08. Júpiter: el gigante del Sistema Solar

Por el Dr. Elio M Rivera

Ahora entramos en el reino de los gigantes

  Nuestro viaje comenzó cerca del Sol.

  Visitamos Mercurio, un pequeño mundo cubierto de cráteres.

  Después llegamos a Venus, oculto bajo una atmósfera extraordinariamente densa.

  Pasamos por la Tierra, nuestro hogar.

  Y finalmente recorrimos Marte, con sus volcanes, cañones y desiertos rojizos.

  Pero ahora todo cambia.

  Dejamos atrás los pequeños planetas rocosos y llegamos al quinto planeta desde el Sol:

Júpiter

  Júpiter es el planeta más grande de todo el Sistema Solar. Su tamaño es tan extraordinario que, si pudiéramos imaginarlo como una enorme esfera hueca, dentro de su volumen cabrían aproximadamente mil Tierras.

El planeta Jupiter

  Estamos entrando en un mundo completamente diferente.

¿Qué tan grande es Júpiter?

  El diámetro ecuatorial de Júpiter es de aproximadamente:

143,000 kilómetros

  La Tierra mide alrededor de 12,742 kilómetros de diámetro.

  Eso significa que Júpiter es aproximadamente once veces más ancho que nuestro planeta.

  Imagine colocar once Tierras una junto a otra.

  Aproximadamente esa distancia necesitaríamos para atravesar Júpiter de un lado al otro por su ecuador.

  Pero el tamaño se vuelve todavía más impresionante cuando pensamos en volumen.

  Más de mil planetas del tamaño de la Tierra podrían ocupar aproximadamente el volumen de Júpiter.

  Nuestro planeta, que para nosotros parece gigantesco, se vuelve pequeño cuando lo colocamos junto a este coloso.

Jupiter, un planeta muchísimo más masivo que la Tierra

  Júpiter no solamente es grande.

  También posee una enorme masa.

  De hecho, tiene más masa que todos los demás planetas del Sistema Solar juntos.

  Eso significa que su influencia gravitacional es extraordinaria.

  A su alrededor viajan numerosas lunas.

  También posee anillos débiles y una compleja región magnética.

  Júpiter es tan importante gravitacionalmente que constituye casi un pequeño sistema dentro del propio Sistema Solar.

  Más adelante estudiaremos sus lunas con mayor detalle.

Pero Júpiter no es una Tierra gigantesca

  Quizá alguien imagine:

  “Si Júpiter es tan grande, entonces debe ser como una Tierra enorme”.

  Pero no.

  Júpiter pertenece a una clase de planetas que llamamos gigantes gaseosos.

  Está compuesto principalmente por hidrógeno y helio, los mismos elementos que dominan la composición del Sol.

  No tiene una superficie sólida como aquella sobre la que caminamos en la Tierra.

  Cuando observamos Júpiter, estamos viendo principalmente las partes superiores de una atmósfera extraordinariamente profunda.

¿Entonces podríamos aterrizar sobre Júpiter?

  No de la manera en que aterrizamos sobre Marte.

  Una nave que descendiera hacia Júpiter atravesaría capas de gas cada vez más densas.

  La presión aumentaría.

  La temperatura cambiaría.

  Y el material se comprimiría cada vez más.

  No encontraríamos simplemente un suelo rocoso donde colocar unas ruedas.

  Júpiter es un mundo muy diferente a los primeros cuatro planetas que visitamos.

  Esto nos recuerda nuevamente algo importante:

los planetas no son copias unos de otros.

Las famosas franjas de Júpiter

  Cuando vemos una fotografía de Júpiter encontramos inmediatamente algo característico:

sus bandas.

  Franjas blancas.

  Marrones.

  Naranjas.

  Rojizas.

  Todas rodeando el planeta.

  Estas franjas son enormes sistemas de nubes y corrientes atmosféricas. Las zonas más oscuras suelen llamarse cinturones y las más claras zonas.

  No son pinturas sobre una superficie sólida.

  Estamos observando una atmósfera en continuo movimiento.

Vientos que viajan en sentidos opuestos

  Las bandas de Júpiter están relacionadas con poderosas corrientes de aire.

  Algunas se mueven hacia el este.

  Otras hacia el oeste.

  Esas corrientes forman enormes chorros atmosféricos que rodean el planeta.

  Donde diferentes corrientes se encuentran pueden aparecer turbulencias, remolinos y gigantescas tormentas.

