Por el Dr. Elio M Rivera
Un año antes de que Hale-Bopp dominara los cielos, otro visitante produjo uno de los espectáculos astronómicos más impresionantes de finales del siglo XX.
Fue el cometa Hyakutake.
Su gran fama no se debió solamente a su brillo. Hyakutake pasó extraordinariamente cerca de la Tierra y desarrolló una cola tan extensa que, bajo cielos oscuros, parecía atravesar una enorme región del firmamento.
Un descubrimiento realizado por un astrónomo aficionado
El cometa fue descubierto el 30 de enero de 1996 por el astrónomo aficionado japonés Yuji Hyakutake.
Lo extraordinario es que Hyakutake estaba utilizando unos grandes binoculares, no uno de los gigantescos telescopios profesionales que podríamos imaginar.
Poco después de su descubrimiento, los cálculos de su trayectoria revelaron algo emocionante:
el cometa se acercaría muchísimo a nuestro planeta.
Y solamente faltaban unas semanas.
A unos 15 millones de kilómetros de la Tierra

El cometa Hyakutake
El 25 de marzo de 1996, Hyakutake pasó a aproximadamente 15 millones de kilómetros de la Tierra.
Puede parecer una distancia enorme, y para nosotros lo es. Pero en términos astronómicos representa un encuentro relativamente cercano.
Para comparar, el Sol se encuentra a unos 150 millones de kilómetros de nosotros.
Hyakutake pasó, por tanto, a una distancia equivalente a aproximadamente una décima parte de la distancia entre la Tierra y el Sol.
Esa cercanía contribuyó enormemente al espectáculo que observamos.
Una cola que parecía no terminar
Desde lugares oscuros, lejos de las luces de las ciudades, Hyakutake presentó una extraordinaria cola que se extendía por decenas de grados en el cielo. Algunos observadores informaron extensiones visuales todavía mayores bajo condiciones especialmente favorables.
Aquí tenemos una forma sencilla de imaginarlo.
Si extendemos el brazo, el ancho de nuestro puño cerrado ocupa aproximadamente 10 grados del cielo.
La cola de Hyakutake podía atravesar una región equivalente a varios puños colocados uno junto al otro.
No era solamente un pequeño objeto borroso.
Era una estructura que parecía extenderse por una enorme parte de la bóveda celeste.
Y entonces descubrimos que su cola era todavía mayor
Lo que podían ver nuestros ojos no era toda la historia.

La nave especial Ulises atravesando la cola del cometa Hyakutake
La nave espacial Ulysses, dedicada principalmente al estudio del Sol y del viento solar, detectó años después en sus datos algo inesperado: había atravesado accidentalmente la cola de iones de Hyakutake.
La nave se encontraba a una distancia enorme del núcleo del cometa.
Los científicos concluyeron que la cola de Hyakutake había alcanzado cientos de millones de kilómetros, convirtiéndola en una de las colas cometarias más extensas detectadas.
Esto aporta algo nuevo a lo que ya aprendimos sobre las colas de los cometas.
Lo que vemos desde la Tierra puede representar solamente una parte de una estructura muchísimo mayor que continúa extendiéndose por el espacio.
También produjo un descubrimiento inesperado
Hyakutake proporcionó otra sorpresa científica.
Observaciones realizadas con el satélite ROSAT detectaron emisiones de rayos X procedentes del cometa.
Aquello sorprendió a los astrónomos porque los cometas son objetos fríos y no parecían candidatos evidentes para producir este tipo de emisión.
Posteriormente se comprendió que los rayos X podían originarse por la interacción entre partículas cargadas del viento solar y los gases que rodeaban al cometa.
Así, Hyakutake no solamente proporcionó un espectáculo.
También ayudó a descubrir una nueva manera de estudiar la interacción entre los cometas y el ambiente producido por el Sol.
Un espectáculo breve pero extraordinario
Hale-Bopp permaneció visible durante muchísimo tiempo.
Hyakutake fue diferente.
Su momento espectacular fue relativamente breve, pero su enorme cercanía hizo que quienes tuvieron la oportunidad de observarlo bajo un cielo oscuro contemplaran algo difícil de olvidar.
Un hombre descubrió un pequeño objeto utilizando binoculares.
Pocas semanas después, aquel objeto pasó cerca de nuestro planeta.
Su cola atravesó visualmente una enorme región del cielo.
Y años después descubrimos que se había extendido por el espacio muchísimo más de lo que nuestros ojos habían podido apreciar.
El salmista escribió:
“Los cielos cuentan la gloria de Dios,
Y el firmamento anuncia la obra de sus manos.”
Salmo 19:1, RVR1960
Hyakutake nos deja una hermosa lección para nuestra investigación de la creación:
a veces creemos haber contemplado todo el espectáculo, hasta que la ciencia nos permite descubrir que aquello que nuestros ojos alcanzaron a ver era solamente una pequeña parte de algo muchísimo mayor.
Referencias científicas
- NASA/JPL. Información histórica y observaciones del cometa C/1996 B2 Hyakutake.
NASA/JPL Solar System Dynamics - NASA. Observaciones y estudios realizados durante la aparición del cometa Hyakutake.
NASA Science - European Space Agency. Información sobre la misión Ulysses y el encuentro inesperado con la cola del cometa Hyakutake.
ESA: Ulysses
Referencia bíblica
- Salmo 19:1.
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