11. Séforis: La gran ciudad que probablemente conoció Jesús

Por: el Dr. Elio M. Rivera

  Aunque Séforis no es mencionada directamente en los Evangelios, fue una de las ciudades más importantes de Galilea durante los años de la infancia y juventud de Jesucristo. Su cercanía con Nazaret, su relevancia política y económica, y su relación con la administración de Herodes Antipas la convierten en una ciudad clave para comprender el mundo en el que Jesús creció.

  Séforis se encontraba aproximadamente a seis kilómetros al noroeste de Nazaret. La distancia era tan corta que podía recorrerse caminando en poco más de una hora. Desde las colinas cercanas a Nazaret era posible contemplar la ciudad, que dominaba gran parte de los valles y caminos de la región. Debido a su posición estratégica, Séforis llegó a convertirse en uno de los principales centros administrativos, comerciales y culturales de Galilea.

  La ciudad existía desde siglos antes del nacimiento de Cristo, pero alcanzó gran importancia bajo el gobierno de Herodes Antipas. Después de una revuelta ocurrida tras la muerte de Herodes el Grande, Séforis fue reconstruida y ampliada hasta convertirse en la capital de Galilea. El historiador judío Flavio Josefo llegó a describirla como “el ornamento de toda Galilea”, una expresión que refleja la importancia y belleza que alcanzó durante aquella época.

  A diferencia de la pequeña aldea de Nazaret, Séforis era una ciudad moderna para los estándares del mundo antiguo. Sus calles estaban pavimentadas, poseía edificios públicos, mercados, almacenes, sistemas de agua y residencias elegantes. La influencia de la cultura griega y romana podía verse en su arquitectura y en la vida cotidiana de sus habitantes.

  Las excavaciones arqueológicas han revelado una ciudad impresionante. Se han descubierto calles principales, edificios administrativos, teatros, sistemas de drenaje y lujosas villas decoradas con mosaicos de extraordinaria calidad. Uno de los más famosos es el mosaico conocido como la “Mona Lisa de Galilea”, considerado una de las obras de arte más importantes halladas en Israel.

  Vida cotidiana en la ciudad de Seforís

Muchos estudiosos consideran probable que José y Jesús trabajaran ocasionalmente en Séforis durante los años previos al inicio del ministerio público. Los Evangelios indican que José era carpintero y que Jesús aprendió el mismo oficio (Mateo 13:55; Marcos 6:3). Sin embargo, la palabra griega utilizada para describir su ocupación, tekton, también puede referirse a un constructor o artesano que trabajaba con piedra y madera.

  Debido a que Nazaret era una pequeña aldea con pocas oportunidades laborales y Séforis se encontraba en pleno crecimiento urbano, resulta razonable pensar que muchos trabajadores de la región acudían a la ciudad para participar en proyectos de construcción. Aunque la Biblia no afirma explícitamente que Jesús trabajó allí, numerosos historiadores consideran que es una posibilidad muy real.

  Si esto ocurrió, Jesús habría observado de cerca la vida de una importante ciudad galilea. Habría visto comerciantes, funcionarios, agricultores, artesanos, soldados romanos y personas procedentes de diferentes culturas. Todo ello formaba parte del mundo que rodeó sus años de preparación antes de comenzar su ministerio.

  Séforis también nos ayuda a comprender la diversidad social que alcanzó el mensaje de Cristo. Una de las mujeres que llegó a convertirse en discípula de Jesús fue Juana, esposa de Chuza, administrador de Herodes Antipas (Lucas 8:3). Chuza ocupaba un cargo de gran responsabilidad dentro de la administración del gobernante de Galilea. Como consecuencia, Juana pertenecía a un ambiente muy diferente al de los pescadores de Cafarnaúm o los agricultores de Nazaret.

  Los Evangelios no nos dicen exactamente dónde conoció Juana a Jesús. Sin embargo, debido a la posición de su esposo, es muy posible que estuviera relacionada con los centros administrativos de Galilea, particularmente Séforis, que fue durante años la capital de Herodes Antipas, o posteriormente Tiberíades. Esto convierte a Juana en una de las figuras más interesantes del Nuevo Testamento.

  Lucas nos informa que Juana formaba parte del grupo de mujeres que acompañaban a Jesús y ayudaban a sostener económicamente el ministerio con sus propios recursos (Lucas 8:1-3). Este detalle revela no solamente su compromiso espiritual, sino también la diversidad de personas que seguían al Señor. Entre sus discípulos había pescadores, cobradores de impuestos, mujeres humildes y también personas vinculadas a los círculos de poder de Galilea.

  La historia de Juana no termina allí. Ella permaneció fiel al Señor hasta el final y aparece nuevamente entre las mujeres que acudieron al sepulcro después de la crucifixión. Lucas la menciona entre las primeras testigos de la tumba vacía y del anuncio de la resurrección (Lucas 24:10). Así, una mujer relacionada con la administración de Herodes llegó a convertirse en testigo de uno de los acontecimientos más importantes de toda la historia cristiana.

  Desde el punto de vista geográfico, Séforis también ayuda a comprender por qué Galilea era conocida como una región donde convergían diversas culturas. Aunque Jesús creció en un hogar judío fiel a las Escrituras, vivió muy cerca de una ciudad donde podían encontrarse influencias griegas, romanas y orientales. Esta realidad proporciona un contexto valioso para entender el ambiente social y cultural del siglo primero.

  Curiosamente, a pesar de la importancia de Séforis, los Evangelios nunca registran una visita específica de Jesús a la ciudad. Algunos estudiosos consideran que esto refleja el enfoque de su ministerio, dirigido principalmente hacia las poblaciones más sencillas de Galilea. Mientras Séforis representaba el poder político y económico de la región, Jesús dedicó gran parte de su tiempo a las aldeas y comunidades donde la gente común vivía y trabajaba.

  Las ruinas de Séforis constituyen hoy uno de los sitios arqueológicos más importantes de Israel. Sus calles, mosaicos y edificios permiten reconstruir con notable precisión el mundo que rodeó la juventud de Jesús. Al recorrer el lugar, resulta fácil imaginar al joven carpintero de Nazaret observando una ciudad que representaba la prosperidad, la influencia romana y el dinamismo económico de Galilea.

  Por esta razón, Séforis ocupa un lugar importante dentro de la geografía bíblica. Aunque no aparece directamente en los relatos evangélicos, nos ayuda a comprender mejor el contexto histórico, social y cultural en el que vivió Jesucristo. Además, nos recuerda que el Evangelio alcanzó a personas de todos los niveles sociales, desde humildes pescadores hasta figuras relacionadas con la administración de Herodes, como Juana, la fiel discípula que acompañó al Señor y fue testigo de su resurrección.

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Autor

Elio Rivera

El Dr. Elio M. Rivera es médico, pastor, escritor y fundador del Museo La Vida y Obra de Jesucristo, de la casa hogar Manantial de Amor y Comunidad Cristiana Mana. Ha viajado extensamente por Israel estudiando los lugares históricos relacionados con la vida de Jesucristo. Además de su labor ministerial y humanitaria, también es hombre de negocios, autor de más de 60 libros.