  Por eso, cuando observamos Júpiter de cerca, descubrimos una atmósfera que parece casi una enorme pintura en movimiento.

Júpiter gira increíblemente rápido

  Ahora encontramos una característica que parece difícil de creer.

  Júpiter es el planeta más grande…

  pero también posee el día más corto de todos los planetas.

  Completa una rotación en aproximadamente:

9.9 horas

  En la Tierra necesitamos unas 24 horas.

  Júpiter gira completamente sobre sí mismo antes de que haya transcurrido medio día terrestre.

  Imagine un planeta once veces más ancho que la Tierra girando en menos de diez horas.

  Es una velocidad extraordinaria.

La rápida rotación cambia su forma

  Júpiter no es una esfera perfectamente redonda.

  Su rápida rotación hace que se ensanche alrededor del ecuador y se comprima ligeramente cerca de los polos.

  Podemos imaginar una pelota muy blanda girando rápidamente.

  El centro tendería a sobresalir un poco.

  Algo parecido ocurre con Júpiter.

  Incluso su forma nos recuerda que estamos contemplando un planeta en movimiento.

Un año dura casi doce años terrestres

  Aunque Júpiter gira rápidamente sobre sí mismo, viaja mucho más lentamente alrededor del Sol que la Tierra.

  Se encuentra a una distancia media de aproximadamente:

778 millones de kilómetros del Sol

  Eso es más de cinco veces la distancia media entre la Tierra y el Sol.

  Júpiter necesita aproximadamente 11.86 años terrestres para completar una vuelta alrededor de nuestra estrella.

  Así que un niño que acabara de celebrar su cumpleaños número doce en la Tierra habría vivido aproximadamente un solo año joviano.

Un mundo muy frío en sus nubes superiores

  Júpiter está muchísimo más lejos del Sol que nosotros.

  En las regiones superiores de sus nubes, la temperatura media ronda aproximadamente:

−110 °C.

  Pero esa cifra no describe todo el planeta.

  Mientras descendemos hacia regiones más profundas, la presión y la temperatura aumentan considerablemente.

  Júpiter es un mundo de extremos.

¿De qué están hechas sus nubes?

  Las famosas nubes de Júpiter contienen diferentes sustancias.

  En sus regiones superiores encontramos principalmente nubes relacionadas con amoníaco, además de agua y otros compuestos en distintas profundidades.

  Las diferencias químicas, de temperatura, altura y dinámica atmosférica ayudan a producir los distintos colores que observamos.

  Lo que desde lejos parece una sencilla franja marrón puede ser en realidad parte de un enorme sistema atmosférico que se extiende miles de kilómetros.

La mancha roja, una tormenta que ha durado siglos

  Existe una característica de Júpiter tan famosa que merece su propio artículo:

La Gran Mancha Roja

  Es una enorme tormenta que ha sido observada durante siglos.

  Actualmente tiene aproximadamente 1.3 veces el diámetro de la Tierra, aunque históricamente llegó a ser considerablemente mayor.

  Piense en eso.

  Una sola tormenta suficientemente grande para contener aproximadamente a nuestro planeta.

  En el siguiente artículo la estudiaremos con calma, porque detrás de esa mancha rojiza existe una de las historias meteorológicas más fascinantes del Sistema Solar.

Las tormentas no son pequeñas

  La Gran Mancha Roja es la más famosa.

  Pero no está sola.

  Las fotografías de Júpiter muestran numerosos remolinos.

  Óvalos blancos.

  Tormentas oscuras.

  Regiones turbulentas.

  Pequeños ciclones.

  Aunque “pequeño” puede resultar una palabra engañosa cuando hablamos de Júpiter.

  Muchas estructuras atmosféricas que parecen diminutas en una fotografía podrían cubrir regiones enormes de la Tierra.

Un planeta con una enorme magnetosfera

  Júpiter también posee un campo magnético extraordinariamente poderoso.

  Alrededor del planeta existe una gigantesca región dominada por ese campo llamada magnetosfera.

  Partículas cargadas quedan atrapadas dentro de ella y producen cinturones de radiación muy intensos, capaces de representar un serio desafío para las naves espaciales.

  Esto significa que explorar Júpiter no consiste solamente en sobrevivir a grandes distancias.

  Las máquinas también deben soportar un ambiente de radiación extremo.

Incluso tiene auroras

  Al igual que la Tierra, Júpiter posee auroras cerca de sus polos.

  Pero las jovianas pueden ser extraordinariamente poderosas.

  Partículas cargadas interactúan con su campo magnético y con su atmósfera, produciendo regiones luminosas alrededor de los polos.

