02. De los mensajeros a las transmisiones mundiales

Por el Dr. Elio M Rivera

Cuando las noticias viajaban a la velocidad de un caballo

        Para comprender la singularidad de nuestra época debemos recordar cómo circuló la información durante la mayor parte de la historia.

        En el mundo antiguo, las noticias eran transportadas por personas.

        Un mensajero caminaba, cabalgaba o viajaba en una embarcación.

        El tiempo necesario para comunicar un acontecimiento dependía de la distancia, los caminos, el clima, las guerras y los peligros del viaje.

        Cuando Jesús fue crucificado en Jerusalén, no existió una transmisión simultánea para Roma, Atenas, Alejandría, Persia, India o China.

        La noticia tuvo que ser llevada mediante testigos y proclamada de ciudad en ciudad.

        La expansión del evangelio fue extraordinaria, pero no instantánea.

El problema de la distancia

        La humanidad siempre estuvo separada por enormes distancias.

        Los océanos dividían continentes.

        Las montañas aislaban comunidades.

        Los desiertos impedían el tránsito.

        Muchas sociedades podían experimentar guerras, cambios de gobierno o desastres sin que el resto del mundo se enterara hasta mucho después.

        El mundo existía en el mismo planeta, pero no vivía conectado en tiempo real.

La imprenta multiplicó la información

        La invención y expansión de la imprenta permitió producir libros, tratados y periódicos en grandes cantidades.

        La información podía difundirse más ampliamente.

        Sin embargo, los materiales todavía debían ser transportados físicamente.

        Una noticia impresa no podía atravesar un océano por sí sola.

        La imprenta amplió la audiencia, pero no eliminó la distancia.

El telégrafo venció por primera vez la velocidad del transporte

        Durante el siglo XIX apareció un cambio decisivo.

        El telégrafo permitió enviar mensajes eléctricos mediante cables.

        Por primera vez, la información podía viajar más rápido que una persona, un caballo, un tren o un barco.

        Después llegaron los cables submarinos.

        Los continentes comenzaron a comunicarse mediante señales eléctricas.

        Una noticia que anteriormente podía tardar semanas comenzó a llegar en horas o minutos.

        La humanidad empezó a reducir la distancia informativa.

La radio llevó la voz a multitudes

        La radio produjo otro cambio.

        Una sola voz podía ser escuchada simultáneamente por miles o millones de personas.

        Ya no era necesario entregar un mensaje individual a cada receptor.

        Una señal podía atravesar grandes regiones.

        Los gobernantes podían dirigirse a naciones enteras.

        Las noticias podían transmitirse mientras los acontecimientos todavía se estaban desarrollando.

        Sin embargo, la radio solamente transportaba sonido.

        El mundo podía escuchar, pero todavía no podía ver.

La televisión llevó los acontecimientos al hogar

        La televisión transformó la relación entre la humanidad y los acontecimientos mundiales.

        Las personas comenzaron a contemplar desde sus hogares sucesos ocurridos en otras ciudades y naciones.

        Las guerras.

        Los discursos.

        Las ceremonias.

        Los desastres.

        Los acontecimientos deportivos.

        La imagen dejó de pertenecer únicamente a quienes estaban físicamente presentes.

Los satélites crearon una audiencia mundial

        La llegada de los satélites de comunicaciones hizo posible transmitir señales a distancias enormes.

        Los satélites geoestacionarios son ampliamente utilizados para telecomunicaciones, incluida la televisión, y permiten enviar señales alrededor del mundo.

        Las constelaciones de satélites también pueden trabajar como redes para proporcionar cobertura continua sobre extensas regiones del planeta.

        La importancia histórica de este avance resulta difícil de exagerar.

        Por primera vez, un acontecimiento podía producir una verdadera audiencia mundial.

        Una ceremonia celebrada en un país podía observarse simultáneamente en continentes lejanos.

        La Agencia Espacial Europea ha explicado que las comunicaciones satelitales hicieron posible una audiencia mundial para acontecimientos transmitidos desde un lugar específico.

Internet conectó directamente a las personas

        La televisión permitía recibir imágenes.

        Internet añadió la posibilidad de buscarlas, compartirlas, comentarlas y retransmitirlas.

        La comunicación dejó de depender exclusivamente de grandes estaciones de televisión.

        Una persona con un teléfono podía grabar un acontecimiento y transmitirlo al mundo.

        Una noticia ya no tenía que esperar la llegada de un equipo profesional.

