Por el Dr. Elio M Rivera
Una libélula parece delicada. Su cuerpo es ligero, sus alas son transparentes y sus movimientos pueden parecer casi imposibles de seguir. Sin embargo, detrás de esa apariencia frágil existe una extraordinaria máquina de vuelo. Las libélulas pueden acelerar rápidamente, cambiar de dirección, permanecer suspendidas durante breves momentos y realizar maniobras precisas para interceptar otros insectos en el aire.
Pero su capacidad de vuelo es solamente una parte de su historia. Poseen enormes ojos compuestos, un sistema visual especializado para detectar movimiento, patas adaptadas para capturar presas y una etapa juvenil acuática en la que también son depredadoras. Gran parte de su vida puede transcurrir debajo del agua antes de que aparezca el impresionante insecto alado que conocemos.
La libélula reúne visión, vuelo, coordinación y precisión en un cuerpo sorprendentemente pequeño.
Cuatro alas que pueden trabajar con gran independencia
Las libélulas poseen dos pares de alas, para un total de cuatro.
A diferencia de muchos otros insectos, las alas delanteras y posteriores pueden funcionar con un notable grado de independencia. Esto permite modificar la manera en que cada par interactúa con el aire durante distintas maniobras.
La coordinación entre las cuatro alas proporciona una extraordinaria capacidad para cambiar velocidad y dirección.
No necesita la forma de vuelo de un ave para dominar el espacio aéreo.

La libélula, una extraordinaria máquina voladora
Las alas están formadas por membranas muy delgadas sostenidas por una compleja red de venas.
Estas venas proporcionan resistencia estructural sin hacer que el ala sea excesivamente pesada.
Además, la superficie no es completamente plana. Su geometría y pequeñas ondulaciones influyen en la manera en que el aire circula alrededor del ala.
Ligereza y resistencia aparecen combinadas en una misma estructura.
Puede cambiar de dirección en pleno vuelo
Una libélula puede perseguir a otro insecto y modificar rápidamente su trayectoria.
Para hacerlo necesita controlar continuamente la posición y movimiento de sus alas.
Pequeños cambios pueden modificar las fuerzas aerodinámicas y producir giros, aceleraciones o desaceleraciones.
Todo ocurre en fracciones de segundo.
No persigue simplemente a su presa
Uno de los aspectos más fascinantes de su comportamiento depredador es que una libélula puede utilizar información visual sobre la trayectoria de una presa para dirigir su propio vuelo hacia un punto de encuentro.
En lugar de limitarse a seguir exactamente el camino del insecto, su sistema nervioso puede realizar ajustes que favorecen la intercepción.
Esto exige detectar movimiento, estimar cambios y modificar la trayectoria propia rápidamente.
Un cerebro diminuto coordina una maniobra extraordinariamente compleja.
Dos ojos enormes dominan su cabeza
Una de las primeras características que observamos en una libélula son sus ojos.
Son enormes en relación con el tamaño de la cabeza.
Cada ojo compuesto está formado por miles de unidades visuales llamadas omatidios.
Cada una recibe información de una pequeña parte del campo visual.
El sistema nervioso integra esas señales.
Un campo visual extraordinariamente amplio
La posición y tamaño de los ojos permiten a muchas libélulas obtener información visual de gran parte de su entorno.
Esto resulta indispensable para un animal que debe detectar presas pequeñas mientras él mismo se desplaza rápidamente.
También necesita reconocer obstáculos, posibles parejas, competidores y depredadores.
Para una libélula, el mundo es profundamente visual.
Sus ojos están especialmente preparados para detectar movimiento
No debemos imaginar que una libélula observa exactamente como nosotros.
Su sistema visual está especializado para las necesidades de su propia vida.
Puede detectar movimientos rápidos y objetos pequeños contra fondos complejos.
Esto es particularmente útil cuando intenta localizar otro insecto en pleno vuelo.
Lo que para nosotros podría ser solamente un punto moviéndose en el aire puede convertirse para ella en una presa perfectamente detectable.