  Desde determinadas longitudes de onda, estas auroras aparecen como enormes anillos de luz.

  Así encontramos otra semejanza con nuestro planeta…

  pero llevada a una escala gigantesca.

Júpiter también tiene anillos

  Cuando pensamos en anillos imaginamos inmediatamente a Saturno.

  Pero Júpiter también posee un sistema de anillos.

  Son mucho más débiles y difíciles de observar.

  Están formados principalmente por pequeñas partículas de polvo.

  No poseen el espectacular aspecto de los anillos de Saturno, pero nos recuerdan que Júpiter es más complejo de lo que parece a primera vista.

Jupiter y su norme familia de lunas

  Júpiter está rodeado por una gran cantidad de lunas.

  Entre ellas encontramos cuatro especialmente famosas, descubiertas por Galileo Galilei en 1610:

Ío.

Europa.

Ganímedes.

Calisto.

  Las llamamos lunas galileanas.

  Cada una es un mundo extraordinario.

  Ío posee una intensa actividad volcánica.

  Europa tiene una superficie helada y fuertes evidencias de un océano de agua líquida debajo.

  Ganímedes es la luna más grande de todo el Sistema Solar, incluso mayor que Mercurio.

  Júpiter posee actualmente más de cien lunas reconocidas oficialmente, aunque el número puede cambiar conforme se descubren y confirman nuevos objetos.

Casi parece un pequeño Sistema Solar

  Imagine la escena.

  Un planeta gigantesco.

  Numerosas lunas orbitándolo.

  Un sistema de anillos.

  Un poderoso campo magnético.

  Tormentas enormes.

  Todo viajando alrededor del Sol.

  Por eso, estudiar Júpiter puede sentirse como estudiar un pequeño sistema planetario dentro del Sistema Solar.

¿Cómo hemos logrado conocerlo?

  Diferentes naves han visitado Júpiter.

  Pioneer.

  Voyager.

  Galileo.

  Cassini pasó cerca durante su viaje hacia Saturno.

  New Horizons también utilizó Júpiter durante su recorrido hacia Plutón.

  Y desde 2016, la nave Juno ha estudiado Júpiter desde una órbita especialmente diseñada para investigar su interior, atmósfera, gravedad y campo magnético.

  Gracias a estas misiones hemos podido acercarnos a las nubes y observar detalles que desde la Tierra serían imposibles.

Juno nos permitió mirar debajo de las nubes

  La misión Juno ha revelado que las famosas bandas atmosféricas no son simplemente una capa superficial.

  Las corrientes asociadas con ellas penetran aproximadamente 3,000 kilómetros hacia el interior del planeta.

  Eso significa que aquello que vemos desde fuera forma parte de estructuras atmosféricas muchísimo más profundas.

  Una vez más, las apariencias esconden un mundo mucho más complejo.

Un gigante que gira sin descansar

  Piense ahora en todo lo que está ocurriendo.

  Júpiter gira en menos de diez horas.

  Sus bandas atmosféricas se desplazan en direcciones diferentes.

  Tormentas gigantescas giran dentro de ellas.

  Decenas de lunas recorren sus órbitas.

  Partículas cargadas circulan dentro de su enorme magnetosfera.

  Y mientras todo eso ocurre, el planeta completo continúa viajando alrededor del Sol.

  No estamos observando una gran esfera inmóvil.

  Estamos contemplando uno de los sistemas más dinámicos del Sistema Solar.

Júpiter hace que la Tierra parezca pequeña

  Coloque mentalmente ambos planetas juntos.

  La Tierra parece grande para nosotros.

  Tiene océanos.

  Continentes.

  Montañas.

  Miles de millones de seres humanos.

  Pero junto a Júpiter parece una pequeña esfera azul.

  Júpiter podría contener aproximadamente mil Tierras por volumen.

  Y entonces podemos comprender un poco mejor la pregunta del salmista:

“Cuando veo tus cielos, obra de tus dedos,
La luna y las estrellas que tú formaste,
Digo: ¿Qué es el hombre, para que tengas de él memoria…?”

Salmo 8:3-4

  La creación modifica nuestra percepción de tamaño.

  Nos recuerda que somos pequeños.

  Pero también que poseemos una mente capaz de estudiar cosas muchísimo mayores que nosotros.

La Biblia no describe la atmósfera de Júpiter

  Las Escrituras no nos dicen cuántas bandas posee Júpiter.

  No hablan de hidrógeno metálico.

