09. La catarina — la hermosa cazadora del jardín

Por el Dr. Elio M Rivera

  A simple vista parece un insecto delicado e inofensivo. Su cuerpo redondeado, sus colores brillantes y sus pequeñas manchas la han convertido en uno de los insectos más reconocibles y apreciados. En México suele llamarse catarina, aunque también se conoce como mariquita. Pertenece a la familia Coccinellidae.

  Pero detrás de esa apariencia simpática existe una pequeña depredadora extraordinariamente eficaz.

  Muchas especies de catarinas se alimentan de pulgones, cochinillas, ácaros y otros organismos diminutos que pueden dañar las plantas. Por eso son consideradas aliadas importantes en jardines y cultivos.

  La verdadera sorpresa aparece cuando comprendemos que su color, su ciclo de vida, sus mandíbulas y su comportamiento defensivo forman parte de un sistema muy bien organizado. La catarina demuestra que una criatura pequeña y hermosa también puede cumplir una función importante dentro del equilibrio de la naturaleza.

La catarina, una depredadora escondida detrás de una apariencia hermosa

  Los pulgones son pequeños insectos que se alimentan de la savia de las plantas.

  Cuando sus poblaciones aumentan demasiado pueden debilitar hojas, tallos y brotes.

  Muchas catarinas los buscan activamente.

  Una vez que encuentran una colonia, comienzan a consumirlos uno tras otro.

  Por esta razón, agricultores y jardineros valoran mucho su presencia.

No todas las catarinas comen exactamente lo mismo

  La familia de las catarinas contiene miles de especies.

  Muchas son depredadoras, pero existen diferencias importantes entre ellas.

  Algunas se alimentan principalmente de pulgones.

  Otras consumen cochinillas, ácaros o pequeños insectos.

  También existen especies que pueden alimentarse de hongos o tejidos vegetales.

  Por eso no debemos imaginar que todas tienen exactamente la misma dieta.

Las catarinas, una búsqueda constante de alimento

  La catarina utiliza principalmente la vista, el tacto y señales químicas para desplazarse por las plantas y localizar posibles presas.

  Cuando encuentra una zona donde existen muchos pulgones, puede permanecer allí alimentándose.

  Esto también puede influir en el lugar donde una hembra deposita sus huevos.

  Colocar los huevos cerca de alimento puede proporcionar una ventaja enorme a las futuras larvas.

Los huevos se colocan cerca de la comida

  Muchas catarinas depositan grupos de pequeños huevos amarillentos o anaranjados sobre hojas o tallos.

  La ubicación es importante.

  Cuando las larvas emergen necesitan comenzar a alimentarse rápidamente.

  Si cerca existe una colonia de pulgones, encuentran alimento casi inmediatamente.

  La siguiente generación comienza su vida dentro de un ambiente donde ya existe aquello que necesita.

La larva no parece una catarina adulta

  Una de las mayores sorpresas aparece después de la eclosión.

  La larva no tiene el cuerpo redondo y brillante del adulto.

  Es alargada, oscura y, en muchas especies, posee manchas o pequeñas proyecciones.

  Alguien que no conozca su ciclo de vida podría pensar que se trata de otro insecto completamente distinto.

  Sin embargo, esa extraña criatura terminará convirtiéndose en la conocida catarina.

Las larvas también son grandes cazadoras

  La etapa larvaria es muy activa.

  Las larvas recorren las plantas buscando pequeñas presas.

  Pueden consumir numerosos pulgones durante su desarrollo.

  Por eso no solamente el adulto ayuda a controlar poblaciones de insectos.

  La etapa juvenil también desempeña una función depredadora importante.

Crecer exige cambiar de cubierta

  Como otros insectos, la catarina posee un exoesqueleto.

  Este proporciona protección, pero no puede crecer indefinidamente con el animal.

  Por eso la larva debe realizar varias mudas.

  Cada vez abandona una cubierta externa y continúa creciendo.

  La estructura que protege al insecto necesita ser reemplazada conforme aumenta su tamaño.

