06. ¿Podían los discípulos mover la piedra sin ser descubiertos?

Dr. Elio M Rivera

La guardia, la piedra y el sello romano

  Llegamos ahora a una pregunta que pone a prueba directamente una de las explicaciones más conocidas acerca de la tumba vacía:

¿Podían los discípulos acercarse al sepulcro, mover la enorme piedra y sacar el cuerpo de Jesucristo sin ser descubiertos?

  En mi libro planteo esta posibilidad precisamente para examinarla. No basta con decir: “Tal vez robaron el cuerpo”. Hay que reconstruir lo que realmente tendrían que haber hecho.

  Y cuando lo hacemos, la dificultad aumenta considerablemente.

Primero: la tumba no estaba desprotegida

  La entrada había sido cerrada con una gran piedra.

  Después la tumba fue asegurada.

  La piedra fue sellada.

  Y una guardia fue colocada frente al sepulcro.

  Mateo dice:

“Entonces ellos fueron y aseguraron el sepulcro, sellando la piedra y poniendo la guardia.”
Mateo 27:66

  Por lo tanto, cualquier intento de sacar el cuerpo tendría que superar las tres barreras al mismo tiempo:

La piedra.

El sello.

La guardia.

  Mi libro resume precisamente este escenario: los sacerdotes hicieron todo lo que estaba dentro de su poder para impedir que alguien tocara el cuerpo, mientras una guardia custodiaba la tumba y los discípulos permanecían acobardados, escondidos y desorganizados.

La piedra no era pequeña

  Ya estudiamos que las propias mujeres se preguntaban:

“¿Quién nos removerá la piedra de la entrada del sepulcro?”
Marcos 16:3

  Eso significa que no era un objeto que pudiera desplazarse fácilmente.

  Para moverla habría que ejercer fuerza.

  Y aquí aparece una pregunta muy sencilla:

¿Cómo mover una enorme piedra en silencio, a pocos metros de soldados cuya única misión era vigilar precisamente esa entrada?

  La teoría del robo necesita responderlo.

No bastaba con moverla unos centímetros

  Los discípulos supuestamente necesitaban entrar.

  Eso significaba desplazar la piedra lo suficiente para abrir la entrada.

  Después tendrían que entrar al sepulcro.

  Manipular el cuerpo.

  Sacarlo.

  Y volver a marcharse.

  No estamos hablando de una acción instantánea.

  Habría requerido tiempo.

Antes de moverla tenían que violar el sello

  La piedra estaba asegurada.

  Por eso cualquier intento por moverla implicaba alterar el sello que representaba la autoridad imperial.

  En otras palabras, la operación no solamente sería físicamente difícil.

  También significaría desafiar abiertamente a Roma.

  En mi libro señalo que la presencia conjunta de la guardia y del sello imperial hacía doblemente peligroso cualquier intento de robar el cuerpo.

Después estaba la guardia

  Los hombres que vigilaban el sepulcro no eran personas sin entrenamiento.

  Eran soldados profesionales.

  Habían aprendido a obedecer.

  Estaban acostumbrados a las armas.

  Y su disciplina era extremadamente severa.

  En mis estudios posteriores describo a estos hombres como militares entrenados y hago notar que el fracaso de una misión podía traerles castigos gravísimos, incluso la muerte.

  Así que tenían poderosos motivos para permanecer alerta.

¿Quiénes tendrían que enfrentarse a ellos?

  Ahora miremos a los supuestos ladrones.

  ¿Quiénes eran los discípulos?

  La mayoría eran pescadores.

  Había personas comunes.

  No eran soldados.

  No tenían entrenamiento militar.

  Nunca habían dirigido un ejército.

  Nunca habían librado una batalla contra tropas romanas.

  Y todavía existe algo más importante.

Aquellos hombres habían huido

  Cuando Jesús fue arrestado:

huyeron.

  Pedro lo negó.

  Los demás permanecieron escondidos.

  Tenían miedo de convertirse en los siguientes perseguidos.

  En mi libro describo su estado de ánimo con palabras muy claras:

Miedo, cobardía y depresión.

  Por lo tanto, la teoría del robo exige una transformación inmediata.

  Los hombres que habían huido de quienes arrestaron a Jesús tendrían que decidir pocas horas después enfrentarse a una guardia militar.

Tendrían que organizar una operación que nunca habían hecho

  Pensemos en la secuencia.

  Tendrían que saber dónde estaban colocados los soldados.

  Acercarse sin ser vistos.

  Superar a la guardia o esperar que todos estuvieran dormidos.

  Romper el sello.

  Mover la piedra.

  Entrar.

  Sacar un cadáver.

  Transportarlo.

  Y abandonar el lugar sin que nadie los descubriera.

  Todo esto realizado por un grupo que, según el escenario que describo en mis propios estudios, estaba sin experiencia militar, sin armas, sin organización y sin esperar siquiera que Jesús resucitara.

¿Y si los soldados estaban dormidos?

  Ésta será posteriormente la explicación que se difundió:

“Sus discípulos vinieron de noche, y lo hurtaron, estando nosotros dormidos.”
Mateo 28:13

  Pero incluso aceptando esa posibilidad por un momento, aparece un problema.

