01. Introducción: ¿Podemos conocer a Jesús como lo conocieron los discípulos del siglo primero?

Por: Dr. Elio M. Rivera

  Después de todo lo que hemos estudiado hasta este momento, creo que ha llegado la hora de hacernos algunas preguntas sinceras. Cuando pensamos en Jesucristo, ¿qué es lo primero que viene a nuestra mente? ¿Lo vemos principalmente como una figura religiosa? ¿Como un personaje histórico? ¿Como un gran maestro moral? ¿Como el fundador del cristianismo? ¿O como una persona viva que todavía tiene algo que decir a nuestras vidas? Dependiendo de nuestras experiencias, educación y antecedentes, las respuestas pueden variar considerablemente de una persona a otra.

  Quizás una pregunta aún más importante sea esta: ¿de dónde proviene la imagen que tenemos de Jesucristo? ¿Nació de una lectura cuidadosa de los Evangelios? ¿Proviene de las enseñanzas que hemos escuchado durante años? ¿Se formó a través de películas, ilustraciones, tradiciones o conversaciones? La mayoría de nosotros nunca nos detenemos a analizar este asunto. Simplemente asumimos que conocemos al Señor, sin preguntarnos cuánto de nuestra percepción proviene realmente de las Escrituras.

  Imagine por un momento que pudiera sentarse a conversar con Pedro, Juan, Mateo o cualquiera de los primeros discípulos. Si les preguntara cómo era Jesús, ¿cree que la descripción que ellos harían coincidiría exactamente con la imagen que tenemos hoy? ¿O descubriríamos aspectos de su personalidad, carácter y manera de relacionarse con las personas que jamás habíamos considerado? Esta pregunta me ha acompañado durante años y ha despertado en mí una enorme curiosidad.

  Mientras más estudio la vida del Señor Jesucristo, más convencido estoy de que todavía queda muchísimo por descubrir acerca de Él. Y lejos de desanimarme, esta realidad me llena de entusiasmo. Después de todo, si Cristo es realmente tan grande como afirman las Escrituras, sería extraño que pudiéramos comprenderlo completamente en unas cuantas lecturas o después de escuchar algunos sermones. Quizás una de las mayores aventuras espirituales de la vida consiste precisamente en seguir descubriendo nuevas facetas del Maestro.

  Lo interesante es que los primeros discípulos tampoco conocieron a Jesús plenamente desde el primer día. Ellos caminaron con Él durante años. Lo escucharon enseñar. Lo vieron reaccionar ante el sufrimiento humano. Fueron testigos de sus milagros. Lo observaron cuando las multitudes lo aclamaban y también cuando sus enemigos intentaban destruirlo. Poco a poco fueron descubriendo quién era realmente. Incluso después de la resurrección continuaron comprendiendo aspectos de su persona que antes no habían entendido.

  Quizás por eso la pregunta que da título a este capítulo resulta tan fascinante. ¿Es posible que personas que vivimos dos mil años después de aquellos acontecimientos podamos llegar a conocer a Jesús de una manera semejante a como lo conocieron sus primeros seguidores? ¿Podemos acercarnos al mismo Cristo que caminó por Galilea? ¿Podemos descubrir su corazón, comprender mejor sus palabras y maravillarnos ante su carácter como lo hicieron quienes convivieron con Él?

  Creo que la respuesta merece ser explorada cuidadosamente. Y precisamente eso es lo que comenzaremos a hacer en Cristopedia. Iniciaremos una especie de viaje histórico, cultural y espiritual que nos permitirá acercarnos cada vez más al mundo en el que vivió Jesucristo. Poco a poco iremos quitando algunas capas acumuladas por el tiempo para observar con mayor claridad al hombre que cambió la historia de la humanidad.

  No pretendo afirmar que al final de este recorrido conoceremos todo acerca del Señor. Francamente, creo que eso es imposible. Sin embargo, sí estoy convencido de algo: mientras más nos acercamos al Jesús de los Evangelios, más descubrimos que es mucho más extraordinario de lo que imaginábamos. Y quizás, al final de este viaje, entendamos por qué hombres y mujeres estuvieron dispuestos a dejarlo todo para seguirlo.

  La pregunta queda abierta: ¿podemos conocer a Jesús como lo conocieron los discípulos del siglo primero? Le invito a acompañarme en esta búsqueda. Tengo la sospecha de que lo que encontraremos en el camino podría cambiar para siempre nuestra manera de ver al Maestro.

  La pregunta queda abierta: ¿podemos conocer a Jesús como lo conocieron los discípulos del siglo primero? Tal vez no podamos caminar físicamente por los caminos de Galilea junto a Él, ni sentarnos a la mesa donde partió el pan con sus discípulos, ni escuchar directamente el tono de su voz cuando enseñaba a las multitudes. Sin embargo, afortunadamente, no estamos completamente lejos de aquel Cristo que estuvo entre nosotros hace dos mil años.

  De diferentes maneras, todavía podemos acercarnos a Él. Podemos hacerlo a través de los Evangelios, del contexto histórico, de la cultura judía del primer siglo, de las palabras que preservaron sus discípulos y de los detalles que muchas veces pasan desapercibidos cuando leemos demasiado rápido. Cada dato, cada escena, cada conversación y cada encuentro nos permite mirar un poco más de cerca al Jesús real: no solamente al Cristo de las pinturas, ni al personaje de las tradiciones, sino al Maestro que caminó entre la gente, tocó el dolor humano y transformó vidas.

  Por eso, en los siguientes artículos haremos algo diferente. Realizaremos una serie de entrevistas imaginarias con algunos de los hombres que estuvieron más cerca de esta historia: el apóstol Juan, Lucas, Mateo y Marcos. No se tratará de inventar un Jesús nuevo, sino de acercarnos con respeto, imaginación histórica y fidelidad bíblica a lo que estos testigos quisieron comunicarnos. Les preguntaremos qué vieron, qué entendieron, qué les sorprendió y qué imagen de Cristo quedó grabada en sus corazones.

  Quizás Juan nos ayude a mirar al Jesús íntimo, cercano y lleno de gloria. Tal vez Lucas nos permita observar al Cristo compasivo, atento a los enfermos, a las mujeres, a los pobres y a los marginados. Mateo podría mostrarnos al Mesías prometido, al Rey que cumple las Escrituras. Y Marcos quizá nos lleve al Jesús dinámico, fuerte, decidido, que avanza con autoridad hacia la cruz.

  Así que este no es el final del camino; es apenas la puerta de entrada. A partir de aquí, comenzaremos a escuchar más de cerca a los testigos. Y tal vez, mientras avancemos, descubramos que el Cristo que vivió hace dos mil años no está tan lejos como pensábamos. Quizás sigue hablándonos con una claridad sorprendente a través de sus palabras, sus acciones y el testimonio de aquellos que lo conocieron primero.

  Le invito a acompañarme en esta búsqueda. Tengo la sospecha de que lo que encontraremos en el camino podría cambiar para siempre nuestra manera de ver al Maestro.

Disfrute un reel con propósito:

Explore el museo la vida y obra de Jesucristo

WhatsApp
Facebook
X
LinkedIn
Email

Autor

Elio Rivera

El Dr. Elio M. Rivera es médico, pastor, escritor y fundador del Museo La Vida y Obra de Jesucristo, de la casa hogar Manantial de Amor y Comunidad Cristiana Mana. Ha viajado extensamente por Israel estudiando los lugares históricos relacionados con la vida de Jesucristo. Además de su labor ministerial y humanitaria, también es hombre de negocios, autor de más de 60 libros.