Después llega una transformación extraordinaria

  Cuando la larva alcanza el momento apropiado, se fija a una superficie y forma una pupa.

  Desde fuera puede parecer que el insecto simplemente está inmóvil.

  Sin embargo, dentro ocurre una profunda reorganización.

  Las estructuras larvarias cambian y comienza a formarse el adulto.

  La catarina presenta metamorfosis completa.

  Su ciclo incluye huevo, larva, pupa y adulto.

El adulto emerge con colores diferentes

  Cuando la nueva catarina sale de la pupa, sus cubiertas externas todavía son relativamente blandas.

  Los colores pueden parecer pálidos.

  Con el tiempo, el exoesqueleto se endurece y los pigmentos adquieren la apariencia característica.

  La conocida combinación de rojo, naranja, amarillo o negro no siempre aparece inmediatamente.

Las manchas no indican necesariamente la edad

  Existe una idea popular de que el número de manchas revela cuántos años tiene una catarina.

  No es correcto.

  El número y distribución de las manchas dependen principalmente de la especie y de sus características genéticas.

  Una catarina con siete puntos no tiene siete años.

  Las manchas forman parte de su identidad visual, no de un calendario.

Los colores brillantes pueden ser una advertencia

  Rojo, naranja, amarillo y negro son colores muy visibles.

  En muchos animales, patrones llamativos funcionan como señales de advertencia.

  Este fenómeno se conoce como aposematismo.

  Los colores pueden comunicar a un posible depredador que el insecto posee sabores desagradables o mecanismos defensivos.

  La belleza también puede funcionar como protección.

Una defensa química

  Cuando una catarina se siente amenazada puede liberar pequeñas gotas de un líquido amarillento desde las articulaciones de sus patas.

  Este comportamiento se conoce como sangrado reflejo.

  El líquido contiene sustancias de sabor desagradable y puede ayudar a disuadir a algunos depredadores.

  El insecto no solamente confía en escapar.

  También posee defensa química.

Incluso puede fingir estar muerta

  Ante ciertas amenazas, algunas catarinas pueden permanecer inmóviles y plegar sus patas contra el cuerpo.

  Este comportamiento puede reducir el interés de determinados depredadores.

  Coloración, sustancias defensivas e inmovilidad pueden trabajar juntos.

  Una criatura diminuta posee varias estrategias de protección.

Dos alas escondidas bajo una cubierta dura

  Cuando observamos una catarina posada, parece tener una especie de caparazón redondeado.

  En realidad, las estructuras externas de colores se llaman élitros.

  Son alas anteriores modificadas y endurecidas.

  Su función principal es proteger las delicadas alas posteriores que se encuentran plegadas debajo.

  Cuando el insecto quiere volar, los élitros se levantan.

Un sorprendente sistema de plegado

  Las alas posteriores son mucho mayores de lo que parecen cuando están guardadas.

  Deben plegarse cuidadosamente bajo los élitros.

  Al despegar, se expanden rápidamente.

  Al aterrizar, vuelven a plegarse mediante movimientos precisos.

  Una estructura relativamente grande puede almacenarse dentro de un espacio muy pequeño.

Una cubierta que protege sin impedir el vuelo

  Este sistema resuelve dos necesidades diferentes.

  Las alas deben ser ligeras y delgadas para permitir volar.

  Pero estructuras tan delicadas podrían dañarse fácilmente cuando la catarina camina entre hojas y tallos.

  Los élitros actúan como una cubierta protectora.

  Cuando llega el momento de volar, se separan y dejan libres las alas.

El vuelo también ayuda a encontrar nuevas plantas

  Si una colonia de pulgones desaparece, la catarina puede abandonar la planta.

  El vuelo le permite buscar nuevos lugares con alimento.

  También puede utilizarlo para encontrar pareja o buscar refugio.

  Un insecto pequeño puede desplazarse entre diferentes regiones del jardín con enorme facilidad.

