Por el Dr. Elio M Rivera
Un fenómeno que va más allá de la fe
Hasta este punto hemos estudiado lo que dicen las Escrituras acerca de la dispersión y el regreso del pueblo de Israel. Hemos visto cómo los profetas anunciaron que el pueblo sería esparcido entre las naciones y, posteriormente, reunido nuevamente en su tierra.
Pero surge una pregunta importante.
¿Es esta solamente una interpretación religiosa o los historiadores también reconocen que la supervivencia y el regreso del pueblo judío constituyen un acontecimiento extraordinario?
Para responder, dejaremos por un momento el terreno de la teología y escucharemos a algunos de los principales historiadores contemporáneos.
La historia conoce muchos imperios… pero muy pocos regresos
Los historiadores coinciden en que la historia está llena de naciones que surgieron, crecieron y desaparecieron.
Los imperios egipcio, asirio, babilónico, persa, griego y romano dominaron vastos territorios durante siglos.
Sin embargo, cuando perdieron su poder, ninguno volvió a surgir como el mismo Estado nacional después de casi dos mil años de ausencia.
Precisamente por eso, el caso de Israel despierta tanto interés entre especialistas en historia antigua y moderna.
Arnold Toynbee
El historiador británico Arnold J. Toynbee, uno de los más influyentes del siglo XX, estudió el nacimiento, desarrollo y desaparición de numerosas civilizaciones.
Aunque mantuvo posturas críticas respecto al sionismo y a algunas decisiones políticas del Estado de Israel, reconoció que la permanencia histórica del pueblo judío constituía un fenómeno poco común dentro de la historia de las civilizaciones.
Su análisis resulta especialmente interesante porque no escribía desde una perspectiva apologética cristiana. Su reconocimiento del carácter singular del pueblo judío nace de la comparación con decenas de civilizaciones antiguas.
Paul Johnson
En su conocida obra A History of the Jews, el historiador británico Paul Johnson presenta la historia judía como una de las más sorprendentes de la humanidad.
Johnson muestra cómo un pueblo relativamente pequeño logró conservar su identidad a través de exilios, persecuciones, expulsiones y dispersiones que habrían provocado la desaparición de la mayoría de las naciones antiguas.
Para él, la continuidad histórica del pueblo judío constituye uno de los fenómenos más llamativos de toda la civilización occidental.
Martin Gilbert
El reconocido historiador británico Martin Gilbert, autor de numerosas obras sobre la historia de Israel y del pueblo judío, documentó detalladamente el proceso mediante el cual comunidades dispersas por todo el mundo regresaron a la tierra de sus antepasados.
Sus investigaciones muestran que la inmigración no procedió de una sola región, sino de decenas de países diferentes.
Rusia.
Etiopía.
Yemen.
Irak.
Marruecos.
América.
Asia Central.
Y muchas otras regiones.
Pocas veces la historia registra el regreso de un pueblo desde tantos lugares distintos hacia una misma tierra.
Walter Laqueur
El historiador Walter Laqueur, especialista en el movimiento sionista y en la historia moderna de Israel, describe el establecimiento del Estado de Israel como uno de los acontecimientos políticos más importantes del siglo XX.
Sus investigaciones muestran que el regreso no fue el resultado de un único acontecimiento, sino de un proceso desarrollado durante décadas, impulsado por migraciones sucesivas, instituciones nacionales, esfuerzos agrícolas, desarrollo económico y acontecimientos internacionales.
Desde una perspectiva histórica, Laqueur presenta el nacimiento de Israel como un fenómeno extraordinariamente complejo y difícil de comparar con otros procesos nacionales.
¿Existen otros casos semejantes?
Aquí encontramos uno de los argumentos históricos más importantes.
Muchas naciones recuperaron su independencia después de una ocupación extranjera.
Eso ocurrió con Polonia.
Con Grecia.
Con diversos países europeos.
Pero esos pueblos nunca dejaron de habitar su territorio durante casi dos mil años.
Nunca permanecieron dispersos por decenas de países durante veinte siglos para luego regresar masivamente a la tierra de sus antepasados.
Ahí radica la diferencia.
No fue solamente una independencia política.
Fue la restauración nacional de un pueblo que había sobrevivido durante generaciones sin un Estado propio.
Respondiendo algunas objeciones
“Otros pueblos también fueron dispersados”
Es cierto.
La historia registra numerosos desplazamientos de población.
Pero la mayoría terminó integrándose a otras culturas y perdió su identidad nacional.
El pueblo judío no solamente sobrevivió.
Conservó su identidad, su fe, parte de su idioma, sus Escrituras y la esperanza de regresar.
“Todo fue consecuencia del sionismo”
Nadie puede negar la enorme importancia del movimiento sionista en la restauración nacional de Israel.
Sin embargo, esa explicación responde al cómo ocurrió el proceso, no necesariamente al por qué un pueblo disperso durante casi dos mil años seguía existiendo y conservando el deseo de regresar.
Ambas preguntas pertenecen a niveles diferentes del análisis.
“Fue únicamente un acontecimiento político”
Desde la historia puede estudiarse como un acontecimiento político.
Desde la teología puede analizarse como parte del desarrollo de las profecías bíblicas.
Las dos aproximaciones no son incompatibles.
La historia describe los acontecimientos.
La profecía pregunta por su significado.
Una reflexión para nuestra generación
Resulta significativo que incluso historiadores que no escriben desde una perspectiva cristiana describan la supervivencia del pueblo judío como un fenómeno extraordinario.
No todos llegan a las mismas conclusiones acerca de su significado.
Pero muchos coinciden en que estamos ante un caso muy poco común en la historia de las naciones.
Eso debería llevarnos a reflexionar.
Si la historia reconoce que el regreso de Israel constituye un acontecimiento excepcional, y si las Escrituras anunciaron siglos antes una restauración del pueblo judío, ¿qué significado tiene todo esto para quienes vivimos en el siglo XXI?
Reflexión final
No es necesario exagerar los hechos para reconocer que la historia de Israel posee características extraordinarias.
Un pueblo dispersado.
Dos mil años sin Estado.
La conservación de su identidad.
El regreso desde decenas de países.
El renacimiento de un idioma antiguo.
La restauración de una nación en la misma tierra de sus antepasados.
Todo ello ha despertado el interés de historiadores, arqueólogos, sociólogos y estudiosos durante generaciones.
Para muchos cristianos, estos hechos constituyen mucho más que una curiosidad histórica. Son un recordatorio de que Dios continúa dirigiendo la historia y de que sus promesas merecen ser tomadas en serio.
Pero el propósito de estas páginas no es únicamente admirar el pasado.
Es preguntarnos qué significa vivir en una generación que contempla acontecimientos que innumerables creyentes del pasado jamás llegaron a ver.
Porque las profecías no fueron dadas para satisfacer nuestra curiosidad.
Fueron dadas para fortalecer nuestra fe, despertar nuestra esperanza y motivarnos a vivir cada día preparados para el cumplimiento de las promesas que aún permanecen por delante.
Referencias
Bíblicas
Históricas
- Arnold J. Toynbee. A Study of History.
- Paul Johnson. A History of the Jews.
- Martin Gilbert. Israel: A History.
- Walter Laqueur. A History of Zionism.
- Anita Shapira. Israel: A History.
- Howard M. Sachar. A History of Israel.
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