5. Monte de las Bienaventuranzas (monte eremos): La colina donde resonó el Sermón del Reino

Por: el Dr. Elio M. Rivera

  Entre todos los lugares asociados con las enseñanzas de Jesucristo, pocos despiertan tanta emoción como el Monte de las Bienaventuranzas. Aunque la Biblia no identifica de manera específica el nombre de la montaña donde Jesús pronunció el Sermón del Monte, desde los primeros siglos del cristianismo la tradición ha señalado una hermosa colina ubicada en la ribera noroeste del Mar de Galilea como el escenario más probable de aquel acontecimiento que transformó la historia.

  El Monte de las Bienaventuranzas se encuentra entre Capernaúm y Tabgha, a poca distancia del Mar de Galilea. Su elevación no es impresionante en comparación con otros montes de Israel, pero su ubicación es extraordinaria. Desde sus laderas y especialmente desde su parte superior puede contemplarse una de las vistas más hermosas de toda Galilea.

  Al ascender por sus senderos, el paisaje comienza a abrirse poco a poco. Finalmente, desde la cima, el Mar de Galilea aparece completamente expuesto ante los ojos del visitante. La vista es espectacular. Las aguas del lago se extienden en forma de arpa rodeadas por colinas y montañas que forman una especie de anfiteatro natural. Es fácil comprender por qué Jesús escogió esta región para enseñar a las multitudes.

  La topografía del lugar posee características únicas. Las laderas descienden suavemente hacia el lago formando una especie de auditorio natural. Una persona situada en una posición elevada puede ser escuchada por grandes grupos ubicados más abajo. Diversos estudios han señalado que la acústica natural de esta zona favorece la transmisión de la voz, algo especialmente importante en una época en la que no existían sistemas de amplificación.

  Fue en algún lugar de estas colinas donde Jesús pronunció el famoso Sermón del Monte, registrado principalmente en Mateo capítulos cinco, seis y siete. Allí proclamó las Bienaventuranzas, enseñó acerca del amor a los enemigos, la oración, el ayuno, la confianza en Dios y muchos de los principios fundamentales del Reino de los Cielos.

  Las palabras pronunciadas en aquella montaña han influido profundamente en la civilización occidental durante casi dos mil años. Expresiones como «Bienaventurados los pobres en espíritu», «Bienaventurados los misericordiosos» y «Bienaventurados los pacificadores» siguen siendo conocidas incluso por personas que no profesan la fe cristiana.

  En la imagen se puede observar una vista panorámica del mar galilea tomada desde la cima del mas de Galilea

Uno de los aspectos menos conocidos del Monte de las Bienaventuranzas es la presencia de una pequeña cueva ubicada en una de sus laderas. Aunque la tradición no afirma que Jesús la utilizara específicamente, muchos visitantes y estudiosos consideran que pudo haber servido como refugio natural para viajeros, pastores o incluso como lugar de oración y descanso.

  La cueva se encuentra integrada al paisaje natural de la montaña y ofrece una vista privilegiada hacia el lago. Al entrar en ella, el visitante experimenta una sensación de tranquilidad y aislamiento difícil de encontrar en otros lugares turísticos de Galilea. El silencio que reina allí permite imaginar cómo eran estas colinas en los días del ministerio de Jesús.

  Muchos peregrinos que recorren la zona encuentran en esta cueva uno de los lugares más especiales de la visita. Mientras los grupos suelen concentrarse en la iglesia moderna construida en la cima, la cueva conserva un ambiente mucho más natural y cercano al paisaje que conocieron Jesús y sus discípulos.

  Desde la parte alta del monte también puede observarse gran parte del escenario donde se desarrolló el ministerio galileo de Cristo. Hacia el norte se encuentra la región de Capernaúm, donde Jesús estableció la base principal de su ministerio. Muy cerca se localizan Tabgha, relacionada con la multiplicación de los panes y los peces, y diversas áreas donde ocurrieron varios de los milagros narrados en los Evangelios.

  La vista permite comprender algo que muchas veces pasa desapercibido al leer la Biblia. Todos estos lugares están sorprendentemente cerca unos de otros. Las ciudades, aldeas y caminos por los que Jesús caminó se encuentran concentrados alrededor del lago, formando una región relativamente pequeña donde ocurrió una enorme parte de la historia del Nuevo Testamento.

  Actualmente, en la cima del monte se levanta una hermosa iglesia construida entre mil novecientos treinta y seis y mil novecientos treinta y ocho. Su diseño octagonal recuerda las ocho bienaventuranzas registradas en el Evangelio de Mateo. Rodeada de jardines y terrazas, ofrece uno de los lugares más tranquilos para la reflexión en toda Galilea.

  Sin embargo, más allá de la iglesia moderna, el verdadero valor del Monte de las Bienaventuranzas se encuentra en su extraordinaria combinación de geografía, historia y mensaje espiritual. Sus colinas permiten visualizar el mismo lago que contempló Jesús, los mismos caminos que recorrieron los discípulos y el mismo horizonte que sirvió de escenario para algunas de las enseñanzas más importantes jamás pronunciadas.

  Cuando uno se encuentra en la cima de esta montaña y observa el Mar de Galilea extendiéndose a sus pies, resulta fácil comprender por qué tantos peregrinos consideran este lugar uno de los más hermosos de toda la Tierra Santa. Allí la geografía parece convertirse en una extensión natural del mensaje de Cristo. El paisaje invita al silencio, la contemplación y la reflexión sobre aquellas palabras que continúan resonando después de veinte siglos: «Bienaventurados los que tienen hambre y sed de justicia, porque ellos serán saciados» (Mateo 5:6).

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Autor

Elio Rivera

El Dr. Elio M. Rivera es médico, pastor, escritor y fundador del Museo La Vida y Obra de Jesucristo, de la casa hogar Manantial de Amor y Comunidad Cristiana Mana. Ha viajado extensamente por Israel estudiando los lugares históricos relacionados con la vida de Jesucristo. Además de su labor ministerial y humanitaria, también es hombre de negocios, autor de más de 60 libros.