  Los discípulos tendrían que acercarse a varios soldados dormidos.

  Después romper el sello.

  Mover una enorme piedra.

  Entrar.

  Sacar el cuerpo.

  Y marcharse.

  Todo:

sin despertar a ninguno.

  Resulta difícil imaginar que desplazar semejante piedra y manipular un cuerpo pudiera realizarse como una operación completamente silenciosa.

Y existe todavía una pregunta lógica

  Si los soldados realmente estaban dormidos:

¿Cómo supieron que fueron los discípulos quienes robaron el cuerpo?

  Si dormían, no vieron quién llegó.

  No vieron quién movió la piedra.

  No vieron quién entró.

  No vieron quién sacó el cadáver.

  Por lo tanto, no podían ser testigos de aquello que supuestamente ocurrió mientras dormían.

Los discípulos ni siquiera esperaban la resurrección

  Este punto es fundamental.

  Una teoría del robo presupone que los discípulos decidieron fabricar una falsa resurrección.

  Pero en mi libro hago énfasis en que ellos mismos fueron tardos para creer y no comprendieron que Jesús se levantaría de entre los muertos. Cuando las mujeres llevaron la noticia, tampoco reaccionaron inmediatamente como hombres que estaban esperando el cumplimiento de un plan.

  Entonces debemos preguntar:

¿Qué motivo tendrían para realizar semejante operación?

No ganarían seguridad

  Robar el cuerpo no resolvería sus problemas.

  Los aumentaría.

  Ahora no solamente serían seguidores de un hombre ejecutado.

  Se convertirían en hombres que habrían violado una tumba protegida por la autoridad.

  Habrían roto el sello.

  Habrían burlado o enfrentado a soldados.

  Y podrían ser perseguidos.

  Por eso la teoría exige que hombres aterrorizados eligieran voluntariamente aumentar enormemente el peligro sobre ellos mismos.

La piedra debía ser movida delante de los hombres destinados a impedirlo

  Este es quizá el problema más sencillo de visualizar.

  Imagine la tumba durante la noche.

  Frente a la entrada está la enorme piedra.

  Junto al sepulcro está la guardia.

  El sello impide legalmente intervenir.

  La misión de los soldados es exactamente ésta:

No permitir que nadie mueva aquella piedra para sacar el cuerpo.

  Y la explicación alternativa sostiene que los discípulos consiguieron hacer exactamente eso.

  Sin ser detenidos.

  Sin ser descubiertos.

  Y sin que nadie pudiera recuperar posteriormente el cadáver.

En mi investigación, las piezas no encajan con un robo

  En mi libro resumo el caso de manera sencilla.

  Jesús realmente había muerto.

  Los sacerdotes querían impedir que alguien tocara su cuerpo durante aquellos días.

  La guardia custodiaba el sepulcro.

  Y los hombres que supuestamente tendrían que rescatar el cadáver estaban escondidos, acobardados y desorganizados.

  Por eso considero que la teoría del robo no explica adecuadamente el conjunto de la evidencia.

La pregunta no es simplemente si podían levantar una piedra

  Éste es un punto importante.

  Quizá varios hombres fuertes pudieran, bajo circunstancias normales, desplazar una piedra pesada.

  Pero ésa no es nuestra pregunta.

  La verdadera pregunta es:

¿Podían los discípulos mover aquella piedra, violar el sello, superar a una guardia profesional, sacar el cadáver y desaparecer sin ser descubiertos?

  Cuando se formula correctamente, el problema cambia completamente.

Mi conclusión

  No considero razonable pensar que aquellos discípulos, en el estado psicológico en que se encontraban, pudieran ejecutar con éxito semejante operación.

  Estaban atemorizados.

  No eran soldados.

  No tenían experiencia militar.

  La tumba estaba custodiada.

  La piedra era enorme.

  El sello hacía todavía más peligroso intervenir.

  Y los propios enemigos de Jesús habían establecido precisamente esas medidas para impedir que el cuerpo fuera robado.

  Por eso mi conclusión es:

No. Los discípulos no podían simplemente llegar, mover la piedra y llevarse el cuerpo sin ser descubiertos.

  Y ahora debemos examinar directamente la explicación que posteriormente se dio para justificar precisamente cómo habría podido ocurrir:

¿Podían todos los soldados quedarse dormidos al mismo tiempo?

Referencias bíblicas

Mateo 26:56.
Mateo 27:62-66.
Mateo 28:11-15.
Marcos 16:1-4.
Lucas 22:54-62.
Lucas 24:9-11.
Juan 20:19.

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Autor

Elio Rivera

El Dr. Elio M. Rivera es médico, pastor, escritor y fundador del Museo La Vida y Obra de Jesucristo, de la casa hogar Manantial de Amor y Comunidad Cristiana Mana. Ha viajado extensamente por Israel estudiando los lugares históricos relacionados con la vida de Jesucristo. Además de su labor ministerial y humanitaria, también es hombre de negocios, autor de más de 60 libros.