7. El cuarto imperio: Roma

Por el Dr. Elio M Rivera

Después de anunciar el surgimiento de un tercer reino representado por el bronce, Daniel reveló la llegada de un cuarto imperio.

“Y el cuarto reino será fuerte como hierro; y como el hierro desmenuza y rompe todas las cosas, desmenuzará y quebrantará todo.”
(Daniel 2:40).

A diferencia de los metales anteriores, Daniel no destaca la riqueza ni el esplendor de este reino.

Su característica principal sería otra.

La fuerza.

El hierro era el metal más resistente de la estatua. No poseía el valor del oro ni el brillo de la plata, pero era incomparable por su capacidad para romper y someter todo lo que encontraba a su paso.

Mapa del imperio romano

La historia muestra que ningún imperio antiguo encaja mejor con esta descripción que Roma.

A partir del siglo III a.C., la República Romana inició una expansión constante que terminaría convirtiéndola en la mayor potencia del mundo mediterráneo. Derrotó a Cartago durante las Guerras Púnicas, sometió a Macedonia y Grecia, incorporó Asia Menor, Siria, Egipto y finalmente dominó todo el territorio que rodeaba el mar Mediterráneo, al que los romanos llamaban Mare Nostrum, “nuestro mar”.

Su poder no descansaba únicamente en el número de sus soldados.

Roma poseía uno de los ejércitos mejor organizados de la antigüedad. Sus legiones estaban entrenadas con una disciplina extraordinaria, contaban con una estructura militar eficiente y desarrollaron tácticas que les permitieron imponerse repetidamente sobre pueblos muy diversos.

Pero la grandeza de Roma fue mucho más allá del campo de batalla.

La ciudad de Roma, en su tiempo, la capital del mundo

Los romanos construyeron miles de kilómetros de caminos pavimentados que unían las principales ciudades del imperio. Levantaron puentes, acueductos, puertos, anfiteatros y fortalezas que todavía hoy asombran por su calidad de construcción. Muchas de sus obras permanecen en pie después de casi dos mil años.

A ello se sumó uno de los legados más importantes de la civilización romana: el derecho.

El sistema jurídico romano influyó profundamente en la organización política de Occidente y se convirtió en la base de numerosos códigos legales modernos. Gracias a una administración eficiente, un idioma común en buena parte del imperio y una red de comunicaciones sin precedentes, Roma logró gobernar un territorio inmenso durante varios siglos.

Todo esto armoniza notablemente con la imagen del hierro descrita por Daniel.

Era un reino caracterizado por la fortaleza, la disciplina y la capacidad de conquistar y mantener bajo su autoridad extensos territorios.

Sin embargo, para los cristianos existe un detalle que hace este cuarto imperio especialmente significativo.

Ruinas de los que un día fuera la esplendorosa ciudad de Roma

Fue durante el dominio de Roma cuando nació Jesucristo.

Mientras el emperador Augusto César gobernaba el imperio, un decreto ordenó realizar un censo que llevó a José y María hasta Belén, exactamente como las Escrituras habían anunciado que nacería el Mesías.

Años más tarde, durante el gobierno de Tiberio César, Jesús inició su ministerio público.

Fue también bajo la autoridad romana que fue juzgado por Poncio Pilato, condenado a morir en una cruz y ejecutado fuera de las murallas de Jerusalén.

Y fue precisamente dentro del sistema de caminos, ciudades y relativa estabilidad política proporcionados por el Imperio Romano —conocido como la Pax Romana— que el evangelio comenzó a extenderse rápidamente por todo el Mediterráneo. Los mismos caminos construidos para mover legiones romanas fueron utilizados por los apóstoles y los primeros misioneros para anunciar el mensaje de Cristo.

Ruinas del coliseo romano

Aquí la profecía adquiere una profundidad extraordinaria.

Daniel no solo anunció la sucesión de los grandes imperios del mundo.

También anunció, de manera indirecta, el escenario histórico en el que aparecería el Mesías.

Jesús no nació durante el esplendor de Babilonia.

Tampoco durante el dominio de Persia o de Grecia.

Nació exactamente durante el cuarto imperio descrito por Daniel.

La historia había seguido, una vez más, el mismo orden revelado siglos antes.

Pero la visión todavía no había concluido.

Después de las fuertes piernas de hierro, Daniel observó algo diferente.

Los pies ya no estaban formados únicamente por hierro.

Ahora aparecía una extraña mezcla de hierro y barro, una combinación que abriría la última etapa de la profecía antes de la llegada del reino eterno de Dios.

Referencias bíblicas

  • Daniel 2:40.
  • Lucas 2:1–7.
  • Lucas 3:1.
  • Juan 19:13–18.
  • Gálatas 4:4.

Referencias históricas

  • Polibio, Historias.
  • Tito Livio, Historia de Roma.
  • Tácito, Anales.
  • Suetonio, Vida de los doce césares.
  • Adrian Goldsworthy, The Complete Roman Army.
  • Mary Beard, SPQR: A History of Ancient Rome.
  • Fergus Millar, The Roman Near East.

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Autor

Elio Rivera

El Dr. Elio M. Rivera es médico, pastor, escritor y fundador del Museo La Vida y Obra de Jesucristo, de la casa hogar Manantial de Amor y Comunidad Cristiana Mana. Ha viajado extensamente por Israel estudiando los lugares históricos relacionados con la vida de Jesucristo. Además de su labor ministerial y humanitaria, también es hombre de negocios, autor de más de 60 libros.