Sus patas forman una especie de cesta
Las seis patas de la libélula no están diseñadas principalmente para caminar largas distancias.
Durante la caza pueden extenderse hacia adelante y formar una especie de cesta alrededor de la presa.
El insecto capturado puede ser sujetado mientras la libélula continúa volando.
En algunas ocasiones incluso comienza a consumirlo sin aterrizar.
Las mismas estructuras utilizadas para posarse pueden convertirse en instrumentos de captura.
Un depredador del aire
Las libélulas se alimentan de otros insectos.
Pueden capturar mosquitos, moscas y otros pequeños animales voladores.
Para conseguirlo deben coordinar visión, vuelo y movimiento de las patas.
Primero detectan.
Después calculan la trayectoria.
Finalmente interceptan y capturan.
Todo el proceso puede ocurrir rápidamente.
Pero la libélula no comienza su vida volando
Esta es una de las partes más sorprendentes de su historia.
Los huevos de muchas especies están relacionados con ambientes acuáticos.
De ellos emerge una forma juvenil llamada ninfa o náyade, que vive debajo del agua.
No posee todavía las grandes alas funcionales del adulto.
Y, sin embargo, ya es una depredadora.

La libelula, uUna cazadora escondida debajo del agua
La ninfa puede permanecer entre vegetación, sedimentos y otros elementos del ambiente acuático esperando pequeñas presas.
Dependiendo de su tamaño y especie, puede alimentarse de larvas de insectos, pequeños crustáceos, renacuajos y otros organismos acuáticos.
El elegante cazador del cielo comenzó siendo un cazador bajo el agua.
Una mandíbula que puede proyectarse
Las ninfas poseen una estructura bucal extraordinaria.
Su labio inferior modificado, llamado labio o máscara, puede proyectarse rápidamente hacia adelante para capturar una presa.
Cuando no está siendo utilizado permanece plegado debajo de la cabeza.
Al aparecer una oportunidad, se extiende.
La presa puede ser atrapada antes de tener tiempo suficiente para escapar.
También posee un sorprendente sistema de propulsión
En las ninfas de libélula, el recto participa en el intercambio gaseoso mediante estructuras especializadas.
El agua entra y sale de esta cámara.
Pero existe una capacidad adicional extraordinaria: en una situación de escape, la ninfa puede expulsar agua rápidamente y producir propulsión a chorro.
El mismo sistema relacionado con la respiración puede ayudarla a desplazarse rápidamente.
Respirar bajo el agua antes de respirar en el aire
Durante su etapa acuática, la libélula obtiene oxígeno del agua.
Cuando llega el momento de convertirse en adulto, abandona el medio acuático.
Sube por una planta, tallo u otra superficie.
Entonces comienza una de las transformaciones más impresionantes de su vida.
El día en que abandona el agua
La ninfa sale del agua y se fija a una superficie.
Su cubierta externa comienza a abrirse.
Poco a poco emerge el adulto.
Al principio las alas son blandas y están plegadas.
Después se expanden y endurecen progresivamente.
Finalmente, el animal que había vivido debajo del agua puede elevarse por el aire.
El mismo individuo pasa de cazador acuático a cazador aéreo.
La vieja cubierta permanece atrás
Después de la emergencia queda adherida a la planta una estructura vacía conocida como exuvia.
Parece casi una pequeña libélula inmóvil, pero en realidad es la antigua cubierta de la ninfa.
El adulto ya salió de ella.
Encontrar una exuvia cerca de un estanque es evidencia de una transformación que ocurrió allí.
No pasa por una etapa de crisálida
Las libélulas presentan metamorfosis incompleta.
No forman una crisálida como las mariposas.
Pasan de huevo a ninfa acuática y después al adulto alado.
Durante la etapa de ninfa realizan varias mudas a medida que crecen.
Finalmente ocurre la muda que libera al adulto.