        El testigo podía convertirse inmediatamente en transmisor.

Una gran parte del planeta está conectada

        La transformación alcanzó una escala extraordinaria.

        La Unión Internacional de Telecomunicaciones estimó que durante 2025 aproximadamente seis mil millones de personas utilizaban internet, equivalentes al setenta y cuatro por ciento de la población mundial. Todavía permanecían desconectadas alrededor de dos mil doscientos millones de personas, por lo que la conectividad universal aún no se ha alcanzado.

        Esto significa que la mayor parte de la humanidad vive actualmente dentro de algún nivel de conexión digital.

        Nunca antes tantas personas habían podido recibir simultáneamente imágenes procedentes de un mismo acontecimiento.

Los cables ocultos bajo los océanos

        Aunque solemos imaginar que toda la comunicación mundial viaja por satélite, una parte fundamental de internet cruza los océanos mediante cables submarinos.

        La Unión Internacional de Telecomunicaciones señala que esos cables transportan más del noventa y nueve por ciento de los flujos internacionales de datos.

        Bajo los mares existe una extensa infraestructura que une continentes.

        Sobre la tierra existen redes móviles, fibra óptica y centros de datos.

        En el espacio existen satélites de comunicaciones.

        En las manos de las personas existen teléfonos capaces de recibir y transmitir imágenes.

        El planeta se ha convertido en una inmensa red informativa.

Jerusalén puede ser observada desde cualquier continente

        Hoy una persona puede observar imágenes transmitidas en vivo desde Jerusalén sin viajar a Israel.

        Puede contemplar el Muro Occidental.

        Puede ver acontecimientos ocurridos en la Ciudad Vieja.

        Puede recibir noticias casi inmediatamente.

        Un acontecimiento significativo ocurrido allí podría transmitirse por:

Televisión.

Internet.

Satélites.

Plataformas digitales.

Redes sociales.

Teléfonos móviles.

Sistemas de retransmisión.

        Incluso quienes no vieran la transmisión original podrían recibirla segundos después mediante grabaciones y reproducciones.

La diferencia entre ver directamente y ver mediante transmisión

        Algunos intérpretes consideran que “todo ojo le verá” podría incluir la observación de la segunda venida mediante medios de comunicación.

        Otros entienden que la manifestación de Cristo será sobrenaturalmente visible para la humanidad, sin depender de cámaras o pantallas.

        La Biblia no explica el mecanismo.

        No declara:

Todo ojo le verá mediante televisión.”

        Tampoco dice:

“Todo ojo le verá mediante internet.”

        Por eso no debemos añadir a la profecía algo que el texto no afirma.

        Lo que podemos reconocer es que el mundo moderno posee una capacidad sin precedentes para observar simultáneamente un acontecimiento.

Una profecía pronunciada antes del mundo conectado

        Juan escribió Apocalipsis en una época sin electricidad.

        No existía un sistema mundial de noticias.

        No existía la transmisión inmediata de imágenes.

        No existían mapas completos de todo el planeta como los conocemos hoy.

        Muchas sociedades permanecían aisladas unas de otras.

        Sin embargo, escribió sobre una manifestación que alcanzaría la conciencia de los pueblos de toda la tierra.

        No describió el proceso técnico.

        Describió el resultado:

Todo ojo le verá.

Conclusión

        La humanidad pasó de los mensajeros a caballo a las transmisiones mundiales.

        Pasó de las cartas transportadas durante meses a los mensajes entregados en segundos.

        Pasó de las noticias locales a los acontecimientos observados simultáneamente en numerosos países.

        La tecnología no garantiza el cumplimiento de Apocalipsis 1:7.

        Tampoco constituye por sí misma una señal inequívoca del regreso de Cristo.

        Pero ha creado una realidad histórica extraordinaria:

El mundo posee los medios para contemplar colectivamente un acontecimiento mientras está sucediendo.

        Aquello que durante siglos parecía difícil de imaginar ya forma parte de la vida cotidiana.

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Autor

Elio Rivera

El Dr. Elio M. Rivera es médico, pastor, escritor y fundador del Museo La Vida y Obra de Jesucristo, de la casa hogar Manantial de Amor y Comunidad Cristiana Mana. Ha viajado extensamente por Israel estudiando los lugares históricos relacionados con la vida de Jesucristo. Además de su labor ministerial y humanitaria, también es hombre de negocios, autor de más de 60 libros.