La catarina, una aliada natural de las plantas

  La capacidad de las catarinas para alimentarse de insectos que afectan cultivos ha llevado a utilizarlas en estrategias de control biológico.

  La idea consiste en aprovechar relaciones naturales entre depredadores y presas para ayudar a reducir determinadas plagas.

  En lugar de depender exclusivamente de productos químicos, el ecosistema puede proporcionar parte de la solución.

Pero liberar catarinas no siempre es tan sencillo

  Para que el control biológico funcione correctamente es necesario conocer la especie, el ambiente y la plaga.

  Una catarina puede simplemente volar hacia otro lugar si no encuentra condiciones apropiadas.

  Además, introducir especies no nativas puede producir problemas ecológicos.

  Por eso el manejo biológico requiere conocimiento y planificación.

La catarina asiática muestra por qué importa la especie

  La catarina asiática multicolor (Harmonia axyridis) fue utilizada en diferentes regiones para ayudar a controlar plagas.

  Sin embargo, fuera de parte de su distribución original puede convertirse en una especie invasora y competir con catarinas nativas.

  Esto demuestra que incluso una criatura beneficiosa en determinado contexto puede alterar otro ecosistema si se introduce sin suficiente cuidado.

Un pequeño depredador puede influir en una planta completa

  Imaginemos una hoja cubierta por pulgones.

  Estos extraen savia y se reproducen rápidamente.

  Después llega una catarina.

  Comienza a alimentarse.

  Las larvas también consumen presas.

  Gradualmente la presión sobre la planta puede disminuir.

  Una criatura que pesa muy poco puede tener un efecto importante sobre un organismo muchísimo mayor.

La vida funciona mediante relaciones

  La catarina depende de plantas porque allí encuentra muchas de sus presas.

  Las plantas pueden beneficiarse de su presencia.

  Las aves y otros animales pueden, a su vez, alimentarse de catarinas.

  Los pulgones forman parte de la misma red.

  Ninguna criatura existe completamente aislada.

  Un jardín es una comunidad de relaciones.

Las catarinas también necesitan refugio

  Cuando las condiciones se vuelven desfavorables, algunas especies pueden reunirse en grupos y buscar lugares protegidos.

  Dependiendo del clima y de la especie, pueden pasar períodos de menor actividad escondidas entre hojas, cortezas, grietas o incluso estructuras humanas.

  Su pequeño tamaño les permite aprovechar refugios diminutos.

Un insecto reconocido en todo el mundo

  La forma redondeada y los colores llamativos han convertido a las catarinas en símbolos populares de buena suerte en distintas culturas.

  Aparecen en juguetes, ilustraciones, ropa infantil y decoración.

  Pocas personas sienten rechazo al ver una.

  Sin embargo, su verdadera historia biológica resulta mucho más fascinante que su apariencia decorativa.

Detrás de la belleza existe precisión

  La catarina debe localizar presas.

  Masticarlas mediante piezas bucales especializadas.

  Proteger sus alas.

  Volar hacia nuevos lugares.

  Defenderse mediante sustancias químicas.

  Depositar huevos cerca de alimento.

  Pasar por metamorfosis.

  Y comenzar nuevamente el ciclo.

  La belleza exterior es solamente una pequeña parte de su complejidad.

Una transformación completa dentro de una vida diminuta

  Huevo.

  Larva.

  Pupa.

  Adulto.

  Cuatro formas profundamente distintas pertenecen al mismo organismo.

  La larva parece poco relacionada con el adulto.

  La pupa parece inmóvil.

  Después emerge un insecto con alas completamente funcionales.

  El ciclo de vida de la catarina constituye por sí mismo una maravilla.

La Biblia nos invita a aprender de lo pequeño

  El libro de Proverbios declara:

“Cuatro cosas son de las más pequeñas de la tierra, y las mismas son más sabias que los sabios.”
(Proverbios 30:24)

  El pasaje menciona después distintas criaturas pequeñas y llama la atención hacia aquello que podemos aprender al observarlas.