  No mencionan su rápida rotación.

  No describen la Gran Mancha Roja.

  Estas preguntas pertenecen a la astronomía, la física y la ciencia planetaria.

  Pero la Biblia sí invita repetidamente al ser humano a contemplar el cielo.

“Los cielos cuentan la gloria de Dios,
Y el firmamento anuncia la obra de sus manos.”

Salmo 19:1

  Hoy podemos contemplar aquello con herramientas que los antiguos jamás imaginaron.

  Telescopios.

  Espectrómetros.

  Radiotelescopios.

  Naves espaciales.

  Y cámaras viajando alrededor de otro planeta.

Cuanto más grande es lo que contemplamos…

  …más pequeñas parecen algunas cosas que nos preocupan.

  Júpiter es tan grande que una tormenta del tamaño de la Tierra puede parecer solamente una pequeña mancha sobre sus nubes.

  Sus sistemas meteorológicos se extienden miles de kilómetros.

  Sus lunas forman una familia enorme.

  Su campo magnético domina una región gigantesca del espacio.

  Y aun así, Júpiter es solamente un planeta.

  Uno de ocho.

  Alrededor de una estrella.

  Dentro de una galaxia inmensa.

  Esta escala puede producir asombro.

  Y para el creyente puede convertirse también en adoración.

“Levantad en alto vuestros ojos”

  Isaías escribió:

“Levantad en alto vuestros ojos, y mirad quién creó estas cosas…”
Isaías 40:26

  Cuando levantamos ahora los ojos hacia Júpiter, sabemos algo que Isaías no podía observar directamente.

  Aquel punto luminoso contiene un mundo gigantesco.

  Un planeta once veces más ancho que la Tierra.

  Con nubes que forman enormes bandas.

  Tormentas que pueden durar generaciones.

  Lunas viajando alrededor.

  Y un día que termina en menos de diez horas.

  Conocer esos datos no disminuye el asombro.

  Lo aumenta.

Y todavía no hemos visto su mayor tormenta de cerca

  Nuestro primer encuentro con Júpiter nos ha mostrado al gigante.

  Pero dejamos deliberadamente una de sus maravillas para el siguiente artículo.

  Una enorme tormenta rojiza.

  Visible desde hace siglos.

  Más grande que nuestro planeta.

  Una estructura que ha cambiado de tamaño, forma y comportamiento mientras los científicos la observan.

  Nuestro siguiente destino será:

La Gran Mancha Roja y las extraordinarias tormentas de Júpiter

  Y quizá entonces comprenderemos todavía mejor por qué este gigante es uno de los mundos más impresionantes de todo nuestro Sistema Solar.

“¡Cuán innumerables son tus obras, oh Jehová!
Hiciste todas ellas con sabiduría…”

Salmo 104:24

Referencias

Escrituras consultadas

  • Salmo 8:3-4.
  • Salmo 19:1-6.
  • Salmo 104:24.
  • Isaías 40:26.

Bibliografía científica

  • de Pater, I. & Lissauer, J. J. Planetary Sciences. Cambridge University Press.
  • Ingersoll, A. P. Planetary Climates. Princeton University Press.
  • Rogers, J. H. The Giant Planet Jupiter. Cambridge University Press.
  • Bennett, J. et al. The Cosmic Perspective. Pearson.

Organizaciones científicas

  • NASA Science — Jupiter Facts. Información sobre tamaño, composición, atmósfera, bandas, Gran Mancha Roja y características generales de Júpiter.
  • NASA Science — Jupiter. Datos sobre la rápida rotación del planeta y su enorme tamaño.
  • NASA — Planet Sizes and Locations. Comparaciones del tamaño y distancia de Júpiter respecto de la Tierra y el Sol.
  • NASA/JPL — Juno Mission. Estudios del interior, atmósfera, bandas, tormentas y campo gravitacional de Júpiter.
  • NASA Science — Jupiter Exploration. Historia de las principales misiones que han estudiado el planeta.
  • NASA Science — Jupiter Moons. Información actualizada sobre las lunas del sistema joviano.

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Autor

Elio Rivera

El Dr. Elio M. Rivera es médico, pastor, escritor y fundador del Museo La Vida y Obra de Jesucristo, de la casa hogar Manantial de Amor y Comunidad Cristiana Mana. Ha viajado extensamente por Israel estudiando los lugares históricos relacionados con la vida de Jesucristo. Además de su labor ministerial y humanitaria, también es hombre de negocios, autor de más de 60 libros.