Las alas necesitan secarse y endurecerse
Una libélula recién emergida todavía no posee inmediatamente toda la capacidad de vuelo del adulto maduro.
Sus alas deben expandirse y adquirir suficiente rigidez.
Durante este período es especialmente vulnerable.
Después, aquellas membranas delicadas serán capaces de soportar las fuerzas generadas durante maniobras rápidas.
Las venas de las alas forman una estructura sorprendente
Si observamos una libélula de cerca, sus alas parecen vitrales transparentes.
Una extensa red de venas divide la membrana en numerosas regiones.
Esta organización proporciona soporte y ayuda a controlar deformaciones durante el vuelo.
El ala necesita cierta flexibilidad.
Pero no puede deformarse sin control.
Una pequeña marca en el ala tiene importancia
Cerca del borde anterior de muchas alas de libélula existe una pequeña región más oscura llamada pterostigma.
Su masa y posición influyen en las propiedades mecánicas del ala y pueden ayudar a reducir determinadas vibraciones durante el vuelo.
Una estructura diminuta puede modificar el comportamiento de un ala completa.

El cuerpo de la libélula está dividido para cumplir diferentes funciones
Como otros insectos, la libélula posee cabeza, tórax y abdomen.
La cabeza está dominada por los grandes ojos y estructuras bucales.
El tórax contiene poderosos músculos relacionados con las alas y las patas.
El abdomen es largo y relativamente ligero.
Cada región posee características relacionadas con su función.
Los músculos del vuelo trabajan a enorme velocidad
Mover cuatro alas repetidamente exige músculos especializados.
En las libélulas, los músculos controlan directamente los movimientos de las alas mediante una organización diferente a la de muchos insectos que utilizan mecanismos indirectos.
Esto proporciona un elevado grado de control.
La precisión del vuelo comienza dentro del tórax.
La reproducción también ocurre en el aire y cerca del agua
El comportamiento reproductivo de las libélulas puede ser muy elaborado.
El macho utiliza estructuras especializadas para sujetar a la hembra.
En muchas especies puede observarse la conocida posición de rueda o corazón, formada durante el apareamiento.
Posteriormente, la hembra deposita los huevos en agua, plantas acuáticas o lugares relacionados con ambientes húmedos, dependiendo de la especie.
Así comienza nuevamente el ciclo.
Los machos pueden defender territorios
En algunas especies, los machos patrullan zonas cercanas al agua.
Pueden perseguir a otros machos que entran en el territorio.
El vuelo extraordinario de la libélula no sirve solamente para alimentarse.
También interviene en reproducción, competencia y defensa.
Son importantes dentro de los ecosistemas
Las libélulas forman parte de las redes alimentarias tanto durante su etapa acuática como durante la adulta.
Las ninfas consumen organismos acuáticos.
Los adultos capturan insectos voladores.
Al mismo tiempo, ellas pueden servir como alimento para peces, aves, anfibios y otros animales.
Una libélula conecta dos mundos: el ecosistema acuático y el terrestre.
También pueden ayudarnos a conocer el estado de un ambiente
Debido a que gran parte de su ciclo depende de ambientes acuáticos, la presencia y diversidad de ciertas especies puede aportar información sobre las condiciones de ríos, lagunas, humedales y estanques.
No todas las especies poseen las mismas tolerancias.
Estudiarlas puede ayudar a comprender mejor la salud de determinados ecosistemas.
Una criatura pequeña que exige muchos sistemas coordinados
Para capturar un insecto en el aire, una libélula necesita mucho más que alas.
Los ojos deben detectar la presa.
El sistema nervioso debe procesar su movimiento.
Los músculos deben controlar cuatro alas.
El cuerpo debe conservar estabilidad.
Las patas deben prepararse para capturar.
Y todo debe ocurrir en el momento correcto.
La extraordinaria capacidad no se encuentra en una sola estructura, sino en la coordinación de todas ellas.