  La catarina no aparece específicamente en esa lista, pero representa muy bien el principio.

  El tamaño no determina la importancia de una criatura.

Job también dirige nuestra mirada hacia la naturaleza

  Job declara:

“Y en efecto, pregunta ahora a las bestias, y ellas te enseñarán… ¿Qué cosa de todas estas no entiende que la mano de Jehová la hizo?”
(Job 12:7, 9)

  Observar una catarina con atención puede transformar completamente nuestra percepción.

  Lo que primero parecía solamente un pequeño insecto bonito resulta ser una depredadora, una máquina de vuelo, un organismo con defensa química y una criatura capaz de pasar por una metamorfosis profunda.

Lo pequeño puede cumplir una gran función

  El Salmo declara:

“¡Cuán innumerables son tus obras, oh Jehová! Hiciste todas ellas con sabiduría.”
(Salmo 104:24)

  Cuando pensamos en las maravillas de la creación solemos imaginar animales gigantes, montañas o estrellas.

  Pero la sabiduría también puede contemplarse sobre una hoja.

  Una catarina de pocos milímetros puede ayudar a controlar poblaciones de insectos que afectan una planta completa.

La hermosa cazadora del jardín

  La Biblia no pretende explicar metamorfosis, control biológico, aposematismo o estructura de las alas mediante lenguaje científico. Estas preguntas corresponden a la entomología, ecología y fisiología.

  Sin embargo, estudiar la catarina nos permite descubrir una extraordinaria combinación de belleza y función.

  Sus colores pueden advertir a depredadores. Los élitros protegen alas delicadas. Las larvas son cazadoras activas. Las hembras pueden colocar huevos cerca de futuras fuentes de alimento. Su ciclo de vida transforma completamente la anatomía del animal antes de producir el adulto que conocemos.

  Desde la perspectiva bíblica, comprender estos mecanismos aumenta nuestra admiración. La catarina nos recuerda que la sabiduría del Creador puede contemplarse incluso en una pequeña criatura que parece simplemente hermosa, pero que desempeña una función importante entre las plantas: una diminuta cazadora vestida de colores brillantes que ayuda silenciosamente a mantener el equilibrio del jardín.

Referencias

Escrituras consultadas

  • Job 12:7-10.
  • Salmo 104:24.
  • Proverbios 6:6-8.
  • Proverbios 30:24-28.
  • Mateo 6:28-30.
  • Romanos 1:20.

Bibliografía científica

  • Hodek, I., van Emden, H. F. & Honěk, A. Ecology and Behaviour of the Ladybird Beetles (Coccinellidae). Wiley-Blackwell.
  • Majerus, M. E. N. Ladybirds. HarperCollins.
  • Gullan, P. J. & Cranston, P. S. The Insects: An Outline of Entomology. Wiley-Blackwell.
  • Gordon, R. D. Estudios taxonómicos y biológicos de la familia Coccinellidae.

Temas científicos consultados

  • Familia Coccinellidae.
  • Depredación de pulgones y cochinillas.
  • Metamorfosis completa.
  • Larvas y pupas.
  • Élitos y alas posteriores.
  • Aposematismo.
  • Sangrado reflejo y defensa química.
  • Control biológico.
  • Ecología de depredadores y presas.
  • Especies invasoras de catarinas.

Organizaciones científicas

  • Entomological Society of America — biología y ecología de insectos.
  • Smithsonian Institution — entomología y diversidad de coleópteros.
  • USDA — control biológico y manejo de insectos agrícolas.
  • University of Florida, Department of Entomology and Nematology — información sobre catarinas y control de plagas.

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Autor

Elio Rivera

El Dr. Elio M. Rivera es médico, pastor, escritor y fundador del Museo La Vida y Obra de Jesucristo, de la casa hogar Manantial de Amor y Comunidad Cristiana Mana. Ha viajado extensamente por Israel estudiando los lugares históricos relacionados con la vida de Jesucristo. Además de su labor ministerial y humanitaria, también es hombre de negocios, autor de más de 60 libros.