10. Prometió ser nuestro Consejero

Por el Dr. Elio M Rivera

¿Puede Jesucristo aconsejarnos hoy?

  Llegamos a otra característica extraordinaria de Jesucristo.

  Mucho antes de su nacimiento, el profeta Isaías anunció la llegada de alguien cuyos nombres revelarían quién sería:

“Porque un niño nos es nacido, hijo nos es dado, y el principado sobre su hombro; y se llamará su nombre Admirable, Consejero, Dios Fuerte, Padre Eterno, Príncipe de Paz.”
Isaías 9:6, RVR1960

  Observe algo extraordinario.

  Entre los nombres que aparecen en esta profecía encontramos:

  “Admirable, Consejero”.

  Pero en el mismo versículo encontramos también:

  “Dios Fuerte”.

  No estamos hablando simplemente de alguien que enseñaría algunas buenas ideas.

  Estamos hablando de alguien presentado como un Consejero extraordinario y, al mismo tiempo, como Dios Fuerte.

  Esto nos conduce directamente a nuestra investigación.

  Si Jesucristo verdaderamente es ese Consejero anunciado por Isaías, entonces surge una pregunta muy sencilla:

¿Continúa aconsejando a las personas hoy?

  Durante mis años caminando con Jesucristo he tenido que tomar innumerables decisiones.

  Algunas sencillas.

  Otras capaces de cambiar completamente el rumbo de mi vida.

  He tenido momentos en los que sabía perfectamente qué hacer.

  Pero también he tenido muchos otros en los que sinceramente no sabía cuál camino tomar.

  Y en esos momentos he hecho algo que se convirtió en parte fundamental de mi relación con Dios:

  he pedido consejo.

  He orado.

  He buscado dirección en las Escrituras.

  He esperado.

  He pedido a Dios que cierre puertas que no debo cruzar y que abra aquellas por las que debo caminar.

  Y muchas veces considero haber recibido dirección de una manera tan clara que no puedo ignorarla.

  ¿Cómo lo hace?

  No siempre de la misma manera.

  A veces mediante las Escrituras.

  A veces poniendo claridad donde antes había confusión.

  A veces utilizando el consejo sabio de otra persona.

  A veces cerrando una puerta que yo quería abrir.

  Y otras veces permitiendo circunstancias que terminaron mostrándome el camino.

  Pero después de años caminando con Él puedo decir algo:

  he pedido consejo a Dios y considero que lo he recibido.

No soy el único

  Nuevamente, mi experiencia personal no es suficiente para nuestra investigación.

  Pero pregunte a personas que llevan años caminando con Jesucristo.

  Pregúnteles:

  “¿Alguna vez has pedido dirección a Dios y has sentido que Él te mostró qué hacer?”

  Probablemente comenzará a escuchar historias.

  Personas que oraron antes de tomar una decisión.

  Personas que estuvieron a punto de tomar un camino y sintieron que debían detenerse.

  Personas que no sabían qué hacer con su matrimonio, su familia, su trabajo o su futuro.

  Personas que buscaron dirección y después dijeron:

  “Dios me mostró el camino”.

  Eso es precisamente lo que las Escrituras habían prometido:

“Te haré entender, y te enseñaré el camino en que debes andar; sobre ti fijaré mis ojos.”
Salmos 32:8, RVR1960

El consejo de Jesucristo también quedó escrito

  Pero existe otra manera extraordinaria en que Jesucristo continúa aconsejándonos.

  Tenemos sus palabras.

  Abra los Evangelios y encontrará consejo para algunas de las decisiones más importantes de la existencia humana.

  ¿Cómo tratar a quienes nos hacen daño?

  Jesús enseñó a amar a nuestros enemigos.

  ¿Qué hacer con la preocupación?

  Nos enseñó a confiar en nuestro Padre celestial.

  ¿Qué hacer con quienes nos ofenden?

  Nos enseñó a perdonar.

  ¿Cómo debemos tratar a otras personas?

  Dijo:

“Así que, todas las cosas que queráis que los hombres hagan con vosotros, así también haced vosotros con ellos.”
Mateo 7:12, RVR1960

  ¿Qué debemos buscar primero?

“Mas buscad primeramente el reino de Dios y su justicia, y todas estas cosas os serán añadidas.”
Mateo 6:33, RVR1960

  ¿Qué hacer cuando estamos cargados?

“Venid a mí…”
Mateo 11:28, RVR1960

  Sus consejos fueron pronunciados hace casi dos mil años y, sin embargo, continúan siendo aplicados diariamente por personas alrededor del mundo.