La Biblia nos invita a observar las criaturas
El libro de Job declara:
“Y en efecto, pregunta ahora a las bestias, y ellas te enseñarán; a las aves de los cielos, y ellas te lo mostrarán.”
(Job 12:7)
El pasaje invita a mirar la creación y aprender de ella.
La libélula constituye un magnífico ejemplo.
A simple vista podemos admirar sus colores y su vuelo. Cuando la estudiamos con mayor profundidad encontramos aerodinámica, óptica, neurobiología, hidráulica, metamorfosis y comportamiento.
Lo pequeño también puede mostrar una enorme complejidad
El Salmo 104 describe la diversidad de los seres vivos y declara:
“¡Cuán innumerables son tus obras, oh Jehová! Hiciste todas ellas con sabiduría.”
(Salmo 104:24)
No necesitamos observar solamente animales gigantescos para encontrar estructuras extraordinarias.
Una libélula que pesa apenas una fracción de lo que pesa nuestra mano posee sistemas capaces de realizar hazañas que todavía estudiamos cuidadosamente.
Entre dos mundos
Quizá la característica más hermosa de la libélula sea contemplar su historia completa.
Comienza en relación con el agua.
Vive como ninfa.
Respira bajo el agua.
Caza mediante una estructura bucal proyectable.
Puede impulsarse expulsando agua.
Después sale a una planta.
Abandona su antigua cubierta.
Extiende cuatro alas.
Y finalmente entra en un mundo completamente diferente.
Ahora sus grandes ojos dominan el horizonte y su cuerpo se convierte en una extraordinaria máquina aérea.
Una pequeña maravilla del vuelo
La Biblia no pretende explicar aerodinámica, ojos compuestos, músculos de vuelo o metamorfosis mediante lenguaje científico. Estas preguntas corresponden a la entomología, fisiología, biomecánica y ecología.
Sin embargo, cuanto más conocemos las libélulas, más extraordinarias resultan.
Cuatro alas trabajan coordinadamente. Miles de unidades visuales detectan movimiento. Un pequeño sistema nervioso calcula trayectorias. Las patas capturan presas en pleno vuelo. La ninfa vive bajo el agua y posee mecanismos completamente diferentes para cazar y desplazarse.
Desde la perspectiva bíblica, comprender estas estructuras aumenta nuestra admiración. La libélula nos recuerda que la sabiduría del Creador puede contemplarse incluso en una criatura pequeña que pasa de las profundidades de un estanque a dominar el aire mediante cuatro alas transparentes, una visión extraordinaria y una precisión de vuelo que continúa maravillando a quienes la estudian.
Referencias
Escrituras consultadas
- Job 12:7-10.
- Salmo 104:24-25.
- Salmo 148:7-13.
- Proverbios 30:24-28.
- Romanos 1:20.
Bibliografía científica
- Corbet, P. S. Dragonflies: Behavior and Ecology of Odonata. Cornell University Press.
- Dijkstra, K.-D. B. Field Guide to the Dragonflies of Britain and Europe. British Wildlife Publishing.
- Gullan, P. J. & Cranston, P. S. The Insects: An Outline of Entomology. Wiley-Blackwell.
- Bomphrey, R. J. et al. Estudios biomecánicos sobre aerodinámica y vuelo de libélulas.
- Mischiati, M. et al. Estudios sobre intercepción visual de presas en libélulas.
Temas científicos consultados
- Orden Odonata.
- Anatomía de las alas.
- Aerodinámica del vuelo.
- Ojos compuestos y omatidios.
- Detección visual del movimiento.
- Intercepción de presas.
- Ninfas acuáticas.
- Mecanismo de captura mediante el labio.
- Propulsión acuática.
- Metamorfosis incompleta.
- Ecología de ambientes acuáticos.
Organizaciones científicas
- Smithsonian Institution — entomología y diversidad de insectos.
- Entomological Society of America — biología de insectos.
- International Union for Conservation of Nature — conservación de libélulas y otros odonatos.
- University of Florida, Department of Entomology and Nematology — biología y ecología de insectos.
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