1.- Gadara: ¿Se encontró el lugar donde Jesús liberó al endemoniado gadareno?


Por el Dr. Elio M. Rivera

  Entre todos los descubrimientos arqueológicos relacionados con los Evangelios, pocos resultan tan fascinantes como el sitio conocido hoy como Kursi, ubicado en la costa oriental del Mar de Galilea.

  Este lugar está asociado con uno de los milagros más dramáticos realizados por Jesucristo: la liberación del hombre poseído por una legión de demonios.

  El relato aparece en los Evangelios de Mateo, Marcos y Lucas.

  Marcos describe la escena de esta manera:

  ”Y vinieron al otro lado del mar, a la región de los gadarenos” (Marcos 5:1).

  Allí salió al encuentro de Jesús un hombre que vivía entre los sepulcros y que nadie podía dominar.

  El Evangelio continúa diciendo:

  ”Porque muchas veces había sido atado con grillos y cadenas, mas las cadenas habían sido hechas pedazos por él” (Marcos 5:4).

  Después de que Jesús expulsó los demonios, éstos entraron en una piara de cerdos.

  Entonces ocurrió uno de los detalles más conocidos del relato.

  ”Y los cerdos eran como dos mil; y el hato se precipitó en el mar por un despeñadero, y en el mar se ahogaron” (Marcos 5:13).

  Durante siglos los lectores de los Evangelios se preguntaron dónde había ocurrido exactamente aquel acontecimiento.

  La búsqueda no era sencilla.

 Cueva donde se cree que vivió el endemoniado de Gadara al cual libero Jesús

Los manuscritos antiguos presentan algunas diferencias en los nombres geográficos. Algunos hablan de los gadarenos, otros de los gerasenos y otros de los gergesenos.

  Esto produjo numerosos debates entre estudiosos y geógrafos bíblicos.

  Sin embargo, la situación comenzó a cambiar durante el siglo veinte.

  En el año mil novecientos setenta, mientras se construía una carretera junto al Mar de Galilea, fueron descubiertos restos arqueológicos cerca de una pequeña localidad llamada Kursi.

  Las excavaciones posteriores revelaron algo extraordinario.

  Los arqueólogos encontraron los restos de un gran monasterio bizantino construido entre los siglos quinto y sexto después de Cristo.

  El complejo incluía una iglesia, patios, habitaciones para peregrinos y diversas instalaciones monásticas.

  Pero la pregunta inmediata fue evidente.

  ¿Por qué los cristianos bizantinos habían construido un santuario tan importante precisamente en aquel lugar?

  La respuesta apareció en los registros históricos.

  Los investigadores descubrieron que los cristianos de los primeros siglos identificaban aquel sitio como el escenario del milagro del endemoniado.

  En otras palabras, la tradición ya existía cientos de años antes de la construcción del monasterio.

  Pero el hallazgo más interesante se encontraba fuera del complejo.

  Justo detrás de las ruinas se levanta una colina empinada que desciende abruptamente hacia la costa del Mar de Galilea.

  Era exactamente el tipo de geografía descrita por el Evangelio.

  De hecho, es uno de los pocos lugares de toda la costa oriental donde una pendiente pronunciada se acerca directamente al lago.

  Aquello llamó inmediatamente la atención de los investigadores.

  Por primera vez existía un sitio que coincidía notablemente con la descripción geográfica del relato bíblico.

  Las excavaciones continuaron durante décadas.

  Los arqueólogos encontraron mosaicos, inscripciones griegas, estructuras monásticas y diversos objetos relacionados con la peregrinación cristiana.

  También descubrieron una pequeña capilla construida junto a una cueva natural situada en la ladera de la montaña.

  Precisamente esa cueva dio origen a una antigua tradición local.

  Muchos cristianos bizantinos creían que aquella podía haber sido una de las cuevas utilizadas por el endemoniado, ya que los Evangelios afirman repetidamente que habitaba entre los sepulcros.

  Naturalmente, los arqueólogos no pueden demostrar que esa cueva específica perteneciera al hombre mencionado por Marcos y Lucas.

  Sin embargo, su existencia demuestra que el paisaje de la región coincide notablemente con la descripción evangélica.

  Además, el descubrimiento del monasterio proporciona una evidencia histórica muy importante.

  Demuestra que los cristianos que vivieron apenas unos siglos después de los acontecimientos identificaban este lugar con el milagro del endemoniado.

  Y eso convierte a Kursi en uno de los candidatos más antiguos y mejor documentados para la localización del episodio.

  Hoy los visitantes pueden recorrer las ruinas del monasterio, observar los restos de la iglesia bizantina y ascender hacia la cueva tradicionalmente asociada con el relato.

  Desde allí también pueden contemplar la pendiente que desciende hacia el Mar de Galilea.

  Cuando uno observa el terreno, comprende inmediatamente por qué este lugar llamó la atención de los primeros peregrinos.

  La geografía parece encajar de manera sorprendente con la narración de los Evangelios.

  Quizá esa sea la razón por la que Kursi ocupa un lugar tan especial entre los descubrimientos arqueológicos de Tierra Santa.

  No se trata únicamente de una tradición antigua.

  No se trata únicamente de una cueva.

  No se trata únicamente de un monasterio.

  Se trata de un lugar donde la geografía, la historia y la memoria cristiana convergen de una manera extraordinaria.

  Las excavaciones han demostrado que los creyentes de los primeros siglos consideraban este sitio lo suficientemente importante como para construir uno de los complejos monásticos más grandes de la región.

  Y dos mil años después, Kursi continúa invitando a los visitantes a recordar el día en que Jesús llegó a la costa oriental del Mar de Galilea y transformó la vida de un hombre que todos consideraban imposible de salvar.

  Una vez más, las piedras de Tierra Santa nos recuerdan que los Evangelios ocurrieron en lugares reales, entre personas reales y en escenarios que todavía pueden visitarse en la actualidad.

Disfruta musica con proposito:

Explora el Museo la vida y obra de Jesucristo

WhatsApp
Facebook
X
LinkedIn
Email

Autor

Elio Rivera

El Dr. Elio M. Rivera es médico, pastor, escritor y fundador del Museo La Vida y Obra de Jesucristo, de la casa hogar Manantial de Amor y Comunidad Cristiana Mana. Ha viajado extensamente por Israel estudiando los lugares históricos relacionados con la vida de Jesucristo. Además de su labor ministerial y humanitaria, también es hombre de negocios, autor de más de 60 libros.