Pero existe algo todavía más personal

  Hasta aquí alguien podría responder:

  “Eso solamente demuestra que Jesús dejó buenas enseñanzas”.

  Y sería una observación válida.

  Un hombre puede morir y sus consejos pueden permanecer durante siglos.

  Pero los creyentes afirman experimentar algo más.

  Afirman que Dios continúa guiándolos personalmente.

  Jesús dijo acerca del Espíritu Santo:

“Pero cuando venga el Espíritu de verdad, él os guiará a toda la verdad.”
Juan 16:13, RVR1960

  Por eso la experiencia cristiana no consiste solamente en leer consejos antiguos.

  Consiste también en pedir dirección a un Dios que, según Jesucristo, continúa presente.

Pregúntele

  Esta es otra afirmación que usted mismo puede investigar.

  Quizá existe una decisión que necesita tomar.

  Quizá no sabe cuál camino seguir.

  Entonces haga algo sencillo.

  Pídale consejo.

  No necesita intermediarios humanos para hablar con Dios.

  Puede decir:

  “Jesucristo, tú eres llamado Admirable, Consejero. No sé qué hacer. Si realmente eres quien dijiste ser, guíame. Muéstrame el camino correcto y ayúdame a reconocer tu dirección”.

  Después haga también su parte.

  Lea las Escrituras.

  Busque sabiduría.

  No tome decisiones impulsivas atribuyéndolas automáticamente a Dios.

  Examine aquello que cree haber recibido.

  Porque la Biblia también dice:

“Los pensamientos son frustrados donde no hay consejo; mas en la multitud de consejeros se afirman.”
Proverbios 15:22, RVR1960

  Buscar dirección de Dios no significa rechazar el consejo sabio de otras personas.

  Pero sí significa reconocer que, finalmente, queremos conocer el camino que Dios desea que tomemos.

Una descripción hecha siglos antes de Cristo

  Ahora volvamos a nuestra investigación.

  Isaías anunció:

“Y se llamará su nombre Admirable, Consejero, Dios Fuerte…”

  Esto es particularmente importante para nuestra serie.

  Porque las dos expresiones aparecen juntas.

  Consejero.

  Dios Fuerte.

  Si Jesucristo solamente dejó consejos sabios, podemos admirarlo como uno de los grandes maestros de la historia.

  Pero si casi dos mil años después continúa guiando personalmente a quienes acuden a Él, entonces nuevamente estamos ante algo completamente diferente.

¿Puede hacerlo hoy?

  Aquí está nuestra prueba.

  Un consejero humano puede aconsejar a unas cuantas personas.

  Necesita escucharlas.

  Necesita conocer su situación.

  Necesita tiempo.

  Y solamente puede atender a un número limitado de personas.

  Pero imagine lo que significaría que Jesucristo fuera realmente el Admirable Consejero.

  Personas en México pueden pedirle dirección.

  Personas en África pueden hacerlo al mismo tiempo.

  Personas en Europa, Asia, América o cualquier otro lugar pueden acudir simultáneamente a Él.

  Para aconsejarlas tendría que conocer sus circunstancias.

  Tendría que conocer aquello que ellas no conocen.

  Tendría que saber qué consecuencias tendrá cada camino.

  Y, finalmente, tendría que conocer el futuro.

  Eso ya no describe las capacidades de un consejero humano.

  Describe características que atribuimos a Dios.

  Por eso Isaías no solamente lo llamó:

  “Consejero”.

  Lo llamó:

  “Admirable, Consejero, Dios Fuerte”.

  ¿Cómo nos dirige Dios en cada circunstancia?

  No puedo explicarlo completamente.

  Pero puedo decir algo:

  he pedido su consejo muchas veces y considero haber recibido su dirección.

  Y existen innumerables creyentes que pueden decir lo mismo.

Si Jesucristo puede continuar guiando y aconsejando hoy a personas alrededor del mundo, conociendo sus circunstancias, el camino que tienen delante y aquello que ellas mismas todavía no pueden ver, ¿estamos solamente siguiendo los consejos de un maestro que murió hace dos mil años… o estamos recibiendo dirección del “Admirable, Consejero, Dios Fuerte” anunciado por Isaías?

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Autor

Elio Rivera

El Dr. Elio M. Rivera es médico, pastor, escritor y fundador del Museo La Vida y Obra de Jesucristo, de la casa hogar Manantial de Amor y Comunidad Cristiana Mana. Ha viajado extensamente por Israel estudiando los lugares históricos relacionados con la vida de Jesucristo. Además de su labor ministerial y humanitaria, también es hombre de negocios, autor de más de 60 libros.