.
Sin embargo, Dios declaró:
“Yo os tomaré de las naciones, y os recogeré de todas las tierras, y os traeré a vuestro país.”
(Ezequiel 36:24, RVR1960).
A continuación, el profeta describe una profunda restauración espiritual, prometiendo un corazón nuevo y un espíritu nuevo (Ezequiel 36:25-27).
Muchos intérpretes observan aquí una restauración tanto nacional como espiritual.
Uno de los pasajes más conocidos del Antiguo Testamento aparece en Ezequiel 37.
El profeta contempla un inmenso valle lleno de huesos completamente secos.
Humanamente no existía ninguna esperanza.
Sin embargo, Dios hace que aquellos huesos vuelvan a unirse, reciban carne, tendones y finalmente aliento de vida.
Después explica el significado de la visión:
“He aquí yo abro vuestros sepulcros… y os traeré a la tierra de Israel.”
(Ezequiel 37:12, RVR1960).
Muchos cristianos consideran esta visión como una poderosa imagen de la restauración nacional de Israel. Otros la interpretan principalmente como una representación simbólica de la restauración espiritual del pueblo.
En cualquier caso, el mensaje central permanece: Dios promete dar nueva vida a un pueblo que parecía completamente perdido.
Una promesa repetida una y otra vez
Al estudiar el Antiguo Testamento resulta difícil pasar por alto un hecho.
La promesa del regreso de Israel no aparece una sola vez.
Se repite constantemente.
Moisés.
Isaías.
Jeremías.
Ezequiel.
Amós.
Zacarías.
Y otros profetas anuncian, con diferentes matices, que después del juicio Dios volvería a actuar en favor de su pueblo.
Naturalmente, los estudiosos no coinciden en todos los detalles acerca del momento o la forma de ese cumplimiento. Sin embargo, existe un amplio consenso en que la restauración ocupa un lugar central dentro de la esperanza profética del Antiguo Testamento.
Una pregunta que parecía imposible
Cuando estas profecías fueron pronunciadas, Israel era una pequeña nación rodeada de grandes imperios.
Más tarde sería conquistada.
Su templo sería destruido.
Su población sería llevada cautiva.
Siglos después volvería a sufrir otra dispersión que se prolongaría durante generaciones.
Desde la perspectiva humana, la desaparición definitiva del pueblo judío parecía inevitable.
Después de todo, eso había ocurrido con innumerables naciones de la antigüedad.
Pero las Escrituras anunciaban algo completamente diferente.
No solo sobrevivirían.
Algún día volverían a reunirse.
Al terminar este primer capítulo aún no hemos examinado la historia moderna ni el nacimiento del Estado de Israel. Eso lo haremos en los siguientes capítulos.
Por ahora basta con reconocer un hecho sorprendente: siglos antes del nacimiento de Jesucristo, los profetas del Antiguo Testamento anunciaron repetidamente que, después de la dispersión, Dios volvería a reunir a Israel y lo haría regresar a su tierra.
Aquellas promesas quedaron registradas cuando nada hacía pensar que semejante acontecimiento pudiera ocurrir.
Y eso nos conduce a una pregunta que acompañará el resto de esta serie:
¿Podría una nación desaparecer durante siglos y volver a existir?
- Génesis 12:1-3.
- Génesis 15:18-21.
- Génesis 17:7-8.
- Deuteronomio 28.
- Deuteronomio 30:1-5.
- Isaías 11:11-12.
- Jeremías 30.
- Jeremías 31.
- Ezequiel 36.
- Ezequiel 37.
- Amós 9:14-15.
- Zacarías 8:7-8.
Referencias históricas y académicas
- Merrill, Eugene H. Kingdom of Priests: A History of Old Testament Israel.
- Kaiser, Walter C. The Promise-Plan of God.
- House, Paul R. Old Testament Theology.
- Arnold, Bill T. & Beyer, Bryan E. Encountering the Old Testament.
- Bright, John. A History of Israel.
- Walton, John H. Chronological and Background Charts of the Old Testament.
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